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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

miércoles, octubre 26, 2011

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford.

Publicado inicialmente en el sitio Mercadeo Global de Álvaro Mendoza, este discurso de Steve Jobs, presidente de Apple Inc., según Gerardo González García (http://profesorinteractivo.blogia.com/) es “un ejemplo de lucha digno de conocer y difundir hacia nuestros estudiantes”. Se han hecho algunos ajustes a la traducción original.

También se puede ver en línea, en video subtitulado en: http://video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340&hl=es

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Tengo el honor de estar hoy aquí con ustedes en su comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué. En realidad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre "conectar los puntos".

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que se preparó todo para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su mujer. Solo que cuando yo nací decidieron a último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.

Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía título universitario, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad. Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero descuidadamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.

En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 kilómetros los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Les daré un ejemplo.

En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los pósters, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí asistir al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, recordé todo eso. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer computador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún computador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los computadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.

Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde. Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienen que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte, supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en dos mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación —el Macintosh— un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía, contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto conmigo, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador. Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí, aún amaba lo que hacía.

El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo. No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tienen que encontrar qué es lo que aman. Y esto vale tanto para su trabajo como para sus amantes. El trabajo va a llenar gran parte de su vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideren un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacen. Si aún no lo han encontrado, sigan buscando. No se conformen.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrán cuando lo hayan encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo. Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón. Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escaneo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir. Significa intentar decirles a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós. Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.

Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora les puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, ustedes se irán convirtiendo en lo viejo, y van a ser apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. El tiempo de ustedes es limitado, así que no lo gasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahogue la voz interior propia. Y lo más importante, tengan el coraje de seguir a su corazón y su intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada "The Whole Earth Catalog" [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los computadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía la edad de ustedes. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte “haciendo dedo” si son aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”.

Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando ustedes se gradúan para comenzar de nuevo, les deseo lo mismo. Sigan hambrientos. Sigan alocados.

Muchísimas gracias a todos.

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lunes, mayo 30, 2011

Política, financiación IV.2011

La financiación sigue siendo la cuenta pendiente de los partidos políticos españoles según el informe Greco 2011
Europa Press

Las formaciones políticas han cumplido sólo cinco de las quince recomendaciones hechas por el organismo en 2009

Transparencia Internacional (TI) España ha presentado este martes en Madrid el tercer Informe Greco sobre la Transparencia de los Partidos Políticos, en el que se constata que España sólo ha seguido cinco de las quince recomendaciones hechas por el organismo en 2009, volviendo a dejar de lado la elaboración de un sistema de control efectivo sobre los ingresos y la financiación de las formaciones.

Según se desprende del informe elaborado en 46 países --los pertenecientes al Consejo de Europa más Estado Unidos--, sobre las sugerencias lanzadas en 2009, nueve de las cuales hacían referencia al capítulo de corrupción dentro de los partidos mientras que otras seis se disponían en relación con la transparencia en la financiación, España ha avanzado "singnificativamente" en el apartado de la corrupción, ya que se ha mejorado notablemente el Código Penal en este sentido, pero no ha atendido ninguna de las recomendaciones respecto a los ingresos y cuentas de los partidos políticos.

Concretamente, tal y como ha afirmado el presidente de TI España y catedrático de la UAM, Jesús Lizcano, el informe admite que "se han introducido mejoras notables en el Código Penal, abriendo el elenco de delitos tipificados, y se ha ratificado la Convención Penal sobre la Corrupción del Consejo de Europa", aunque llama a "introducir medidas correctoras sobre ajustes legislativos en delitos de tráfico de influencias y corrupción del sector privado".

En este sentido, el GRECO considera que ha habido una mejoría "satisfactoria" en la clarificación de delitos relacionados con sobornos a funcionarios públicos extranjeros o funcionarios de organismos extranjeros internacionales, así como las actividades que pudieran relacionarse con el soborno pasivo de los mismos.

De igual forma, se considera parcialmente satisfecho el objetivo de mejorar e implementar las penas y castigos por soborno a jueces o jurados en la línea de la convención europea sobre corrupción, así como el equiparar la legislación española a la europea en delitos que se circunscriban en el sector privado.

No obstante, Lizcano, que ha valorado positivamente los avances en este ámbito, ha considerado "lamentable" la situación española con respecto a la transparencia de los partidos políticos y ha reclamado una vez más la tramitación de una Ley de Acceso a la Información, porque, según ha precisado, "somos uno de los tres únicos países integrantes del GRECO que no la tiene aún".

FORMACIONES LOCALES CONTROLAN EL 25% DE INGRESOS

En este apartado, el director de TI ha explicado que el informe de 2009 ponía de relieve que España, donde los ciudadanos tienen una percepción de corrupción en formaciones políticas de 4,4 en una escala de 5, "no hay apenas información sobre la financiación de fundaciones y empresas vinculadas a partidos políticos" y los partidos "no informan sobre sus cuentas a nivel local", lo que supone el 25 por ciento de los ingresos.

En las pasadas elecciones, ha recordado, el 70 por ciento de las candidaturas con un político imputado volvieron a ganar y ser reelegidos. "Donde ha habido corrupción, las candidaturas imputadas siempre han revalidado el puesto, han regado de dinero y han obtenido un voto", ha afirmado, antes de apostar por un gran pacto de estado contra la corrupción y por la transparencia.

"Además, no hay datos de cuentas consolidadas, sólo hay datos de sedes provinciales y locales. Falta toda la información de base. Las cuentas no siguen criterios homogéneos, con lo que es muy difícil hacer estudios comparativos", ha explicado, al tiempo que ha resaltado que lo que se pide desde el Consejo de Europa es la promoción de auditorías contables independientes, sobre todo cuando "los partidos están muy endeudados y tienen una relación de vulnerabilidad y dependencia respecto a los bancos y cajas" muy grande. No en vano, según el presidente de TI, "en 2005 la deuda de las formaciones políticas ascendía a 145 millones de euros".

DEBERES PARA 2012

Según el informe del GRECO, que además ha exigido a España que en próximas evaluaciones presente información adicional sobre la aplicación de estas recomendaciones de aquí al 31 de octubre de 2012, existe la necesidad de "modificar sustantivamente la legislación de los partidos para aumentar la transparencia de las cuentas de los partidos y de las campañas electorales".

"Se deben regular los prestamos, se deben presentar cuentas integrales y consolidadas, que deberían incluir gastos e ingresos de las organizaciones locales, fundaciones y empresas vinculadas", ha precisado Lizcano. Es necesario implementar el control interno de los partidos y desarrollar "un sistema más amplio de sanciones", así como acometer una mejora de los recursos del Tribunal de Cuentas, "para que pueda cumplir sus responsabilidades técnicas de control", ha concluido.

http://www.lukor.com/not-esp/11050305.htm

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jueves, abril 28, 2011

Dos idiomas pueden coexistir

Dos idiomas pueden coexistir de manera estable en una misma sociedad.

El estudio refuta una investigación anterior cuya conclusión era que uno de los dos idiomas, inevitablemente, se extinguiría.

En el análisis del patrón de las poblaciones de habla castellana, la lengua más comúnmente hablada en España, y el gallego, una lengua hablada en Galicia, comunidad autónoma del noroeste de España, los investigadores, de la Universidad de Santiago de Compostela, han utilizado modelos matemáticos para demostrar que los niveles de bilingüismo en una población estable pueden llevar a una sólida coexistencia de los dos idiomas.

Los modelos más antiguos sólo tomaban en consideración el número de hablantes de cada idioma y el estatus relativo de cada lengua, con la conclusión final de que la lengua dominante se impondría sobre las más débiles; el debilitamiento del galés es a menudo citado como un ejemplo de esto.

Los autores del nuevo estudio usaron datos históricos para demostrar cómo se puede predecir que una lengua seguirá existiendo, al incorporar también en el cálculo una representación matemática de las similitudes entre los idiomas y el número de personas bilingües.

Si una fracción importante de la población es bilingüe en dos lenguas relativamente similares, no parece haber ninguna razón para creer que el idioma dominante acabará inevitablemente imponiéndose sobre los más débiles.

El equipo de Jorge Mira Pérez ha llegado a la conclusión de que si los estatus de ambas lenguas están bien equilibrados, una similitud de alrededor del 40 por ciento puede ser suficiente para que convivan los dos idiomas. Si no existiera ese equilibrio, un mayor grado de similitud (por encima del 75 por ciento, dependiendo de los valores del estatus) sería necesario para que la lengua más débil pudiera persistir.

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miércoles, marzo 30, 2011

Primer día de la intervención en Libia 11.III.2011

EEUU gastó 100 millones de dólares en misiles durante el primer día de la intervención

http://www.lukor.com/not-mun/11032201.htm
Europa Press

Estados Unidos gastó unos 100 millones de dólares (70,34 millones de euros) solo en misiles durante el primer día de la intervención de la coalición internacional en Libia, según apunta la publicación 'National Journal', que estima que la operación 'Odisea del Amanecer' podría superar los mil millones de dólares (más de 702 millones de euros).

Según un informe elaborado por Todd Harrison, del Centro para Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias, los aspectos más costosos de este operativo son las municiones, el combustible para los aviones, buques y vehículos y el mantenimiento de las tropas desplegadas.

En referencia a los misiles, en el primer día de la misión, Estados Unidos lanzó 112 Tomahawk, cuyo coste total se sitúa en torno a los 168 millones de dólares (118 millones de euros). No obstante, los bombardeos han continuado, por lo que esta cifra habría aumentado. Anualmente, el país adquiere 200 de estos proyectiles.

En cuanto al uso de buques y aviones de combate, parece que no supone un incremento significativo de los costes, ya que en su mayoría ya estaban desplegados en la región. Sin embargo, su intervención sí ha aumentado el gasto en combustible y en mantenimiento.

En el caso de los cazas F-15 y F-16 que han intervenido en este operativo una hora de vuelo cuesta unos 10.000 dólares (7.000 euros) y se estima que solo durante el domingo se realizaron 60 desplazamientos aéreos, la mitad de aparatos estadounidenses.

Harrison calcula que las etapas iniciales del establecimiento de la zona de exclusión aérea sobre Libia podrían costar entre 400 y 800 millones de dólares (281 y 562 millones de euros), mientras que el gasto semanal de vigilancia oscilaría entre los 30 y los 100 millones (21 y 70,2 millones)

El presidente, Barack Obama, anunció el lunes que Estados Unidos reducirá su papel dominante en la misión una vez que la coalición haya conseguido eliminar los sistemas de defensa aérea del régimen de Muamar Gadafi. Sin embargo, no parece claro cuándo se producirá el traspaso del mando

"Hasta cierto punto, pensamos, hemos conseguido degradar sus fuerzas, así que esperamos ver una salida del combate", dijo Harrison, quien afirma que el coste del operativo para Washington podría dispararse "fácilmente" hasta los mil millones de dólares, si sus aliados no asumen pronto un papel más importante.

PRESUPUESTO EN DEFENSA

La intervención en Libia se produce en el marco del debate que se vive en el Congreso estadounidense para aprobar el presupuesto fiscal de 2011. En la partida de Defensa, el Pentágono solicita 708.300 millones de dólares (497.849 millones de euros), incluidos los 159.300 millones (111.964 millones) destinados a las misiones en Irak y Afganistán.

Estas cifras contemplan ciertas contingencias y, en caso de que dicha cuantía fuera insuficiente para cubrir las operaciones en curso, el Pentágono podría solicitar al órgano legislativo la activación de los fondos de emergencia.

Sin embargo, el portavoz de la Oficina de Gestión y Presupuesto norteamericana, Kenneth Baer, descartó que esta medida vaya a ser necesaria. "La operación está siendo financiada con los fondos existentes en este momento. No tenemos planeado solicitar otros adicionales", aseveró.

http://www.lukor.com/not-mun/11032201.htm

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viernes, febrero 25, 2011

¿Cómo construir un estado laico moderno para gente religiosa?

19 de febrero de 2011

La UE ha hecho poco y tarde.
El terremoto nos afecta directamente: en el Mare Nostrum

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Mientras/Europa/dormita/elpepiint/20110219elpepiint_11/Tes en Twitter

"Hay algo en el alma que clama por la libertad", dijo Obama, citando a Martin Luther King, para dar finalmente, tras muchas dudas, la luz verde a la revuelta en Egipto. Su pragmatismo, que guía su presidencia por encima de cualquier consideración ideológica, ha hecho que Estados Unidos caiga en el lado bueno de la historia. Por el momento. Obama podría pasar a la historia como el presidente de Estados Unidos que apostó por la democracia en el mundo árabe, deshaciendo el determinismo de la perversa fórmula estabilidad igual a autocracia, o como el que perdió el gran Oriente Medio para los intereses estratégicos de Occidente. Los dados están echados. Los ciudadanos egipcios nos han gritado: "No somos los otros, somos vosotros". Es una revolución generacional, que evoca la ilusión del mayo parisino de 1968. Pero con un Ejército como comadrona de la democracia. El mayor país árabe afronta el enorme reto de construir una cultura civil. Como decía una opositora a Mubarak: "Una cultura no militar, no religiosa, sino civil".

¿Cómo construir un estado laico moderno para gente religiosa?

Pasada la euforia inicial de la Revolución del 25 de Enero, en El Cairo, los niños se fotografían en las torretas de los tanques, mientras en la pequeña isla-Estado de Bahréin, del tamaño de Menorca, unida por una autopista sobre el mar a Arabia Saudí, la gasolinera del mundo, los carros de combate abortan las protestas impidiendo repetir en Manama la operación cairota de la Plaza de la Liberación. Parece improbable que la casa de Saud tolere una revolución en su puerta trasera, base además de la V Flota de EE UU, clave para contener a Irán y asegurar el flujo del petróleo hacia Occidente. Lo que vale para Egipto también vale para Irán, asevera el presidente norteamericano, que ya ha destapado la botella que contenía al genio. ¿También para Arabia Saudí? Y para Libia, donde el excoronel Gadafi, 42 años en el poder, usa el fuego real para reprimir la ola que ya ha tocado tierra en el este del país, la Cirenaica rebelde. Y para Yemen, país fallido nodriza de Al Qaeda con otro autócrata eternizado en el poder. O para Argelia, donde manda inflexible el Ejército, tras Buteflika, pero que dispone aún de rentas petrolíferas para anestesiar a la población. O Marruecos, donde algunos piensan que la monarquía, que mezcla hábilmente el poder civil con el religioso, es compuerta segura contra la rebelión de los humillados por el sistema semidemocrático conducido desde una corte arcaica y corrupta. Un vasto y fascinante otoño de los patriarcas está en marcha. El cubo de la historia ya lo han abierto Ben Ali y Mubarak. ¿Y el próximo es...? Los regímenes afectados son distintos y distantes. La revista The Economist ha intentado objetivar la vulnerabilidad de las diferentes dictaduras. Lo titula el índice de los lanzadores de zapatos. La vulnerabilidad a la revolución es máxima en Yemen, con un 85% de probabilidades. Le siguen Libia, Egipto, Siria e Irak, por encima del 60%, y a continuación, todos por encima del 50%: Mauritania, Arabia Saudí, Argelia, Jordania, Túnez y Marruecos. El índice sopesa con un 35% a la porción de la población de cada país menor de 25 años; un 15% al tiempo que el Gobierno lleva en el poder; un doble 15%, la corrupción y la ausencia de democracia; 10%, la renta per capita; 5%, el nivel de censura, y un último 5%, el número total absoluto de gente más joven de 25 años.

Mientras asistimos fascinados a esta fiebre de libertad , Europa dormita. No sin dosis de mala conciencia, por haber apoyado durante tanto tiempo a los autócratas, que supuestamente contenían al fundamentalismo islámico y que nos garantizan el petróleo. ¿En qué lado de la historia hemos caído? Estados Unidos se ha adelantado a una Europa desaparecida, incapaz de proyectarse internacionalmente como un todo. Van Rompuy, Ashton, lady ausente; Merkel, Sarkozy, Zapatero. Demasiado poco y demasiado tarde. Y el terremoto nos afecta directamente: es el Mare Nostrum, son nuestras fronteras. Estamos encogidos de miedo ante la eventual llegada de una oleada de nuevos inmigrantes. Italia ya ha dado la luz de alarma. País fundador de la Comunidad Europea, séptima economía del mundo, tiene como primer ministro a un acusado de prostitución de menores y abuso de poder. Berlusconi se permitió la humorada de apostar por Mubarak. Patético el papel de la Francia de Sarkozy, con su ministra de Exteriores aceptando favores y haciendo negocios con el sátrapa tunecino, al que ofreció ayuda policial para reprimir a su pueblo. Y nuestra diplomacia risueña, aprovechando el maremoto árabe para enviar una misión de halago diplomático al dictador Obiang en Guinea Ecuatorial. ¡Qué lástima de Europa!

fgbasterra@gmail.com

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lunes, noviembre 29, 2010

Carta abierta al Comandante Daniel Ortega 9.XI.2010

Juan Álvarez Iglesias

Presidente de Nicaragua.

Excelentísimo Sr. Presidente:

Pensando en Ud. como presidente de todos los nicaragüenses, mis respetos.

Lo anterior no es óbice, para que desde la más profunda decepción y amarga tristeza, pensando en el bien general del pueblo que tanto amo, me tomo la libertad de invitarle a reflexionar en voz alta.

Gasté años de mi vida, trabajé, con la alegría que proporciona estar cerca del que sufre, de los que no tienen voz, en el servicio a las clases más desposeídas de mi amada Nicaragua, en la zona del Pacífico: San Rafael del Sur, Pochomil, Masachapa, Ingenio Montelimar El Salto…Y otras comunidades como Las Américas y los Gutiérrez Norte.

En el caso del Ingenio Montelimar, en la época de zafra, defendí, corriendo riesgos, los derechos de los honestos trabajadores y denuncié el inhumano trato, largas y agotadoras jornadas de los “esclavos” de Somoza. Además, coseché las iras del poder, por negarme a recibir, en la Iglesia de S. Rafael del Sur, a A. Somoza D. y señora, Hop Portocarrero, con motivo de la inauguración de los silos recién construidos. ¡No era el momento y tampoco había motivos, dadas las aciagas circunstancias, para un Te Deum de acción de gracias!

Estuve en la “huelga de hambre” en la Catedral, una semana, -ya no sé si en septiembre del año 69 o 70- en defensa de los derechos y vida de estudiantes universitarios de la UCA, detenidos arbitrariamente. También en marchas pacíficas en defensa de los educadores, en la casa del Maestro, cercada por las turbas “nicolasianas”, donde fue agredido el entonces Arzobispo de Managua Monseñor Barni.

Durante años, bajando hacia Managua, en la carretera Sur, en el kilómetro ocho, más o menos, a mano izquierda, pude ver en un muro -y supongo que ahí sigue- el siguiente letrero: “El Río San Juan es nicaragüense”. Pensaba para mis adentros… ¿y quién lo pone en duda?

Con el correr de los años, me fui dando cuenta de que, cuando se alzaba el justificado clamor del pueblo, en mil formas oprimido, reclamando derechos conculcados una y otra vez y solución a los problemas de hambre y marginación denigrantes, el gobierno de turno, recurría a la cantinela de la “necesaria y solidaria unidad, en defensa de la integridad y dignidad nacionales”: los nicaragüenses debían estar dispuestos a todo…

Defensa de la “soberanía de Nicaragua sobre el Río San Juan”, entonces y ahora, de amenazas inexistentes y no sé de qué enemigos por el corrupto poder inventados.

Después de los ríos de sangre derramada por gentes que creían en ideales nobles y en una liberación definitiva de la dinástica dictadura de los Somoza, estamos como al principio: poses dictatoriales y antojadizas, en este caso de un Presidente y partido en el poder, FSLN, que al final traicionó la Revolución en la que, al principio y pecando de ingenuidad, muchos habían creído.

El noble pueblo del universal R. Darío, sigue esperando la ansiada liberación.., para poder vivir en paz y dignidad.

Costa Rica, pueblo hermano y de cuya nacionalidad me siento orgulloso, solo gestos de apoyo y solidaridad ha tenido con Nicaragua. Que lo digan si no los más de 500.000 nicaragüenses que hoy -añorando su terruño- han sido recibidos con los brazos abiertos en suelo tico. Que lo digan los miles de estudiantes, obligados al exilio, y que culminaron sus estudios Secundarios y Superiores, gracias a la generosidad, comprensión del MEP y de muchas Universidades costarricenses.

Ud, señor Presidente, los nueve comandantes, el grupo de Los Once -en tiempo de lucha apoyados incluso por instituciones y gobiernos europeos- tuvieron esa experiencia de acogida, cercanía, solidaridad con su causa, por parte del pueblo costarricense y de la “benevolencia” del gobierno en aquel entonces en el poder.

Otra sería la “historia” si no hubiesen contado con la franja “Tierra de Nadie” en el Frente Sur donde luchaban y arriesgaban vidas los que en verdad creían en la liberación: descalzos, mal alimentados, dejados no de la mano de Dios, pero sí de la de ustedes que cómodamente vivían sin privarse de nada y a cubierto de cualquier peligro en S. José. No es necesario caer en señalamientos. Sí se me ocurre, pregunte al Comandante Borge si sabe dónde queda, en San José, la iglesia de Santa Teresita y ciertas “mansiones” en la zona de Tres Ríos y en la carretera de acceso al antiguo Chapuí.

Pegúntese, señor Presidente, por qué personas como S. Ramírez M., C. Tünnerman, los hermanos Cardenal, Moisés Hassan -dudo de la grafía de algunos nombres-, y tantos y tantos otros, abandonaron las filas de una revolución que ofrecía una tierra prometida, tanto tiempo anhelada, al sufrido pueblo nica.

“Ser agradecido, es de bien nacidos”. Muestre Ud. un mínimo gesto de gratitud para con el noble y civilista pueblo costarricense; pueblo siempre amante de la paz y respetuoso del derecho de los pueblos. De no ser así… ¡”No ser agradecidos, es de mal nacidos”!

Lo de la frontera y su propuesta de “mojones”, que no sea una cortina de humo más, una manipulación más de los sentimientos del pueblo nicaragüense, para seguir en el poder y cometer tropelías a su antojo intentado humillar a un pueblo hermano.
Los ticos, nunca seremos sus esclavos.

La razón y el Derecho Internacional nos amparan.

Mire hacia dentro, su conciencia y respete el querer y sentir de sus nobles compatriotas que necesitan servidores honestos.

Garantizar el bien común, la felicidad, la paz, dentro de sus fronteras que tiene como fundamento la justicia, es la misión de “quien ha recibido el mandato de gobernar”.

Mi esperanza, que haya paz en “las fronteras” y en el corazón de todos los hombres de buena voluntad; pueblos hermanos, nicas y ticos.

Le recuerda algo, le suena de “sus tiempos de lucha” ¿”Mañana, hijo mío, todo será distinto”? ¡Qué pena!

Atentamente,
Juan Álvarez Iglesias, costarricense
Valencia, España, 09/11/ 2010

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LA PROVOCACION NICARAGÜENSE XI.2010


Todos los que cursamos la educación primaria en escuelas públicas costarricenses en la década de los años 50 del siglo pasado recordamos que el límite norte con Nicaragua a partir de El Castillo Viejo es la ribera o margen derecha del río San Juan hasta su desembocadura en Punta Castilla. Por eso hemos sentido profundamente la invasión de los militares nicaragüenses en el territorio costarricense de Isla Calero, pues representa algo así como si un vecino irrespetuoso invade nuestra casa y persiste en su empeño de no salir. Sentimientos aparte, los mapas geográficos elaborados por las instituciones especializadas de ambos países claramente delimitan los límites entre Nicaragua (Departamento de San Juan) y Costa Rica (Cantón de Pococí). Así se presentó en el diferendo sobre derechos de navegación en dicho río, resuelto por la Corte Internacional de la Haya, hace un par de años: el límite es el margen derecho del río y Costa Rica tiene derecho a la libre navegación.

Resultan sorprendentes las descaradas declaraciones de los más altos funcionarios políticos de Nicaragua: el presidente, el vicepresidente, el canciller, el embajador ante la OEA y el General del Ejército quienes en una forma u otra han declarado que no salen del lugar invadido en la frontera porque es territorio nicaragüense. El Vicepresidente nica en el noticiero CNN se ha burlado de la democracia pacifista costarricense afirmando que es un eufemismo decir que no tenemos ejército porque contamos con militares y armas de grueso calibre. El embajador ante la OEA también hace mofa de nuestras preocupaciones en materia ambiental. El colmo son las declaraciones del Comandante Cero: “ese es un pantanal tierra de nadie, lleno de alimañas peligrosas y por tanto le asiste el derecho de invadirlo”. Han derribado bosques y utilizado lagunetas costarricenses para tirar los sedimentos del dragado. Como si fuera poco: agresión territorial y agresión ecológica.

En un cierto momento era la dictadura de los Somoza la que provocaba a los costarricenses, ahora es la dictadura de izquierda de Ortega la que sigue los mismos pasos. Tal parece que no importa el signo político de los vecinos del norte, cuando los militares nicas no tienen nada más que hacer o mediante aviesos propósitos político-electorales, salen a relucir imaginarias disputas limítrofes.

Desde el punto racional, varias cosas me han sorprendido, que anoto a continuación en forma objetiva.

Los mapas presentados por Nicaragua en el diferendo sobre derecho de navegación por el San Juan, claramente indican que el límite sur con Costa Rica es la ribera derecha del río y punto. No hay la menor duda y sin embargo pretenden correrla hacia territorio tico abarcando cerca de 150 km2 o sea: 1.500.000 Ha. La chiquillada presidencial de pedirle a los directivos de Google que no corrijan el equivocado límite de los mapas es una prueba de la mentalidad arrogante de Ortega.

Causa tristeza que Edén Pastora que utilizó la zona norte de Costa Rica como su baluarte contra la dictadura, décadas atrás, recibiendo ayuda médica, alimentaria y militar en su esfuerzo liberador, ya de viejo se ha olvidado de los favores que recibió de la tierra tica, la misma que educó y protegió a su familia. Un comandante con cero sentido de agradecimiento, pues nadie mejor que él conoce que esa es tierra costarricense.

Como era de esperar la tibieza inoperante de la OEA se hizo presente y en vez de ordenar el retiro de los efectivos militares de la tierra costarricense para dirimir si es que lo hubiere una hipotética disputa limítrofe, ha resultado en proponer reuniones bilaterales para discutir lo que no tiene discusión. El límite norte de Isla Calero nunca ha estado en disputa: es tierra costarricense como lo demuestran los documentos cartográficos del siglo antepasado (Tratado de Cañas-Jerez).

Pero todavía más serio ha sido la tibia actitud patriótica costarricense, de la mayor indiferencia, no sólo a nivel popular sino que las universidades, una vez llamadas la conciencia lúcida de la patria, no se han manifestado. Tampoco han hecho defensa alguna el Colegio de Abogados o la Academia de Historia y Geografía. Los sindicatos, tan sensibles a protestar se han olvidado de la defensa de su patria e igualmente permanecen callados los ecologistas marchistas que no defienden el humedad tico alterado por mano extraña.

Debemos reconocer la actitud civilista de nuestro gobierno en la búsqueda de una solución pacífica, pero enérgica e inclaudicable en la defensa del territorio. Nuestra presidenta, el canciller y el embajador ante la OEA han dado la batalla legal, pero no han tenido un abierto apoyo popular a su gestión. Sin embargo, ¿cómo puede haber diálogo si de una parte se utiliza la fuerza de la razón y del otro bando, la razón de la fuerza?

Los países hermanos centroamericanos aunque votaron a favor del SÍ, a propuesta del Secretario General de la OEA, sólo el gobierno de Panamá tuvo una definición pública y altiva a favor de Costa Rica.

Creo que debemos tener el coraje al menos de darle otra denominación a Isla Calero:

Propongo se le llame Isla Costa Rica, un recóndito rincón de la patria donde las sucias manos de los militares invasores han osado plantar su bandera en tierra ajena.

Dentro de esta situación de apatía nacional por el débil apoyo dado al gobierno por su gestión de defensa del patrimonio territorial, es de destacar el acuerdo del consejo universitario de la UNED que condena la invasión y recoge como suyo los argumentos del gobierno: no es un disputa limítrofe sino una descarada invasión.

Finalmente, es doloroso que el gobierno nica, incapaz de superar la pobreza de su pueblo, haya enviado forzosamente a Costa Rica medio millón de sus ciudadanos y en vez de agredir a Costa Rica, debiera iniciar proyectos de desarrollo en beneficio de sus nacionales. Para estar a la moda, algunos “progres” costarricenses hablan de desarrollo fronterizo como solución. Este asunto no es el tema de discusión, simplemente han invadido tierra ajena y agresivas botas militares están contaminando nuestra tierra y alterando nuestra pacífica forma de vida.

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sábado, octubre 30, 2010

DECÁLOGO PARA UNA NUEVA ESCUELA CRISTIANA (X. M. Domínguez, VI.2008

Xosé Manuel Domínguez Prieto

Simposio ¨Una nueva educación cristiana en una sociedad plural¨, 2008
Analecta Calasanctiana, 49 (I/VI, 2008) 151 -

1. La Escuela Cristiana entiende la educación como tarea antropológica, y no como cuestión técnica o de capacitación. No persigue como objetivo primordial la productividad sino la promoción de la persona y la propuesta del ideal.

2. La Escuela Cristiana pretende una educación integral y no sólo la intelectual. Por ello tiene presente quién es la persona.

3. La Escuela Cristiana toma en consideración que el alumno es un ser llamado.

4. La Escuela Cristiana toma en consideración que el docente es un ser llamado.

5. La Escuela Cristiana promueve la identidad del profesor cristiano.

6. La Escuela Cristiana cuida la vida educativa cristiana.

7. La Escuela Cristiana es lugar de encuentro, de estudio y de oración.

8. La Escuela Cristiana es comunidad de docentes que viven su fe como Acontecimiento.

9. La Escuela Cristiana cultiva su fe, que se hace cultura.

10. La Escuela Cristiana, lugar del nuevo Logos cristiano.

1 La Escuela Cristiana entiende la educación como tarea antropológica, y no como cuestión técnica o de capacitación. No persigue como objetivo primordial la productividad sino la promoción de la persona y la propuesta del ideal

En algún momento de su actividad educativa, quizás todo docente debiera preguntarse sobre lo que está haciendo cada día, cuál es su principal objetivo y motivación: ¿Ganarse la vida? (si es así tendríamos un docente que reduce su misión a su función), ¿guardar niños o jóvenes? (si es así, tendríamos una docencia puramente lúdica y cosificante), ¿promocionar el éxito académico de los mejores alumnos? (en este caso, tendríamos una docencia pragmática y productivista), ¿trasvasar datos a la siguiente generación? (sí así fuere, estaríamos ante una docencia bancaria).

También resulta interesante preguntarse cómo, de facto, se entiende la actividad docente desde las autoridades políticas competentes’, habida cuenta de que si hay fracaso escolar, se señalan como causas suyas las deficiencias del sistema educativo o incluso la impericia técnica del profesorado. Si hay que formar al docente, se pretende enseñarle técnicas pedagógicas. Si hay que revisar el sistema educativo, se analizan los protocolos de actuación, cómo se presentan los contenidos, la adecuación de estos a las edades, los modos de evaluación, etc. Parece que la educación sería un proceso de aplicación de técnicas adecuadas, de las asignaturas adecuadas o los protocolos adecuados de actuación para actuar mecánicamente sobre el problema, a modo de bálsamo de Fierabrás.

Sin embargo, lo que le conviene a las personas, por ser personas, no son técnicas, pues la techné es lo que se aplica a las cosas para producirlas o para arreglar- las y la persona es justo lo que no es cosa. A fortiori, la educación no puede ser una cuestión tecnológica. No se trata primordialmente de evaluar el contexto social, psicológico y establecer sistemas pedagógicos adecuados. No se trata de capacitación, de preparar a los alumnos para que sean piezas eficaces en el entramado productivo del mercado laboral, en amaestrar mentes para lograr un buen rendimiento. La educación es, ante todo, una cuestión antropológica.

La educación es comunicación de lo que es, vive y piensa el educador y la comunidad educativa, al servicio de la promoción integral de la persona de modo que, en conexión con lo real, pueda realizarse en plenitud. Significa esto, además, que la educación puede tener un doble signo, pues no es indiferente lo que se haga y lo que se pretenda ya que no todo acerca a la plenitud de la persona. La educación, por tanto, puede ser personalizante o despersonalizante. Por ello creemos que un primer paso para aclarar qué pretendemos en educación consiste en el análisis de lo que entendemos por persona. Sólo ello nos permitirá estar en guardia frente a formas de vida despersonalizantes:

• Frente a la cosificación, pues la persona nunca debe ser tratada como una cosa, nunca puede ser etiquetada, utilizada, empleada como instrumento. Y en nuestros días no sólo es esto frecuente, sino también que la persona se conciba a sí misma como instrumento en función de una empresa, un sistema económico, una actividad lucrativa, etc.
• Frente a la reducción de la persona a alguno de sus papeles o personajes: a mero consumidor, a ciudadano, a burgués de vida acomodada, tranquila y sin tensiones.
• Frente a las formas degradadas de comunidad, sobre todo a su masificación, pues la masa es el reino de lo impersonal, del ‘se’, de lo irresponsable.
• Frente al economicismo capitalista y neoliberal y el modo de vida que traen consigo: afán de posesión y consumo, despilfarro y la lógica del dinero.

La Escuela Cristiana no puede estar al servicio de fines espurios o de finalidades distintas a la promoción de la plenitud de la persona porque sólo ésta es el objetivo que resulta personalizante y, por tanto, evangelizador. El objetivo básico de la Escuela Cristiana no puede ser la mera capacitación, ni la socialización, ni mucho menos la expenduría de títulos, sino la personalización. Si la educación no es esto, será adiestramiento, entrenamiento, preparación técnica. Pero no será educación. Podrá ser habilitación para conseguir un título, mercancía para consumo, pasaporte para entrar con ventaja en la sociedad del conocimiento. Pero no educación. La educación tiene un sentido ético y remite a la persona. No sólo a la persona del alumno como si la educación fuese algo que ‘hace’ el docente para que la persona del alumno crezca: también la educación debe contribuir al crecimiento de la persona del maestro. Si no son estos los objetivos últimos de la educación, tendrá cualquiera otros de los mencionados, quizás no explícitamente, quizás como ‘currículum oculto”, pero no hay enseñanza que sea aséptica ni ayuna de un ‘para qué’. De ahí la importancia de esclarecerlo. sajo esta perspectiva, educar es cooperar a que la persona lleve a plenitud todas sus dimensiones: espiritual, intelectual, afectiva, volitiva, corporal, comunitaria. Y esto no ocurre sino a través de acontecimientos antropológicos: el encuentro entre personas, la acogida y la donación mutua.

Por todo ello, el profesional docente en una Escuela Cristiana no persigue sobre todo eficacia práctica y buenos resultados académicos, sino otros fines más altos:

• El crecimiento de la persona del alumno.
• El crecimiento de la persona del docente.
• La instauración de una sociedad y una cultura mejor y más justa, esto es, personalista y comunitaria.

2. La Escuela Cristiana pretende una educación integral y no sólo la intelectual. Por ello tiene presente quién es la persona

Si la educación en la Escuela Cristiana busca ser integral, no puede promocionar sólo la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje, la dimensión cognitiva del alumnado o los resultados académicos. Ha de procurar promocionar a la persona como un todo. Para ello resulta imprescindible tener una idea clara de quién es la persona.

Desde una experiencia elemental, descubrimos que la persona es indefinible, porque sólo son definibles las cosas, y la persona es precisamente aquello que no es una cosa: es la antítesis de una cosa.

a. Que la persona sea un modo de existencia opuesto al de una cosa, significa, en primer lugar, que la persona es aquella realidad que no puede ser tratada como objeto. Por tanto, la persona nunca puede ser utilizada.
b. Por otra parte, se descubre que mientras que la cosa, cuando ya no es útil, cuando ya no sirve, es eliminada o desechada, la persona es aquel ser no eliminable.
c. En tercer lugar, las cosas siempre son de una persona, siempre son de otro. Pero la persona es aquel ser que se pertenece a sí misma, es suya.
d. La persona nunca puede ser un medio sino un fin en sí, esto es, que la persona es valiosa por sí misma: que la persona tiene una dignidad. Por ser digna, la persona merece siempre un respeto absoluto al margen de su edad, condición, coeficiente intelectual, género e, incluso, actuación moral.
e. Mientras que la cosa es pura exterioridad, la persona es exterioridad e interioridad. Esto significa que la persona ha tomado conciencia de que es, y, frente a lo real, ha tomado con ciencia de lo que es. Justamente por esto es posible la antropología filosófica: porque la persona ha sido capaz de tomar distancia de sí y de lo real y se ha descubierto como problema.
f. Que la persona sea justo lo que no es cosa implica además que, frente a lo ya acabado o construido, la persona es un ser inacabado. Tiene que construirse. Pero, ¿quién llevará a cabo esta tarea?: ella misma. La persona es una tarea para sí misma. Nunca está determinada y le queda siempre la responsabilidad última sobre su futuro. La persona tiene que decidir quién quiere ser.
g. Sin embargo esto no significa que seamos autosuficientes. La persona tiene que hacer su vida pero apoyado en la realidad, esto es, en las cosas y, sobre todo, en las otras personas. Frente a las cosas, que son realidades cerradas en sí, es la persona una realidad abierta: a sí misma, a las cosas, a los demás y a Dios.

Esta primera descripción de quién es la persona por contraste con qué es una cosa, nos permite hacer cuatro afirmaciones sobre sus dinamismos esenciales, que habremos de tener en cuenta en todo proceso educativo:

En primer lugar,
la persona es una constelación de capacidades y dones.
A diferencia de las cosas, que tienen componentes, podemos decir que la persona consiste en un conjunto de capacidades que forman una unidad, que son capacidades-de- esta-persona. Dado que la persona es un exterior y un interior, la persona tiene, de modo ‘natural’ un conjunto de capacidades corporales, intelectuales, afectivas y de voluntad. Pero no unas independiente de otras, sino formando una unidad. Así, por ejemplo, podemos decir que la inteligencia es afectuosa y que el cuerpo, por su parte, es afectuoso e inteligente. Pero cada uno tiene estas capacidades de una determinada manera, con sus originalidades, límites y con su orientación a ciertos tipos de acción: La identidad de cada persona es irrepetible.

Pero, además de las capacidades que podríamos llamar ‘naturales’, hay otras muchas que vamos adquiriendo: los conocimientos, las virtudes (como la prudencia, fortaleza, la humildad, el humor, la templanza, el respeto, la tolerancia, la misericordia...). También son dones que se nos ponen a disposición las cosas que tenemos, la educación recibida.... Pero, sobre todo, los principales dones que recibimos a lo largo de la vida son las otras personas especialmente significativas con las que nos vamos encontrando: padres, hermanos, profesores, amigos, sacerdotes, escritores, terapeutas... Nuestra biografía está tejida con la presencia de muchos de ellos. No seríamos quienes somos sin lo que nos aportaron esas personas: posibilidades, orientación, conocimientos, impulso, ánimo, bienes materiales, etc. Cada una despertó en nosotros parte de lo que estamos llamados a ser.

Sin embargo, no somos simplemente lo que señalan estas potencias o estos dones, sino lo que permiten estas potencias: somos lo que estamos llamados a ser y podemos ser. Los propios dones y capacidades nos llaman, nos reclaman su puesta en acción. Es decir: cada uno de nosotros ha recibido unas cartas. Pero el juego depende de cada persona. Cada uno juega su partida de ajedrez con las fichas que se le han dado. Por supuesto, no controla todo el juego, porque no sabe lo que hará el otro. Pero su suerte dependerá de cómo responda a lo que el otro le va proponiendo. Este es el primer compromiso que el ser humano tiene que asumir: no ser un mero actor de su vida sino ser el autor de la misma. Y, para ello, estos dones y estas capacidades deben ser acogidas, alentadas, valoradas y puestas en juego. Es esta precisamente la enseñanza evangélica de la Parábola de los Talentos: somos responsables de hacer fructificar los talentos que nos han sido confiados.

En segundo lugar,
este dinamismo de poner en juego lo que la persona es se orienta hacia un límite: hacia la plenitud.
Una de las respuestas más comunes cuando se pregunta a cualquier persona qué es lo que, en el fondo, busca en la vida, es señalar que lo que se quiere haciendo lo que se hace es ser feliz. Si atendemos a su raíz etimológica, el término ‘felicidad’ nos ofrece sus secretos y nos comienza a revelar algo de lo que pueda realmente significar la felicidad. Así, ‘felícitas’ procede del adjetivo ‘felix’ que quiere decir ‘fecundo, fértil, fructífero’. Por tanto, parece que la felicidad tiene que ver, en la persona, con cierta fertilidad personal, con una cierta forma de fecundidad, de ir-a-más. Parece, por tanto, que la persona es un ser dinámico y que uno de los dinamismo más íntimos de la persona es el de crecer hacia su plenitud, dar-de-sí, ir siempre a más, aspirar a existir en plenitud o voluntad de ser más. No es cierto que la persona sólo aspire a ser o a mantenerse en la existencia o en equilibrio homeostático. La persona es siempre querer ir a más. Y esto ocurre en la medida en que va actualizando sus potencialidades.

Lo tercero que constatamos es que la propia vida, y cada circunstancia dentro de ella, tienen un sentido, tienen siempre un para qué que se puede descubrir.
La persona va hacia su plenitud pero desde un sentido que va descubriendo. No se trata de lo que meramente se propone (que, sin duda, podrá tener sentido). El ser humano hace proyectos para vivir. Pero sus proyectos sólo serán personalizantes si responden al sentido que descubre en su vida. Si no se abre a este sentido, si no lo descubre o silo ignora, terminará por asumir el sentido de lo que se propone en la sociedad, en ese momento histórico, que le propongan otros o que proponga su mero interés material. Así, ahora, el sentido socialmente impuesto puede ser el éxito profesional o económico, la posesión sin límite de objetos y bienes de consumo o la continua diversión. Sin embargo, ninguno de estos sentidos impuestos son personalizantes. Antes bien, son impersonalizantes. De ahí la importancia de abrirse a ese sentido global, personal pero no subjetivo (porque no depende de la imaginación, o de la voluntad o de la inteligencia personal). Este sentido es el para qué de la vida. Y este horizonte es importante descubrirlo porque lo que desea la persona, más allá del placer, la riqueza, el poder, es un sentido desde el que poder caminar hacia su plenitud. Y es que la persona está llamada y orientada a algo más allá de sí misma, está orientada a algo que le trasciende. No es ella misma su sentido: tiene que realizar su vida pero desde un sentido para su existencia en el mundo.

Además de lo anterior, la persona descubre (y experimenta desde sus primeros latidos), que todo crecimiento hacia la plenitud sólo ocurre en el encuentro con los otros, y con el Otro. Se trata de la constatación de la esencial apertura a la trascendencia y a la fraternidad, a los otros y al compromiso con ellos. Sólo a través del encuentro con otros la persona puede realizarse como tal. La persona, más que un ser social, es un ser comunitario, es decir, un ser que ha de hacer su vida acogiendo y dándose a otros, siendo acogido y siendo objeto de don, de modo que en este contexto cada uno tome al otro como un fin en sí y nunca como un medio. Por el encuentro, un ‘yo’ y un tú’ se convierten en un nosotros.

3. La Escuela Cristiana toma en consideración que el alumno es un ser llamado

Frente a lo que ha proclamado el pensamiento occidental desde la modernidad, la persona no tiene la última palabra sobre su vida, sino la penúltima. Para reconocer este hecho quizás haga falta desenmascarar un prejuicio al que nos ha llevado toda nuestra cultura occidental: concebir a los humanos como seres absolutamente autónomos (idea ilustrada) omnipotentes, dueños y señores de su propia vida, de su destino y del destino del mundo. A lo largo de la historia de la filosofía occidental, la mayor parte de los pensadores han supuesto que lo definitorio del ser humano era su actividad, el ejercicio de su función propia: su actividad racional, o su capacidad para actuar, su voluntad de poder o su voluntad de placer. Siempre se ha presentado al ser humano como agente, actor o autor de su vida. Y lo es. ¿Pero, acaso, de modo absoluto?

Lo que pretendemos ahora investigar es si no sería más adecuado para entender quién es la persona considerar que, previo al hecho de ser autora de su vida, la persona es un ser llamado, siendo la acción y la vida de la persona la respuesta a esta llamada. Es más, creemos que esta llamada constituye el gozne que permite diferenciar el concepto de ser humano del de persona. La actividad personal está asentada en una pasividad radical: la de ser llamados. El horno sapiens es, ante todo, ‘homo vocatus’, llamado, vocado, con-vocado. La persona no es quien es sino quien está llamada a ser. La persona como ser llamado. La llamada es la interpelación a una persona concreta, por su nombre, como invitación para que realice algo.

La llamada es la forma en que se concreta para cada uno el camino para ser plenamente persona. Por eso, la llamada personal es fuente de sentido, orientadora de la biografía personal, pues por ella la persona se descubre a sí misma, como alguien que está invitado a mucho más que simplemente mantenerse en la existencia: se descubre llamada a actualizar y perfeccionar todo lo que es.

Descubrir esta llamada es descubrir una vida nueva que se le promete. El modo concreto por el cual descubre que puede ir perfeccionándose constituye, si quiere, la ley de su obrar, su canon biográfico. Es la vocación, la manera concreta en que la persona está llamada a tomar posesión de sí, allí donde se encuentra.

Esta llamada o vocación se experimenta como aspiración, como orientación personal. De este modo, la persona sólo se despliega desde la toma de conciencia de su vocación y desde el compromiso con ella. Desde ella, cabe la posibilidad de volver al exterior sin correr el peligro de quedar encerrados fuera de nosotros mismos. La vocación es por tanto, fuente de sentido para orientar la vida personal.

La llamada constituye el acontecimiento fontanal de la vida personal. Ignorar esta llamada es permanecer en la somnolencia de lo cotidiano como horizonte último. Lo que nos llama es lo que nos nombra. Y tener nombre es estar ya siempre llamados a tener un rostro. La vocación es, por tanto, el principio de personalización. En fin, el quién de la persona viene dado por su llamada, por la misión a la que está llamado. Y es que la llamada implica una respuesta que abarca toda la vida. No se trata de algo que se le propone a su vida de modo accidental, sino algo que afecta radicalmente al ser personal, que ejerce predominio sobre su vida.

La Escuela Cristiana promociona la plenitud de la persona del alumno despertando en ella el descubrimiento de su llamada y, en la medida en que la va descubriendo, acompañándola. Esta llamada se va descubriendo a través del conocimiento de las propias capacidades (que llaman a ser puestas en acción), a través de lo que se descubre como valioso, como importante (que se constituye en guía de la existencia), a través de los acontecimientos y a través de la presencia de los otros. Por ello, acompañar y educar desde la llamada es permitir que los alumnos despierten a sí mismos, descubran su vida como aventura, que descubran la importancia de navegar mar adentro. Y es que la llamada es el factor más importante de dinamización de la vida personal.

Por supuesto, hay que mostrar que la llamada tiene diversas mediaciones. La realidad es elocuente. Ante todo, me llama aquello en lo que creo, en lo que espero y a lo que amo. Y a ello respondo. Y esto, a su vez, es recibido a través de lo que soy, de lo que me acontece y de los otros que se hacen presentes en la vida. Pero en última instancia, si superamos el nivel de lo inmanente, surge el problema de quien llama. Porque la llamada, de modo eminente, ocurre a través de las demás personas que aparecen en mi vida.

Nadie es una entidad aislada. Somos siempre en referencia a otros. Somos ahora lo que vamos siendo gracias a otros que me han cuidado, que me quieren, que me han educado, que me han abierto horizontes, que me han acompañado, que me han proporcionado formas de pensar, de sentir, de actuar. Somos gracias a los que otros han despertado en nuestro ser más profundo. Esas personas significativas son para mí llamada, pues hacen vibrar lo más auténtico de mí mismo. Los otros que nos impactan desvelan nuestro ser más profundo, despiertan por empatía lo que nosotros queremos ser.

Más que cualquier otro tipo de llamada, estas propuestas explícitas exceden mis previsiones, mis cálculos, pues van más allá de la lógica puesta en marcha de mis dones o de lo que exige mi situación actual. Se trata de momentos en los que se me presentan horizontes que van más allá de mis prudencias y que son promesas de colmar mi deseo de plenitud. Son tiempos de pura gracia.

Pero la Escuela Cristiana enseñará que todas estas mediaciones remiten a la llamada de Dios. Desde la experiencia religiosa, la llamada se presenta como Voz que no se confunde con la propia voz ni con la voz de otra persona. Es voz con identidad propia. La llamada religiosa se percibe como auténtica llamada. Y se percibe llamada de Otro, no de algo. Sin embargo, quien llama, en este caso, oculta su Rostro. Se escucha una voz, una voz que no se confunde con la propia, una voz que llama y descentra, que recrea y enamora. Pero no se percibe a quién llama. Esta llamada se percibe como proviniendo de alguien que no soy yo. Se trata, evidentemente, de una presencia apelante, que me llama. Y me llama aunque yo no quiera. Lo que se experimenta se experimenta como llamada de Otro. Por prejuicios o por ceguera, se puede negar la idiosincrasia de la llamada, que se trate de la llamada de Otro. Pero no puedo negar esa conmoción interna en la que se me llama a algo. La llamada la percibirán todos. Aceptar que sea llamada de Otro, sólo aquellos que estén abiertos al fenómeno religioso, aquellos que no estén ahogados por sus prejuicios y aquellos a los que les sea concedido entenderlo así.

Pero, en segundo lugar, esta llamada religiosa es elección personal. Al ser llamado, soy elegido por Alguien para ser alguien, para tener un rostro concreto. Descubrir que soy llamado y soy elegido confiere a la vida personal su dinamismo más hondo y fecundo. Educar en la llamada y acompañar la llamada, es decir, educar en el itinerario vocacional, es tarea prioritaria en la Escuela Cristiana.

4. La Escuela Cristiana toma en consideración que el docente es un ser llamado.

En la Escuela Cristiana no sólo el alumno es concebido como alguien llamado, sino que también lo es el docente. Es llamado a ser persona y a serlo a través de la docencia. Su tarea docente no sólo es trabajo, ocupación, puesto laboral: es, sobre todo, misión.

La llamada docente es un anuncio personal: se me anuncia a mí que soy llamado a recorrer mi camino a través del servicio docente. Por eso, la llamada es elección: al llamárseme, se me elige. Como se dijo de San José de Calasanz en su 450 aniversario, el docente es una persona ‘nacida para educar’.

Por ser el docente ‘tocado’ personal e intransferiblemente merced a la llamada a ser educador, se siente aludido. No se recibe una voz, sin más, no se recibe una palabra, sino una palabra que le dice: “A ti te lo digo”. Por eso, la llamada es envío. Quien que me llama, me envía. Se me anuncia que soy enviado. Y soy enviado a unos alumnos. Y es que la vocación docente no lo es para uno mismo sino para la misión, una misión que transfigura lo cotidiano, que me catapulta a una vida imprevista, a una abundancia interior nunca vista, aunque presentida. Y adonde me envía es a la escuela, al encuentro con los alumnos y con los otros docentes. Ante esta misión que se recibe se puede eludir, actuando con mínimos o decir ‘fiat’ y concebir es para la misión. Y esto es así porque ha sido llamado, esto es, elegido.

La docencia es la llamada a poner la propia persona al servicio de la promoción integral del otro. Esta llamada a ocuparse de la promoción de la persona es la que dota de identidad al docente, pues su ser se hace responsable de la promoción del otro poniéndose a su servicio. Por ello, la vocación docente o educativa es, así, diaconía responsable: servicio al otro que responde a su presencia menesterosa. Pocas tareas más hermosas y más ilusionantes.

Pero no se trata, en este servir y acompañar al alumno, de olvidarse de uno mismo. Al revés: es también camino de crecimiento personal. Poner la vida al servicio de otros trae consigo el propio crecimiento. Y, por otro lado, el crecer como persona es esencial al docente, pues la mejor pedagogía es el propio maestro. La mayor riqueza que puede recibir el alumno es la propia persona del maestro. La calidad de la enseñanza no depende de la cantidad de ordenadores por alumno o de los medios técnicos a su alcance, sino de los quilates personales del profesor. Creciendo como persona, será mejor maestro. Pero, además, es que la llamada a ser docente es una llamada a hacerse don, a entregarse personalmente al alumno. De lo contrario, será informador, funcionario, instructor o domador, pero nunca maestro.

La Escuela Cristiana pone medios para que los docentes vivan en estado de vigilia personal, esto es, para que vivan despiertos a su propia vocación, a su identidad. ¿Despertar, de qué? A veces, de su comodidad, de su conformidad con el estado de cosas que le lleva a no percibir la realidad que le circunda y, sobre todo, a quienes les circundan, que no son números ni casos, sino personas. Pero, sobre todo, se trata de despertar al docente que vive en la superficie de su vida, que ha sustituido su vida por los personajes o cargos o papeles que desempeña, diluyéndose en ellos. Especialmente a quien, desde sus papeles, cargos o personajes, renuncia a vivir comunitariamente, prefiriendo el cómodo y neoliberal individualismo. También despertar al docente de la creencia de que ya ha dado con el buen método, con la buena práctica docente, sin revisar ni evaluar nunca su propia actividad. En definitiva, lo que se le propone al docente es que despierte para recuperar su vida personal, la conciencia de su vocación. Y esto supone la invitación a que se recupere a sí mismo y viva unificadamente desde su vocación. Sólo así podrá vivir con pasión su tarea, que es parte esencial de su propia identidad. Sólo tras esta conversión, el docente tendrá despierta la genialidad y recuperada la ilusión necesaria para la inmensa y apasionante tarea que tiene entre manos.

5. La Escuela Cristiana promueve la identidad del profesor cristiano

Hablar de ‘profesor cristiano’ supone identificar una de las formas específicas de vivir la vocación cristiana. No se trata, por tanto, de que un bautizado imparta clases como modus vivendi, ni consiste en que un profesional de la enseñanza, en su vida personal privada, sea creyente. Se trata de un cristiano para quien el Evangelio constituye el eje de su actividad de enseñante, y de que esta actividad se conforma corno un tipo de vida. Se trata de un cristiano que ha descubierto que su vocación religiosa, su modo de ser cristiano, pasa por encarnar su fe en su acción docente. Se trata, por tanto, de una vocación laical y un carisma eclesial. Y es así en la medida en que se trata de una misión eclesial orientada y enraizada en el mundo, un modo de instaurar el Reino de Dios en el mundo. Por ello, su docencia la quiere vivir explícitamente desde el Evangelio y como camino de santidad.

De esta manera, el docente es testigo vivo del Evangelio ante sus alumnos. Pero, por ser testigo, necesita tener sus raíces en Cristo. Es un docente que vive su docencia desde la fe, sin cálculos sin reservas, sin detenerse ante el dolor, el fracaso o las contradicciones. Es el docente que ha descubierto, como decía San José de Calasanz, que educar es amar.

La identidad del docente es una identidad recibida de Dios. Por eso ha de escuchar a Dios: quien no quiere escuchar primero a Dios, nada tendrá que decir al mundo. Se afanará en sus programaciones, se agobiará en las evaluaciones, corregirá mil y un ejercicios, pero no será transmisor de Vida, no será compañía que haga más pleno a otros, no será evangelizador. No construirá el Feino sino su reino particular.

La Escuela Cristiana cuida excelentemente la selección de sus colaboradores: no basta con que sean buenos profesionales, no basta un currículum académico con suficiente solvencia científica. Hace falta un requisito mucho más importante: que haya descubierto su vocación docente como modo de vivir su vida cristiana, su relación con Cristo. Sólo así su tarea docente será, en el mismo acto, educativa y evangelizadora. Con menos no nos podemos conformar.

Además, la Escuela Cristiana no sólo procurará la formación continua de su profesorado en el ámbito pedagógico y científico, sino también en el ámbito cristiano. Sólo así el claustro de profesores se podrá acercar a la constitución de una comunidad cristiana, una comunidad que trabaja y ora, un lab-oratorio.

6. La Escuela Cristiana cuida la vida educativa cristiana

El educador sabe que su tarea es la promoción de las personas. Y como cristiano sabe que la persona es el camino de la Iglesia, y que tiene que ser en el aula, donde se de la buena noticia para su alumnado. Para ello no basta con ser un profesor ilustrado y sesudo. El ‘cogito, ergo sum’ no puede ser su última palabra, sino el ‘amo, ergo sum’: soy amado, y amo, luego existo. Y esto se concreta, en su caso, en hacerse disponible para los alumnos, acogerlos y darse a ellos en tanto que personas, en el aula y fuera de ella. No actúa, pues, estando ‘a mínimos’, sino siempre disponible para hacer crecer a las personas como tales. Encarna en su vida la propuesta del Evangelio.

El educador cristiano está así comprometido con la promoción integral de las personas, de su vida intelectual, afectiva, relacional o espiritual. Pero esto sólo ocurre en el encuentro personal con sus alumnos. Mediante el encuentro, el profesor, con su palabra y su presencia, despierta lo valioso en la persona del alumno, invitándole a crecer. La palabra sola, pues, no basta. El docente cristiano comunica su forma de ver la realidad, hace su propuesta evangélica, sobre mediante su propio ser. Y, en segundo término, con lo que hace y dice. Por eso su identidad debe ser clara y propositiva, patente e inequívoca.

Comunicar es, ante todo, hacer a otro partícipe de lo que uno tiene o es. Este término procede del latín ‘communicare’ que significa ‘compartir’. En segundo lugar, y de modo derivado, significa también descubrir o manifestar algo a alguien.

Ante todo, el docente cristiano ha de tener en cuenta que lo que se comunica a las personas de los alumnos es, sobre todo, quién es él mismo. Lo que seamos como personas y profesores, lo que seamos como comunidad educativa eso es lo que sobre todo, comunicamos. No basta con que la Escuela tenga ‘inspiración’ cristiana si ese ideal ha ‘expirado’ en la práctica. Es de total importancia encarnar en la práctica el ideal y la propuesta cristiana, procurar la máxima coherencia entre lo que decimos vivir y lo que de hecho se vive. Tanto el docente cristiano como la Escuela Cristiana, se transmite más que lo que se dice, lo que se vive, el ‘éthos’ colectivo es decir, aquellos modos de comportamiento, aquellos valores y virtudes vividos realmente en la escuela. Éste será el ‘estilo’ real del centro educativo, no es el que está sobre el papel sino el que los docentes, personal y comunitario, transmiten. Así, podría pasar que el mensaje teórico anunciado será católico y calasancio, pero lo que se transmite en la práctica puede ser escepticismo, pragmatismo, ética del éxito y la competitividad, incredulidad o minusvaloración de la fe, desilusionado. Por ello, nunca está de más analizar si los valores vividos realmente son evangélicos o responden, por el contrario, a la moral del éxito y el bienestar, a la moral burguesa, relativista, escéptica y economicista.

En segundo lugar, también transmite el educador a través de lo que hace. Lo que es, se manifiesta en su modo de actuar, en los comportamientos en clase, en las actividades extraescolares, en el modo de tratar a alumnos y padres. Si se propone una actitud y se comporta de otra, se invalida lo que se dice. Así, el profesor cristiano actuará sin juzgar a la persona —sino sólo sus actos—, (1) cumplirá sus promesas, (2) no será vengativo, (3) amará a todos los alumnos incluido a aquellos que le disgusten o le hayan incluso hecho mal, (4) vivirá intensamente el momento presente sin angustiarse por lo material, (5) vive serenamente confiando en Dios, (6) atiende a los más pequeños y necesitados, (7) perdona siempre (8) es condescendiente con todos y corrige con dulzura, (9) pacífico, amable, afable, (10) controla su lengua, (11) de su boca no salen malas palabras, sino que su hablar es bueno, constructivo y oportuno, pues así hace bien a los que le oyen. No se dejará llevar por rencores, enfados, cólera, voces ni insultos. Antes bien, será servicial y compasivo, (12) no busca figurar ni los primeros puestos, (13) pone en juego todo lo que es, (14) está siempre alegre (15) hace, en fin, del amor, la norma de su vida. (16)


1 cfr. Mt 5,21 - 26; 7, 1-6
2 cfr. Mt 5, 33-37
3 cfr. Mt 5,38-42
4 cfr. Mt 5, 43-48
5 cfr. Mt 6, 25-33; 19, 16-30
6 cfr. Mt 6, 7-12; 8, 23-27
7 cfr. Mt 9, 6-14
8 cfr. Mt 18, 21-35
9 cfr. 2 Tim 2, 24- 25
10 cfr. Tito 3, 2
11 cfr. Sant 3,1 -12
12 cfr. Ef.4, 29-32
13 cfr. Mt 23,1 -36
14 cfr. Mt 25,14-30
15 cfr. Flp 4,4
16 cfr. Ef 5,2


En tercer lugar, también el docente cristiano comunica por lo que dice. Por ello no hay que tener reparos en anunciar claramente lo que se cree. Ni tampoco en corregir, en alabar o desaprobar. El educador cristiano no elude, cuando sea menester, declarar explícitamente su identidad cristiana y anunciar explícitamente el Evangelio. Por ello resulta de especial relevancia la orientación que se le den explícitamente a los ámbitos educativos humanísticos: filosofía, ética, historia, literatura, economía, etc. Ahí hay que ser muy cuidadosos en la orientación, dado que son materias especialmente formativas. El profesorado de estas áreas debería estar especialmente escogido y bien formado, pues aunque todo docente transmite una cosmovisión, estos lo hacen de un modo especial. Y podría fácilmente transmitirse una cosmovisión no cristiana e, incluso, anticristiana.

7. La Escuela Cristiana es lugar de encuentro, de estudio y de oración

La Escuela Cristiana es un espacio con tres lugares centrales: el ágora, que son los lugares en los que ocurre el encuentro con el alumnado; la biblioteca, donde se estudia y se incrementa el saber, pues nadie da de lo que no tiene; el oratorio, donde la mirada y el brazo se alzan a lo Alto, hacia Aquel que es Luz.

En primer lugar,
la Escuela Cristiana consta de un ágora de encuentro.
Puede ser el aula, o el salón de actos, o el patio de recreo o todos aquellos lugares donde se produce el acontecimiento personalizante por antonomasia: el encuentro. Sin duda, este acontecimiento es el más importante en el proceso de acompañar el crecimiento de las personas. Es un acontecimiento que no se basa en la simpatía ni en la empatía, sino en la inclusión mutua, en implicarse mutuamente. Y esto ocurre en un doble plano: el de la acogida y en el de la donación al otro. Y esto de modo recíproco (aunque, evidentemente, no de modo igual en alumno y profesor). Para ello, es necesario el descubrimiento del otro como persona, lo cual sólo ocurre cuando uno mismo es tratado como tal, y no como socio o como cosa. El acontecimiento del encuentro en educación es disimétrico, siendo primero el acompañante -el docente- el que acepte al otro como es, le comprenda, le afirme, le llame por su nombre, le ofrezca su propio rostro (no el que de facto tiene sino el que está llamado a tener) y le muestre que le incumbe. En segundo lugar, se da una fundamentación personal: uno se hace para el otro apoyo (material, afectivo...), posibilitante (siendo la principal posibilidad que se le ofrece la propia persona del acompañante) y, en tercer lugar, impulso para la vida. Por ello, el lugar educativo por excelencia es la comunidad, contexto en el que se producen todos los encuentros.

En segundo lugar,
la Escuela Cristiana debe contar con una biblioteca.
La sabiduría, el amor a la verdad, a la belleza y a la bondad es virtud esencial en el docente cristiano, pues sin sabiduría no hay educación. Quien ha encontrado un atisbo de verdad no puede guardársela para sí, sino que desea ardientemente comunicarla para encender en otros el deseo de verdad. Este amor por la verdad y la sabiduría se concreta en que el docente tiene que ser un experto en su materia: si puede ser un sabio, no se le disculpa que no lo sea. Nadie ayuda a otros sin esfuerzo, sin horas delante del libro, vivido como deber alegre. No hay docente sin estudio, ni estudio sin cansancio, que debe ser asumido con alegría. Y esto incluye, primero, el estudio de la antropología, para profundizar en la imagen de la persona que tiene y que quiere promocionar. Sólo así promocionará no sólo inteligencias, sino la afectividad, la voluntad, la dimensión comunitaria y relacional, todo desde la vocación de sus alumnos, así como su apertura a los otros y su apertura a la trascendencia. De este modo, el educador no educa para el éxito ni para saber, sino para la vida y vida plena. También deberá conocer la Sagrada Escritura, pues el Evangelio será criterio de actuación y de interpretación de la realidad Y, por último, deberá estar actualizado en su propia materia.

De todas formas, saber no es pedantería academicista no es mera erudición, archivo de datos, de citas. Tampoco el saber por saber es sapiencial, si no va unido al ideal, sin la adhesión a una escala de valores que dimanan del Evangelio.

En tercer lugar,
la Escuela Cristiana debe contar con un oratorio.
El profesor cristiano, consciente de su vocación, sabe que su misión es superior a sus fuerzas y por eso es persona de oración. Sólo en el Espíritu puede encontrar la fuerza y la luz que exige la misión de educar. Descubre, además, que educar no es sino evangelizar. Para no perderse en la desmesura de dicha misión, es necesario pedir la ayuda de Dios y vivir una vida de oración intensa. No puede ser un profesor cristiano maduro profesionalmente e infantil en el ámbito de la fe. El educador cristiano no puede ser simplemente bueno: tiene que ser santo.

Así es posible transmitir a los alumnos que la oración y la vida interior son tan esenciales -o más- que el estudio de las asignaturas. Esto rompe con la lógica del mundo, pero es esencial en la lógica de una Escuela Cristiana. No basta una Misa optativa al mes para cumplir el expediente. No basta un minutito opcional de silencio (o de recitativo distraído) antes de empezar la jornada. Hace falta cultivar la vida interior como elemento central del crecimiento personal y como camino de santidad.

8. La Escuela Cristiana es comunidad de docentes que viven su fe como Acontecimiento

En muchas ocasiones, si se pregunta a un cristiano qué es ser cristiano, le resulta una pregunta obvia. Pero si se le insta a precisar en qué consiste serlo, muchas veces comprobamos que no es capaz de expresarlo adecuadamente. Y es que suele suceder que no llegamos a conocer de verdad aquello que ya creemos conocer.

Ante todo, habría que aclarar que el cristianismo no es un conjunto de normas, una mera tradición, un conjunto de leyes e ideas morales. Si se redujese a esto seria mero moralismo. El cristianismo no es tampoco un conjunto de ritos y prácticas. Si se redujese a esto sería mero ritualismo. El cristianismo no es tampoco un tipo de discurso, una cosmovisión articulada en discurso interpretativo. No es mera palabra. Si se redujese a esto sería dogmatismo.

El cristianismo es un Acontecimiento Es un acontecimiento histórico (vida y anuncio de Cristo) y personal (experiencia personal y comunitaria de Cristo como salvador de la propia contingencia, de las propias pobrezas, heridas, indolencias). Y este acontecimiento se propicia mediante el anuncio de un hecho que puede ser experimentado. Esto es el Evangelio: la buena noticia de Cristo. Se trata del anuncio de un hecho objetivo, histórico, que puede ser experimentado por cada hombre. Y este hecho lo encontramos en la comunidad de los creyentes, es decir, en la ecclesia. Pero la persona ha de estar dispuesta a recibir el anuncio (Ecce) y, luego, a admitir y adherirse a lo anunciado (fiat).

Es el encuentro con la Iglesia, con sus creyentes, con sus comunidades, con los sacramentos, con la Palabra, y mediante la oración como se hace experiencia de este Acontecimiento. Y este es un acontecimiento de gracia, un don, recibido no por esfuerzo sino abriéndose a él en la Iglesia. En la Iglesia, el cristianismo sigue siendo una experiencia posible y presente. Por tanto, no cabe un docente cristiano que viva al margen de la Iglesia y al margen de cualquier comunidad.

Para el docente, como para cualquier creyente, este acontecimiento es un hecho totalizante, es decir, implica a toda la persona. Supone una forma y una actitud concretas de percibir, afrontar, valorar y actuar en la vida docente. Se trata de una nueva perspectiva desde la que se mira toda la realidad con nuevos ojos. Es un nuevo criterio para mirarlo todo y quedarse con lo que vale. Como este acontecimiento revela a la persona la verdad sobre sí misma se convierte en fundamento educativo básico.

Mas no se trata de una mera postura intelectual. Para situarse en esta nueva perspectiva es necesaria la centralidad de Dios en la vida del docente, de modo que ahora todo gire afectiva y efectivamente entorno a El. Cristo se convierte así en la Presencia real que afecta a todo lo que hay en la vida: inteligencia, voluntad, afecto, proyectos, relaciones y vida docente. Esta perspectiva, por tanto, no permite el dualismo vital, en la que la religión se vive por un lado y la docencia por otro. La experiencia religiosa, para el docente, no puede ser nunca algo estrictamente privado y que sólo atañe a él: se trata de un modo de vivir.

La misión de la Escuela Cristiana será, pues, el desarrollo personal y comunitario de la conciencia de la pertenencia a la Iglesia, es decir, a Cristo, y del desarrollo del estilo de vida cristiano. Y esto implica un nuevo horizonte cultural, una nueva creatividad desde el criterio del Evangelio.

La educación supone, en este sentido, ayudar a las personas a que descubran la posibilidad real de salvación, de liberación y de promoción integral de sus personas. La educación cristiana invita a la persona a nacer de nuevo, a dejarse recrear por el Espíritu. Cuando se hace esta experiencia, todo, hasta lo más pequeño y cotidiano, cobra un nuevo gusto, una nueva dignidad, porque se sitúa en función de Aquel que descubrimos como lugar de pertenencia y de destino. El valor de cada cosa dimana entonces de la función que cumple en esta pertenencia.

9. La Escuela Cristiana cultiva su fe, que se hace cultura

En la Escuela Cristiana la educación consiste en la propuesta de sentido y un criterio para vivir y leer lo real, el acontecimiento de Cristo es el criterio totalizante para llevar a cabo esta propuesta. Desde esta perspectiva, todo cobra su particular sentido y valor. De este modo se entiende mejor qué es la educación desde parámetros cristianos: la promoción de la persona y de su capacidad crítica y creativa. Se trata de proporcionar un esquema interpretativo de lo real desde el que valorar todo.

Pero para que sea posible esta capacidad de juicio sobre las cosas no es suficiente conocer el Evangelio, no es suficiente su anuncio. Es imprescindible adherirse a la presencia de Cristo de modo total (en esto consiste la fe). Se trata de afrontar todo, de modo real, desde el hecho de esta adhesión. No basta descubrir la Presencia: hace falta el compromiso con ella. Pero este compromiso no es meramente interior, sino que se trata de una adhesión a la Iglesia: a alguna comunidad, a la Palabra, a los sacramentos, al obispo. Repetimos: el docente cristiano no puede ser religiosamente un francotirador.

La adhesión a Cristo a través de la comunidad debe ser total total: intelectual y afectiva. Para ello es necesario abandonar los propios proyectos voluntaristas para vincularse en lo más íntimo al proyecto de Otro, en el que encuentro la propia plenitud, la propia totalidad. Si no se da la adhesión total, si nuestro corazón, que está hecho para lo absoluto, se quiere contentar con lo contingente, la inquietud por nuestra realización y nuestra felicidad será asfixiante y terminará, inexorablemente, en desilusión, frustración y anestesia.

Juzgar lo real, tener un criterio sobre lo real, sobre las circunstancias históricas y sociales es el primer modo en que la fe se hace cultura. Pero que la fe se haga cultura no consiste sólo en tener un juicio crítico sobre lo real, sino también desarrollar una creatividad: una fe que se hace cultura es una fe que se encarna en acciones en el mundo que revelan y realizan el Evangelio. Se trata, así, de que la fe sea criterio de análisis de la realidad y criterio de acción. Pero no sólo criterio, sino fuerza que impregne, impulse y confiera una dirección a la acción. Pero no se trata de una acción ‘confesional’, sino de una realización ‘laical’, en el mundo, de ideales evangélicos. Así, la fe ha llevado a construir catedrales y grandes obras musicales, obras literarias e instituciones sanitarias, escuelas filosóficas y partidos políticos, normas morales y políticas y asociaciones vecinales.

Reiteramos que se trata de instituciones y obras movidas por a fe, orientadas por la fe, pero independientes de la Iglesia (por lo mismo, la Iglesia tampoco puede vincularse en exclusiva a ninguna forma cultural concreta). Son obras en el mundo, en el ámbito social e histórico, plenamente humanas, pero realizadas desde un logos cristiano. Sin embargo, su proyección es extra-eclesial, para utilidad de todos los hombres sin excepción en la sociedad. Desde el espíritu evangélico se responde a las necesidades del mundo, de la sociedad, y se pone en juego la creatividad personal y su manifestacion más plena. (17)

Así, pues, una Escuela Cristiana no sólo procurará transmitir cultura y proponer un juicio crítico sobre formas culturales impersonalizantes, sino que ella misma creara cultura, será promocionante de actos, obras, instituciones, productos, investigaciones, que se pongan al servicio de la sociedad, que manifiesten lo que es la persona en su crecimiento hacia la plenitud y que lleven a plenitud la misma comunidad humana. La Escuela Cristiana ha de ser en cada ciudad y en cada sociedad un motor de cultura, motor autónomo y creativo, definido sobre todo por la responsabilidad hacia los otros.

10. La Escuela Cristiana, lugar del nuevo Logos cristiano

Las bienaventuranzas constituyen una biografía interior de Jesús. También muestran el camino de la Iglesia y, también, el de la Escuela Cristiana y el de cada persona. Ser Iglesia, ser Escuela Cristiana y ser persona sólo es posible haciéndolo desde Dios, desde su llamada, desde su presencia... ¡y desde su lógica! Esta lógica es contraria a la del mundo, contraria a la dirección espontánea, o a la dominante. Exigen conversión. Pero disponen a la persona para lo más elevado, despojando al ser humano de la hybris, del querer ser como dioses, de la autosuficiencia.

a. Primera bienaventuranza:
dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos (frente a la lógica del éxito, del ‘escalafón’, del ‘ser importante’).

Consiste en reconocer la propia menesterosidad y abrirse al otro para que nos ayude. El que se descubre menesteroso pide ayuda y la brinda. Pero también se puede la persona hacer menesterosa, diciendo ‘adiós’ a lo que le ata para poder abrirse a la luz, al don, dejando así todas sus seguridades. El rico, por el contrario, es el que se adormece (en sus bienes: salud, bienestar, alta renta, éxito). El exceso de pertenencias adormece, haciendo creer a la persona que es propietaria de algo y que en ello descansa su identidad. Difícilmente el rico, el saciado, el que ríe, aquel de quien todos hablan bien, (18) puede descubrirse necesitado. Quien está absorbido por sus cosas, difícilmente se descubre necesitado de Dios. En estos casos, el ser humano queda atado a lo provisional, a lo aparente, a lo menos valioso.

b Segunda bienaventuranza:
Dichosos los afligidos porque ellos serán consolados (frente a la lógica hedónica y anestésica).

No hay explicación al dolor. No es un problema sino un misterio. Pero un misterio apelativo. La cuestión no es ¿por qué tengo que sufrir? sino, ¿qué hago con el sufrimiento? (con el propio o con el del otro que sufre a mi lado). En todo caso, el dolor me descubre quién soy. Por eso hay que acogerlo y vivirlo con esperanza. El dolor es llamada a la acción. ¿Cómo acompañar y consolar al que sufre? Siendo presencia disponible, diciéndoles con nuestra presencia ‘Aquí estoy, a tu lado’. Huir del dolor (del cansancio, del fracaso, del esfuerzo, de la contrariedad, de la lucha) es huir de la propia vida. Buscar el placer como fin es ahogar la propia vida. El dolor nos despierta, nos hace más humanos, más abiertos al otro.

c Tercera bienaventuranza:
Bienaventurados los mansos (sufridos) porque poseerán la tierra (frente a la lógica del poder y la violencia).

Se trata de aplicar el principio de ruptura: no devolver el mal recibido, romper la cadena del mal, del pasado. Acoger el dolor sin infringirlo, no defenderme. La palabra ‘praeis’ viene de ‘praos’: suave, manso, dulce, afable, tranquilo, pacífico. Cristo habla de sí como manso y humilde de corazón (Mt 11, 29). El Reino no es de poder político o militar, sino humilde, manso. En esto Cristo se contrapone a los otros reyes (entró en Jerusalén a lomos de una borrica). Renuncia a toda violencia.

d Cuarta bienaventuranza:
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados (frente a la lógica relativista).

Consiste en ajustarse a la verdad: la verdad de uno mismo, de los que nos rodea: ajustarse a la luz, a la realidad. Esta bienaventuranza propone la búsqueda de lo grande, de la justicia, del bien, porque no se conforman con la realidad tal y como la encuentran ni huyen o tratan de desentenderse de ella, sino que tratan de dar respuesta. Están atentos a la injusticia, a lo que no se ajusta al plan de Dios, a la dignidad de las personas. Descubren que ‘no todo vale’ porque no todo se ajusta a la verdad del hombre. Se trata, por tanto, de mantener el corazón despierto, sensible, tanto a las necesidades ajenas como, sobre todo, a que se instaure el Reino, a que la salvación llegue a todos.

e Quinta bienaventuranza:
Bienaventurados los misericordiosos, porque Dios tendrá misericordia de ellos (frente a la dureza de corazón).

El otro no es algo que pasa sino algo que me pasa. No es evento sino acontecimiento. Por eso, el otro sólo me dinamiza si me duele. Para ello hace falta no inmunizarse ante el otro. El modelo: el buen samaritano. Parábola del buen samaritano. Ante el dolor ajeno, el samaritano no echa cálculos: se le rompe el corazón, se le conmueven las entrañas, no considera peligros ni considera si es de los suyos, sino que se hace prójimo (se hace él de los del otro). No hay igualdad sino desigualdad, conmoción amorosa que abre al otro.

f Sexta bienaventuranza:
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (frente a lógica de la idolatría y del prometeísmo).

El limpio no sólo es el que no piensa, quiere ni siente mal de otros sino que piensa, siente y quiere rectamente, esto es, no cae en los ídolos, en la absolutización de lo que son medios. Se trata de abrirse a la realidad tal cual es, sin hacer de un aspecto un dios. Para percibir a Dios hace falta armonía personal, pues no se le percibe sólo con la razón. Es el corazón el que es capaz del bien, capaz de Dios, Y esto supone ser fuente de acciones rectas respecto de sí y de los demás: el amor. Se trata de asimilar la propia vida a lo que le pide Dios, a la voluntad de Dios para cada uno.

g. Séptima bienaventuranza:
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hilos de Dios (frente a la lógica de la violencia y también frente a la lógica de la ataraxia estoica).

Construir la paz es un compromiso. Pero se refiere sobre todo a la paz interior, que procede de descubrirse amados. Sin embargo, esto no significa apatía, indiferencia, sino posición firme y confiada, activa. En todo caso, no hay paz sino desde la filiación divina, vivir desde Dios. “Sólo el hombre reconciliado con Dios y consigo mismo puede crear paz a su alrededor y en todo el mundo”. (19) La paz en la tierra es tarea de todo hombre

h Octava bienaventuranza:
bienaventurados los perseguidos por razón de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (frente a la no implicación, a vivir en la masa, sin comprometerse).

Quien se atreve a nadar contracorriente desde esta nueva lógica, se ha sacudido los ídolos y vive según su llamada. Pero entonces es cuando el mundo no se lo perdona y surgen las críticas, la incomprensión, la burla, la persecución. Se trata de ser perseguidos por la fidelidad al Evangelio, a la palabra, por seguir los caminos de Dios. El que se ha ajustado al camino al que ha sido llamado, será perseguido. Vivir de la justicia de Dios equivale a decir que vive de la fe. Pero este no querer emanciparse de Dios, este antiprometeísmo resulta molesto al mundo, al poder dominante, por lo que será perseguido. Es una invitación a seguir al Crucificado, a tomar la propia cruz. Y lo que se promete es alegría y júbilo a quien sea así perseguido o calumniado. Estar de parte de Jesús es el criterio de justicia.

Conclusión:

Ante los ojos del mundo, la Escuela Cristiana irá más allá de lo razonable en su propuesta educativa. Cristo va más allá de lo razonable: no sólo no matar sino amar al enemigo y salir al encuentro del hermano para buscar la reconciliación; no divorcio sino fidelidad por vida; no sólo igualdad de derechos sino dejarse pegar sin devolver el golpe. Frente a aplicar venganza o represalia al agravio, propone el perdón. La lógica del Logos amoroso va más allá de la lógica y la justicia humana. Este es el Logos que ha de regir la Escuela Cristiana. Y esto será, permanentemente, una novedad.

17 cfr. Gaudium et spes, 53.
18 cfr. Lc 6, 24-26.
19 Idem. P. 114.

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miércoles, septiembre 29, 2010

Internacionalización del Amazonas

DECLARACIONES DE CHICO BUARQUE, MINISTRO DE EDUCACIÓN DE BRASIL

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO CHICO BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.

Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales.

No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo.

El Louvre no debe pertenecer solo a Francia.

Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro.

Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.

De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.

En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.

Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!

NOTA: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los mayores diarios de EUROPA y JAPÓN.

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