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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

lunes, agosto 29, 2011

EEPP Getafe: preparación inmediata a la JMJ

La torre del reloj de Getafe se ilumina de amarillo para recibir al Papa
Noticias EFE - Getafe, 18 ago (EFE).

El Ayuntamiento de Getafe iluminará esta noche de color amarillo su torre del reloj para dar la bienvenida al Papa Benedicto XVI a Madrid, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Tanto los 12.000 peregrinos que se alojan en el municipio, como los vecinos de Getafe, verán hasta el próximo domingo, fecha en que partirá de nuevo el Pontífice, la torre del Ayuntamiento iluminada durante el horario nocturno.

El color elegido ha sido el amarillo, ya que es uno de los dos colores que conforman la bandera del Vaticano, que se divide en dos franjas verticales, amarilla y blanca.

Getafe es una de las subsedes de esta JMJ, y en la localidad se están celebrando varias actividades por tal motivo, la más destacada, un encuentro de jóvenes de la familia Calasancia en el colegio La Inmaculada-Padres Escolapios, que reunió ayer a más de 1.600 peregrinos de todo el mundo.

Getafe fue el punto de encuentro de jóvenes llegados de toda España y de países como Argentina, Estados Unidos, Nicaragua, República Dominicana, Italia, Polonia, Austria, Canadá y México.

Se trata de la primera vez en la historia que se reúnen jóvenes de todos los colegios escolapios del mundo, además de congregaciones de la familia escolapia, en torno a Calasanz.

El alcalde de Getafe, Juan Soler, quiso acompañar y saludar personalmente a los peregrinos, junto a los miembros del Gobierno municipal Teresa Rodríguez, concejal de Asuntos Sociales y Familia, y Pablo Martínez, edil de Educación, Cultura y Deportes.

Soler también tuvo oportunidad de departir con el Padre General de la Orden de los Escolapios, Pedro Aguado, y con el Rector del Colegio La Inmaculada de Getafe, Ángel Sedano, a quienes felicitó por la organización y el éxito de convocatoria del encuentro.

La jornada, que comenzó a primera hora de la tarde y terminó ya entrada la noche, se dividió en tres momentos: un paseo por Getafe Centro, recorriendo el paseo Pablo Iglesias y el Parque Municipal; una Eucaristía, presidida por el padre Pedro Aguado, Superior General de las Escuelas Pías; y, como colofón final, un Festival en el que intervinieron los distintos representantes llegados al municipio. EFE

http://www.elnortedecastilla.es/agencias/20110818/mas-actualidad/vida-ocio/torre-reloj-getafe-ilumina-amarillo_201108181637.html


1.600 peregrinos de todo el mundo se reúnen en Getafe
17-08-2011 - MDO - Ayuntamiento de Getafe

Más de 1.600 peregrinos de todo el mundo se dieron cita este miércoles en el Colegio La Inmaculada – Padres Escolapios en el Encuentro de jóvenes de la familia Calasancia que se celebró con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Getafe fue el punto de encuentro de jóvenes llegados de toda España y de países como Argentina, Estados Unidos, Nicaragua, República Dominicana, Italia, Polonia, Austria, Canadá y México.

El alcalde de Getafe, Juan Soler, quiso acompañar y saludar personalmente a los peregrinos, junto a los miembros del Gobierno municipal Teresa Rodríguez, primera teniente de alcalde y concejala de Asuntos Sociales y Familia, y Pablo Martínez, segundo teniente de alcalde y edil de Educación, Cultura, Deportes y Comunicación.

Soler también tuvo oportunidad de departir con el Padre General de la Orden de los Escolapios, Pedro Aguado, y con el Rector del Colegio La Inmaculada de Getafe, Ángel Sedano, a quienes felicitó por la organización y el éxito de convocatoria del encuentro.

Es la primera vez en la historia que se reúnen jóvenes de todos los colegios escolapios y demás congregaciones de la familia escolapia, en torno a Calasanz. La jornada, que comenzó a primera hora de la tarde y terminó ya entrada la noche, se dividió en tres momentos: un paseo por Getafe Centro, recorriendo el Paseo Pablo Iglesias y el Parque Municipal; una Eucaristía, presidida por el Padre Pedro Aguado, Superior General de las Escuelas Pías, y como colofón final, un festival en el que intervinieron los distintos representantes llegados al municipio.

Este es uno de los actos que se están desarrollando en Getafe, subsede de la JMJ. Además, la ciudad aloja durante estos días a más de 12.000 peregrinos en más de cuarenta colegios, institutos y centros deportivos.

http://www.madridiario.es/2011/Agosto/municipio/getafe/206392/getafe-pelegrinos.html


El Colegio Los Escolapios acogerá a 1.500 jóvenes escolapios dentro de la JMJ
17-08-2011

Éste de mañana será el acto más destacado que se celebrará en Getafe en esta JMJ, un Encuentro de Jóvenes de la Familia Calasancia, que reunirá a más de 1.500 novicios escolapios provenientes de diversos rincones del planeta El encuentro consistirá en un paseo por las proximidades del colegio, una Eucaristía y un Festival que tendrá lugar en el recinto exterior del centro.

El Cerro de los Ángeles, la Catedral de la Magdalena y la Parroquia Santa Maravillas de Jesús serán los otros tres puntos cardinales en los que se desarrollen los distintos actos culturales y religiosos con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Estos tres centros religiosos acogerán las catequesis de obispos, los días 17, 18 y 19 de agosto de 10:30 a 13:30 horas, con la peculiaridad de que en cada centro se celebrarán en un idioma distinto: castellano, inglés y alemán, respectivamente.

Además de acoger estos actos, Getafe alojará en estos días a más de 12.000 peregrinos, en más de cuarenta centros escolares, institutos y polideportivos, dada su condición de subsede de la Jornada Mundial de la Juventud que se está celebrando en Madrid desde hoy día 16 hasta el 21 de agosto. EFE 1011022

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=900712

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martes, junio 28, 2011

P. Francisco Ibiza (A. Palacio 25.VI.2011)

25 de junio del 2011
Managua, Nicaragua
Fallece destacado sacerdote de la orden de los Escolapios

Fue profesor del Colegio Calasanz entre 1952 y 1965
Aldo Palacios / Colaboración | Nacionales


El sacerdote Francisco Ibiza. CORTESÍA / END

La comunidad de exalumnos del Colegio Calasanz informó que este viernes falleció en San José, Costa Rica, el sacerdote escolapio Francisco Ibiza, quien impartió clases en dicho centro educativo desde 1952 hasta 1965.

“Comunicamos que el día de hoy viernes 24 de junio, a las 2:50 p.m., falleció nuestro querido P. Francisco Ibiza de la Inmaculada Concepción, a la edad de 84 años”, informaron los exalumnos, al leer un informe del secretario de la Viceprovincia de Centroamérica, padre Juan Mendoza.

Ibiza falleció en el Hospital Calderón Guardia y era oriundo de Valencia, España. Llego a Nicaragua en el año 1952 al Colegio Calasanz de Managua, en donde impartió clases hasta 1965. Luego fue trasladado al Colegio Calasanz de San José, Costa Rica, donde continúo su labor educativa cristiana por más de 45 años en el cargo de director de primaria.

“El Padre Ibiza Nació el 4 de febrero de 1927. Fue ordenado sacerdote el 10 de septiembre de 1950. Entregó toda su vida a llevar la luz del saber a la niñez y la juventud de Nicaragua y Costa Rica. La Vice provincia de las escuelas Pías de Centroamérica y Republica Dominicana, se encuentran de duelo por el sensible fallecimiento de uno de los pilares de los Colegios Calasanz”, indicaron.

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martes, julio 27, 2010

SACERDOCIO

P. Martín Lasarte sdb
Abril, 2010

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños… No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico.

Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,
P. Martín Lasarte sdb

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martes, abril 27, 2010

Abril, jornada de oración por las Misiones Escolapias

P. José Antonio Gimeno Jarauta,
Zaragoza, Responsable de Misiones
Navegar Juntos, IV.2010

En 1996 la Congregación General de las Escuelas Pías decide que el 2 de abril de cada año celebremos la Jornada Misionera Escolapia en todo el mundo.

Es siempre bueno recordar la historia de lo que pasó viviendo Calasanz. Fue un 2 de abril, pero de 1631, en plena expansión de la Orden. Con 280 escolapios en total y el gran problema de la formación acelerada de sus vocaciones, Calasanz vive la misión hasta el punto de no dudar en enviar a 8 religiosos a un país de misión, en Moravia (=Checoslovaquia), a Nikolsburg, dominada por los luteranos.

Había que extender la educación a todos, incluidos los luteranos. Y fueron bajo el amparo del Dicasterio papal que más tarde se llamaría “Propaganda Fide”.

Salieron por tierra hacia el este de Italia, hasta Ancona. Desde allí atravesaron el mar Adriático hasta Istria. Se internaron en el Continente, atravesando la región austríaca de Carintia hasta llegar a Viena. De allí a la frontera, muy cerca de la cual se encontraba Nikolsburg (actual Mikulov).

En tiempos actuales en que estamos hablando de reestructuración de Provincias y regiones, a veces con recelos, es bueno recordar ciertos detalles en las actitudes de Calasanz. En la erección de la Congregación en 1617, ¡tras 20 años! de dedicación absoluta a la educación, sólo eran 15 los que vestían la sotana, de los cuales sólo dos eran sacerdotes (Calasanz y Casani); pero el Fundador siguió confiando en el Señor, como lo había hecho en los 20 años anteriores. Y cuando envía ocho escolapios a la misión de Nikolsburg, usa la más pura interdemarcacionalidad y la utopía del vidente: uno era español (sacerdote), dos alemanes (sacerde y ¡novicio!), cinco italianos (1 sac., 1 junior, 2 hermanos, y 1 novicio). O a Calasanz le faltaba cordura, o ahora a nosotros nos sobran miedos.

Llegan a Nikolsburg el dos de junio, y el día 20 abren las escuelas. Al año siguiente el cardenal Dietrichstein, que era quien les había llamado, emprende la construcción de un amplísimo Colegio. Los religiosos fueron aumentando hasta 20. En el s. XVIII eran, como promedio, 30. En el XIX, eran 20, hasta llegar a los ataques de la política imperial.

Durante casi cuatro siglos, el carisma de Calasanz fructificó en la Iglesia en una Familia Calasancia que lo ha ido haciendo realidad con vidas y hechos, haciendo de la educación una real misión de Iglesia. Actualmente la Escuela Pía masculina, así como nuestras hermanas Escolapias y Calasancias, andan trabajando gozosamente en muchos países de misión. Vivimos un momento eclesial de profunda sensibilidad misionera.

Toda Comunidad escolapia es llamada a renovar y revitalizar su esencial dimensión misionera universal. Y a su vez, toda la Escuela Pía extendida por el mundo, se concreta y hace visible en cada Comunidad local por la comunión con los hermanos que viven la misma vocación.

Hay en ellas 242 escolapios, casi todos nativos, repartidos en 32 comunidades. De ellos, 110 son sacerdotes, 6 diáconos, 6 hermanos, y 120 juniores haciendo los estudios filosófico - teológicos.

No incluyo los 23 novicios actuales. Hay 4 Noviciados y 6 Junioratos.

La mayoría de los edificios han sido construidos por ellos: 45 Escuelas y 3 internados; 17 parroquias, a la vez que atienden a otras muchas iglesias y Obras; 21 Centros Culturales. Y todo lo que ello supone: alfabetización, atención pastoral, promoción de la mujer, comunidades cristianas, escuelas agropecuarias, atención sanitaria, dar de comer en las escuelas… Que el Señor siga bendiciendo la Obra de José de Calasanz.

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domingo, marzo 28, 2010

Vírgenes encontradas y Vírgenes aparecidas

P. Francesc Fuster Angel, Rector, UCC
Navegar Juntos, II.2010

El día dos de febrero se celebra con especial énfasis en el mundo creyente la fiesta mariana de la Purificación de María; Virgen denominada de la Candelaria, de Copacabana, de la Calle. La celebración de fiestas dedicadas a la Virgen María, me llevó a la reflexión de cómo había aparecido la devoción a la Madre de Dios, en la devoción popular.

Lo cierto es que en los Evangelios, la presencia de María es mínima, aunque significativa. Los evangelistas Marcos y Juan, no hablan de la infancia de Jesús; por tanto, no aparece ahí la figura de María; en el evangelista Marcos, aparece en dos ocasiones: la primera en Cap.3, 31-36 y más bien para señalar que su familia, es la familia escatológica, que cree en él y cumple la voluntad de Dios; no es un descrédito de su Madre, pero es una valoración de la fe y el seguimiento. La segunda ocasión es Mc. 6,16 y tiene que ver con la vuelta de Jesús a Nazareth y su predicación en la sinagoga, donde la gente, admirada, decía: ¿no es éste el hijo del carpintero, el hijo de María? No hay ninguna sobrevaloración de la figura de María.

Si hacemos ahora un recorrido por el Evangelio del S. Juan, y buscamos las referencias a la figura de María, nos encontramos en dos pasajes, uno al principio de su vida pública, en las Bodas de Caná y otro al final, al pie de la cruz. Los exégetas de las últimas generaciones, después del Concilio Vaticano II, remontándose a autores de los Padres Orientales, como Orígenes, con sus exégesis simbólicas y metafóricas, ven la figura de María, como la primera creyente que inaugura el Nuevo Testamento y la nueva humanidad, con Jesús, como la nueva pareja que sustituye a Adán y Eva.

Los evangelistas Mateo y Lucas, son más explícitos en la presencia de María en los relatos evangélicos. Ambos evangelistas hablan de la infancia de Jesús y en estos relatos aparecen la figura de María; veamos por separado a cada uno de ellos.

En el evangelista Mateo aparece María en la Genealogía (1, 16), donde sólo es nombrada como esposa de José y de la cual nació Jesús, llamado Mesías. En Mateo 1,18-23, viene la descripción de la revelación a José de que María ha concebido por obra del Espíritu Santo y sin ninguna localización de dónde nació Jesús. Dice, “ella dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús”, (Mt 1,25). En el relato de la huída a Egipto y regreso, Mateo cita a María, pero siempre como esposa de José. Los textos siempre ponen a José como personaje principal a quien se le aparece el ángel y le dice “levántate, toma al niño y a su madre…”; “José se levantó, tomó al niño y su madre…”

En Mt. 12, 26-50, aparece el paralelo de Mc., en el que sin nombrar a María hablan de: “tu madre y tus hermanos quieren hablar contigo”, y Jesús proclama que su verdadera familia no viene de la carne y de la sangre, sino de la escucha de la palabra y el cumplimiento de la voluntad del Padre.

El evangelio de Mateo, es de tradición judía y aparece, con claridad, que en la cultura y vivencia judía, el hombre es el protagonista y responsable de la vida familiar. Después de estos textos que hemos señalado, no hay más presencia de María en el Evangelio de Mateo.

Lucas, es el que más relatos de María incluye en el Evangelio. La infancia de Jesús, viene precedida por el anuncio del nacimiento de Jesús a María, y la visita de María a Isabel. La anunciación aparece en el cap. 1, 26-38 y el encuentro de María a Isabel, también en el cap. 1, en los versículos 39 al 50.

El nacimiento de Jesús, en el evangelio de Lucas, tiene una valoración histórica, una localización profética y con una descripción catequética y teológica. Lucas, con su dominio de la lengua y estilo literario, compone para María unas descripciones y cánticos que nos recuerdan a las heroínas del Antiguo Testamento, desde una cultura griega, superando en partes la antropología judía de preeminencia del hombre sobre la mujer.

Otro texto, de la presencia de María, en Lucas, es la primera pascua de Jesús, a los doce años, con la pérdida de tres días y su encuentro en el templo. En este pasaje aparece el protagonismo de María sobre José en la pregunta: “hijo, ¿por qué nos has hecho esto?, tu padre y yo te hemos buscado angustiados”.

De nuevo aparece en Lucas el paralelo de Mc. 3, 31-35, con el relato de la verdadera familia de Jesús, con la presencia de “su madre y sus hermanos”, y la respuesta de Jesús, “son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Hay en el evangelio de Lucas un último texto de elogio de María, que concluye de la misma manera que el párrafo anterior.

Y con estas reflexiones que expongo hay unos interrogantes que a través de la historia se han hecho los lectores y los estudiosos de los evangelios. En el relato de la última cena del Señor, que es una cena familiar de Pascua, ¿no aparece María? En los relatos de la Resurrección de Jesús, ¿no hay presencia de María?

No podemos pasar por alto que en los Hechos de los Apóstoles, cuya autoría se atribuye a S. Lucas, y que formó cuerpo como segunda parte del evangelio de S. Lucas, aparece la presencia de María en un acto tan fundante de la Iglesia, como la primera comunidad de Jerusalén, y donde dice Lucas, “todos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María la madre de Jesús, y con los hermanos de éste”.

Aquí termina todo lo que se dice de María; en los Evangelios y en los demás textos del Nuevo Testamento, incluidas las Cartas y el Apocalipsis, apenas hay referencias indirectas. Ello indica que en los textos sagrados, el protagonista central y fundamental es Jesús, y a él se refieren todos los relatos, las experiencias y vivencias de los autores sagrados.

Entonces, ¿cuándo aparece la relevancia de María, en la iglesia primitiva y la devoción a María hasta nuestros días?

Entramos en el campo de la leyenda y de la tradición; sin base histórica, se dice que S. Lucas recoge la tradición Mariana, por su estancia en Éfeso con María, la cual también estuvo allí. Además sin base histórica asimismo, se le atribuye el primer retrato pintado de la Virgen, que sería el principio de la iconografía oriental; por otra parte, la tradición atribuye a Nicodemo la autoría de la primera imagen. Lo cierto es que la devoción y culto a María se fue generalizando en Oriente y más tarde en Occidente, y sin duda el Concilio de Éfeso de 431, con la definición de María como Madre de Dios, abrió las puertas para la devoción litúrgica de María.

En Oriente empezó la iconografía mariana, que en los siglos VIII y IX, llevó a la guerra iconoclasta, promovida por las influencias judaicas e islámicas entre los emperadores bizantinos, que llegaron a creer que la devoción y culto a iconos tanto marianos como de tantas devociones, conducían a la idolatría; en esta guerra iconoclasta se destruyeron casi todos los iconos de la primera etapa, el segundo concilio de Nicea (789), se afirmó la veneración de los iconos, aunque la iconoclastia no terminó hasta el 843, la Emperatriz Teodora proclamó la restauración de los iconos.

Pasamos a Occidente y nos encontramos, que en vez de iconos, los hay pero de otra forma: son imágenes de la Virgen sentada o de pie con el niño Jesús en brazos. Normalmente de color oscuro, casi negro, pues han sido encontrados después de siglos en cuevas o grietas de las rocas y los árboles; las leyendas y tradiciones de las Vírgenes encontradas se inician a partir del siglo IX hasta el renacimiento, siglo XV.

Los relatos de estos encuentros están tejidos de fantasía y leyenda que forman parte de la veneración y devoción de las personas a dichas imágenes, no importando su veracidad o historicidad. La Europa cristiana está llena de Vírgenes encontradas y veneradas con distintos nombres, algunos de ellos topográficos. La mayoría de estas Vírgenes encontradas es de suponer que fueron depositadas en escondrijos en tiempos pasados para evitar situaciones de profanación o peligros de invasiones o guerras.

En Occidente cristiano también nos encontramos con “Vírgenes aparecidas”, cuyas historias, en algunas ocasiones, también están dentro de la fantasía y leyendas, pero otras tienen características de veracidad e históricas; de todas ellas las que más destacan por su fondo histórico y veracidad son: la Virgen de Guadalupe, en México; la Virgen de Lourdes y la de Fátima.

La Virgen de Guadalupe tiene sus propias características de identidad histórica. La fecha 12 de diciembre de 1531, su localización, el Tepeyac, su receptor personal, Juan Diego y el mensaje, dan a conocer el Evangelio a sus hijos nativos del nuevo mundo. La presencia de María bajo la advocación a Guadalupe, no rompe con el mensaje del Evangelio, sino que lo reafirma y propicia la evangelización del continente americano.

En Francia, Lourdes, tiene lugar la aparición de la Virgen, y recibe esta presencia de la aparecida Virgen, el nombre de la Virgen de Lourdes, la fecha de el 11 de febrero de 1858, y una joven francesa de 14 años, Bernardette Soubirons, es la agraciada e intermediaria de la aparición de la Virgen y su mensaje. En Fátima, Portugal, se produce a principio del siglo XX, la última aparición de la Virgen, el 13 de mayo de 1917.

En las tres apariciones de la Virgen Guadalupe, Lourdes y Fátima, se presentan unas condiciones que después de un exhaustivo examen histórico y aprobación de las autoridades eclesiásticas, nos llevan a un reconocimiento de su veracidad. No obstante, hay que decir, no son revelaciones que modifican el mensaje fundamental del Evangelio, no son obligaciones de fe para los cristianos.

Para terminar estas reflexiones sobre la devoción a la Virgen María, que es uno de los pilares de la religiosidad popular dentro del cristianismo, dicha devoción nace de la consideración de María, no como Virgen, sino como Madre de Dios, y que el único mensaje salvador y de fe, es que Jesucristo, Dios y Hombre, es el redentor y salvador. No podemos sobrevalorar el culto a María como si fuera el centro de nuestra religiosidad.

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María bombardeada

Advocación Mariana: Inmaculada de Nagasaky y Guernica
27 Febrero 2010

GUERNICA,
viernes 26 de febrero de 2010

El 26 de abril de 1937, el primer bombardeo "en alfombra" contra una población civil, llevado a cabo por la Legión Cóndor sobre Guernica, alcanzaba la capilla de la Inmaculada de la iglesia de Santa María de la ciudad española.

Ocho años después, el 9 de agosto de 1945, la bomba atómica destruyó la catedral de Urakami, en la ciudad japonesa de Nagasaki. La talla de madera inspirada en la Inmaculada Concepción de Murillo que se encontraba en el centro del altar de la catedral sufrió un destino similar al de la Virgen de Guernica.

Entre las cenizas a las que quedó reducido el templo, fue hallada la cabeza de la Inmaculada con las cuencas de los ojos vacías, las mejillas y el pelo carbonizado y una grieta junto al ojo izquierdo que muchos interpretan como una lágrima. Actualmente se la conoce en el lugar como “María bombardeada”.

Las dos “Marías bombardeadas” se encontrarán el próximo mes de abril y se expondrán juntas temporalmente en el Museo de la Paz de Guernica. El encuentro será posible gracias a una “peregrinación de paz” de la Virgen de Urakami a la ciudad vasca, con motivo del 65 aniversario del bombardeo en Japón.

El arzobispo de Nagasaki, monseñor Mitsuaki Takami, encabezará la peregrinación y presidirá la misa por los difuntos en la parroquia de Guernica, el 26 de abril, aniversario del bombardeo de la ciudad vasca, informó Luis Iriondo.

Guernica quedó destruida durante la guerra civil española cuando fue bombardeada por aviones alemanes, suceso que plasmó Pablo Picasso en una de sus pinturas más famosas. Para Iriondo, superviviente de aquel bombardeo, ahora, todos -atacantes y víctimas- “podemos comprendernos y caminar juntos y en paz”.

En referencia a la cabeza de la Virgen dañada por el bombardeo de Guernica, el arzobispo exclamó: “Nosotros también tenemos una aquí: ¡es increíble!”. La Virgen de Urakami ha salido de Japón dos veces, pero la de este año será la primera peregrinación que realice.

Aunque el programa todavía no está cerrado, está previsto que el grupo de fieles japoneses que acompañen a la Inmaculada en su viaje visiten también otros lugares de España, como la basílica del Pilar de Zaragoza y el templo de la Sagrada Familia de Barcelona.

La peregrinación, sugerida por un católico japonés, podría incluir también visitas a Lourdes y a Roma, así como la participación en una audiencia con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano.

Gentileza Ariel Ortega

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martes, febrero 09, 2010

Vírgenes encontradas y Vírgenes aparecidas

P. Francesc Fuster Angel, Rector, UCC
Navegar Juntos, II.2010

El día dos de febrero se celebra con especial énfasis en el mundo creyente la fiesta mariana de la Purificación de María; Virgen denominada de la Candelaria, de Copacabana, de la Calle. La celebración de fiestas dedicadas a la Virgen María, me llevó a la reflexión de cómo había aparecido la devoción a la Madre de Dios, en la devoción popular.

Lo cierto es que en los Evangelios, la presencia de María es mínima, aunque significativa. Los evangelistas Marcos y Juan, no hablan de la infancia de Jesús; por tanto, no aparece ahí la figura de María; en el evangelista Marcos, aparece en dos ocasiones: la primera en Cap.3, 31-36 y más bien para señalar que su familia, es la familia escatológica, que cree en él y cumple la voluntad de Dios; no es un descrédito de su Madre, pero es una valoración de la fe y el seguimiento. La segunda ocasión es Mc. 6,16 y tiene que ver con la vuelta de Jesús a Nazareth y su predicación en la sinagoga, donde la gente, admirada, decía: ¿no es éste el hijo del carpintero, el hijo de María? No hay ninguna sobrevaloración de la figura de María.

Si hacemos ahora un recorrido por el Evangelio del S. Juan, y buscamos las referencias a la figura de María, nos encontramos en dos pasajes, uno al principio de su vida pública, en las Bodas de Caná y otro al final, al pie de la cruz. Los exégetas de las últimas generaciones, después del Concilio Vaticano II, remontándose a autores de los Padres Orientales, como Orígenes, con sus exégesis simbólicas y metafóricas, ven la figura de María, como la primera creyente que inaugura el Nuevo Testamento y la nueva humanidad, con Jesús, como la nueva pareja que sustituye a Adán y Eva.

Los evangelistas Mateo y Lucas, son más explícitos en la presencia de María en los relatos evangélicos. Ambos evangelistas hablan de la infancia de Jesús y en estos relatos aparecen la figura de María; veamos por separado a cada uno de ellos.

En el evangelista Mateo aparece María en la Genealogía (1, 16), donde sólo es nombrada como esposa de José y de la cual nació Jesús, llamado Mesías. En Mateo 1,18-23, viene la descripción de la revelación a José de que María ha concebido por obra del Espíritu Santo y sin ninguna localización de dónde nació Jesús. Dice, “ella dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús”, (Mt 1,25). En el relato de la huída a Egipto y regreso, Mateo cita a María, pero siempre como esposa de José. Los textos siempre ponen a José como personaje principal a quien se le aparece el ángel y le dice “levántate, toma al niño y a su madre…”; “José se levantó, tomó al niño y su madre…”

En Mt. 12, 26-50, aparece el paralelo de Mc., en el que sin nombrar a María hablan de: “tu madre y tus hermanos quieren hablar contigo”, y Jesús proclama que su verdadera familia no viene de la carne y de la sangre, sino de la escucha de la palabra y el cumplimiento de la voluntad del Padre.

El evangelio de Mateo, es de tradición judía y aparece, con claridad, que en la cultura y vivencia judía, el hombre es el protagonista y responsable de la vida familiar. Después de estos textos que hemos señalado, no hay más presencia de María en el Evangelio de Mateo.

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sábado, junio 13, 2009

Historias de Vocación - Norberto Melgarejo (NL, V.09)

NEWSLETTER V.09

Mi nombre es Norberto y soy originario del Estado de San Luís Potosí, México.

Quiero compartir con todos ustedes mi experiencia de seguir a Jesús y ser uno más de sus Apóstoles. Hace 13 años que llegué a Estados Unidos. Aún recuerdo con claridad la fecha el 31 de Marzo de 1995. Mis pensamientos formulados en aquel entonces eran más que nada como los de muchos hoy día: trabajar arduamente y ayudar a mi familia. Gracias a Dios, logré muchos de estos objetivos y otros más. En mi mente jamás pensé en la dichosa frase: “el sueño americano”, pues no sabía ni qué quería decir esto. Solamente me dispuse a trabajar y a pasarla bien. Fue muy difícil para mí el acoplarme al principio. Durante todos esos años, aprendí una nueva lección: valorar más a mi familia.

El hecho de valerme por mí mismo y luchar contra las adversidades que se me presentaban me volvió muy autoritario en mi libertad. Empecé a descuidar muchos aspectos de mi vida que me llevaron a cometer muchos errores. Tuvieron que acontecer muchos problemas en mi familia para poder reflexionar y analizar lo mal que estaba. El materialismo, el libertinaje y la ignorancia, fueron los que más me cegaron durante mucho tiempo. Gracias a las tribulaciones en mi vida, experimenté que “solos no somos nadie” y que necesitamos siempre a quien amar y por quien ser amado. El aspecto laboral de mi vida estuvo equilibrado durante todo ese tiempo, sin embargo la parte espiritual requería algo más.

Aunque siempre he sido una persona muy activa y servicial, no me sentía satisfecho todavía con esto. Una vez, un amigo mío que se llama Jesús, del Estado de Veracruz, me invitó a vivir una experiencia con Cristo en el año 2003, lo cual tuvo un impacto tremendo en mi vida. Me motivó tanto que la experiencia de aquel momento, marcó en mi vida un cambio total, pues conocí el Amor de Dios en ese encuentro. ¿Cómo me di cuenta yo, de ese cambio en mi vida?

Me di cuenta porque reflexioné mi pasado, lo comparé con mi presente y miré hacia el futuro. Ahora soy muy feliz porque tengo a Cristo en mi corazón. Actualmente tengo 32 años, todo un adulto con experiencias de vida en este país y sigo las huellas de Jesús activamente. Después asistí a un retiro vocacional a Miami, Florida que me ayudo mucho para descubrir EL LLAMADO de Dios en mi vida. Analizando mi situación real y escuchando desde lo más profundo de mí ser la voz interior, me dispuse a partir para el seminario y decirle a Dios como dijo María; “Hágase en mí, según tu palabra”. Mi vida cambió completamente y vivo convencido de que Dios me ama mucho y que también te ama a ti. Hay una gran dicha en mi familia, pues conmigo ya somos dos los hermanos que estamos en camino del sacerdocio y queremos consagrar nuestras vidas a Dios. Allí comencé a morir y a renunciar a un estilo de vida incompleto y comenzó a abrírseme un panorama nuevo, una vida más plena cercana a Jesús. Joven, tú también tienes un camino que recorrer. Pon los pies en la tierra y confía en el Señor. La vida no es vida si tú no la valoras y descubres cuanto hay en ti.

¡Animo!, si yo pude, tú también puedes. “Mas vale tarde que nunca”.

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Día mundial de los niños y niñas víctimas de la agresión (P.O. Reyes, VI.09)

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América


A nivel mundial la agresión hacia los niños y niñas va en aumento; cada año en lugar de disminuir las estadísticas revelan que en diversos lugares de nuestro planeta sigue creciendo; si revisamos el estado mundial de la infancia elaborado por la UNICEF podremos percatarnos de lo anterior (www.unicef.org/spanish/sowc06). Los organismos nacionales e internacionales han diseñado diversas estrategias para evitar el maltrato infantil; sin embargo los resultados no son los esperados.

Es cierto que hoy en día es difícil que a un niño se le maltrate en la escuela o en otros espacios donde tradicionalmente era común; sin embargo en el hogar se está dando de diversas formas. Por otro lado también hay que agregar el maltrato que cometen las redes de traficantes de niños y niñas, que es el que más aumento tiene.

El maltrato infantil se define como "cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo".(Centro Internacional de la Infancia de París).

La clasificación más común de maltrato, nos dice que éste puede ser: físico, sexual, emocional e institucional. Todos estos tipos se hacen presentes en México y en el mundo, además de que un mismo niño puede padecer todo tipo de maltratos de manera simultánea.

Otro tipo de maltrato que va en aumento es el que les ocasionan otros niños, a veces tan doloroso o más como el que les puede infringir un adulto.

Las guerras son otro elemento que propicia el maltrato en el infante, y genera más víctimas de las que normalmente pensamos porque los niños y niñas son utilizadas desde antes que cumplan los 12 años como soldados, y aunque no participen directamente si el país donde vive padece guerra, sufrirán más que un adulto por todas las limitaciones que se ocasionan. Por lo anterior en 1982 la Asamblea General de la ONU, declaró el 4 de junio como el “Día Mundial de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión” de acuerdo a la resolución ES-7/8.

En Latinoamérica vivimos en una sociedad rodeada de niños; por donde quiera emergen, hacia donde volteamos aparecen, lo cual es algo muy bueno porque donde hay un niño hay esperanza y una gran semilla de amor. Pero cada uno de ellos necesita de nuestra protección, al estar viviendo una de las etapas más vulnerables; por lo tanto es indispensable que cada vez que nos topemos con un niño le brindemos apoyo y cuidado.

Una de las principales protecciones que puede tener un niño, es el recibir información sobre el maltrato y la agresión de la cual puede ser víctima; es indispensable que se le hable de esa posibilidad de una manera didáctica, y además debe de saber que cuenta con nuestro apoyo; de esa forma sabrá que puede confiar en un adulto. Así podremos dar pasos para que los niños a nuestro alrededor no vivan algún tipo de agresión, ni sean víctimas del maltrato.

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Día mundial contra el trabajo infantil (D. Meljarejo, VI.09)

Mtra. Delfina Melgarejo Thompson,
Centro de Investigación y Atención Psicológica, UCC
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América

Resulta relevante reflexionar acerca de la tan mencionada diversidad humana; y que mejor que identificar en esta a las poblaciones vulnerables, aquellas que por distintas razones están más expuestas a sufrir algún tipo de injusticia y/o violación de sus derechos humanos.

Tal es el caso de la niñez mexicana y su relación con el trabajo; es decir, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo “OIT” esta relación se define como toda actividad realizada por un niño que no sea educativa, formativa ni lúdica (actividades de juegos y esparcimiento); ya que resulta un fenómeno complejo y multidimencional en el cual confluyen diversos aspectos tanto educativos, sociales, culturales y económicos; en donde la preocupación por la situación y futuro de estos niños y niñas ha sido y será un tema central de diferentes organizaciones internacionales y de todos los países.

Retomando a la celebración de la convención sobre los derechos de los niños por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el sinnúmero de programas auspiciados por el Fondo de las Naciones Unidas por la infancia (UNICEF), la adopción del convenio 182, relativo a “las peores formas de trabajo infantil”, por parte de países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la puesta en marcha del programa internacional para erradicar el trabajo infantil (IPEC) en el mundo, son solo una muestra del interés y de las acciones emprendidas a escala mundial para atender los problemas de los niños y las niñas con el fin de garantizar su pleno desarrollo.

El trabajo infantil en México, ha ido en ascenso; en general, en el país, uno de cada 6 niños y niñas con edades entre los 6 y 14 años de edad desempeñan un trabajo y una cuarta parte aproximadamente de la población infantil que realiza alguna clase de trabajo, sea esté económico o doméstico, no asiste a la escuela. Además, la mayor proporción del trabajo económico infantil no tiene remuneración alguna.

Es por todo esto que el trabajo infantil tendría que analizarse desde dos grandes perspectivas una relativa a una visión positiva y constructiva que lo define como un proceso que promueve y contribuye a la cooperación y solidaridad entre los miembros de una familia; permite a esta obtener ingresos, acceder a bienes y servicios, y facilitar la integración de otros miembros del hogar a una actividad económicamente remunerada; sin embargo, no se debe descuidar que los casos en los que se es permitido el trabajo de los niños y niñas, tiene que ser como una actividad meramente pedagógica y formativa y no desde una perspectiva negativa y/o destructiva ya que cuando este exige responsabilidad y obligatoriedad de tipo laboral, pierde su verdadero valor e interfiere en la educación y el sano desarrollo del niño y/o niña.

Con base a lo anterior todo tipo de trabajo forzoso, a nivel infantil que agreda a la integridad de los niños o violente su adecuado desarrollo debe ser erradicado, puesto que incide como bien lo he mencionado directamente sobre su aspectos físico, cognitivo-emocional, social y moral sobre todo en lo que respecta a su formación escolar y personal plena y que por ende repercute a largo plazo en la escasa formación del capital humano de un país; y contribuye a la no desaparición de la pobreza.

En conclusión el trabajo infantil representa un gran reto, para lo países del mundo; por que requiere implementar políticas públicas orientadas a erradicar el trabajo infantil, garantizando que ningún infante ejerza un trabajo que limite su capacidad de crecimiento y desarrollo integral, rescatar y rehabilitar progresivamente a los niños afectados, brindando la protección y garantizar el absoluto respeto a sus derechos.

Finalmente esta problemática nos permite analizar y reflexionar sobre otros aspectos relacionados con esta, tales como; la pobreza, el analfabetismo, el subdesarrollo de las comunidades rurales, las actividades de subsistencia en zonas pobres urbanas, el ausentismo y deserción escolar, los niños de la calle, las familias disfuncionales, entre otros muchos; que refuerzan esta necesidad de enlace y la coordinación de esfuerzos, entre los sectores públicos, privados y sociales, para prevenir y atender a la niñez y a sus familias, con el fin de contribuir a dar solución y atención integral, a mediano y largo plazo. Partiendo por que el gobierno reconozca el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra cualquier tipo de trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social; y segundo, la adopción de medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar la aplicación de estas condiciones.

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lunes, mayo 11, 2009

PASCUA JUVENIL 2009

“No tengas miedo. Soy yo: Jesús”
COLEGIO CALASANZ (Costa Rica)

Jueves 16 de abril de 2009

1. Dinámica rompe hielo e integrativa

Se desarrolla en el gimnasio de Secundaria.

2.- Momento de motivación previo a la actividad 3.

En este momento orientarles que fuera del gimnasio -en la cancha de tenis- encontrarán unas hojas con diversos antivalores que impiden que reconozcamos a Jesús.

Ellos buscarán esos antivalores.

3.- Signo del fuego y quemar lo que nos impide reconocer a Jesús Resucitado.

Se realiza en la cancha de tenis, donde se les explica que Jesús es la luz que viene a iluminarnos, para que venzamos los miedos y todo obstáculo y, a su vez, podamos reconocerle vivo, en medio de nuestras vidas.

Queman en el fuego esos papeles, leyendo previamente el antivalor.

Se enciende el cirio y ellos toman el fuego del cirio.

Nos dirigimos en procesión hacia la capilla grande.

Iluminación bíblica del momento:

“Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

“Ustedes son la sal de la tierra…, ustedes son la luz del mundo” (Mt 5, 13 -14).

“En el mundo tendrán muchas luchas, pero tengan valor: YO HE VENCIDO AL MUNDO” (Jn 16, 33).

“Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20b).

Durante la procesión entonamos:
“El Señor es mi luz y mi salvación, ya no camino en tinieblas”.

4.- Se llega a la capilla.

Todos se acomodan donde están colocadas las hojitas con los cantos y oraciones. Cuando están ubicados, se lee el evangelio de Lc 24, 35-43.

Leído el evangelio, se deja un espacio de silencio meditativo.

5.- Se proyecta el video pascual.

Luego del video, algunos jóvenes recitan las letanías de acción de gracias. Y entre cada letanía se responde con el canto “Ubi caritas”.

6.- Posteriormente se pasa a un momento catequético …

… para explicar brevemente los signos pascuales, con aplicaciones a la vida.

Esos signos serán la cruz, la luz, el agua y la eucaristía, que son llevados por algunos jóvenes.

Mientras una música de fondo.

7.- Se lee un salmo (momento de resonancia al finalizar).

Se canta una antífona entre las estrofas leídas.

8.- Lectura de una fragmento del mensaje del Papa Benedicto XVI en la Jornada de la Juventud (Domingo de Ramos 2009).

Se deja un silencio meditativo.

Y se entona una antífona.

9.- Renovación de las promesas bautismales.

Este momento se hace para propiciar e invitar al compromiso de creer en el Dios de la vida, en Jesús resucitado y en el Espíritu Santo que nos fortalece para vivir con alegría y decisión la juventud.

Lo pueden leer algunos jóvenes.

10.- Se termina

- con la oración del Padre nuestro (se canta con melodía de ‘The sounds of the silence’)
- el saludo de paz y
- luego la oración “A tu amparo y protección”, cantada.

11.- Momento de ágape.


MATERIALES:

- Leña,
- velitas, vasos, cirio pascual,
- hojas con antivalores escritos,
- hojas con evangelio, oraciones, antífonas.
- pilot, masking.
- proyector, pantalla, parlantes.

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sábado, marzo 28, 2009

Era un mendigo que derrochaba amor

2ª. parte
P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio
Chiautempan, 292 (IX/X, 2008) 14-15

Murió en el aeropuerto de Colombia. Su último viaje fue hacia la casa del Padre. La noticia de su muerte conmocionó a todos. Tal vez pensaban que nunca moriría, o que tardaría en morir. El entendía la muerte no como una despedida, sino como una gracia, un premio. Quería estar pronto en las manos de su Padre. A menudo decía y escribía que “ya quería morirse”. Pues si en vida podía tenerse tan sólo una idea de Dios y su Reino, cuánto más sería la experiencia al estar al lado del Padre después de la muerte. “Ya no alcanzan las palabras para traducirte”, afirmaba, “por eso anhelo la muerte”. Quiénes le oíamos hablar así, y lo digo en estricto plural, porque muchas veces platiqué esto con hombres y mujeres allegados a él, encontrábamos certeza en sus palabras. De Dios sabemos más lo que no es que lo que es.

Él quería la muerte, pero no la esperaba tan pronto, ni tampoco nosotros. Sabíamos perfectamente que la obra de Hogares Providencia sufriría históricamente un impacto difícil de superar. Y así fue. La historia, a nueve años de su muerte, no perdona. La obra existe, pero ha tomado una inclinación diferente. Algunos de sus hijos no soportaron la muerte, y se unieron más tarde a la suya. Sólo que no creo que tuvieran la claridad del Chincha. También el hombre se muere por falta de amor, se muere de desamor.

Era de tarde cuando recibí la llamada desde Colombia. Era junio y el sol estaba radiante. La noticia, como es normal, causó expectación en mí. Yo lo quería, y lo tenía como un escolapio ejemplar. Había tenido la oportunidad de vivir con él (cuando llegaba, pues tenía un modo de vida sui generis), en una casa que tenían los escolapios en México D.F., en la calle Renato Leduc, entonces sede Provincial. Había reído con él, orado con él, comido con él. No era ajeno. Sin que él lo supiera, anotaba sus palabras en las hojas que tenía a mano, describía sus movimientos, adoptaba sus reflexiones sobre Dios, y quería hacerlas mías. Por lo que la noticia de su muerte, más allá de ser una noticia trágica, la tomé como la toma un amigo que se entera que ha muerto el otro. La sentí profundamente.

Después de tomar nota de lo que se decía por teléfono, para avisar a quien correspondía, como debe hacerse, colgué el teléfono y pensé en sus niños: “había muerto su padre.” Pensé en los drogadictos, en las prostitutas, en los niños de las esquinas, en los viejos solos y abandonados a quien también atendía. Pensé en un universo de cosas.

El destino quiso que fuera yo quien notificara la noticia a su gente de Hogares Providencia. Desde ese momento asumí con cariño la responsabilidad encomendada, y Dios sabe que digo la verdad, porque a 9 años de su muerte, jamás busqué ningún afán protagónico como podrá leerse en lo que sigue a continuación, y aún más, que es la primera vez que habló de esto públicamente.

En Hogares Providencia la noticia se tomó en tragedia. Esa misma noche se convocó a una junta del patronato. Muchas preguntas estuvieron en el aire, ya no sobre su muerte, sino sobre el futuro de su obra. Había quienes se autonombraron los más cercanos al Chincha, adjudicándose el derecho a tomar decisiones. Yo fui un espectador más, hasta que se me ocurrió decir que el Chincha era religioso escolapio. Mis palabras alteraron el ambiente en otro orden de ideas. Hubo quien preguntó dónde se habían metido los escolapios todo el tiempo, pues no los habían visto; que era más de Providencia que de su Orden, etcétera. Ciertamente había algunos que lo tenían por religioso, pero no es que hubiera una alta estima por la Orden de los escolapios. Pasaron entonces a la logística: el cuerpo, los trámites, el día, las horas, las autoridades, los niños, los medios de comunicación, los mil y un por qué, que se deducen de la aceptación de la realidad. El duelo debía esperar.

Como representante, en ese momento de la Orden religiosa, participé gracias a la buena voluntad de gente que estimaba mucho al Chincha como religioso, de todo. Los trámites de su traslado de Colombia a México requirieron de una serie de documentación: era español, muerto en Colombia y se quería trasladar a México. Los nexos con los vínculos oficiales requerían de testimonios. La arquidiócesis de México, a través de un delegado, estuvo al tanto y facilitó las cosas. Al final, se logró concretar que el cuerpo sería trasladado y recibido para los funerales con sus hijos y su entierro.

En el ínter, se suscitaron muchas anécdotas. El Chincha era un personaje singular y público. Los medios de comunicación se volcaron a dar la noticia, a entrevistar, a difundir su mensaje; ahí sí que encontré muchos protagonismos de los cuales no hablaré, porque no tiene objeto. Sólo puedo compartir, en términos generales, que hubo quien habló con el corazón y quien sólo habló para salir en algún medio de comunicación.

El cuerpo llegó a los andenes del aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México D.F., de madrugada. Como testigo se me llevó a reconocerlo. Jamás me hubiera imaginado estar en las entrañas del aeropuerto, ni que fuera tan grande. La procedencia de Colombia hacia que todo fuera más controlado. En la aduana se tenía que abrir el ataúd (que no era, para mi sorpresa, sino una vil y llana caja de madera, simple y tosca) para mirar el contenido y descartar que hubiera algo ilícito en su contenido. La caja venía sellada por todos lados, y tenía no se cuantas etiquetas, seguro es que había pasado por muchas revisiones anteriores. Primero pasó por la banda que lleva a mirar a través de rayos infrarrojos, a manera de una toma de rayos X. Luego, al quitarle la envoltura de plástico, unos perros olfatearon sin encontrar nada. Acto seguido, un hombre fuerte y bien adiestrado para el caso, quitó lo clavos sin la menor sutiliza. Se destapó la caja y apareció un cuerpo diminuto con una barba prominente... ¡Eras tú!

Y lloré, como llora alguien que ha perdido a un ser muy querido. Nos dejaron a solas un momento breve. Allí estabas tú, encogido, apretado, frío. Sentí tristeza por la forma, no por el contenido. Y aunque sabía que estabas con el Padre, con quien siempre decías que era un bonachón, el modo en que te vi me puso triste. Quise tomarte y cambiar tu caja por una más ancha, más allá del lujo, te quería cómodo. De pie eras más grande, cuando gritabas eras más fuerte, infundías temor y respeto; cuando orabas parecías otro; cuando profeta hablabas, sin ser prudente en ocasiones, como cuando te agarraron los judiciales y te dieron una senda madriza por defender a uno de tus hijos drogados, según me contó la tía Soco, una mujer ejemplar que se ha vuelto amiga mía, y que caminó contigo todo el tiempo. De hecho en su libro, confesiones, narra más de una de estas situaciones.

Lloré sinceramente, solos tú y yo en los hangares del aeropuerto. Firmé la hoja en que testificaba que eras tú, aunque no te parecías en nada cuando te veía entrar a tus Hogares, lleno de vitalidad y de cosas chuscas, violentas todas porque así eras, brusco, pero chuscas.

Salimos del aeropuerto en un servicio funerario famoso que te contrataron. A la salida de la aduana estaba un periodista de una cadena televisiva famosa, tenía dos niños mugrosos que lloraban; él les hacía preguntas. Sus ojos bien abiertos me dijeron que no sabían nada. Dos policías motociclistas nos acompañaban. Más tarde me dijeron que era para proteger el cuerpo… Y era verdad, pero te lo contaré en el próximo envío... Muchos querían …

P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio

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«ATRAYÉNDOLOS HACIA SÍ EN SU COMUNIÓN”

Algunos aspectos sobre evangelización y catequesis con niños
Camilo Llorca
Albada, XII.08


Asomarse un poco a la sociedad de hoy y a la misma situación de la Iglesia en ella nos lleva a constatar una realidad, que no siendo nueva, sí aparece con mayor fuerza: una crisis de la transmisión de la fe. Se da este fenómeno en primer lugar en el seno de las familias que siendo el ámbito natural y privilegiado de la transmisión de la fe vive un abandono progresivo en este ministerio. Lo mismo podemos observar en la comunidad cristiana, que aunque busca nuevos paradigmas, métodos… se encuentra con la dificultad de que el mensaje de la Buena Noticia alcance la realidad del ser humano hoy. Esta situación nos hace preguntarnos sobre nuestro propio testimonio de vida cristiana, pues ya el Concilio Vaticano II afirmaba de forma clara que una de las causas principales del ateísmo hoy era la falta de testimonio de los propios cristianos.

No echemos balones fuera.

Ya Juan XXIII, en su discurso de apertura del Concilio, decía:

“quienes en los tiempos modernos no ven otra cosa que prevaricación y ruina. Van diciendo que nuestra hora, en comparación con las pasadas, ha empeorado y así se comportan como quienes nada tienen que aprender de la historia… Más nos parece necesario decir que disentimos de esos profetas de calamidades…”.

Y es que la iglesia lo es en cuanto que evangeliza. Los primeros cristianos no lo tuvieron más fácil, el mismo Jesús. La Iglesia necesita ver y entender en estas dificultades una posibilidad, una oportunidad de ser lo que es para el mundo de hoy, y dejar de ver en el mundo una imposibilidad o un enemigo radical, alguien al que se ha de oponer por que se opone a ella. Pensando en el mundo de hoy, nuestro Dios lo amó tanto que entregó la vida de su Hijo para que el mundo se salve por Él.

Desde aquí, desde el amor de Dios al mundo, y por tanto, de la Iglesia al mundo tenemos que situar nuestra misión evangelizadora. Lejos de moralizar, juzgar, enfrentarnos y defendernos… lo que nos corresponde es proponer el gozo del amor de nuestro Dios que se ha manifestado en el señor Jesús y la Buena Noticia del Evangelio.

El Catecismo nos dice que los momentos de renovación de la Iglesia, y éste evidentemente lo es, son también en los que a la catequesis le corresponde un mayor empeño. Vivir este momento con la esperanza que nos abren las nuevas situaciones impulsará nuestra misión, la hará más auténtica y eficaz.

En este empeño catequético cobra una relevante importancia la catequesis de iniciación cristiana, y dentro de ella la catequesis con niños de Primera Comunión y Postcomunión. Éstas situadas dentro del Directorio General de Pastoral de la Provincia escolapia de Valencia en el apartado de evangelización explícita que define así: “procesos y acciones que proponen directa y claramente un acercamiento y conversión a la persona de Jesús, y una participación en su Vida Nueva, mediante la iniciación integral cristiana”. Acercar a los niños a la persona de Jesús, anunciarles la vida nueva, buena, gozosa que propone el Evangelio e iniciarles y acompañarles en la relación con Él, dejando que el mismo Jesús les ofrezca su amistad y su vida será nuestro cometido, siendo nosotros instrumentos y acompañantes en este encuentro. (Señalar a Jesús cono Juan Bautista).

La catequesis con niños es un ámbito peculiar con unas características especiales que la Iglesia nos señala, por ejemplo, en la Catechesi Tradendae de Juan Pablo II:

Es didáctica,
pero encaminada a dar testimonio de la fe.

Es inicial,
mas no fragmentaria, puesto que deberá revelar, si bien de manera elemental, todos los principales misterios de la fe y su repercusión en la vida moral y religiosa del niño.

Da sentido a los sacramentos,
pero a la vez recibe de los sacramentos vividos una dimensión vital que le impide quedarse en meramente doctrinal, y comunica al niño la alegría de ser testimonio de Cristo en su ambiente de vida.

Es importante que la catequesis de niños y jóvenes, la catequesis permanente y la catequesis de adultos
no sean compartimentos estancos e incomunicados… Es menester propiciar su perfecta complementariedad.

Del mismo modo en el Directorio general para la catequesis de la Congregación para el clero, dice:

Estará atenta a desarrollar
las capacidades y aptitudes humanas, base antropológica de la vida de fe, como el sentido de la confianza, de la gratuidad, del don de sí, de la invocación, de la gozosa participación…

La educación a la oración y la iniciación a la Sagrada escritura
son aspectos centrales de su formación cristiana.

Debe tener una colaboración constante
con los padres y con los maestros, de acuerdo con las posibilidades de cada lugar.

Es siempre una convocatoria y llamada
a la fe, al despertar religioso del niño.

Es necesario que desarrolle verdaderos procesos de iniciación cristiana, bien articulados, que les permita acceder a la edad adulta con una fe madura y pasar de evangelizados a evangelizadores.

Ejerce al mismo tiempo tareas
de iniciación, de educación y de instrucción.

Y la finalidad, el objetivo de la preparación, celebración de la primera comunión y del camino que se inicia a partir de ella, según Benedicto XVI es:

“el inicio de una amistad con Jesús para toda la vida. El inicio de un camino juntos, porque yendo con Jesús vamos bien, y nuestra vida es buena. Necesitamos precisamente esta amistad con Dios, que nos ayuda a tomar las decisiones correctas. Necesitamos madurar humanamente. En otras palabras, Jesús nos alimenta para llegar a ser realmente personas maduras y para que nuestra vida sea buena.”

El sistema de catequesis tradicional dirigido a los niños, aún con todas las innovaciones metodológicas de los últimos cuarenta años, ha entrado en crisis, pues ya no podemos concebirla como una preparación para recibir un Sacramento, ya que se constata que para muchos la primera comunión se convierte también en la última.

Desde este punto me gustaría señalar desde nuestra experiencia en la catequesis parroquial-colegial qué entendemos como retos o pequeños caminos para mejorar en esta apasionante misión evangelizadora tan nuestra:

Abordar el proceso de catequesis
con niños no como formación presacramental, sino como iniciación a la relación de amistad con el Señor Jesús. Lo que supone subrayar la experiencia de fe, de la que el niño es capaz, más que el proceso de aprendizaje doctrinal.

Conocer y acompañar
el proceso de crecimiento humano del niño y presentar la Buena Noticia del Evangelio como plenitud de ese mismo crecimiento.

Destacar la centralidad de la Palabra de Dios,
la iniciación a la oración y a la liturgia en todo proceso catequético. Todo ello contemplando el momento el momento de crecimiento del niño y adecuándose a él.

Crear ambientes y relaciones
para la catequesis que hagan vivir estos momentos como algo amable, bueno, donde el niño pueda vivirse cuidado y querido, condición indispensable para su crecimiento.

Acoger y respetar
el proceso de cada niño, bendiciendo siempre su experiencia, sin moralizarle y sin pretender ritmos iguales para todos.

Adecuar el lenguaje religioso a este mismo proceso.
De la misma manera dinamizar las sesiones de catequesis con una didáctica adecuada al mismo.

Entender y programar
la catequesis con niños como una pastoral misionera, con ellos y desde ellos, hacia la familia, provocando momentos de reflexión, anuncio, oración y celebración con todos. Caminando así hacia la comunidad cristiana abierta al entorno social.

El desafío de la diversidad.
Trabajar una catequesis diversificada que ofrezca variados caminos para avanzar en la fe.

No es tarea fácil, ni son recetas nuevas para el éxito en la misión. No olvidemos que la eficacia de la catequesis es y será siempre un don de Dios, mediante la obra del Espíritu del Padre y del Hijo. Esta total dependencia de la catequesis respecto de la intervención de Dios la enseña el Apóstol Pablo en su carta a los Corintios cuando les recuerda: « Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer». A plantar y regar somos enviados, a trabajar en esta mies fertilísima.

A veces por la responsabilidad que supone esta misión, aparecen siempre cuestionamientos sobre si los niños están o no preparados, si tienen suficiente fe o no… de cara a recibir los sacramentos. A mí más bien, me aparece la pregunta sobre si lo estamos los que ya hemos sido iniciados, pero pienso que hay que despejar de nosotros esta tentación. Para ello acabo con esta respuesta de Benedicto XVI, que supone siempre tocar la verdad del corazón de Dios, más que otros planteamientos:

“En mi juventud yo era más bien severo. Decía: los sacramentos son los sacramentos de la fe; por tanto, donde no hay fe, donde no hay práctica de la fe, los sacramentos no se pueden conferir. Después, siendo arzobispo de Munich, hablaba de ello con mis párrocos. También entre ellos había dos corrientes: una severa y una condescendiente. A lo largo de los tiempos también yo he comprendido que debemos seguir siempre el ejemplo del Señor, que estaba muy abierto incluso hacia las personas marginadas en Israel en aquella época; era un Señor de la misericordia, según muchas autoridades oficiales demasiado abierto hacia los pecadores, a los que acogía o permitía que lo acogieran a él en sus cenas, atrayéndolos hacia sí en su comunión”.

Diálogo producido en la diócesis de Bolzano-Bressanone

He decidido poner como título esta última frase pues pienso que es el origen y meta de toda misión evangelizadora y de la catequesis con niños: el deseo de Jesús de atraernos a todos hacia Él.

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martes, marzo 10, 2009

La escuela católica y los sacramentos

Manuel Rodríguez Espejo, escolapio
Ephemerides, I.09

“Procure que el ejercicio de las escuelas vaya con toda diligencia (amor) posible, no sólo en lo concerniente a las buenas costumbres y santo temor de Dios, haciéndoles frecuentar con devoción los santos sacramentos, que es el remedio principal” (Calasanz, EP VI, c. 2.816)

La lectura de la Salutatio y el artículo sobre el Consejo Anual de la OIEC (Eph. Noviembre) y dos ‘sucesos’ recientes de mi día a día me han movido a comunicar una honda preocupación que me roe por dentro hace ya tiempo.

Los sucesos son que hace siete días estuvimos dos escolapios confesando en un colegio de monjas a chicos y chicas de Secundaria (13-14 años) y la monja nos avisó previamente que algunos estaban muy nerviosos, porque no habían vuelto a confesar desde su primera Comunión. Y así resultó ser. El segundo es que ayer terminé de leer las voluminosas 619 “Páginas inéditas de un diario. Autobiografía íntima de San José de Calasanz” (Miguel Ángel Asiain, Analecta Calasanctiana, nn. 89-90 de 2003).

¿Cuál es esa ‘honda preocupación’ que me roe por dentro? Que algunos colegios católicos (¿muchos? ¿pocos?) hemos abandonado el cultivo de los sacramentos del perdón y de la eucaristía, en cuya eficacia, incluso pedagógica, Calasanz tenía tantísima ‘fe’.

Cierto que los tiempos han cambiado, cierto que hoy no podríamos repetir textualmente la praxis que él y los escolapios de los siglos XVII-XIX ejercitaron.

Pero no menos cierto es que a todos nos tiene que doler que en un colegio católico pueda haber alumnos que no se hayan vuelto a confesar o no hayan participado en una eucaristía dominical hasta tres, cuatro o cinco años después de su primera comunión.

Y, por otra parte, me he encontrado bastantes personas que sólo se han vuelto a confesar “para comulgar” (además) cuando llegó la fiesta de su graduación universitaria. Y algunos otras, cuando fueron a casarse por la Iglesia.

Todos conocemos la verdad de Perogrullo “a andar se aprende andando”. ¿Por qué se habrá metido en la cabeza de muchos creyentes que las cosas del espíritu funcionan de modo distinto a como lo hacen, p.ej. los músculos o el cuerpo? ¿Sobrevive uno sin comer con cierta frecuencia? ¿Se desarrollan los músculos sin ejercitarlos?

Todos sabemos, igualmente, que las cosas mal hechas no sirven para obtener resultados positivos; no basta con hacer ejercicio, se necesita hacer buenos ejercicios, bien y con constancia.

Hoy día, el ambiente y las familias no nos ayudan, como ayudaron a nuestros escolapios anteriores. Pero ¿la dificultad exime de lo que es no sólo un deber, sino algo mucho más sagrado: un encargo divino, una misión, para el que hemos sido carismáticamente potenciados? ¿Cómo vamos a tener practicantes amorosos del sacramento del perdón y de la eucaristía dominical, si nuestra catequesis infantil sigue siendo igual que la de hace muchos años, mientras que los niños, las familias y el ambiente han cambiado?

Sería bueno y conveniente (y plagiando los prefacios eucarísticos: “es justo y necesario, es nuestro deber y nuestra salvación”) animarnos a revisar voluntariamente nuestra práctica de la “Piedad” , ya que la revisión de las “Letras” ya se encarga el Ministerio correspondiente de evaluárnosla.

Permitidme, hermanos escolapios, que me haga en voz alta algunas preguntas, por si pueden ayudar:
¿Qué medios concretos estamos usando para educar en la Piedad? ¿Tenemos Plan anual de pastoral, sencillito, acomodado, realista, pero también utópico como el mismo cristianismo?
¿Lo evaluamos trimestralmente al menos?
¿Conocemos suficientemente lo que Calasanz entendía por ‘santo temor de Dios’?
¿Cómo educarlo hoy?
¿Qué idea de Dios transmitimos?
¿Guardamos equilibrio entre el evangelio de la gracia (salvados gratuitamente) y la necesidad de la fe (obediencia)?
¿Situamos el pecado con valentía frente al amor incondicional del Padre?
¿Qué sentido damos a los mandamientos de Dios y de la Iglesia?
¿Luchamos contra el cumplo-y-miento?
¿Tenemos la Oración continua?
¿Con qué cursos?
¿Con qué periodicidad?
¿Podemos mejorarla un poco más?
¿Iniciamos la mañana con una oración en todas las aulas?
¿En todas, también en las de los mayores?
¿Qué material usamos?
¿Estamos contentos de sus resultados?
¿Todos los cursos emplean el mismo material o es distinto en cada etapa?
¿Qué calidad ofrecemos en las clases de Religión?
Seriamente, ¿tenemos en ellas buenos profesores y óptimo horario?
¿Está la capilla accesible y abierta para quien quiera entrar al llegar, salir o en el recreo?
¿Celebramos diariamente una eucaristía en la que puedan participar los alumnos y docentes que lo deseen?
¿Puede encontrar confesor quien lo busque voluntariamente?
¿Prepara el colegio a la mal llamada “Primera Comunión”?
¿A qué edad?
¿Con qué duración?
¿Cuál es la formación de los catequistas?
¿Cuántos años lleva el mismo material?
¿Con qué frecuencia lo revisamos?
¿Cuántas veces en el curso tenemos Celebración Penitencial con los alumnos: mensualmente, tres, una, ninguna?
¿Para varias aulas a la vez o una por una?
¿Cómo la preparamos y motivamos?
¿Van todos o sólo los que quieren?
¿Cuántas eucaristías “obligatorias” tiene cada alumno: una mensual, tres, una, ninguna?
¿Todas son para los que quieren participar?
¿Con qué calidad?
¿Les insistimos en la importancia de estos dos sacramentos para hacer crecer la fe?
¿Se los hacemos ‘saborear’?
¿Ofrecemos Convivencias religiosas? (no confundir con convivencia de cohesión del grupo o de formación ‘humana’).
¿A qué cursos?
¿Cuántas veces al año?
¿Van todos o sólo los que quieren? ¿Son de un día o de más? ¿Llevamos un Plan
progresivo o siempre insistimos en lo mismo?
¿Damos importancia a los tiempos litúrgicos?
¿Cómo?
¿Qué destacamos?
¿Fomentamos el ‘sentido de Iglesia’ local y universal?
¿Con qué medios?
¿Y el sentido de pertenencia a la Escuela Pía?
¿Cómo desarrollamos la responsabilidad social y política de nuestros alumnos?
¿Qué Campañas celebramos en el colegio: Domund, Manos Unidas…?
¿Tenemos un Plan para no repetir todos los años lo mismo en la Semana o Mes calasancio?
¿Hay catecumenado voluntario, procesual, en el Colegio?
¿Desde qué edad a qué edad?
¿Llega a los Antiguos alumnos?
¿Hay una real Comunidad Cristiana?
¿Quiénes la forman?
Además de la eucaristía dominical ¿qué otras cosas tienen?
¿Existe Fraternidad o está en creación?
¿Cuáles son los servicios ‘cristianos’ que ofrecemos a las familias y a los docentes?
¿Con qué periodicidad?
¿Prestamos algún servicio ‘religioso’ a los no católicos?
¿En qué consiste?

Con las preguntas precedentes he querido enumerar algunos de los muchos medios que están a nuestro alcance para esa “formación católica” a la que estamos llamados por profesión y vocación. Ya sólo me resta desear (proponer) dos cosas: una, que echemos a volar la imaginación y la ilusión para encontrar ese necesario equilibrio o tensión entre “obligación y libertad”, porque creo que aquí es donde nos jugamos la posibilidad o no de educar hoy en la Piedad. Y otra, que salgamos de nuestro individualismo y nos comuniquemos lo que cada uno está haciendo en su propio colegio, porque seguramente con ello nos ayudaremos unos a otros y haremos esta hermosa tarea más eficaz… y menos difícil.

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Notas de Teología de la Educación

José Luis Corzo, escolapio
Ephemerides I.09

Los escolapios necesitamos cultivar la Teología de la Educación. Vivimos de ella, aun sin saberlo ni cultivarla conscientemente. De hecho, es ella la que aporta razones a nuestra dedicación a la escuela en el nombre del Señor; por eso es teo-logía. Pero no sería bueno dar por evidentes tales razones o por ya válidas desde Calasanz hasta hoy. Cambian las circunstancias temporales y cambia la inteligencia de nuestra fe. Por eso el próximo Capítulo General vuelve a preguntarse por nuestro ministerio y no lo hará únicamente desde las circunstancias sociales de cada Demarcación, ni desde las novedades pedagógicas que se han suscitado en el mundo, sino también desde la fe cristiana. Años atrás iniciamos en Madrid, con escaso número de asistentes, un seminario escolapio sobre Teología de la Educación (Navidad de 2000 y 2001). Tal vez ahora recobre su actualidad al hilo del próximo Capítulo, por lo que me animo a presentar mi aportación con este librito: J.L. Corzo, Jesucristo falta a clase. Notas de Teología de la Educación (Ed. PPC, Madrid 2008) 171 páginas.

Pues bien, cualquier teología de las realidades mundanas no puede pretender más revelación de Dios que su propia Presencia entre los hombres; como si fuera posible, además, entresacar de la Escritura y de la Tradición un modelo divino sindical, político, económico, familiar, pedagógico… ni parroquial siquiera.

Cuando eso se intenta se acaba por manipular ideológicamente la fe y ponerla al servicio de filosofías mundanas, transformada en una ideología más. Ha sucedido demasiadas veces en la historia como para ignorarlo. Esta teología (de genitivo) trata, más bien, de orientar al cristiano y a la Iglesia entera sobre el sentido sobrenatural de las realidades terrenas, cuya autonomía, en cambio, ha sido reconocida por el Vaticano II.

Los moldes teológicos para justificar los vínculos entre Educación y fe podrían reducirse a tres: el instrumental, que utiliza ocasionalmente el ámbito escolar para anunciar dentro de él el Evangelio y educar en la fe; el integralista, que propone un tipo de educación inspirada en el Evangelio; el dialéctico, que confronta y enriquece mutuamente los dos órdenes de realidad. Nuestro reciente eslogan evangelizar educando podría entenderse con el primer molde, pero cometeríamos un error más sutil que la pretensión integralista de poseer las claves de una divina educación (que cualquier análisis empírico desmiente).

El título de este libro, tras el desalojo judicial del crucifijo en alguna escuela española, podría significar una opinión en tal batalla, aparentemente democrática: cada uno tiene derecho a sus propios símbolos religiosos o, a ninguno, en los lugares públicos. Pero no. Anterior a tan raras sentencias contra el crucifijo, aquí no se reivindica la propiedad cristiana de la figura de Jesús, sino su carácter universal dentro del patrimonio occidental y español, en concreto. Por ello propone una nueva orientación a la clase de religión: que sea útil para todos, católicos o no, por su valor informativo y comprensivo, junto a las demás religiones de nuestro entorno. Lo pide una convivencia cada vez más plural en nuestra sociedad; pero, lo que es más, resulta necesario para poder comprender nuestras raíces, nuestras historias, nuestras obras de arte y literatura. A esta posible diaconía o servicio, más que cultural, de la Iglesia española le dedica el libro su tercera y última parte, que también implica a los laicistas.

Las otras dos partes del libro, escrito para cristianos, hacen dialogar el saber de la fe con el saber de la pedagogía. Y así nacen nuevas propuestas: el carácter de la escuela actual, en manos del Estado, no puede ser ideológico. Incrementamos este error si nuestra alternativa es crear tantas escuelas como ideologías haya en la sociedad. Por el contrario, la escuela obligatoria ha de ser el lugar común de todos. Precisamente la escuela pública de José de Calasanz nació para eso: para una igualdad real de oportunidades, porque en la lucha social el saber es un arma; de vencedores o de vencidos, a elegir.

También por eso Jesucristo falta a clase, porque hay más de 100 millones de niños sin escolarizar en el mundo y, en España, se acerca al 40 % el fracaso escolar real, que sin duda toca más a los pobres. Así que cuál sea el papel de los cristianos en la escuela parece bien claro: dar de pensar –y mucho– a los ricos, si se está con los vencedores, y dar de saber –más aún que de comer y de beber– a los pobres, si se está con los vencidos.

Pero la apuesta fundamental de estas páginas, la más teológica, consiste en tratar de dilucidar mejor por qué y cómo se relacionan la educación y la fe. Lo fácil sería asimilar ésta última con las diversas ideologías sociales y exigir el derecho de los padres cristianos a inculcarla en sus hijos. Pero la fe cristiana no es eso, sino la acogida personal del Dios que se manifiesta en medio de nuestra vida y no al margen. Y resulta que de estudiar nuestras vidas, y la realidad entera que las envuelve, se encarga precisamente la escuela. Así que ahí radica la importancia de la escuela para escuchar a Dios. Y la pastoral juvenil no debería alejarse de la escuela ni andarse por las ramas de los tiempos de ocio y los grupúsculos de aficionados, sino ahondar más desde las aulas en la realidad humana, en la que Cristo se hace presente y en la que resuena su propia voz: “conmigo lo hicisteis”. Este autor, escolapio, pedagogo y teólogo, es profesor en Madrid del Instituto Superior de Pastoral (Universidad Pontificia de Salamanca) y ha divulgado en España la escuela de Barbiana del sacerdote italiano Lorenzo Milani, quien quitó el crucifijo de su escuela parroquial con tal de que acudieran a ella los comunistas de su pueblo.

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EL NIÑO AMIGO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

(2 TIM 3, 14-16)
Rafael Belda
2 – Albada, XI.08
"Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia." 2 Tim 3, 14-16

Introducción

El P. Provincial me ha pedido una sencilla reflexión acerca de la Palabra de Dios en relación con los niños. Y me alegra poder ofrecerla en el contexto eclesial del recién concluido Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia (5-26.X.2008 / XII Asamblea General Ordinaria).

Abordar la relación entre la Palabra de Dios y los niños que el mismo Señor nos confía es un tema que supera los límites de nuestra revista provincial; requeriría ser tratado monográficamente desde distintos ámbitos. La sólida, fecunda y rica experiencia al respecto en el Oratorio de Niños Pequeños, bien merecerá -en este año de la Palabra- una de esas preciosas Jornadas de Vida Espiritual de los Niños que solemos celebrar cada dos años.

Cierto es que en la vida de la Iglesia la preocupación por el niño no ha sido siempre la misma, ni en intensidad ni en calidad. Pero también es verdad que desde los inicios se han dado elementos comunes de interés por la infancia, manifestados en la educación, la evangelización, la vida de familia y la inserción en la vida litúrgico-sacramental. La Iglesia ha considerado siempre a los niños como miembros activos de la misma. "El niño es capaz de hablar a Dios y de vivir con él", es una afirmación de los obispos franceses realizada en Lourdes, en 1975, con la que se quiso acentuar el valor del bautismo recibido incluso al poco tiempo de nacer.

Cada pequeño, a condición de que sea educado - evangelizado, puede vivir de Dios y conceder a éste un lugar privilegiado en lo más íntimo de sus actividades y de su vida. La Iglesia, en sus documentos y en sus Pastores, no ha dejado de manifestar constantemente la urgente misión de evangelizar y educar a todos los niños para que esta generación experimente la salvación que viene con Jesucristo.

Acerquémonos un poco -en estas páginas- a un hombre de la Palabra que lo fue por el trato asiduo que, desde su primera infancia, tuvo con las Sagradas Escrituras.

Un niño bíblico, amigo de la Biblia

Timoteo es un niño que parece haber sido especialmente bendecido por el Señor; poco o nada sabemos de su infancia, pero lo que Pablo nos recuerda en la IIª carta dirigida a su nombre, nos puede servir de mucho para entender qué trascendencia absoluta tiene una infancia sembrada con la Palabra de Dios.

Timoteo significa literalmente “Temeroso de Dios”. Nació en Listra, hijo de padre gentil y de una mujer judía creyente (Eunice), que se convirtió pronto al cristianismo. Parece ser que el buen testimonio de los cristianos de Listra fue el motivo por el que Pablo lo tomara por compañero y confidente en sus viajes apostólicos. Y es el mismo apóstol de los gentiles quien nos ofrece un dato importante sobre la niñez de Timoteo, de quien dice que desde pequeño se familiarizó con las Sagradas Escrituras (cf. 2 Tim 3, 14-17).

Es importante este dato por sus consecuencias educativo - pastorales. Los psicólogos modernos aseguran lo que ya la Biblia confiesa y muchos santos testifican: que lo vivido en la primera infancia marca, de manera profunda e indeleble, la vida de cada persona.

Traigamos a colación a la reina Ester, y observemos cómo, en su angustiosa y confiada oración ante Dios intercediendo por su pueblo condenado al exterminio, le recuerda al Señor que “oí desde mi infancia, en mi tribu paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel de entre todos los pueblos, y a nuestros padres de entre todos sus mayores, para ser herencia tuya para siempre, cumpliendo en su favor cuanto dijiste ” ( Est 4, 17). Y el recuerdo de esas palabras sobre la elección de su pueblo, quedó grabado en su corazón de niña y en su mente infantil... y ahora, en el momento de la dura prueba, emergen a su memoria creyente, emocional y afectiva, y aquellas palabras de fe recibidas en la infancia le sirven como tablas de salvación en medio del naufragio de su pueblo...

La Palabra y el Amor... ‘a teneris annis’

En Timoteo podemos constatar cómo lo sembrado en la niñez, un día crece y produce frutos. El mandato de Israel en la oración del Shemá, lo dice expresamente: “¡cuéntalo a tus hijos, Israel!” (cf. Dt 6, 7). Es voluntad de Dios que los niños reciban las palabras de las Sagradas Escrituras ya desde pequeños, y muchos escolapios (religiosos y laicos) creemos que es de vital trascendencia que el niño escuche la Palabra de Dios desde la más temprana edad, igual como es vital ser alimentado, cuidado, amado desde el seno de su madre. No es acertado creer que se debe esperar a tener desarrollado completamente el nivel de comprensión lógica, o el nivel de consciencia cognitiva (o plena), o tener mayores destrezas intelectivas para dar a los niños la Palabra de Dios. En la infancia, puede que la inteligencia de los niños no alcance todavía a comprender como a los adultos nos gustaría, pero ciertamente entienden a su nivel, y la Palabra escuchada provoca una respuesta en el corazón de cada pequeño; sembrada en la tierra fértil de la infancia producirá frutos de salvación, a su tiempo. Además, el espíritu que nos habita por el Bautismo, capta, recibe, y va transformando, lenta e imperceptiblemente, el corazón de cada hijo de Dios. Incluso en los no bautizados que escuchan la Palabra, ella misma les despierta a la fe y logra entusiasmar sus corazones hasta pedir -por iniciativa propia- el Sacramento.

Cuando la Palabra es entregada y acogida, aceptada por lo que es, aunque no se comprenda completamente como es, el potencial divino que encierra produce en nosotros una auténtica transformación en Cristo, llegando a hacernos “palabra” de él, aconteciendo así la verdadera vida cristiana.

Sagradas en verdad son las Escrituras que no sólo santifican en verdad, sino que también divinizan (afirma san Cirilo de Alejandría). Podemos decir que el Señor mismo se encarna dentro de nosotros cuando aceptamos que su Palabra venga a vivir dentro de nosotros (dice rotundamente Pablo VI). Así es también como el apóstol de los gentiles engendraba a sus fieles en la fe, con la predicación de la Palabra, haciéndoles nacer a una vida nueva en Cristo por medio del Evangelio (cf. 1 Co 4, 15).

La Palabra de Dios es Palabra de amor; y el amor no es necesario comprenderlo en todos sus recovecos; lo necesario es vivirlo con la mayor intensidad posible, es decir, conocerlo experiencialmente. En el Oratorio (ONP), hemos descubierto con asombro que cada niño puede creer en la Palabra sin haberla comprendido como los adultos creemos que deberían comprenderla. El niño comprende según su nivel propio de comprensión; que este nivel no sea el nuestro (el de los adultos) no significa que no exista. La capacidad de amor y de acogida en un niño es anterior y mayor a la capacidad de comprensión intelectual; muchas veces acogen la Palabra y “se la creen” porque se sienten y se saben amados por Ella y por quienes se la transmitimos; acogen la Palabra como se acoge y se cree el amor de los padres sin explicación previa del mismo. El corazón humano tiene razones que la razón no puede comprender. Cuando los niños se sienten amados por quien le pregona la Palabra, entonces la creen, la aceptan, la aman y la guardan consintiendo a su gracia; y la misma Palabra va haciendo en el interior de cada pequeño un camino de conversión que dará fruto a su tiempo. Los niños nos han enseñado que si no hay transmisión del amor no hay transmisión de la fe. Sólo el amor es digno de fe. Dios, con el don de su Espíritu, ilumina el corazón y la razón de cada pequeño por medio de su Palabra amorosa. Todos los niños son susceptibles de esta iluminación del amor. Todos son sensibles a ella. Todos la necesitan. Todos la quieren. Todos la buscan, aún sin saberlo. A todos salva.

Desde la experiencia del Oratorio podemos afirmar que una entrega cordial de la Palabra permite a cada niño ser conducido, guiado y orientado por Ella. Les enseñamos a recordarla hasta que logra instalarse allí mismo, en el centro del ser que llamamos corazón, sede de la voluntad y centro de las decisiones. Y les va configurando en su propia vida. El valor antropológico de esta constatación es muy alto. “¡Escucha!” es el primer mandato a Israel (Dt 6, 4). ¡Somos lo que escuchamos!, y por ello, no debemos dejar de anunciar, a tiempo y a destiempo (cf. 2ª Tim 4, 2), la Palabra entre los niños especialmente.

El fruto adulto de la Palabra... ‘foelix totius vitae cursus’

Hay muchos niños que, como Timoteo, reciben la Palabra desde pequeños y van creciendo con ella. Y este crecer con la Palabra de Dios, hace que Timoteo sea, de mayor, un fiel discípulo de Pablo (cf. Hch 16, 1 y 2ª Cor 2, 13), un discípulo querido, hijo en la fe (cf. 1ª Tim 1, 2), hijo de Dios (cf. 1ª Tim 6, 11), militante de la Palabra recibida y defensor del Evangelio (cf. 1ª Tim 1, 18; 6, 12), combatiendo al enemigo con el propio testimonio de su experiencia (cf. 2ª Tim 1, 8). Un combate y un testimonio para el que se ha preparado, que ha requerido una formación desde niño, en la sana doctrina, por medio de la escucha y la lectura (cf. 1ª Tim 4, 13), lo que le ha convertido en maestro siendo discípulo, porque ahora es él el que proclama a toda hora (cf. 2ª Tim 4, 2) para que todos los hombres se salven (cf. 1ª Tim 2, 4).

Timoteo será el distribuidor de la Palabra (cf. 2ª Tim 2, 1), el evangelizador (cf. 2ª Tim 4, 5), el buen ministro (cf. 1ª Tim 4, 6) que nadie despreciará a pesar de su juventud (cf. 1ª Tim 4, 12), porque el mensaje que lleva es el mensaje que aprendió desde pequeño y que viene de Dios (cf. 2ª Tim 3, 14-16). Nada de esto habría sido posible sin la infancia creyente que Timoteo vivió; ninguno de estos frutos se habrían podido cosechar sin una siembra previa... Ésta es necesaria y, cuanto más temprana sea, mejor, porque las raíces serán más fuertes y más profundas.

Nuestros niños pueden vivir de la Palabra

En el Oratorio conocemos a niños que vibran con los episodios de la historia de la salvación y, sobre todo, cuando les hablas de Jesús, de sus palabras, sus acciones, curaciones, milagros, etc. Estos niños tienen depositada en sus corazones la semilla de la fidelidad y pueden llegar a ser perfectos pregoneros del mensaje, auténticos difusores de la Buena Noticia, verdaderos agentes de evangelización, si con ellos se hace un buen cultivo de la siembra a teneris annis, es decir una conveniente educación en la fe, desde la primera infancia, posibilitando que la Palabra crezca con ellos y en ellos.

Hay un versículo que anima e impulsa a todos los niños a una activa tarea de evangelización en la Iglesia y para el mundo: “que nadie menosprecie tus años” (1ª Tim 4, 12), el mensaje de que eres portador no es tuyo -no es una niñería-, sino de Dios, inspirado por Él (2ª Tim 3, 16).

Cuando se comunica la Palabra de Dios a los niños, se les pone ante una presencia real de Cristo -latente en el A.T., patente en el N.T.- (cf. Dei Verbum, 16), y este encuentro entre Jesús y cada niño está lleno de gracia, lleno de salvación, es unción, consuelo, luz y promesa en el corazón de cada pequeño. Con la Palabra aprenden -desde la primera infancia- a discernir el bien del mal, al tiempo que se saben habitados por Dios y aprenden a dialogar con Él en una oración hecha de espíritu y verdad. La Palabra de Dios, que es viva y eficaz (cfr. Heb 4, 12), alegra a cada niño que la recibe, pues Ella misma les hace saber que son depositarios de secretos que el Padre revela a sus pequeños (cf. Lc 10, 21). Los niños, que acogen con agrado lo que Dios les dice en el Libro, van, poco a poco, conociendo la dicha y bienaventuranza que existe entre aquellos que escuchan la Palabra y la ponen en práctica (cf. Lc 11, 28). Saben que es Palabra del Dios vivo (Jr 23, 36), del Dios de la vida verdadera. Y porque la Palabra está viva, es generadora de vida en quienes la acogen (cf. Jn 6, 63 / Hch 5, 20; 7, 38; Flp 2, 16). Los niños van aprendiendo paulatinamente que quien vive de la Palabra ninguna muerte tiene dominio sobre él (cf. Jn 8, 51). Los jóvenes que durante la infancia recibieron en su corazón, en su mente y en su espíritu la buena siembra de la Palabra, reconocen con el apóstol Pedro que sólo Jesucristo les ha dado Palabras de Vida eterna (cf . Jn 6, 68).

Dios ha elegido a los niños -y a los que son como ellos- para anunciar al mundo Su Misericordia. Los niños han conocido el Amor de Dios manifestado en Jesús; y éste es el Evangelio que están llamados a anunciar. Los niños podrán ser misioneros en la Iglesia, portadores de la Buena Noticia, porque antes fueron receptores de la Buena Nueva de la Palabra. Ojalá sean siempre acogidos, porque con ellos viene el Reino.

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sábado, febrero 14, 2009

Obra escolapia de león de nicaragua, una misión compartida

Léster Sánchez, escolapio
ALBADA, XII.08

Desde la reflexión que ha venido realizando nuestra Orden Escolapia sobre la tarea complementaria que estamos llamados a realizar los escolapios, religiosos y laicos, se ha resaltado la expresión Misión Compartida, para significar la unidad de ambas vocaciones en un mismo y único proyecto común. En distintas demarcaciones se ha venido realizando experiencias para enriquecer y fortalecer nuestra identidad escolapia en la doble dimensión religiosa y laical. Nuestra Demarcación y concretamente nuestra Comunidad de León ha visto una oportunidad especial y destacada que va consolidándose con el desprendimiento y la generosidad de muchas personas de buena voluntad para el beneficio de toda una gran obra con carácter popular y eminentemente educativo. La obra escolapia de León de Nicaragua se desdobla fundamentalmente en dos vertientes complementarias y muy entrelazadas física y organizativamente: el Colegio Calasanz y el Centro Cultural Calasanz.

Son como las dos caras de la misma moneda. La primera obra, eminentemente de educación formal, como centro que desde hace casi 60 años ofrece un servicio educativo a la Ciudad de León y sobre todo a la zona del barrio indígena de Subtiaba. Con un claustro de maestros muy identificado con la obra calasancia, algunos con varias décadas de servicio a la educación en las Escuelas Pías, presenta un ambiente sereno y cercano para el trabajo conjunto del “evangelizar educando” y “educar evangelizando”. Por otra parte, el Centro Cultural Calasanz presenta una oferta de educación no formal, que desde hace varios años viene a desempeñar un papel esencial en el desarrollo y promoción de niños y niñas sobre todo de las escuelas cercanas con muchas necesidades de todo tipo. Una ludoteca, actividades de refuerzo y repaso escolar, tareas, actividades complementarias (teatro, danza, deporte, etc.) y, por supuesto, actividades pastorales (oratorio de niños, catequesis, etc.) forman el complemento que cada tarde (de lunes a viernes) ofrece el centro con la valiosa colaboración de jóvenes voluntarios, alumnos y exalumnos del Colegio Calasanz, quienes, a pesar de sus cortos años (entre 15 y 17 años aproximadamente), demuestran una gran valía y espíritu de servicio.

Dentro del ámbito del Centro Cultural, en las mismas antiguas instalaciones de lo que en su momento fue el MILT (Instituto Agronómico Manuel Ignacio lacayo Terán), está el nuevo Centro Juvenil, que quiere ser también una proyección y ayuda para los jóvenes del entorno. Un Salón pastoral donde se reúne la Comunidad Juvenil Calasancia, grupo de alumnos y exalumnos del Colegio Calasanz que quieren continuar un itinerario de fe y vida al estilo calasancio, así como una sala de proyecciones para temas formativos académicos y pastorales, una sala de cómputos, un oratorio y una sala lúdica, forman todo el conjunto que quiere ser un espacio de desarrollo integral y promoción juvenil.

Toda esta amalgama pastoral escolapia hace de la obra de León un ámbito completo para ejercer un ministerio que en nuestra sociedad, y especialmente en la nicaragüense, sigue siendo tan útil y necesario. Actualmente la Comunidad Escolapia está conformada por tres religiosos, tres sacerdotes (los PP. Ricardo Sierra y Léster Sánchez) y un hermano (Adam Altamirano); y un voluntario laico de larga duración (Miguel Angel Acebal). Así también nuestra comunidad desde hace varios años, ha acogido a jóvenes postulantes como una primera experiencia de acogida en el camino de discernimiento de la vocación escolapia. La misma sencillez y frescura carismática, así como la cercanía de esta obra brinda una buena oportunidad para que jóvenes que se asoman a nuestra vida religiosa escolapia, puedan vibrar con nuestro carisma y puedan irse imbuyendo de los elementos de nuestra vida comunitaria.

Actualmente dos jóvenes (César Pérez y Pablo López) se encuentran viviendo la experiencia del Postulantado como inicio en el camino de la formación escolapia.

Durante los tiempos del verano europeo (julio-agosto) también hemos contado con la valiosa ayuda de los voluntarios de corta duración. Desde hace tres años, cuatro voluntarios se han alojado en la comunidad durante un mes en el verano, para apoyar e impulsar aspectos muy concretos de la obra que luego seguirán en un proceso de continuidad a lo largo del año con los demás miembros de la comunidad y la colaboración de los jóvenes voluntarios que van formándose y creciendo en identidad y compromiso.

Aunque hasta este momento los voluntarios de corta y de larga duración se han alojado en la comunidad por cercanía y practicidad, se está habilitando la Casa Betania dentro de lo que fueron algunas aulas del antiguo MILT. Una casa con capacidad para acoger voluntarios de corta y hasta de larga duración permitirá la suficiente cercanía para integrarse a la obra pero al mismo tiempo la independencia necesaria que requiere tanto la comunidad religiosa como los laicos en su experiencia de servicio escolapio.

Como se puede ver la combinación es bastante variada en esta obra y comunidad, lo cual le da una gran vitalidad y dinamismo, pero al mismo tiempo supone un gran reto por armonizar un proyecto educativo, religioso, laical-misionero, y de pastoral vocacional y formación.

Alguien ha dicho, que así como en un jardín crecen todas las hortalizas y las plantas ornamentales y flores de distinto tipo juntas, enriqueciéndose mutuamente, así pasa con las diferentes voca-ciones y elementos de la misión; crecen juntos y se enriquecen juntos. Es así como en nuestra convivencia escolapia, religiosos, laicos, formandos se da toda una amalgama de perspectivas y proyectos de vida que lejos de contraponerse u obstaculizarse se enriquecen enormemente de forma mutua.

Ojalá cada vez más nuestras comunidades escolapias con todas sus variantes y peculiaridades se abran a experiencias de este tipo, para enriquecer nuestra vivencia carismática y nuestro testimonio religioso.

Finalmente, nos queda desde aquí agradecer a todas las personas que siguen con interés y solidaridad desde la Viceprovincia, la Provincia y más allá de la Orden el desarrollo de la Escuela Pía en Nicaragua y concretamente en León. Sin el esfuerzo de tantos no fuera posible que la obra de Calasanz se pudiera realizar con la gran dignidad y riqueza con la que, a mi parecer, se está llevando en la actualidad, tratando de continuar este legado que Calasanz y, por supuesto, nuestros queridos padres y hermanos escolapios, en un gran número, nos han legado con tanto esfuerzo de su parte, y que ahora nosotros, como nueva generación debemos cuidar y hacer crecer para la mayor gloria de Dios y la utilidad del prójimo como lo quería nuestro Santo Padre Calasanz.

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