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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

martes, noviembre 29, 2011

Exaen Grafológico Calasanz, Trillat

Raymond TRILLAT, 63 años. Caballero de la legión de Honor, grafólogo, profesional y experto en escritura, juramentado de los Tribunales.

Ha tenido ocasión, en el ejercicio de su profesión, de acceder a varias escrituras particulares, tales como la de Santa Teresa del Niño Jesús, la del Padre de Foucauld, como también a escrituras profanas, tales como las de Picasso y Max Jacob.

Ejerce su oficio desde hace 30 años.


Estudio del Rv. P. José de la Madre de Dios, Fundador de las Escuelas Pías

En contacto con esta escritura queda uno sorprendido, primeramente, por la fuerza vital, ardiente, combativa, pero siempre muy flexible y armoniosa, que de ella emana, y que da al personaje una presencia actual.

Hay una ambivalencia en él, una compensación regular entre un elemento materialista y, por ello, una referencia a la madre que gula su vida, que le sostiene, que continúa nutriéndole y reconfortándole, por una parte; y, por otra, una elevación hacia el pensamiento, y la poesía, una especie de premonición de los sucesos y una psicología protectora que da todo su personaje en movimientos que se pliegan los unos en los otros, que se imbrican como las escamas de pescado y que contienen en ellos mismos esta fuerza paternal, esta vigilancia inquieta y atormentada que él hacía presente en sus relaciones sociales, en su preocupación intensa por el otro.

Al trazar el margen central, hemos delimitado en esta escritura el plan íntimo. ardiente, generoso, expansivo, con algunas amenazas tempestuosas cuando siente alguna oposición, pero sobre ellas un cuidado de don y de comprensión.

El plan de la derecha es muy diferente, representa, tanto en la escritura como en el equilibrio de la firma, el comportamiento del hombre en relación con la sociedad, con los extraños, y también con los que no están incluidos en su plano de contacto habitual; y descubrimos entonces un ser enteramente diferente, terriblemente dramático, atormentado, inquieto, con accesos de duda y a menudo de desesperación.

La particularidad reside justamente en este predominio del plano afectivo e íntimo sobre el plano social que él rehúye de sí y parece que pretende reservar a sus dolorosas meditaciones en el curso de las cuales se mortifica y se desprecia a sí mismo, y no encuentra más recurso para volver a aquél, que sacar energías desde un acto de infinita humildad.

Hay, pues, en él un doble aspecto de educador, de protector, de motor, de alma con movimientos ardientes incendiarios, pero de ningún modo hirientes, y detrás de esta apariencia de padre exigente, intransigente, pero, no obstante, comprensivo, se encuentra una necesidad de tomar sobre él mismo la culpabilidad del otro, y de revertir sobre su propio carácter las debilidades que él constata.

Se encuentra en su grafismo frecuentes signos de cultura griega; también una lógica que reside en la continuidad de su estructura intelectual, pero resulta sorpresivo encontrar cesuras de intuición, de formas innovadoras audaciosas, incluso, a veces, revolucionarias, que dan a su comportamiento un aire muy actual.

Evidentemente, se vincula al pasado, pero se siente más tentado de proyectarse hacia el porvenir con una pujanza visionaria que es rara.

Su concepción de Dios viene constituida, sobre todo, por una irradiación que debe brotar de uno mismo después de una larga contemplación, para volver sobre sí en una trayectoria similar a la de la psicología china, del "yin" y del "yang", es decir, la alternancia de la vida y de la muerte, del día y de la noche, del pensamiento y de la materia, de sí y del otro.

La última constatación que podemos hacer respecto de esta escritura es que presenta rasgos de violencia debidos a su carácter impetuoso, pero estos arrebatos no acaban jamás con un final de agresión, sino casi siempre con un elemento de compensación, de amortiguación y de relatividad.

He examinado igualmente sus últimas cartas, en las cuales el grafismo presenta signos de senilidad por los temblores que provienen de la incertidumbre de la mano cansada, pero, incluso en estos documentos, burilados por la edad, se encuentra siempre el mismo fuego, el mismo ardor y, sobre todo, la misma compensación, el mismo juego vital de diálogo entre la espiritualidad y el realismo.

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Esami graphologici (P. Girolamo M. Moretti 1952)

I santi dalla scritura
Padova 1952
P. Girolamo M. Moretti , dei Frati Minori conventuali


Inteligencia:

Cuantitativamente sobre la media; cualitativamente aguda, nacida para buscar y alcanzar el orden del pensamiento y de la acción. El sujeto tiene la idea y su expresión cuidadas, como medios para tener todo bien ordenado.



Triunfaría bien incluso en el estudio detallado de cualquier materia en la que hubiese adquirido competencia. Lo consigue con el arma literaria, pues ha probado el gusto de la frase bien asentada.

Podría distinguirse en el campo filológico, profundizar en las lenguas clásicas y hacer destacar la belleza y riqueza de las mismas.

Y en todo aportaría una nota de originalidad personal.

Si bien es hábilmente espontáneo, sin embargo, tiende a hacer sentir el empeño conceptual y comunicativo.

El sujeto tiene habilidad para la enseñanza de materias históricas, literarias, científicas, filosóficas con claridad de exposición y distinción de conceptos.

Triunfa en puntos científicos que necesitan ser discutidos, observados muy finamente, lo que vale para poner al descubierto las falacias del error.

Tiene la tendencia y la habilidad para el estudio de la psicología, de la pedagogía con métodos nuevos y con remedios personales, para lo que tiene una atracción activa tanto para formar partidarios como para creador, fundador de tendencias nuevas.

Su inteligencia es muy sintética y sin despilfarros, más bien alcanza una laconicidad a veces demasiado acentuada, si bien el sujeto tiene la habilidad de superar tal condicionamiento con la fluidez del pensamiento y de la comunicación, con agudeza y fina observación.

Carácter:

El carácter del sujeto está fuertemente fundado en la firmeza, incluso sin dejar por ello de tener la tendencia a una sumisión razonable y dejándose guiar por una ponderación contrastada. Sin embargo, cuando entran en juego la propia personalidad y el amor propio, el sujeto se siente empujado a una reacción puntillosa que tiende a no reconocer las propias falacias, sostenida por una tenacidad que no es testarudez, sino fuerte por no haber sido removida, por lo cual su puntillosidad se hace fuerte con una cierta apariencia, que en realidad, sin embargo, canta fuera de coro.

Tiende a empeñarse un tanto excesivamente en la precisión, que llega a esconderse bajo las exigencias de orden, exigencias que pueden tener solamente una insignificancia de tales.

Tiende a vengarse de los que no concuerdan con su opinión y puede servirse entonces de la fuerza de su ponderación, de la contradicción, de la finura intelectual y de la laconicidad, para apuntalar con razones aparentes su venganza. Entonces, tiende también a asaltar con sátira mordaz y humillante a quienes están heridos por su venganza. Incluso, aunque el sujeto llegase a domar su puntillosidad, sentiría siempre en su interior los movimientos de la susceptibilidad, debido a la delicadeza de su sentimiento que intenta esconderse en la madriguera del resentimiento que tiende a la ilegitimidad.

Un sujeto con tales tendencias se ve muy asediado por las mismas, y, para él, es cosa difícil escalar el monte de la perfección y construir el edificio de su santidad, puesto que, para él, es muy difícil la generosidad del perdón, y, por consiguiente, es difícil la neta separación de lo mío y de la tuyo, según las enseñanzas del evangelio.

El sujeto, en fin, tiende a una afectividad de abandono, la que supone fuerte impulso a establecer relaciones de afectividad lánguida que esconde una sensualidad incoercible.

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CON MOTIVO DE SAN JOSÉ DE CALASANZ XI.2011

La Universidad CEU Cardenal Herrera convoca el Primer Premio de Innovación Educativa
Valencia | 10/11/2011 - 11:24h

VALENCIA, 10 (EUROPA PRESS)

La Universidad CEU Cardenal Herrera, con motivo de la festividad de San José de Calasanz, patrón de los maestros, ha convocado la primera edición del Premio de Innovación Educativa para centros escolares de Infantil, Primaria y educación Especial, según ha informado la institución académica en un comunicado.

Esta convocatoria persigue principalmente dos objetivos. En un lado, prestar un reconocimiento público al trabajo diario de los maestros en el aula y también, incentivar la innovación educativa en centros escolares de Infantil, Primaria y Educación Especial y, por otro, dar a conocer buenas prácticas generalizables a otros centros escolares.

La Universidad Cardenal Herrera CEU, con la convocatoria de este Premio, "adquiere un compromiso con la calidad educativa de los centros escolares, no sólo a través de la formación de los maestros de mañana, sino también promocionando y favoreciendo las acciones de innovación de los maestros de hoy", han destacado desde el centro.

En este sentido, a esta universidad le gustaría que esta convocatoria fuera "el primer paso de una fructífera colaboración entre la universidad y tantos maestros que día a día se esfuerzan por lograr una educación mejor para nuestros hijos".

El jurado fallará y entregará el premio el miércoles 30 de noviembre, en la conmemoración de San José de Calasanz, patrón de los maestros. La documentación debe ser enviada en soporte informático a la secretaría de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Cardenal Herrera CEU antes del 25 de noviembre.

http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20111110/54238007253/la-universidad-ceu-cardenal-herrera-convoca-el-primer-premio-de-innovacion-educativa.html

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Calasanz y Galileo

E. S.
Prólogo a ‘Diálogo sobre los sistemas del mundo’ Galileo; Edición Facsimil; Editorial Maxtor


Es curioso observar cómo a lo largo de la Historia florece siempre junto a la ribera de los grandes descubrimientos, arrollada al tronco vigoroso del creador genial, una pléyade de cronistas y críticos, hidra que se nutre del jugo sazonado de los nuevos frutos y que apunta, sin embargo, hacia paisajes y pasajes deformados por su propia tortuosa dirección, cuando no a biseles falsos, de tendenciosa pendiente. Tal es el caso Galileo Galilei. El padre de la Dinámica, fundador auténtico de la filosofía moderna, no necesita de encendidos elogios para acotar la titánica labor que realizara. Pero aún más nocivas resultan las exégesis parciales de su vida y su obra, enderezadas a un fin preconcebido que sirven de derrotero a intenciones inconfesables.

Se ha dicho de Galileo que la Iglesia, no contenta con hacerle sufrir en las cárceles de la Inquisición, le torturó con tormentos morales de huella más caustica. Se quiere hacer patente con tales afirmaciones el contraste entre la ciencia y la religión, que produce -según tan avispados espíritus- una honda divergencia, imposible de cancelar en el futuro. Y hasta el mismo Hegel llega a decir en su «Filosofía de la Historia Universal», que, a raíz de la injusta campaña emprendida por la Iglesia contra Galileo, todos los hombres que piensan se han alejado de ella; y aun se atreve a declarar con absoluta carencia de respeto a la verdad: «De este modo el mundo católico ha -permanecido rezagado en la cultura y sumido en el mayor embotamiento». No es preciso subrayar pues resulta notoria y definitiva, la descarnada malicia e imperdonable ligereza que en tales juicios alienta pero si queremos analizar un hecho tal vez poco conocido, que contribuye a iluminar las relaciones de la Iglesia con Galileo, y al mismo tiempo, enaltece todavía más la grandeza de San José de Calasanz -santo español a cuya gloria no se Ie rendirá jamás el culto debido- fundador de las Escuelas Pías, la magnífica institución nacida en Roma a fines del siglo XVI, Y que poco más tarde iba a extender por el mundo, con la cultura para los niños pobres difundida con el mayor altruismo, una verdadera revolución pedagógica forjada por el genio apostólico del Santo de Peralta de la Sal.

En aquellos tiempos, graves y sesudos varones sostenían, incluso desde las más altas cátedras, que la geometría era un arte diabólico, que los matemáticos debían ser barridos de las máximas herejías. Pues bien, José de Calasanz, adelantándose al espíritu de su época, se sitúa con arrogancia frente a las tinieblas, frente a los mercaderes de falsa ciencia, y con aquella clarividencia en él característica, dice al padre rector del colegio de Nápoles: «Procurad que los nuestros estudien las matemáticas, porque vendrá un tiempo en que esta ciencia se halle en grande estima». Y fruto de esta su creencia fue el cuidado con que procuró que el mismo Galileo, con el cual le unía profunda amistad, aleccionase en las ciencias exactas a los PP. Escolapios Angel Sesti, Clemente Settimi y Francisco Michelini, entre otros, siendo de notar que el ultimo sucedió a Galileo en su cátedra de la Universidad de Pisa. Vicente Viviani, el gran matemático discípulo de Galileo, corrobora el extraordinario interés con que seguía el Santo las teorías del descubridor de la ley de inercia y alaba al escolapio, padre Clemente Settimi, quien en aquella época era el único que enseñaba matemáticas en la capital de Toscana».

Frente a la ciencia apolínea de la antigüedad brota la ciencia cáustica, moderna, hija de la astronomía, que desciende del cielo a la tierra a lo largo del plano inclinado de Galileo, San José de Calasanz, oye una vez más aquellas persuasorias palabras: «Mira, José, mira; comprende perfectamente que en el cerebro de aquél anida una de las más preclaras inteligencia del siglo, y como a tal lo distingue, confiándole la educación científica de sus más queridos hijos». Y así, no puede sorprendernos que cuando Galileo, en su residencia de Arcetri, necesita un joven inteligente a quien dictar las leyes que él va, semiciego, arrancándole a la Naturaleza, solicite del Rector de las Escuelas Pías de Florencia un amanuense, ni que San José de Calasanz se dirija a aquel Rector y en carta de 16 de abril de 1639 le diga: «Si Galileo desea que el P. Settimi se quede con él una o más noches, no tenga reparo en darle gusto. ¡Ojalá que éste aproveche como puede y debe, con la compañía y trato de tan sabio varón!» He aquí cómo el Fundador de las Escuelas Pías juzga al que los perspicaces autores antes citados consideran como vituperado por la Iglesia y hostilizado continuamente por las insidias de los católicos. Es ocioso añadir comentario alguno sobre tan gratuitas aseveraciones, pues es evidente que, de ser ciertas, ni José de Calasanz se hubiese atrevido a hacer pública su admiración por Galileo, ni mucho menos a dispensar a algunos de sus religiosos de la regla que prohibe severamente pernoctar fuera de los conventos.

Queda mucho por estudiar en la contribución de España a la historia de la Ciencia, pero es digno de destacarse el rasgo que señalamos, ya que prueba, además, que el Santo que consagró su vida al mayor incremento de la piedad, no ignoraba que la filosofía se halla escrita, con lenguaje matemático, en el gran libro de la Naturaleza.


El 17 de febrero de 1564 nació en Pisa Galileo Galilei. El sol quizá sintiese ese día un íntimo estremecimiento, y la población celeste tal vez se conmoviera de consuno al saludar a quien en breve plazo revelaría al mundo más verdades acerca de la astronomía que la totalidad de las entrevistas en el curso de los treinta siglos precedentes. Pues en sus continuas y fecundas excursiones por el espacio, atraído por la perpetua aventura del universo y esa su armonía que es realmente la «música de las esferas», gobernando el telescopio por él mismo inventado, descubrió los cuatro satélites de Júpiter, suministró noticias sobre las fases de Venus, analizó la estructura de la Vía Láctea y de las nebulosas, advirtió las cordilleras de la Luna y demostró el «teorema de existencia» de las manchas solares, las cuales habían sido consideradas como mera apariencia, en gracioso homenaje a la Aristotélica incorruptibilidad de los cielos.

Ejemplo notable del más puro afán de investigación nos ofrece Galileo, estudiante de Medicina, cuando a sus diecinueve años, clavada la vista en los vaivenes de la lámpara de la catedral de Pisa, descubre el isocronismo de las pequeñas oscilaciones del péndulo y piensa, luego, como útil aplicación a la Medicina, en aprovecharlas para medir la frecuencia del pulso a los pacientes. Mas no eran Galeno e Hipócrates los maestros preferidos por el joven toscano. Los elementos de Euclides y la obra del genial siracusano fueron estudiados con verdadero ahinco. Y entre los filósofos de la antigüedad es fácil derivar de su culto a Demócrito el inicial escepticismo hacia los peripatéticos..

Resulta fácil hoy, después de tres siglos a través de los cuales el racionalismo galileano ha permeabilizado el intelecto, sonreír de los sofismas dialécticos que entonces imperaban. Eran las ciencias exactas, todavía tiernas de infancia, brotes que prometían dilatadas previsiones que iban a destruir privilegios de casta o taumatúrgicos remedios explotados por profesionales taimados, cuyos intereses entraban en colisión con el desarrollo de aquellas jóvenes teorías. Las lanzadas del autor de los «Discursos» frente a toda aquella filosofía pseudocientífica son muy conocidas. Cuando los peripatéticos «demostraban» que el agua sube por los tubos de las bombas porque «la Naturaleza tiene horror al vacío»>, Galileo comenta con su peculiar sarcasmo: «Cierto, y quiere ello decir que el horror de la Naturaleza no es mayor de 18 brazas.»

Su credo está admirablemente resumido en esta luminosa frase: «La filosofía está escrita en este grandísimo libro que continuamente está abierto delante de nuestros ojos -yo nombro al Universo-; pero no se puede entender si antes no estudiamos la lengua y conocemos los caracteres en los cuales está escrita. La lengua es la matemática y los caracteres son triánguIos, circunferencias y otras figuras geométricas, sin cuyos medios es humanamente imposible entender una sola palabra; sin ellos vagará uno inútilmente por oscuro laberinto. Y de aquí se deduce que la esencia del método experimental consiste en la observación de la Naturaleza y en la interpretación de estas observaciones a la luz de la razón, a través de la matemática»

Si hubiésemos de hacer un inventario detallado de su aportación a las distintas ramas del saber, seguramente que desde la filosofía a la Biología encontraríamos parcelas acotadas por su genial, sintética visión. Baste recordar que el principio de inercia, la balanza hidrostática, el principio de los trabajos virtuales, la ley de composición de las fuerzas, del movimiento parabólico de los proyectiles, la del movimiento acelerado y tantas otras estudiadas en Dinámica, fueron explícitamente enunciadas o descubiertas por él. Además, su nombre figura en la prehistoria del cálculo de probabilidades e incluso en Ia de la Biología matemática.

Se ha divulgado erróneamente que con ello la ciencia de la Naturaleza destronaba y esclavizaba a la filosofía; antes al contrario, lo que hizo fue liberarla, y por cierto, en grado superlativo. Mach describe insuperablemente este proceso y concluye que la divina intuición del genio es la única brújula para navegar por el océano infinito de lo desconocido. Lagrange, el creador de la mecánica analítica realizada por Galileo, afirma que si bien muchos de sus descubrimientos sólo exigían telescopio y asiduidad, eta preciso, sin embargo, un genio extraordinario para desentrañar las leyes de la Naturaleza en los fenómenos que se habían tenido al alcance de los ojos; pero cuya explicación había escapado siempre a los intentos de los filósofos. Quizá el éxito en tan ardua empresa residió en abandonar las vanas cuestiones crecidas a la sombra del «porqué», y perseguir, en cambio, con redoblado ahinco las leyes del «cómo».

No nos detenemos en comentar el tan .conocido episodio de la pretendida persecución. por parte de la Iglesia; subrayamos su amistad íntima con San José de Calasanz, y cómo los RR. PP, escolapios Sesti, Settimi y Michelini fueron discípulos suyos, y el último, además, su sucesor en la Universidad de Pisa.

Querernos, para terminar, insistir en otra faceta no menos digna de contemplación en su poliédrica personalidad. Aludimos a su magnífico estilo, que le hace crear la prosa científica, y por otra parte, su amor a la música y a la poesía. El protagonista de los «Diálogos» y de «Il Saggiatore» compuso poemas de suprema belleza, he aquí una muestra:

Il Ciel m'alao verso le stelle'l volto
E con belleze eterne
Alle rote superne
Mi chiama: Io le sue voci nor ascolto.

E in una chioma bionda
Pare che piu s'asconda
L'anima mia che nel suo proprio velo
Cosi del mio pensiero.
Non dalle stelle m’e contesto'l vero.

…………………….

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miércoles, septiembre 28, 2011

50 años del Colegio Calasanz

Jueves 15 de Septiembre, 2011

Coincidiendo con el Día de San José de Calasanz y el aniversario de su fallecimiento, el 25 de abril pasado, el Colegio Calasanz celebró su Acto Institucional conmemorativo de sus 50 años de presencia en Costa Rica.

El evento, cargado de emotividad, congregó a cientos de sus actuales autoridades y estudiantes, así como a muchos personajes de la vida ciudadana, a exalumnos y familias que durante todos estos años hemos tenido la inmensa suerte de formar parte de la familia calasancia.

De manera muy elocuente el ministro de Educación, don Leonardo Garnier, un viejo y cercano amigo de la institución, resaltó los valores que confluyen en la educación que imparten los Padres Escolapios apegados siempre a su lema “Piedad y Letras” y destacó el hecho cierto de que la principal característica de la personalidad de quienes han transcurrido por esas aulas es que tienen “los pies en el suelo”. Sin ninguna duda la educación para la vida cargada de realismo y humanidad es uno de los pilares más importantes de la formación integral que constituye el compromiso educativo del Cala.

Gracias a que mi tata era muy madrugador y por esas casualidades de la vida, tengo el honor de haber sido el primer alumno en ingresar a las aulas ese 6 de marzo de 1961, acontecimiento que me permitió el gusto de ser, en esa condición, partícipe del Acto Institucional, junto con mi queridísimo amigo y compañero desde entonces, Alvaro Coronado, que es un fiel ejemplo de la educación de las Escuelas Pías y quien fue el primero en matricularse en aquella sede original, frente al Salón de Patines de San Pedro, una vieja casa de madera que no sobrevivió al paso de los años.

Compartimos con excompañeros y sus familiares y, por supuesto, con algunos de nuestros primeros maestros, entre ellos aquel sacerdote carajillo venido de Valencia, el padre Manuel Antequera, que sin proponérselo, y probablemente sin quererlo, llevó el gran honor y la gran responsabilidad de conducir el nuevo Colegio mientras llegaba el padre Remigio, nuestro director designado.

Recordamos a todos con muchísimo cariño, al padre Bruno y al padre Luis, a los padres Pobo, Gaspar, Llombart, Muñoz, Zaera, al hermano Severino, a nuestro queridísimo Juan Alvarez, maestro de vida y ejemplo total de hombría de bien, a la niña Canita, a Edwin Vargas, a Paco Marín y tantísimos otros formadores; compartimos con Jorge Fernández, con don Vicente Santamaría, con Joaquín y Chico Pineda, sonreímos con afecto y cariño ante la memoria de doña Gloria y de Quincho y de tantos compañeros con quienes convivimos durante nuestros 12 inolvidables años de vida calasancia, en especial de los que se nos han adelantado y de los que, estando aún entre nosotros, no hemos visto por largos años.

Unos días después, tuvimos el inmenso gusto de volver a reunirnos la mayoría de los *compañeros del primer grado de 1961 con el padre Manuel, para tomarnos la misma foto 50 años después y para volver a ver a Willy, desaparecido desde hacía 45 años. Jue… como pasa el tiempo.

Fue grandioso volver a ver a muchos y recordar a otros, fue maravilloso reconocer que el cariño permanece invariable tantos años después, tan profundo y tan vivo como si hubiera sido el día siguiente.

Fue extraordinario reconocer que el Calasanz se lleva en el alma y en el corazón, para siempre.

Tomás Nassar

http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=50734

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miércoles, junio 29, 2011

Sin rodeos: P.Francisco Ibiza

Por Antonio Alvarez Desanti

Era marzo de 1964, mis padres me despertaron de madrugada, debía alistarme para ir por primera vez a un centro educativo, iniciaría ese día el kínder. Una vez listo, ambos me llevaron al Colegio Calasanz y ahí me dejaron en una de sus aulas. Esa fue la primera vez que me dejaban sólo en algún lugar fuera de nuestra casa o la de las abuelas.

Ese fue el inicio de una linda y provechosa relación entre el Calasanz y yo que se extendió por doce largos pero fructíferos años. En esa primera lección recuerdo que era tan tímido que cuando se pasó lista e iniciaron con mi nombre (desventaja de tener un apellido que inicia con la letra A) me quedé congelado y no pude ni levantar la mano, ni decir presente. Me gané una injustificada ausencia.

Poco tiempo después de mi ingreso, hoy la memoria me juega una mala pasada y no puedo recordar con certeza si fueron meses o un par de años, fue destacado a la sección de primaria como su Director el sacerdote Francisco Ibiza Jordá, a quien a partir de ese momento conoceríamos como el Padre Ibiza. Al conocerlo no teníamos idea de lo que nos esperaba y mucho menos de la huella imborrable que dejaría en nuestras vidas, ni del gran apoyo que iba a ser en la formación de nuestro carácter, personalidad y valores.

Desde el inicio de sus funciones, el Padre Ibiza se convirtió en una fuerte autoridad para los alumnos, su sola presencia imponía respeto, la sola mención de su nombre nos asustaba pero lo más importante el saber que era el Director de Primaria, de alguna manera que costaba entender por nuestra corta edad, nos daba una seguridad frente al mundo exterior de que estábamos recibiendo una educación y preparación de primera calidad.

Durante los años que estuve en la escuela, viví innumerables experiencias con él, desde regañadas hasta algunas secas felicitaciones “porque el deber no se felicita, cumplirlo es una obligación”.

Recuerdo particularmente una que me marcó para siempre. Sucedió en sexto grado, teníamos un examen de matemáticas y no habíamos estudiado lo suficiente, entonces junto con otro compañero buscamos al Padre Ibiza para cambiar la fecha. Luego de que le dimos las más “sólidas” razones para hacerlo, sin pensarlo dos veces se volvió y nos dijo palabras más palabras menos: “sois unos cobardes las cosas se hacen cuando corresponde y sin excusas”, pues la cosa no terminó ahí, la siguiente oportunidad que se encontró con Papá le dio su queja sobre mi indebido interés por cambiar una fecha de un examen de matemáticas. De forma que tuve dos regañadas la del Padre y la de Papá.

Lecciones como esas marcaron mi formación. Gracias al Colegio Calasanz, sus sacerdotes y profesores, como Francisco Ibiza y por supuesto a mis padres fue que pude forjar mi carácter, valores y personalidad. En el Cala aprendí mucho más allá de las ciencias y las letras, aprendí la solidaridad en las luchas de San José de Calasanz por las educación a todos los niños sin distingo de nivel social, a tener un juicio crítico y a cuestionar las cosas, a no aceptar la realidad tal como es y a tener las agallas para luchar por cambiarla cuando no estamos a gusto con ella. Ellos no tienen culpa de mis errores en la vida, pero debo reconocer que en los aciertos y las cosas buenas ha estado su huella presente.

Hoy encontrándome fuera del país recibo con dolor la noticia de que el Padre Ibiza ha fallecido. No pudo más que conmoverme y traerme a la memoria tantas cosas lindas y difíciles de mi niñez y de mi agradecimiento al Colegio que me formó. ¿Cómo pudo ser mi vida sin el Cala? Me pregunto, y rápido me respondo: por dicha fue con el Cala.

Adiós Padre Ibiza, adiós a su paso por esta etapa terrenal. En un futuro estaremos de nuevo reunidos y sin duda le rendiremos cuentas y usted nos llamará como siempre la atención. Mil gracias Padre por la huella que dejó en nosotros, aunque lo hago a título personal sé que es el sentimiento de muchos de sus discípulos.

http://costaricahoy.info/opinion/foro/sin-rodeos-el-padre-ibiza/102854/#.TgoTLoEP4Ew.facebook

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martes, junio 28, 2011

Entrevista

P. Francisco Ibiza
La Voz del Calasanz

1 Para los más jóvenes y que aún no lo conocen bien, ¿quién es el Padre Ibiza?

Nací en España el 4 de febrero de 1927, en un pueblo de Valencia llamado Oliva. Mis padres fueron Francisco Ibiza Esteve y Vicenta Jordá MorelI. Somos cuatro hermanos y aún vivimos todos. Mi niñez se dio en tiempos de mucha efervescencia política que desembocó en una Guerra Civil en 1936 y que terminó hasta 1938. Esta guerra dividió a España en dos: Republicana y Nacional. En ambas partes se cometieron atrocidades y esto marcó mucho la vida de todos.

Valencia cayó en la España Republicana, nuestros colegios fueron cerrados y un gran número de padres escolapios fueron asesinados. Al terminar la guerra y teniendo que reconstruir casi todo, el P. José María Soto se dedicó a buscar vocaciones escolapias. Estuvo en mi pueblo haciendo propaganda vocacional y me entrevisté con él. Yo era un muchacho bastante religioso y pertenecía al grupo juvenil de Acción Católica. Después de esa entrevista decidí irme, junto a otros 37 muchachos más, con los escolapios. Corría el año 1940.

En total, 38 oliveros (de Oliva) fuimos a la Masía (lugar del Postulantado y Noviciado escolapio). De todos ellos, solamente queda uno: yo. En la Masía, tuve la oportunidad de conocer al P. Bruno Martínez (Maestro de Postulantesy en causa de Beatificación), sin duda, la persona que más influyó en mi vida.

Después de la Masía, vino el Juniorato en Irache (Navarra) y Albelda (Logroño). Me ordené sacerdote el 10 de setiembre de 1950 en Albacete, que fue mi segunda comunidad. Antes estuve 7 meses en la Comunidad de Gandía.

“… me siento muy orgulloso de que haber participado directamente en muchas cosas que configuran nuestro actual colegio, tanto de obras de construcción, como del trabajo día a día con maestros, alumnos y familias”

De Albacete me dieron la Obediencia para América y, en concreto, para Nicaragua. Estuve en Managua de 1 952 a 1 964. Y desde entonces en San José, Costa Rica.

2. ¿Cómo era un día en el colegio cuando usted llegó al Calasanz?

El colegio, entonces, tenía doble sesión, una por la mañana y otra por la tarde; los alumnos iban a almorzar a sus casas, aunque había también un grupo de semi-internos que comía en el colegio.

Cuando llegué al Calasanz, aún no estaba la Capilla y el pabellón de Secundaria estaba en construcción. Tampoco estaba el gimnasio, ni las de las canchas exteriores. Las clases se daban en el pabellón actual de Primaria. El colegio recién se trasladaba a su sitio actual, pues antes había estado en diferentes casas, todas por la zona de San Pedro.

3. Todas las generaciones tienen algo que las diferencia del resto. Recuerda alguna en particular?

Recuerdo con especial cariño dos generaciones. Una de las primeras, a la que perteneció Tomás Nassar y de la cual han destacado a nivel nacional muchos de esos alumnos. Y también, recientemente, a las generaciones que formaron parte de la Banda, durante sus inicios.

4. En todos los años que tiene en la institución, cuál diría usted que ha sido el momento más importante del Calasanz?

Cuando iniciamos la Enseñanza Personalizada con unos cursillos a los que asistieron profesores de Costa Rica, Nicaragua y mucha gente del Ministerio de Educación. Con ello dimos una impronta muy particular al colegio que ha hecho muchísimo bien a los alumnos, generación tras generación.

5. Modestias aparte, cuál es su legado al colegio?

Pienso que mis legados principales al colegio son: la Enseñanza Personalizada y la Banda. Pero también, me siento muy orgulloso de obras de construcción, como del trabajo día a día con maestros, alumnos y familias. Y es que son más de cuarenta años en el Calasanz.

6. Si pudiera echar atrás en el tiempo, ¿qué cosas le hubiera gustado implementar en el colegio?

Pienso que casi todos los sueños los he cumplido. A estas alturas de mi vida me siento ya contento, satisfecho y agradecido.

“A los padres de familia les diría que tengan siempre un amoroso cuidado de sus hijos y que sepan guiarlos responsablemente en las distintas etapas de la vida. Pero sin ser tan rígidos que puedan llegar a anular su propia vida y personalidad”

7. Basándonos en su experiencia de años viendo crecer a tantas generaciones, ¿cuáles son los pilares que deben regir la vida académica y espiritual de los niños y jóvenes de hoy? ¿Qué consejo les daría a sus familias?

Para nosotros está claro, pues tenemos los pilares marcados desde San José de Calasanz: Piedad y Letras. En eso se resume todo: Fe y Cultura.

8. Finalmente, desea enviar un mensaje a los estudiantes y profesores del Colegio?

A los estudiantes: que acojan con amor los cuidados que el colegio tiene con ellos, y tengan en cuenta las enseñanzas recibidas durante toda su vida. A los profesores, que no olviden ser auténticos guías de sus estudiantes y ejemplo permanente de una vida buena.

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martes, julio 27, 2010

Los 60 años del Calasanz

Elba Cristina Parrales
La Prensa, Managua, 30 de mayo, 2010

Unos 50 mil estudiantes han pasado por el colegio San José de Calasanz desde que se fundó en Nicaragua hace ya 60 años. Maestros, alumnos y ex alumnos reconstruyen la historia de este centro cuya vida comenzó cuando llegó un padre italiano sin un peso en el bolsillo

Árboles de madera preciosa y jardines rodean las aulas de clase del Colegio Calasanz en Managua. La grama recién cortada y las flores permanecen húmedas por la brisa que cae vagamente.

En las canchas, niños de primaria con uniforme de educación física, un buzo rojo y una camiseta blanca, terminan de hacer ejercicios. Al sonar la alarma todos corren a las aulas de clase. Las estatuas representativas de San José de Calasanz y del padre Bruno Martínez adornan los jardines donde todo tipo de pájaros llegan cantando a beber el agua que se acumula en los charcos. De momento es el único sonido que se escucha. El sonido natural de las hojas de los árboles sobándose al vaivén del viento y de los pájaros retozando encima de ellos.

El colegio Calasanz, ubicado en el kilómetro 11 Carretera Sur, guarda en sus pabellones y jardines muchas experiencias académicas y deportivas desde 1973 que se instauró en ese terreno. Fue la primera escuela mixta después del terremoto de 1972. En una de sus paredes adorna una pintura mostrando las diferentes facetas por las que ha pasado el colegio, como el terremoto, la guerra y en la actualidad. El dueño de la obra es un ex alumno, Armando Mejía, quien junto a sus hermanos Mejía Godoy guarda gratos recuerdos de su etapa estudiantil.

Amplios jardines rodean cada pabellón. Los alumnos de secundaria no se rozan con los de primaria ni preescolar. Cada uno de ellos sale a su receso en diferentes momentos. Alumnos del segundo año hacen manualidades para regalárselas a sus madres este 30 de mayo. En las demás aulas, las maestras dan instrucciones a los estudiantes, algunos inquietos, parlanchines. Pero todos con sus uniformes azul y blanco impecablemente limpios.

En los 60 años de función estudiantil, han pasado generaciones desde abuelos hasta nietos. El padre Mauricio Valdivia, director en funciones del colegio desde el 2003, afirma que en la actualidad hay 900 alumnos en total. Desde el preescolar hasta quinto año de secundaria por la mañana, y secundaria por la tarde.

Veinticinco manzanas de terreno guardan una capilla de estructura moderna; animales como venados, garrobos, conejos, y los pabellones de preescolar, primaria y secundaria.

El padre Mauricio, mientras ve las fotos de las primeras promociones del colegio Calasanz, cuando estaba ubicado en el barrio San Sebastián, cuenta que por este centro estudiantil han pasado alrededor de 50 mil estudiantes y que se han bachillerado alrededor de 4,000 estudiantes.

Uno de los fundadores del colegio Calasanz en Managua fue el padre escolapio Bruno Martínez. Un hombre de baja estatura, moreno y con poca cabellera. Los que lo conocieron lo recuerdan como un hombre serio, sencillo, piadoso, modesto, afable, rebosante de una gracia espiritual que, sin duda alguna, reflejaba su presencia.

Iba a cumplir 45 años cuando llegó al país con otros padres escolapios por un llamado del obispo Oviedo de León.

El padre Bruno les contaba a sus estudiantes, entre ellos Aldo Palacios, que cuando llegó de España esperó mucho tiempo junto a otros padres en el aeropuerto para que los dejaran ingresar a la ciudad porque tenían que pagar un dólar de impuesto y ellos no traían dinero. Su vocación era vivir pobres.

Con la ayuda de monseñor Lezcano lograron instalarse en Managua. A los pocos días se trasladaron a León, donde se iba a regentar el colegio San Ramón. Al año siguiente vieron la necesidad de fundar un colegio en el barrio San Sebastián, en Managua. Sería el segundo colegio con orden calasancia.

Aldo Palacios, ex alumno del Calasanz, describe el edificio como monumental, de cuatro pisos, con cada aula amplia y una cancha donde hacían ceremonias y actos.

El padre Bruno desde el colegio demostraba con actos ser un buen discípulo de San José de Calasanz, uno de los precursores de la enseñanza moderna. Nacido en España, al igual que el padre Martínez, fue quien fundó las escuelas de Orden de Clérigos Regulares Pobres de las Escuelas Pías. Los niños huérfanos y pobres eran su principal inspiración. La labor de ambos se materializa en la enseñanza académica y espiritual.

En las fotos de archivo del colegio de Managua, se constata que en la primera promoción, en 1955, había solamente 12 niños. Con el terremoto de 1972 se derrumbó el edificio de cuatro pisos. Al padre Bruno lo encontraron entre los escombros. Poco tiempo después murió en León producto de las heridas en su cuerpo. Quienes lo conocieron, afirman que agonizando estuvo dando misa desde la cama.

El padre Bruno, quien seguía los pasos de San José de Calasanz, creía profundamente que a través de la enseñanza las personas llegan a ser más dignas, nobles, más beneficiosas, más útiles, más necesarias en el servicio.

Otro de sus seguidores que es considerado un santo es el padre italiano Pompilio María Pirroti. Entre los beatos que dio la Escuela Pía está Pedro Casani, italiano también.

El padre Bruno, quien vivió 19 años en Nicaragua, está en proceso de beatificación. Ha sido declarado venerable por su entrega al sacerdocio entre los niños y jóvenes, entre los pobres y por su larga tradición a la entrega de la educación. “Sólo falta el milagro”, afirma el padre Óscar García Mulet.

En la actualidad la orden calasancia tiene alrededor de 1,421 religiosos en 34 naciones alrededor del mundo que viven en comunidad con otros padres. En Nicaragua hay ocho sacerdotes en total, cuatro trabajan en el país y los otros cuatro cumplen funciones en el extranjero.

El padre Óscar, un hombre delgado, bajo de estatura, blanco y con barba abundante, vino de España hace dos años. Trabaja en el colegio Calasanz de Managua, afirma que los padres escolapios siguen el camino que abrió San José de Calasanz, quien fundó la primera escuela popular, gratuita en Europa. Y aunque las escuelas calasancias no son gratuitas en la actualidad, asegura que la enseñanza es integral. “No es una enseñanza parroquial, sino más bien integral, basada en las letras y la fe, en la educación y el crecimiento espiritual”, comenta.

La pobreza que vio San José de Calasanz en los niños de Roma, lugar donde abriría la primera escuela en 1597, y la pobreza que encontró el padre Bruno Martínez en los niños de Managua hace 60 años no son la misma que encuentra el padre Óscar en la actualidad.

Si bien la pobreza económica sigue inundando a la ciudad, el padre Óscar trabaja incesantemente con la pobreza espiritual, con la pobreza que sienten los niños al no tener a uno de sus padres, con la soledad que sienten, con los problemas en el hogar, problema que, según afirma el padre Óscar, trasladan a la escuela.

“Desde el oratorio, única en Nicaragua, una experiencia espiritual y pedagógica, me doy cuenta que los niños son iguales en todas partes del mundo. Tienen anhelos de crecimiento espiritual. Se desahogan, interiorizan a Jesús, es un lugar donde se tratan muchos temas, desde el cuidado del cuerpo hasta la sanación de las heridas”, cuenta el padre Óscar, tutor y profesor de religión.

El padre Mauricio junto al padre Donald Mendoza, director del colegio en Managua, en cooperación con el padre Óscar y el padre José María Sacedón, tienen el timón de este centro. Paciencia, comprensión, amiguismo, pero con respeto es lo que le infunden a los estudiantes.

Para Aldo Palacios, periodista de profesión, ex alumno del colegio Calasanz, el padre Bruno fue su guía en todo momento. Fue el encargado de darle su primera comunión. Su maestro de religión le dio una enseñanza rígida y profesional. Los profesores siempre estuvieron dedicados a la mística religiosa y calasancia, cuenta Aldito, como le decían en los tiempos escolares.

“El padre Bruno era un hombre recto, serio, pero a la vez infundía confianza. Era un hombre que siempre vestía de negro y tenía sólo un par de zapatos. Desligado totalmente de las cosas materiales, pero ligado profundamente a la religión”, comenta Palacios.

Los recuerdos le traen una sonrisa al rostro. Sobre todo las travesuras que hacía con sus compañeros. Los nombres de los profesores se limitaban a los apodos que se ganaban. Correcaminos, Aguacate, Batman, Tumba, Tachuela eran sus profesores. “Para la celebración de los 50 años del colegio Calasanz les entregamos reconocimientos a los profesores y no nos sabíamos los nombres de ellos, sólo recordábamos los apodos”, cuenta a carcajadas Palacios.

Otra anécdota que recuerda es cuando los padres de familia buscaban al padre Benitín. El padre Bruno, quien era el director, les aseguraba a éstos que no existía tal padre. Lo que no sabía era que los estudiantes le habían puesto el apodo de Benitín por una tira cómica de la época. Benitín, porque era bajo de estatura; Eneas, su acompañante, era otro padre, por ser alto.

“El colmo era que al padre Bruno lo felicitaban el día de San Benito”, dice Palacios.

Al sentirse mezclado con la enseñanza de Calasanz, muchos ex alumnos se encuentran organizados en la actualidad. La razón de ser de la organización, explica Palacios, presidente de dicha asociación, va más allá de recordar experiencias, aventuras y amistades. Va más allá porque se plantean proyectos sociales, para los alumnos actuales. Por ejemplo, entre los propósitos en el 60 aniversario del colegio está otorgar becas a los mejores 60 alumnos del turno de la tarde.

Asimismo, tienen el proyecto de publicar un libro que trata sobre la historia del colegio Calasanz en Nicaragua, escrito por uno de sus fundadores, Ramón Barberá.

Otro proyecto es finalizar un DVD con una reseña histórica, también de los 60 años del colegio.

Los encuentros de ex alumnos que se han dado hasta en Miami, Estados Unidos, son gratificantes, comenta Palacios, quien organiza actualmente la celebración de los ex alumnos, un evento que tratan de realizar todos los años.

Para el mejor estudiante del colegio, Franklin Antonio Fletes, estudiar en el Calasanz significa tener otra casa y otro hogar. La relación cercana con los profesores y padres le estimulan el buen comportamiento, las buenas costumbres, el ser un excelente estudiante y persona, como describe el jovencito que cursa el tercer año.

Su mamá, Valeria Sequeira, también estudió en el Calasanz. Franklin cuenta que para su mamá el haber estudiado en este colegio fue gratificante y lleno de experiencias muy enriquecedoras espiritualmente. “Fue en el tiempo en que había muy pocas mujeres estudiando”.

Las experiencias más bonitas que ha vivido Franklin, desde que entró en segundo nivel de preescolar, son los retiros que hacen entre una o dos veces al año, los paseos educativos que hacen al Mombacho, a Selva Negra o al Cañón de Somoto. “No sólo se trata de la aventura, el paseo, sino de aprender sobre nuestro país. ¡Ah bueno! Los 20 puntos extras en español también son importantes”, dice entre risas.

El padre Mauricio destaca que los paseos los hacen con el fin de que los niños conozcan distintas partes del mundo. Pero también recalca que en la parte académica siempre están en busca de convenios con universidades para complementar las materias que no cubren al cien por ciento.

“Como no tenemos laboratorio de química, entonces llevamos a los estudiantes a la Universidad de Ingeniería. Estamos en conversaciones con el colegio Ave María College para que se abran cursos especiales para los estudiantes”, cuenta el sacerdote.

El padre Mauricio dice que “reciclamos papel que luego enviamos a la organización Los Pipitos, hacemos obras sociales, de caridad con el asilo de ancianos, con el hospital psiquiátrico, con la organización Pajarito Azul y preservamos de distintas maneras el medio ambiente”.

Entre los planes futuros, relata el padre Mauricio, está la capacitación de maestros con especialistas de la Universidad Cristóbal Colón de México. También el papeleo para certificar el diploma de bachiller para que sea válido en España.

Para María Gabriela Guevara, vicepresidenta de padres de familia, el colegio Calasanz con su enseñanza espiritual y académica es el complemento para la formación de su pequeña hija que cursa el tercer grado de primaria.

Involucrada permanentemente con el centro estudiantil, participa en actividades como el oratorio o el día del regalo, Gabriela cuenta: “Me ha convencido la filosofía de este colegio por el acercamiento que tratan de tener con la familia”, problema principal que encuentra el padre Mauricio: afirma que la mayoría de padres no participan.

Otra de las actividades en las que participa Guevara con su hija y demás estudiantes es la celebración del día del regalo. “Ese día los niños vienen bien vestidos, se les pide que traigan el juguete más preciado, el que más les gusta y simbólicamente se lo dan a un niño necesitado, simulando que se lo dan a Jesús”, cuenta Guevara.

El padre Óscar afirma que éste es un ejercicio que ayuda a que los niños se desprendan de las cosas materiales y que busquen el camino de Jesús.

“Es otra época, otro país, pero siempre con la filosofía de San José de Calasanz, de ayudar a los más necesitados y enriquecimiento de lo espiritual en jóvenes”, afirma el padre Óscar.

Para la celebración de los 60 años de fundación, se tienen previstas muchas actividades que se llevarán a cabo en agosto. Entre kermés, encuentro de ex alumnos y acto central, la celebración de 60 años dentro de la orden de Calasanz seguirá “sembrando esperanzas”, como reza su lema.

http://www.laprensa.com.ni/2010/05/30/nacionales/26123

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ICCE.América - Calasanz Mangua VII,2010

El ICCE América de la Universidad Cristóbal Colón en el Colegio Calasanz de Managua
P. Mauricio Valdivia Sch P.
Subdirector del Colegio Calasanz de Managua.
Navegar Juntos, VII.2010

En la semana del 26 de junio al 04 de julio, hemos contado con la presencia del Mtro. Miguel Ángel Córdoba, director del ICCE América, en el Colegio Calasanz de Managua (Nicaragua); su presencia constituye el inicio del convenio de formación de maestros entre Calasanz Managua y la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz. El tema con que inició el primer encuentro fue: “Desarrollo de Competencias Sociales en el Docente”; el compartir fue fraterno, rico y con un alto contenido académico, reflexionando sobre los ámbitos siguientes:

El docente como persona.

Recordando el ámbito social en que nos movemos, nuestras relaciones familiares, los cambios continuos que se nos presentan a nivel social, nuestra autoestima, nuestra pertenencia institucional, pero sobre todo haciéndonos ver lo importante que son los maestros para la sociedad nicaragüense.

La vida social de los alumnos.

Nuestros alumnos tienen unas relaciones sociales inmensas a través de las redes sociales que se han generado por Internet; todo ello constituye un reto para los docentes y los padres de familias; ambas partes deben entender en qué andan nuestros chicos y chicas. ¿Cuáles son sus prioridades? ¿Cómo piensan? ¿Cómo conciben el mundo? ¿Qué tan favorables son dichas redes para el desarrollo y crecimiento personal de los alumnos? Ciertamente cada pregunta es algo que deben manejar y entender los maestros para educar y formar a los futuros profesionales del mañana.

La realidad de la educación nicaragüense.

Se reflexionó sobre la situación de la educación en Nicaragua, en nuestra provincia y en el Centro mismo, ayudando a entender desde un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), la realidad de la educación en el país y cómo dicha realidad repercute en el Centro en que realizamos nuestro trabajo docente.

Las Competencias.

Remarcó el concepto de competencias, para entender cómo es que debemos formar en competencias entendiendo que son “conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas, tanto específicas como transversales, que debe reunir un titulado para satisfacer plenamente las exigencias sociales”; partiendo de dicho concepto el docente debe planear, pensar y montar estrategias que ayuden al estudiante para enfrentar las situaciones adversas y no adversas que la sociedad le presenta en la vida diaria.

En este marco, tuvimos la oportunidad de celebrar el martes 29 de ¿julio? –junio-, el “día del maestro”; celebración que realizamos con una comida y convivencia en un pequeña y hermosa población denominada “Boquita”, donde toda la comunidad académica y directiva, tuvo la oportunidad de compartir no sólo los frutos del mar, sino de un intercambio de vivencias y alegrías, en un marco rodeado del mar, la arena y el sol, lo cual resultó un extraordinario motivo de integración entre nuestro instructor visitante y los docentes de nuestros colegios.

No quisiera terminar esta breve reseña, sin antes agradecer al Mtro. Miguel Ángel Córdoba por compartir con nosotros los maestros nicaragüenses su conocimiento y su alegría. ¡Gracias maestro!

Dios lo bendiga siempre

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martes, noviembre 24, 2009

S. José Calasanz, video (J. Bofano)

Nuevo documental sobre la apasionante vida de San José de Calasanz Fundador de la primera escuela pública popular gratuita en Europa y de la Orden clerical de las Escuelas Pías.

La apasionante vida de S. José de Calasanz (1557-1648) es el tema del nuevo documental, que acaba de editar la Orden de las Escuelas Pías (Padres escolapios) en conjunto con Goya Producciones. El documental nos descubre cómo el revolucionario fundador de las Escuelas Pías se adelantó en dos siglos al establecimiento de la enseñanza pública gratuita en Europa.

Esta biografía, disponible en DVD, en once idiomas, expone la extraordinaria personalidad del santo aragonés, amigo de Galileo, que rompió los moldes de su tiempo y fue víctima de persecuciones, calumnias y traiciones. Fue denunciado ante la Inquisición e, incluso, llegó a ser suspendido como General de la Orden que él fundó.

El guión, cargado de fuerza dramática, muestra la lucha del joven Calasanz, en pugna con la mentalidad elitista de fines del siglo XVI, para ofrecer acceso a la enseñanza gratuita a los niños pobres de Roma.

Precursor de la pedagogía moderna, Calasanz fue sobre todo un gran santo, un formidable organizador y un cabal formador de maestros. Al don de enseñar la ciencia desinteresadamente supo unir el celo por la salvación de las almas.

A él se debe la fundación de la Orden de los Escolapios, como se conoce a los religiosos de las Escuelas Pías, de cuya apócope surge dicha denominación. Cuatro siglos después, los Escolapios perpetúan el carisma y los ideales de Calasanz, formando, en la actualidad, a más de cien mil niños y niñas en todo el mundo.

Este original documental ha sido grabado en alta definición en España e Italia y en él ha participado una treintena de actores. El original castellano ha sido doblado al catalán, inglés, francés, italiano, portugués, alemán, eslovaco, húngaro, polaco e hindi. Se distribuye en DVD en cada uno de estos idiomas.

Comunicado de prensa realizado junto a la productora que realizó el DVD sobre la vida de Calasanz para lanzar al gran público el DVD.

Julio César

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miércoles, octubre 21, 2009

SAN JOSÉ DE CALASANZ

Presbítero, Fundador de los Escolapios
Por Fray Frank Dumois Ruiz, OFM
Por considerar que puede ser de interés para ustedes, les estoy enviando el artículo del P. Frank Dumois Ruiz, OFM, ‘San José de Calasanz. Presbítero, fundador de los Escolapios’, publicado en ‘Palabra Nueva’, revista de la arquidiócesis de La Habana, Cuba, correspondiente al número 185, de mayo de 2009.

Ramón Novel

SAN JOSÉ DE CALASANZ, figura entre aquellos santos que llevaron a cabo la reforma católica en el siglo XVI. Dicha reforma se inició antes de la llamada reforma protestante, pero fue a la vez simultánea y posterior a ésta. Tuvo un punto culminante en el Concilio de Trento (1545-1563), que aclaró las verdades negadas por los protestantes, creó los seminarios y determinó que los obispos residieran en sus diócesis. Dicha reforma era necesaria pues muchos miembros del clero, incluyendo los obispos, se habían alejado del Evangelio.

Pero el error de los reformistas protestantes fue creer que había que reformar la doctrina porque la Iglesia Católica la había adulterado. Así lo declaró el mismo Lutero al afirmar que aunque el Papa fuera tan santo como san Pedro le reprochaba haberse apartado de la doctrina evangélica.

José de Calasanz nace en tierras aragonesas, en Peralta de la Sal (Huesca), en una familia noble, en 1558, en pleno Concilio de Trento. Su padre era gobernador y él parecía destinado a una sólida carrera militar. Pero Dios tenía otros planes con el joven aragonés.

Desde los trece años surgió en él la vocación sacerdotal, como se descubre en el testamento de su padre, Pedro Calasanz, en 1571. En octubre de ese año partió hacia Lérida a un estudio general (Enseñanza Media), donde se graduó de bachiller en Artes en 1574, pero luego estudió derecho en la Universidad. Al año siguiente, junto con otros 36 jóvenes, recibe la tonsura clerical de manos del obispo.

Concluido el curso 1577-1578, y después de una visita veraniega, se dirige a Valencia a estudiar Teología. Allí estuvo poco tiempo y pasó a la universidad de Alcalá de Henares.

En el curso 1579-1580 muere su hermano y su padre lo llama para casarlo y dar así continuidad al apellido. Peo José ya estaba decidido a ser sacerdote.

Al morir su madre el padre vuelve a llamarlo a su pueblo natal. Allí contrae una grave enfermedad. De rebasarla, su padre aceptaría que fuera sacerdote. La rebasó. Hizo los dos últimos años de Teología en Alcalá de Henares; pero esta vez, por la edad de su padre, le aconsejaron que fuera a la Universidad de Lérida, a un día de viaje de su casa. En 1584 recibe el grado de bachiller en Teología. Pero antes, en octubre de 1583, recibió el presbiterado por el obispo de Urgel.

Ordenado sacerdote trabajó al servicio del obispo de Basbastro (Huesca), Felipe de Hurría, OP, con categoría de familiar. Eran sacerdotes que vivían en el obispado compartiendo la misma vida con el obispo. Calasanz trabajaba como secretario y escribiente de éste.

En 1588 muere el obispo. Calasanz, del clero de la diócesis de Urgel, no quiso alejarse de su pueblo para atender a su anciano padre. Consiguió un obispo que le acogió y le permitió simultanear el ministerio sacerdotal y el deber filial.

Lo nombraron secretario para la reforma de la orden agustiniana (estamos en plena reforma católica). En 1585 partió con el obispo hacia el célebre monasterio benedictino de Montserrat, que afrontaba serios problemas. Allí debían esclarecer las muertes de varios religiosos y del anterior obispo visitador, envenenado en dicho monasterio. A tal extremo llegó el asunto, que a los dos días murió el nuevo obispo visitador, con serias sospechas de nuevos envenenamientos. Calasanz fue nombrado secretario del nuevo visitador, pero rechazó el cargo cuando le llegó la noticia de la gravedad de su padre.

Muerto su padre se incorporó de nuevo a su diócesis de Urgel, por entonces vacante.

Fue nombrado secretario del cabildo y maestro de ceremonias de la Catedral. Al llegar a Urgel el nuevo obispo, lo nombran de nuevo familiar de éste.

En todo este período en Urgel, se destacó por su amor a los pobres y por enseñar primeras letras y gramática a los pajes del palacio episcopal.

El nuevo obispo emprendió la visita pastoral de su diócesis, que contaba de 17 arciprestazgos. Calasanz y otros sacerdotes fueron nombrados vicarios de cuatro de éstos.

Esta actividad duró hasta que fue a Roma, en 1591.

Por manifestación de un compañero del santo, el padre Castillo, sabemos que después de ser sacerdote sintió una voz interior que le decía: “Ve a Roma”. Y él se respondía a sí mismo: “¿Qué tengo que hacer en Roma? Yo no tengo pretensiones elevadas” (muchos iban buscando cargos eclesiásticos). Pero la voz persistía y se dirigió a la Ciudad eterna, no sin antes consultar a su obispo que sólo no se opuso, sino que lo nombró procurador de la diócesis de Urgel en Roma. Antes había obtenido el título de Doctor en Teología, quizás en la Universidad de Lérida. Salió hacia Roma en 1592; pensaba en un pronto regreso, sin saber que sería definitiva su estancia allí.

A los tres meses de su llegada, reside en casa del cardenal Marco Antonio Colonna, que lo quiere y lo nombra teólogo y capellán de palacio, puesto que ocupó hasta la muerte del cardenal en 1597, y confirmado por el cardenal Arcanio Colonna.

En los casi 10 años que Calasanz vivió en el palacio Colonna trabó amistad con varios religiosos de rica espiritualidad, entre ellos cuatro canonizados: san Juan Bautista de la Concepción, reformador de los trinitarios descalzos; san Felipe de Neri, fundador del Oratorio; san Camilo de Lelis, fundador de los Camilos, Compañía de los Servidores de los Enfermos y san Roberto Belarmino SJ, Doctor de la Iglesia.

En su estancia en el palacio cardenalicio, Calasanz conoció también la pobreza en Roma.

Eran más de 60 las cofradías y hermandades que se dedicaban a la atención de huérfanos, pobres, peregrinos, extranjeros, enfermos, presos, condenados a muerte, mendigos, prostitutas… En ese final del siglo XVI, Roma sufrió varias epidemias y serias inundaciones del Tíber, y los más afectados eran los pobres de la ciudad.

Calasanz perteneció a cuatro de estas cofradías. Como cofrade de la Doctrina Cristiana enseñaba catecismo a los niños. Junto a esta actividad caritativa y apostólica practicaba ejercicios de piedad, como la visita a las siete basílicas de Roma.

Su contacto con el mundo de la miseria le hace reflexionar acerca de qué hacer con los niños pobres y pensar si esto no tenía relación con la voz: “Ve a Roma”. Un día leyendo el salmo 10, versículo 14: “A ti se te ha encomendado el pobre, tu serás el amparo del huérfano”, tuvo la convicción de que esas palabras eran dichas para él y empezó a catequizar a los niños en la piedad y en las letras.

Acude a las autoridades romanas, a los padres jesuitas, a los propios dominicos… pero al comprobar que los caminos estaban cerrados, asiste con un hermano cofrade a la parroquia de Santa Dorotea, del barrio pobre del Trastéveres, cuyo párroco ya daba clases a sus monaguillos, ayudado por dos hermanos de la cofradía de la Doctrina Cristiana y le solicita sitio para dar gratis lecciones de doctrina y letras a los niños.

El buen párroco ve en su geto una forma de ayudar a las familias más pobres de la parroquia y a las viudas cargadas de hijos y le ofrece una sala. Al día siguiente llegó con un escaso material: plumas, tintero y papel... Y comenzó a instruir a algunos muchachos, exhortándolos a que avisaran a otros. En esas humildes paredes nacen las Escuelas Pías que se extenderían por el mundo entero. Había nacido la primera escuela popular y gratuita del mundo gracias a la sensibilidad social y caridad de altos quilates de san José de Calasanz. El nombre oficial adoptado fue de Congregación de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, vulgarmente conocidos como escolapios.

A los ocho días ya tenían más de 100 niños. Poco a poco crecieron con más edificios y maestros.

Al extenderse rápidamente la obra por Italia y por el resto de Europa, José fue nombrado superior general por el Papa Urbano VIII. En 1592, el Tíber tuvo una de las inundaciones más horrorosas que se recuerdan en Roma. Hubo cientos de muertos. El barrio del Trastéveres se inundó. Las ayudas para las escuelas fueron desviadas a necesidades más urgentes. Calasanz decide entonces que la cofradía de la Doctrina Cristiana se encargue del mantenimiento de la obra. Al crecer el número de muchachos hasta 500 y aumentar los gastos, la cofradía retiró su compromiso, pero prometió ayudar en lo que pudiese, lo que hizo con la presencia de algunos miembros como maestros.

En 1600 José recibió del embajador de España la propuesta de una canonjía en Sevilla, que rechazó diciendo: “He encontrado en Roma mejor modo de servir a Dios, ayudando a estos pobres muchachos; no lo dejaré por nada del mundo”.

Meses antes las escuelas de Santa Dorotea se habían trasladado a una nueva casita de alquiler cerca de la Piazza del Paradiso. Pero ya todas las casas resultaban pequeñas, y monseñor Vestri, secretario de Breves del Papa Clemente VIII, cede en alquiler, su propia casa, grande y espaciosa para albergar a los 700 niños de las escuelas, así como habitaciones para los sacerdotes y maestros colaboradores de Calasanz. Para la inauguración de la nueve sede, José intentó instalar una campanita, pero cayó desde gran altura fracturándose la pierna y la cadera. Este accidente le llegó a provocar dolores esporádicamente.

El propio Papa Clemente VIII se hizo cargo del alquiler de la casa. Los maestros de Roma lanzaron una campaña de desprestigio contra Calasanz, pues ellos cobraban. José decidió entonces exigir certificado de pobreza a los niños, firmado por los párrocos. En 1605 las Escuelas Pías se trasladaron al palacio Manzini. Al morir Clemente VIII, le sucede León IX, que muere a los 26 días y después es elegido Paulo V, que conocía bien a Calasanz y defendía su obra. Nombró al cardenal Ludovico torres, protector de las Escuelas Pías, destacándose por su generosidad. Las dificultades económicas eran muchas, pero a la larga la gran obra salía a flote. Aprovechando una oportunidad, Calasanz compra el palacio contiguo a la iglesia de San Pantaleón. Esta casa, después de cuatro siglos, siguió siendo la casa primera de la congregación y sede del padre general.

En 1617 el Papa emite un breve fundacional dando nombre a la institución de “Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías”. El 25 de marzo de ese año, en la capilla de las Escuelas Pías de Roma toman el hábito Calasanz y 14 compañeros.

Ya en 1619 los niños de las Escuelas Pías de San Pantaleón llegan a 1 500, por lo que inauguran un nuevo colegio en el barrio del Borgo ese mismo año.

Paulo V muere en 1621 y es elegido Gregorio XV. El año anterior Calasanz había terminado de escribir en Narni unas constituciones a solicitud del cardenal Giustiniani, que serían aprobadas en 1622. Se solicita del Papa la elevación de la congregación a la categoría de Orden de Clérigos Regulares, con votos solemnes. Es la última orden de votos solemnes de la Iglesia, bajo la protección de la Virgen María y el lema Piedad y Letras.

Calasanz dedica los años siguientes a la expansión de su orden: Savona, Liguria, Nápoles, Sicilia, Florencia… y fuera de Italia, en Nikolsburg, en el Sacro Imperio Romano Germánico, en 1631, en escuelas a las que asisten niños protestantes y judíos junto a los católicos.

Pero la cruz nunca falta en las obras grandes, y la vida de Calasanz no fue una excepción. Los problemas no vinieron de los enemigos de la Iglesia, sino desde dentro. Primero se inició por el descontento de algunos hermanos no clérigos. Los problemas más graves que harían de su vida un calvario vienen de cuatro personajes: dos escolapios: Mario Sozzi y Esteban Cherubini; el jesuita Pietrasanta y monseñor Albizzi. De ellos, el más maligno fue el primero, novicio a los 22 años y ordenado después sacerdote; en 1634, en Florencia, el conoce de un escabroso asunto que denuncia al Santo Oficio y que le llena de honra, pues se le considera en Roma como un héroe. A partir de entonces el padre Mario se dedica a denunciar a sus hermanos de comunidad hasta lograr restringir las facultades de Calasanz y ser nombrado así vicario general de la orden. Como visitador es designado el padre Pietrasanta SJ.

En 1642, con 86 años, José Calasanz fue detenido por el Santo Oficio y llevado preso por las calles de Roma. Todo por una falsa acusación del padre Mario Sosi y sus secuaces. Se le acusa de incapaz en el gobierno y de estar en posesión de documentos reservados.

La forma de gobierno del padre Mario hizo que pronto dimitieran los otros tres asistentes. Le gustaba vejar a Calasanz cuando éste lo corregía. Después de 15 años el padre Mario muere de lepra, no sin antes haber hablado con monseñor Albizzi y el con el padre Pietrasanta SJ a quienes pidió nombraran sucesor suyo al padre Esteban Cherubini para gobernar con plenos poderes, sin intervención del padre general (Calasanz), cuyas facultades estaban suspendidas por orden de Urbano VIII. Al ser conocido por el resto de la orden el nombramiento del padre Cherubini se multiplican los memoriales que llegan a los cardenales a fin de denunciar la insolvencia moral del religioso.

En Roma se creó una comisión de cardenales para ventilar el problema. Se redujo la orden a simple congregación sin voto, cuyo gobierno, destituido Calasanz, quedaba en manos de los obispos. Además, se prohibía la profesión de los novicios y admitir nuevas vocaciones. El decreto lo firmó Inocencio X y se leyó en el oratorio de la casa de San Pantaleón. Tras la lectura se oyó clara la voz de Calasanz: “El Señor nos lo dio, el Señor nos lo quitó. Como plugo al Señor así se hizo, bendito sea su nombre”. Curiosamente, durante 1647 mueren el padre Pietrasanta y meses más tarde el padre Cherubini, ambos de lepra.

Pero no caigamos en la tentación de ver en esto un castigo de Dios. También los buenos sufren desgracias.

Ya de 91 años, José de Calasanz no se desanimó, porque se sintió movido por la fe y no pretendió la propia gloria, sino el bien de los muchachos. Utilizó su sabiduría e influencia para aplacar los ánimos y conducir a la reconciliación. Gracias a su santidad y a su temperamento natural de educador, mantuvo firmes a los suyos y alentó a los jóvenes adultos. El primero de agosto de 1648 celebró su última misa. Al día siguiente asistió a la misa de los niños y recibió la comunión. Esta escena fue imaginada y representada por el genial pintor aragonés Goya en su cuadro Última comunión de San José de Calasanz. El 25 de agosto de 1648, después de varios días de debilitamiento y tras decir tres veces “Jesús”, expiró.

El 26 de agosto, al llegar a sus escuelas, más de mil niños fueron informados de que no había clase por la muerte del padre José. Ellos fueron los heraldos por sus casas y por toda Roma. Multitudes acudían a ver el cuerpo del anciano fundador. Hubo aquel día ocho casos de curaciones milagrosas. Ante el crecido número de gente, los escolapios decidieron enterrar el cuerpo por miedo a un tumulto.

Muerto Inocencio X le sucedió Alejandro VII, quien subsanó la injusticia cometida con la obra de Calasanz, que fue elevada a congregación de votos simples en 1656, casi ocho años después de la muerte del santo. En 1669, el nuevo Papa Clemente IX devolvió a la orden su anterior consideración (orden, con votos solemnes).

José de Calasanz fue beatificado en 1748, (en el centenario de su muerte) por Benedicto XIV y canonizado por Clemente XIII en 1767.

Hoy los escolapios están en 28 naciones, con 221 casas y cerca de 1 600 religiosos. Han proporcionado a la Iglesia santos sacerdotes, insignes educadores, científicos, literatos, etcétera.

CONCLUSIÓN

La vida de san José de Calasanz nos enseña a buscar en todo la gloria de Dios y no la propia, que con frecuencia inconscientemente buscamos. Las obras más queridas pueden fracasar, pero ello no debe turbarnos, aunque sea por intrigas humanas.

También nos enseña que la santidad fundamental de la Iglesia no disminuye por los pecados de sus miembros. En la Iglesia subsisten el trigo y la cizaña. Los que más daño hicieron al santo fueron religiosos, incluso dos de su propia orden.

Y las autoridades eclesiásticas actuaron con ligereza al aceptar calumnias sin verificarlas, lo cual ha sucedido varias veces en la historia eclesiástica.

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martes, octubre 20, 2009

Día Mundial del Docente

Mtro. Alejandro Guzmán Hernández
Jefe del Depto. de Mantenimiento en UCC y docente de enseñanza media superior
Navegar Juntos, 1.X.09

Este 5 de octubre recordamos una fecha en la que todos estamos llamados a reflexionar. Ser docente no sólo implica tener un trabajo, sino más bien tener una vocación, y que ésta vaya acompañada de un sustento científico, que nos dé la autoridad para enseñar, porque docente en su raíz latina significa enseñar, pero sólo enseña bien el que sabe cómo hacerlo y éste es el punto que aquí interesa. Las técnicas de enseñanza-aprendizaje-evaluación, son las herramientas indispensables para ejercer dignamente esta profesión, que desde mi punto de vista es la de mayor trascendencia.

En su célebre Memorial al Cardenal Miguel Angel Tonti, Calasanz defendía meritoriamente este concepto:

“la educación es la más meritoria, la más noble, la más sublime, la de mayor trascendencia…”

Pero cuando Calasanz se refiere a esta educación, su pensamiento va impregnado del binomio Fe y Cultura como cuna de la docencia; es decir no basta enseñar, hay que enseñar bien.

Ser docente es ser especial, requiere saber y saber bien, enseñar y enseñar bien, evaluar y evaluar bien. Muchos podemos ser maestros en su significado general, pero no todos podemos ser docentes.

Va para todos los compañeros docentes una felicitación efusiva por este día y una invitación para que ejerzamos dignamente esta vocación que, según el pensamiento del Pedagogo y Santo José de Calasanz, es el camino más decisivo directo para la reforma de un país.

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viernes, septiembre 25, 2009

APORTES RENACE

Juan Mendoza, escolapio

Hoy podemos encontrar los remakes de varias películas que son retomadas por directores que quieren brindar un nuevo estilo -su propio estilo- en un tiempo que parece que lo retro sigue presente, no sólo en canales de televisión que ofrecen una programación que a más de alguno le harán recordar años mozos.

En esta retromanía cinematográfica queremos hacer presente no el título de un film pasado, sino el de una revista que hace unos años se publicaba de manera impresa en nuestra Viceprovincia. Se trata justamente de APORTES.

Pero lo hacemos no con el afán de crear estilos, sino con la simple intención de mantenernos en comunicación, haciendo eco de las actividades que suceden en nuestra demarcación, en la Orden o en la Iglesia. Su nombre APORTES es sugestivo en cuanto que su contenido es alimentado por todos aquellos aportes noticiosos que quieran compartirnos, que tengan relación con nuestro trabajo y labor de cada día en la Escuela de Calasanz, desde donde cooperamos con la Verdad del Evangelio.

Enviamos este primer número para dar comienzo a nuestro remake de APORTES, deseando que en cada obra y colegio escolapio se haga realidad el buen comienzo en la vida de tantos niños y jóvenes para que lleguen a buen término, con la gracia del Señor.
Desde acá esperamos su colaboración.

SECRETARÍA VICEPROVINCIAL
(Juan Mendoza)

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lunes, mayo 11, 2009

PASCUA JUVENIL 2009

“No tengas miedo. Soy yo: Jesús”
COLEGIO CALASANZ (Costa Rica)

Jueves 16 de abril de 2009

1. Dinámica rompe hielo e integrativa

Se desarrolla en el gimnasio de Secundaria.

2.- Momento de motivación previo a la actividad 3.

En este momento orientarles que fuera del gimnasio -en la cancha de tenis- encontrarán unas hojas con diversos antivalores que impiden que reconozcamos a Jesús.

Ellos buscarán esos antivalores.

3.- Signo del fuego y quemar lo que nos impide reconocer a Jesús Resucitado.

Se realiza en la cancha de tenis, donde se les explica que Jesús es la luz que viene a iluminarnos, para que venzamos los miedos y todo obstáculo y, a su vez, podamos reconocerle vivo, en medio de nuestras vidas.

Queman en el fuego esos papeles, leyendo previamente el antivalor.

Se enciende el cirio y ellos toman el fuego del cirio.

Nos dirigimos en procesión hacia la capilla grande.

Iluminación bíblica del momento:

“Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

“Ustedes son la sal de la tierra…, ustedes son la luz del mundo” (Mt 5, 13 -14).

“En el mundo tendrán muchas luchas, pero tengan valor: YO HE VENCIDO AL MUNDO” (Jn 16, 33).

“Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20b).

Durante la procesión entonamos:
“El Señor es mi luz y mi salvación, ya no camino en tinieblas”.

4.- Se llega a la capilla.

Todos se acomodan donde están colocadas las hojitas con los cantos y oraciones. Cuando están ubicados, se lee el evangelio de Lc 24, 35-43.

Leído el evangelio, se deja un espacio de silencio meditativo.

5.- Se proyecta el video pascual.

Luego del video, algunos jóvenes recitan las letanías de acción de gracias. Y entre cada letanía se responde con el canto “Ubi caritas”.

6.- Posteriormente se pasa a un momento catequético …

… para explicar brevemente los signos pascuales, con aplicaciones a la vida.

Esos signos serán la cruz, la luz, el agua y la eucaristía, que son llevados por algunos jóvenes.

Mientras una música de fondo.

7.- Se lee un salmo (momento de resonancia al finalizar).

Se canta una antífona entre las estrofas leídas.

8.- Lectura de una fragmento del mensaje del Papa Benedicto XVI en la Jornada de la Juventud (Domingo de Ramos 2009).

Se deja un silencio meditativo.

Y se entona una antífona.

9.- Renovación de las promesas bautismales.

Este momento se hace para propiciar e invitar al compromiso de creer en el Dios de la vida, en Jesús resucitado y en el Espíritu Santo que nos fortalece para vivir con alegría y decisión la juventud.

Lo pueden leer algunos jóvenes.

10.- Se termina

- con la oración del Padre nuestro (se canta con melodía de ‘The sounds of the silence’)
- el saludo de paz y
- luego la oración “A tu amparo y protección”, cantada.

11.- Momento de ágape.


MATERIALES:

- Leña,
- velitas, vasos, cirio pascual,
- hojas con antivalores escritos,
- hojas con evangelio, oraciones, antífonas.
- pilot, masking.
- proyector, pantalla, parlantes.

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sábado, marzo 28, 2009

Fundación de la Familia Escolapia en La Romana

EUCARISTÍA en la APERTURA del AÑO JUBILAR
“25 años de presencia escolapia en La Romana”
Vicente Sacedón, escolapio
26 de febrero 2009


La presente es una celebración muy especial en la que conmemoramos la Solemnidad de Santa Paula Montal y, al mismo tiempo, iniciamos las Bodas de Plata de la Fundación Escolapia en La Romana.

Voy a referirme especialmente a los comienzos de esta Escuela Pía de La Romana, que algunos de ustedes conocen bien, y con gusto recordarán, y los demás es bueno que lo sepan. Siempre es para todos muy necesario conocer la propia historia.

Me remonto a 1952: Ese año nosotros, los escolapios, establecimos nuestra primera presencia en la capital de la RD, en el mes de enero, abriendo la Residencia Universitaria Calasanz, primera en el país. Fue una presencia solitaria hasta 1954, cuando inició su andadura el actual Colegio de Santo Domingo, con la enseñanza Primaria. En 1957 la residencia dejó de existir, dando paso al flamante Colegio Mayor Universitario San José de Calasanz, dentro del campus de la UASD y en la Avenida Independencia siguió creciendo el Colegio Calasanz para Primaria y Secundaria.

En 1981 a los miembros de la Comunidad de Santo Domingo nos pareció que no era bueno tener una sola comunidad en el país. Las demás comunidades escolapias de nuestra Demarcación estaban a la distancia de Centroamérica, que equivalía a muy lejos y resolvimos que, cuanto antes, se estableciera una segunda comunidad en el país En 1982 los Capítulos de la Viceprovincia y de la Provincia aceptaron y determinaron eso mismo, pero ya con carácter obligatorio.

A comienzos de 1983 el Obispo de Higüey, Mons. Polanco, en conversación con el P. Severino Ubiera, habla de la posibilidad de que los escolapios asumamos las obras construidas por el P. Cavalotto en esta ciudad. En febrero el P. Provincial está de visita en SDQ y el Obispo se comunica con él y le pide que tomemos el Colegio Cristo Rey de LR, y alguna otra obra de las varias que tiene en marcha el P. Cavalotto. Al día siguiente vinimos acá el P. Provincial, el Rector de Santo Domingo y el Viceprovincial que era yo. Hicimos un largo recorrido por la ciudad viendo lo mucho que el Padre había construido o estaba construyendo. Todo nos lo ofrecía porque él no lo podía atender pastoralmente. La oferta, parroquia y escuela, nos pareció interesante.

El P. Provincial cuando regresó a Valencia contactó con la M. Felicísima, Provincial de las Escolapias, y hubo entre ellos un acuerdo inicial de hacer una obra conjunta.

En julio de ese año 1983 el P. Provincial y el Viceprovincial dibujamos las líneas de lo que podría ser una respuesta a Mons. Polanco y se las hicimos llegar. Los contactos siguieron en Valencia, España, cuando Monseñor y el P. Cavalotto pasaron por allá.

El 21 de enero de 1984 el P. Gonzalo Carbó, nuestro Provincial de Valencia y su Asistente el P. Laporta, con la M. Felicísima, Provincial de las Escolapias y su Asistenta la M. Concha Macip, más el P. Viceprovincial de Centroamérica, resolvimos cumplir lo que estaba pendiente de ejecución y vinimos a Santo Domingo para ver sobre el terreno.

Si en un principio, antes de hacer ninguna diligencia, habíamos pensado que nuestra nueva fundación debía hacerse en el Cibao, porque decíamos que había más vocaciones y todos nos decían que era mejor, ahora cuando tuvimos que empezar a movernos tomamos la dirección al Este y llegamos a Higüey. Mons. Polanco nos recibió con la seguridad personal de que nos íbamos a quedar en su diócesis. Y en la misa que concelebramos con él en la Basílica, aquella misma tarde-noche, nos presentó como los nuevos religiosos y religiosas que nos incorporábamos a la diócesis Y nos alojó paternalmente en su casa aquella noche.

Y al día siguiente, 28 de enero, como si fuéramos empresarios que estudian el mercado, vinimos a conocer las posibilidades que nos ofrecía La Romana. Nos entrevistamos por un buen rato con el P. Cavalotto, y como él ya nos había acompañado a mí y al P. Provincial, esta vez nos confió a una joven llamada Magdalena – que todos conocemos – la cual nos llevó a visitar las obras que nos interesaban. En la tarde hicimos con el P. Cavalotto algunas precisiones necesarias y le dijimos que asumiríamos la parroquia Cristo Rey, el dispensario, la Escuela de Formación de la Mujer, la escuela de San Pedro y la Capilla del mismo nombre. Como algo muy importante, hicimos algunas observaciones sobre las viviendas que habría que preparar y después nos asomamos al mundo del Central Romana, donde advertimos el brutal contraste con lo que habíamos visto en la mañana.

Terminamos nuestra visita a la ciudad y si al comienzo teníamos mentalidad de empresarios, que estudian el mercado, al final empezamos a soñar como misioneros. En los apuntes de la M. Conxa están subrayadas estas cifras: más de 100 mil habitantes – 95% católicos -, 4 sacerdotes.

Podemos decir que al final el Señor nos hizo entender que
“la mies es mucha y los operarios son escasos”.

Ya no fuimos al Cibao. Era posible que allí hubiera más vocaciones, pero en La Romana había demasiada necesidad. En una decisión generosa, tomamos la resolución que queríamos ejecutar: ”Nos quedamos en La Romana”!!!. Y los preparativos continuaron para que al final del año escolar 1983-84 pudiésemos arrancar con dos comunidades escolapias en La Romana, una de varones y otra de mujeres.

Los Superiores Mayores fuimos escogiendo y señalando a los religiosos y religiosas que integrarían las dos comunidades, mientras aquí el P. Cavalotto y sus colaboradores preparaban las dos casas, humildes pero saturadas de afecto que ustedes supieron poner y dejar dentro de sus muros.

La comunidad parroquial de Cristo Rey estaba ansiosa por recibirnos con todo su cariño. Y el 14 de agosto dos guaguas repletas de fieles de esta parroquia fueron al aeropuerto de Santo Domingo para recibir a las Hermanas que venían de España: MM. Miren, Dolores, aquí presente, Esperanza y Nieves. Los religiosos ya estaban en la capital: PP. Rogelio, Mariano y José y el Hº Vicente. Todos juntos hicieron un paseo por la capital y en la tarde llegaron acá, a donde venían para quedarse.

El 15 de agosto fue el gran día. Era el comienzo oficial de esta obra escolapia. La celebración eucarística fue en Santa Rosa, presidida por el P. Cavalotto. Representando a la Comunidad escolapia de la capital estaba su Rector y el P. Viceprovincial representaba a la Demarcación y a la Escuela Pía.

La realidad rozaba la ficción, tan entrañable y cordial era la acogida y las Hermanas que salían de España por primera vez se encontraron como en su casa, modesta, pero cálida por el amor con que Vdes. la habían preparado Los escolapios ya vivían o habían vivido en Santo Domingo, a excepción del P. José, y, sin embargo, no dejó de impresionarles, también, el calor de la acogida.

Yo viví con ellos y ellas aquellos primeros días de vida romanense para la Escuela Pía, y puedo decir que fueron días muy especiales. La acogida de Vdes. fue increíble.

El Sr. Obispo nos confió, digamos que generosamente, una porción de La Romana que era la mayor parte impresionante por sus dimensiones. Hoy es un poco menor geográficamente, con la separación de los Mulos, pero sigue siendo muy grande y está más poblada.

Lo reseñado sé muy bien que no basta para conocer esta obra en su totalidad, pero en algún punto hay que cortar para que no sigamos contando cosas y presentando protagonistas hasta mañana.

Para terminar apelo al buen juicio de Ustedes que son testigos de lo que ha pasado en estos 25 años, que son más de 9 mil días Ustedes saben que esos días se han aprovechado muy bien, con entregas muy generosas de los religiosos y religiosas que han trabajado aquí. Es esa generosidad y ese amor los que han hecho posible la realidad de hoy, muy distinta, de la que recibimos Por eso no voy a hacer recuento de todos los escolapios y escolapias que han animado estas comunidades, incluyendo a los de hoy. Eso queda para otro momento, cuando hagamos historia de todo lo ocurrido.

Lo que no podemos silenciar es hacer referencia a lo que había el primer día, aquel 15 de agosto de 1984, y lo que tenemos hoy.

Al empezar teníamos sólo esta parroquia, de Cristo Rey, y hoy contamos con tres parroquias más: San Eduardo, Nuestra Señora de la Paz y San José de Calasanz. Sólo teníamos la Capilla de San Pedro y hoy se suman también las de Cucama, Cumayasa, María Trinidad Sánchez y Villarreal. Un crecimiento totalmente necesario para poder atender a una geografía tan extensa.

Empezamos con una escuela, San Pedro, diurna y nocturna con alumnos de Primaria, Intermedia y Secundaria, pero en aquel momento no era demasiada preocupación para los religiosos y religiosas Hoy la realidad es totalmente otra: Escolapios y Escolapias trabajan en las Escuelas de San Pedro, San Eduardo, en turnos diurno y nocturno, con primaria, secundaria y formación profesional todas son gestionadas por los Padres, en colaboración de las Escolapias y con el buen hacer de sus profesores. Hay que destacar también la escuela de las MM. Escolapias, aquí mismo en Cristo Rey.

A esos centros de enseñanza formal se han de añadir los Centros de Educación no formal, constituyendo el grupo “Calasanz nos une”, con salas de tarea y bibliotecas populares, ubicadas en los centros de los mismos campos.

Queremos añadir que las religiosas, como una real proyección de esta obra, tienen en la capital dos escuelas en un medio totalmente carente de todo.

Toda esta enumeración supone muchas dosis de generosidad, pero sobre todo mucha bendición de Dios y dentro de esas bendiciones es especialmente grato recordar los frutos vocacionales que nos ha regalado el Señor. Le damos las gracias por la elección que El ha hecho de seis escolapias romanenses: Belkis - Briseida – Daysi – Luz Elenia – Santa Inés - Trinidad las cuales han estado siempre bien acompañadas por las religiosas venidas de España hoy las MM. Dolores y María Teresa. Y aunque no sea de aquí, hemos de nombrar con justicia a Martina que sí ha trabajado y trabaja aquí.

Y los escolapios contamos, y agradecemos a Dios, al joven sacerdote, nuestro hermano, Adrián Guerrero, cuya vocación nació en la parroquia de San Eduardo. Y no podemos olvidar que la misma vocación escolapia del P. Héctor Sánchez tiene, también, mucho que ver con esta comunidad.

Por último, no podemos silenciar el atractivo que esta obra escolapia ha tenido en nuestra Provincia de Valencia, a la hora de provocar a muchos jóvenes para venir, no como turistas, sino como voluntarios y voluntarias con el propósito de brindar servicios generosos y muy útiles a favor de nuestra comunidad. En estos momentos tenemos entre nosotros una muy valiosa representación. Por favor, pónganse de pie.

Y aquí pongo punto y seguido a estas pinceladas de Historia, que habré de continuar.

Hagamos, para terminar, una reflexión, aunque sea breve, de la Palabra que nos ha regalado el Señor en la Solemnidad de nuestra Madre, Santa Paula.

Revisemos desde las lecturas lo que fue su vida y el ejemplo que supone para nosotros, sus hijas y sus admiradores:

1ª lectura:
Nos habla de la vocación de Abraham y su respuesta. Eso mismo fue la vocación de Paula y es la vocación de los misioneros y misioneras que han trabajado acá Deja tu tierra y la casa paterna y ve donde yo te diré y allí predica y anuncia el Evangelio Esa ha sido la única fuerza que ha puesto en marcha a todos los protagonistas de esta Obra y tiene que seguir impulsando nuestros afanes por el Reino de Dios.

2ª lectura:
Pablo sólo tiene ojos para las cosas de arriba. Y Paula, siguiendo su ejemplo, podía decir también que lo importante para ella eran las cosas de arriba, los intereses del Reino y lo mismo ha sido para nuestros hermanos y hermanas que han integrado estas comunidades no han venido a hacer otro negocio que el de ganar almas para el Señor.

Evangelio:
Jesús nos dice: el que acoge a un niño como éste a Mí me acoge Esa es la preocupación de nuestra Madre, su total entrega, el núcleo de su vida y la preocupación de los escolapios de La Romana Dentro de su trabajo los niños y las niñas creo que no se pueden contar. Gracias a Dios, en ese empeño, la generosidad ha sido siempre abundante y nunca ha rehuido esfuerzo para captar los más posibles y de la mejor manera que se pudiera hacer

Hermanos, demos gracias a Dios
por Santa Paula
por los escolapios y escolapias
por todos ustedes

Que nuestra vida sea del Señor cada día más

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miércoles, febrero 25, 2009

EDUCACIÓN NO FORMAL

Javier Alonso
Albada, XI, 2008

En los albores del siglo XVII, cuando se estaba consolidando la Reforma de la Iglesia impulsada por el Concilio de Trento, se comenzaban a aplicar los postulados de los grandes humanistas del Renacimiento y cuando apenas despuntaban algunos indicios de la revolución científica moderna, San José de Calasanz entendió que la ESCUELA era el medio más adecuado para la reforma de la sociedad y el provecho de las almas.

Calasanz concibió la Escuela como un proceso integral que inicia en la más tierna infancia y acaba cuando el joven se integra en el mundo laboral o pasa a la Universidad. Es lo que llamamos ahora “Educación Formal” (EF)

La EF se considera aquel ámbito de la educación que tiene carácter intencional, planificado y regulado. Es toda la oferta educativa conocida como escolarización obligatoria, desde los primeros años de educación infantil hasta el final de la educación secundaria.

La Iglesia y los mismos escolapios ya tenemos una gran experiencia y una buena reflexión al respecto y no es el momento ahora de desarrollar este tema.

La educación No Formal se refiere a toda actividad educativa, organizada y sistemática realizada fuera del marco del ámbito oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizaje a subgrupos particulares de la población. Calasanz bastante tuvo con desarrollar bien su idea de Escuela como el modo más genuino de Educación Formal como para meterse en lo que hoy llamamos Educación No Formal.

En la actualidad el campo de la Educación No formal, se caracteriza por su amplitud y heterogeneidad y las funciones que abarca van desde numerosos aspectos de la educación permanente (alfabetización de adultos, programas de expansión cultural, etc.), a tareas de complementación de la escuela; desde propias de la pedagogía del ocio, a otras que están relacionada con la formación profesional. Asimismo atiende a aspecto de la formación política, cívica y social; ambiental y ecológica; física; sanitaria; etc. Podemos destacar tres elementos diferentes en la ENF

Educación compensatoria:
alfabetización y alfabetización funcional (la primera se limita a la adquisición de conocimientos de lectura, escritura y cálculo mientras que la segunda avanza un poco más) Es la propia de la Educación de Adultos.

Educación transitoria:
orientación profesional, especialización en un determinado campo de actividades, perfeccionamiento, reciclaje profesional.

Educación complementaria:
acceso a bienes y objetos culturales, aprendizaje y adquisición de conocimientos, educación para el ocio.

Como complemento necesario a la EF, los escolapios promovemos la Educación No Formal a través del deporte, el Escultismo, teatro, clases de música, coros, voluntariado, animación lectora, etc… Entendemos que el programa oficial de clases resulta insuficiente para abarcar todas las necesidades educativas de los alumnos.

Muchas veces, resulta que estas acciones extracurriculares tienen más incidencia educativa que las propias clases. Sería interesante preguntar a nuestros exalumnos qué recuerdan mejor de su paso por la escuela. Seguro que nombrarán su paso por el coro, el equipo de basquet o el grupo juvenil. Esa al menos es mi experiencia y creo que la de muchos escolapios en activo.

¿Qué tienen los programas de Educación No Formal que tienen tanto poder educativo para los muchachos?

Son elegidos libremente en función de las necesidades y los intereses de los muchachos.

Están orientados a la práctica inmediata y están conectados con la vida diaria.

La metodología de trabajo concede mucha importancia a la interacción social del grupo.

En general, los educadores muestran un gran entusiasmo por el trabajo que hacen. A veces, lo realizan de modo voluntario.

Cumplen una función social clara.

El sistema de evaluación no es tanto personal como grupal y no genera tanto estress como el académico.

Al ser flexibles, los muchachos desarrollan mejor su capacidad creativa.

Hay otras ventajas que los escolapios podemos aprovechar para recrear nuestro ministerio calasancio en nuevos contextos.

No requiere de grandes ni costosas estructuras arquitectónicas.

No está sujeto a una regulación estatal fuerte.

Los programas educativos son flexibles y adaptables según las necesidades específicas de los educandos.

Suelen ser programas de corta o media duración.

Los educadores pueden escogerse más fácilmente sin grandes compromisos laborales.

En general, son mucho más baratos que montar una Escuela.

Al ser tan flexibles y baratos, permiten el acceso a poblaciones vulnerables.

Es más fácil conseguir recursos económicos para estos programas de ENF que para la Escuela.

Es muy difícil en Latinoamérica encontrar financiación para el sostenimiento de nuestras Escuelas. Aunque queramos tener una escuela para los pobres, no podemos hacerlo sin una financiación permanente que sólo puede venir de los gobiernos. En algún lugar, como es en el caso de la República Dominicana podemos tener una Escuela Popular gracias a un convenio de colaboración con la Secretaría de Educación. Sin ese convenio, nuestra Escuela sólo podría admitir a los que pudieran realmente pagarla.

Por ello, en todas las demarcaciones de América estamos abriendo nuevas experiencias de Educación No Formal porque nos permiten acceder mejor a los más pobres, como San José de Calasanz quería.

En La Romana, los escolapios no sólo tenemos una gran Escuela, sino que nos extendemos en algunos barrios más pobres a través de lo que nosotros llamamos Biblioteca Popular Calasanz.

Estas Bibliotecas son en realidad aulas donde los niños en edad escolar pueden acudir para hacer sus tareas de la Escuela, leer libros infantiles y juveniles, consultar una enciclopedia o simplemente, hacer un puzzle. También la educadora les plantea juegos educativos y una vez al mes, se realiza un campamento con un grupo de jóvenes voluntarios del barrio. Funcionan como un minicentro cultural en el barrio.

Dadas las carencias educativas con las que los niños vienen a la Biblioteca, la maestra tiene que realizar un trabajo compensatorio en las áreas más fundamentales.

Los niños vienen gratis a la biblioteca y con el paso del tiempo, se genera una hermosa relación entre ellos y con la educadora, como en cualquier aula.

Quereos que nuestra parroquia tenga un tono calasancio según se recoge en nuestras Constituciones: “En las parroquias y misiones que nos han sido confiadas, dedicamos especial atención, con espíritu calasancio, a la educación de la juventud” (Cons. Nº 99)

¿Cómo intentamos evangelizar en estas bibliotecas?

La gente del barrio sabe que la Biblioteca es una iniciativa de la Iglesia Católica Es realmente un servicio público y por lo tanto, un bien para toda la comunidad, sea de la confesión religiosa que sea. Este hecho dignifica al presencia testimonial de la Iglesia que “da gratis lo que ha recibido gratis”.

Ordinariamente, en el barrio no hay una presencia permanente de un religioso escolapio. Lo visitamos una o dos veces al mes. Por ello, mantener una biblioteca abierta todos los días es una referencia eclesial permanente para los vecinos. La gente pregunta a la educadora qué pueden hacer para bautizar a sus hijos, cuando se celebra misa, dónde pueden comprar un catecismo, etc…

La educadora es un miembro activo de la comunidad católica; por lo tanto, su presencia y testimonio ejercen un poder de atracción para las familias y los niños que se acercan. Muchos niños han acabado recibiendo catequesis para bautizarse y hacer su primera comunión aunque sus padres no manifestaban ninguna orientación religiosa.

No pretendemos hacer de la Biblioteca un centro de catequesis, pero sí un lugar dónde se respire evangelio calasancio, dónde los niños puedan crecer el las Letras y la Piedad y formarse como personas.

Esta experiencia es aún muy joven, pero estamos seguros que puede ser un buen modelo educativo para nuestra Escuela Pía llegue a los niños más pobres.

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viernes, noviembre 28, 2008

Ernesto Díaz Brenes

Mural de la Capilla del Colegio Calasanz de Managua
Por: Aldo Palacios Talavera
22 de noviembre de 2008

Nombre de la obra: Glorificación de San José de Calasanz
Autor: Ernesto Díaz Brenes
Técnica: Acrílico sobre cemento y arena
Area: Mural de 25 metros cuadrados aproximadamente.

Significado:
En el Centro Cristo muerto y resucitado, a los lados, María Inmaculada y San José de Calasanz, al fondo se puede observar el lago de Managua y el inicio de la cordillera volcánica. El Cristo emerge del lago como signo de la nueva vida en Nicaragua. La inmaculada es signo de Nicaragua y María a su vez es la gran protectora de las Escuelas Pías, (fundadas por San José de Calasanz).

El plano del lago significa la vida terrenal y el plano superior donde se encuentra el cristo resucitado significa la vida nueva. La obra la realizó el pintor en el año 2000, año en que se inauguró la capilla del Colegio Calasanz en ocasión de celebrar 50 años de labor educativa en Managua.

Datos Biográficos del Autor:
Ernesto Díaz Brenes nació en Managua el 24 de Julio de 1952, estudió en Bogotá, Colombia, donde vivió desde 1971, ha trabajado ininterrumpidamente durante 25 años con una veintena de exposiciones y catorce murales, doce de ellos en Colombia y dos en Nicaragua. A partir de 1997 vive en Managua, realizando hasta la fecha dos exposiciones, una en 1998 en el Palacio Nacional de la Cultura y otra en la galería Génesis en el 2000. Su obra ha sido bien recibida en Nicaragua experimentando una rápida difusión y proyectándose además en el área Centroamericana. Dos murales ha realizado en Managua: «El Bautismo de Cristo» en la nueva catedral metropolitana de Managua y «La Glorificación de San José de Calasanz» en la capilla del Colegio Calasanz.

Pablo Antonio Cuadra describe a Díaz Brenes de la siguiente manera: posee «Un dominio del color y de sus mas íntimas tonalidades, una imaginación creadora, rica, basta recorrer su galería de personajes para valorar ese poder pictórico creador de Díaz Brenes-; pero hay algo más. Hay ternura. No solamente en los rostros o en los grupos humanos sino en su trato con la naturaleza. Una delicadeza de forma, ritmo y colorido que llena de ternura el cuadro o el mural: ternura que puede llamarse también amor».

Ernesto Díaz Brenes realizó también el óleo del Sacerdote Bruno Martínez Secedo, fallecido en el terremoto de la Capital Managua en 1972, el padre Bruno conocido entre sus alumnos cariñosamente como Benitín por su baja estatura, se encuentra actualmente en proceso de Beatificación en el Vaticano, por su labor evangelizadora en Nicaragua durante mas de 20 años, el óleo fue entregado como un homenaje al medio siglo de labor educativa cristiana de los sacerdotes escolapios en nuestro país.

Aldo Palacios

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