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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

martes, noviembre 29, 2011

CON MOTIVO DE SAN JOSÉ DE CALASANZ XI.2011

La Universidad CEU Cardenal Herrera convoca el Primer Premio de Innovación Educativa
Valencia | 10/11/2011 - 11:24h

VALENCIA, 10 (EUROPA PRESS)

La Universidad CEU Cardenal Herrera, con motivo de la festividad de San José de Calasanz, patrón de los maestros, ha convocado la primera edición del Premio de Innovación Educativa para centros escolares de Infantil, Primaria y educación Especial, según ha informado la institución académica en un comunicado.

Esta convocatoria persigue principalmente dos objetivos. En un lado, prestar un reconocimiento público al trabajo diario de los maestros en el aula y también, incentivar la innovación educativa en centros escolares de Infantil, Primaria y Educación Especial y, por otro, dar a conocer buenas prácticas generalizables a otros centros escolares.

La Universidad Cardenal Herrera CEU, con la convocatoria de este Premio, "adquiere un compromiso con la calidad educativa de los centros escolares, no sólo a través de la formación de los maestros de mañana, sino también promocionando y favoreciendo las acciones de innovación de los maestros de hoy", han destacado desde el centro.

En este sentido, a esta universidad le gustaría que esta convocatoria fuera "el primer paso de una fructífera colaboración entre la universidad y tantos maestros que día a día se esfuerzan por lograr una educación mejor para nuestros hijos".

El jurado fallará y entregará el premio el miércoles 30 de noviembre, en la conmemoración de San José de Calasanz, patrón de los maestros. La documentación debe ser enviada en soporte informático a la secretaría de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Cardenal Herrera CEU antes del 25 de noviembre.

http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20111110/54238007253/la-universidad-ceu-cardenal-herrera-convoca-el-primer-premio-de-innovacion-educativa.html

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miércoles, julio 28, 2010

Niños y ordenador, Valenci

La mayoría de los casi 280 mil niños de la Comunidad Valenciana
de entre diez y 15 años accede a la tecnología de forma habitual

Los niños valencianos usarán el ordenador sin control este verano

Esta semana se acaban de entregar las notas a nuestros hijos en la Comunidad Valenciana. Aprueben o suspendan, ellos tienen previsto pasarse un buen número de horas cada día con la Play, el ordenador y el resto de los aparatos tecnológicos que los padres ponemos a su alcance. Adicciones Digitales quiere concienciar a los padres de la necesidad de poner un límite a ese abuso.

No podemos olvidar que de los 280 mil niños de la Comunidad Valenciana con edades entre los 10 y 15 años, el 95,8 por ciento ha utilizado el ordenador durante los últimos tres meses, frente al 94,5 de la media nacional. Además, el 83,7 por ciento ha navegado por Internet durante los últimos tres meses. A nivel estatal el porcentaje asciende al 85,1. Son algunos de los datos que aporta el Instituto Nacional de Estadística que refleja que el 67,9 por ciento de esos niños de la Comunidad Valenciana dispone, además, de teléfono móvil, frente al 68,4 por ciento de la media nacional. Lo más grave de todo ello es que todos esos aparatos y aplicaciones se utilizan sin el menor control paterno.

Según Juan Romero, portavoz de Adicciones Digitales, “en nuestra larga experiencia con alumnos, padres y profesores, hemos constatado que, históricamente, los adolescentes valencianos dedican su tiempo de ocio a la tecnología, y olvidan otras facetas como la lectura o salir a la calle”

Adicciones Digitales es una organización que imparte charlas, conferencias y organiza seminarios dirigidos a adolescentes, jóvenes, padres, profesores y profesionales en general con el fin de mostrarles cómo hacer un uso saludable de la tecnología. Realiza sus actividades en colegios, universidades, centros sociales y empresas, tanto en la Península como en las islas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

“Durante las últimas semanas las preguntas más frecuentes que me hacen los padres valencianos se refieren a lo que van a hacer sus hijos durante los próximos meses. Porque los chavales asumen que vacaciones y ordenador son lo mismo. No quieren que se pasen todo el día con la maquinita, pero no saben cómo evitarlo”, señala Romero.

Desde Adicciones Digitales señalan que evitar este abuso se puede lograr por las buenas o por las malas. “Por las buenas, negociando con los chavales el tipo de actividades que van a realizar durante estos meses de calor. Los padres propondremos algunas y los hijos otras, lo más probable es que sean totalmente diferentes. Luego habrá que hallar un punto de encuentro entre ambas posturas”.

El portavoz de Adicciones Digitales considera que lo mejor es llegar a un acuerdo, porque por las malas es bastante más desagradable y crea mal ambiente. “Lo cierto es que los chavales, por muy buenas notas que hayan sacado, no pueden pasarse todo el día tumbados en el sofá con la Play, viendo la tele o enganchados al ordenador” señala Romero, que quiere dejar muy claro que una de las señas de identidad de su organización es, precisamente, que son políticamente incorrectos. “No vamos a recomendar que los chavales hagan lo que quieran, aunque es lo más fácil y cómodo. Incluso aunque lo hayan aprobado todo con sobresalientes. Los padres tenemos que preocuparnos constantemente por lo que hacen nuestros hijos. Y evitar el abuso de la tecnología es una forma de hacerlo”.

Si ese acuerdo no es posible habrá que buscar otros métodos. El control del ordenador directamente por parte de los padres, es una opción. Si los padres no entienden de informática, que es bastante habitual, porque no todos los valencianos tenemos los conocimientos necesarios, lo mejor es recurrir a profesionales que nos puedan solucionar el problema, incluso de forma remota. Por eso, Adicciones Digitales recomienda a Cobertura Informática (www.coberturainformatica.com ), un grupo de profesionales que se encargan de gestionar el uso que se hace de los ordenadores aunque los padres no sepan manejar estos aparatos. Lo hacen sin necesidad de visitar el domicilio del usuario y garantizan que los hijos solo tendrán acceso a los ordenadores cuando los padres lo consideren oportuno.

“Al final lo que tenemos que lograr es que nuestros hijos disfruten de lo que les gusta, que generalmente es lo tecnológico. Pero también han de realizar otras actividades y aprovechar para desengrasar ese anquilosado cuerpo que se supone que ha pasado muchas horas del curso pasado sin hacer demasiado ejercicio” concluye Romero.

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jueves, abril 22, 2010

P. Vicente Faus, escolapio


P. Vicente Faus, escolapio
Las Provincias, 19 de abril de 2010

El sacerdote Vicent Faus, ecónomo y responsable de Patrimonio de los Escolapios en Valencia, se levantó muy temprano el día de su muerte. Como todos los domingos, acostumbraba a madrugar y a primera hora acudía a llevar algo de comida a los indigentes.

Salió de la residencia de los Escolapios y, posteriormente, tenía previsto ir a la Iglesia de San Pascual Bailón para oficiar la misa dominical. Pero a las seis y media de la mañana, sus planes se truncaron. En su camino, en el cruce entre doctor Moliner y Artes Gráficas, se cruzó un joven al volante de un todoterreno.

Fuentes policiales explicaron que, al parecer, la víctima cruzaba correctamente por el paso de cebra. No obstante, las mismas fuentes aclararon que tratarán de esclarecer cómo se produjo el accidente con la versión de varios testigos.

La Policía confirmó que el joven dio positivo en el control de alcoholemia, pero tras prestar declaración quedó libre. Vicent fue trasladado urgentemente al hospital Clínico, que se encuentra en las proximidades del lugar donde fue arrollado. Pese a la escasa distancia respecto al centro, el sacerdote llegó ya sin vida.

Vicent Faus, de 73 años de edad, era una persona muy querida entre sus compañeros y, especialmente en Gandía, donde desempeñó su tarea durante más de 20 años. Allí se le conocía como el pare Faus, el pare de la barbeta, el pare de Santa Anna o el pare del valencià. Y es que Faus fue uno de los grandes impulsores de la lengua valenciana en la liturgia.

Vicent Faus y Beltran nació en Valencia en 1937, aunque su familia era originaria de la localidad de Benicolet, «que él consideró siempre su pueblo». Tras realizar sus primeros estudios en Barcelona, cursó Filosofía y Teología en Navarra y La Rioja. Fue ordenado sacerdote en 1960 y, después de trabajar como maestro en Algemesí y Valencia, desde 1965 a 1969 estuvo como misionero en Nicaragua. Posteriormente aterrizó en Gandia, donde estuvo más de dos décadas al servicio del pueblo.

El propio Vicent hizo gala de su humildad hace apenas tres días. Conoció por LAS PROVINCIAS el anuncio de que iba a ser nombrado Hijo Adoptivo. No creía que hubiera recaído sobre él un honor tan grande como el reconocimiento de toda una ciudad a su trabajo por la educación y el patrimonio local. Aun así mostró una viva alegría por el hecho de la unanimidad de toda la Corporación. Lo anunciaba el viernes el propio alcalde, José Manuel Orengo. De él decía que "a un hijo al que se le adopta se le quiere de una manera especial".

Tras conocer el trágico accidente, Orengo lamentó "la fatalidad" de la muerte de Vicent Faus y aseguró que ha decretado para hoy día de duelo en Gandia. A las 13.30 horas se celebrará además un pleno extraordinario que tendrá como único orden del día nombrar a Vicent Faus Hijo Adoptivo de Gandia a título póstumo.

La ermita de Santa Anna en Gandia, en la que se refugiaba todos los fines de semana para continuar con las obras de restauración que inició en 1977, queda ahora huérfana. El padre escolapio le dio vida restaurando el culto y la representación en Navidad del Cant de la Sibil.la, basado en un texto del siglo XVI.

También restauró el bachillerato en la Escuelas Pías de Gandia, engrandeció el patrimonio del templo con pinturas de Joan Costa en el altar mayor.

Además, impulsó la restauración de todo el edificio de las Escuelas Pias que fue fundado por San Francisco de Borja como la primera universidad de la ciudad. Desde 1970 hasta 1995, pasaron cientos de alumnos por su clase en las Escuelas Pías de Gandia. Dejó un recuerdo imborrable.

PERFIL

Cargo:
Ecónomo y encargado de patrimonio de la provincia escolapia de Valencia.

Residencia:
Tenía 73 años y residía en el colegio San José de Calasanz.

Impulsor:
Fue un sacerdote que se volcó en el impulso de la liturgia en valenciano.

Orígenes:
Nació en Valencia, pero toda su familia era de Benicolet. Siempre consideró la localidad como su propio pueblo.

Vicent Faus conoció hace unos días que iba a ser nombrado Hijo Adoptivo de Gandia


Muerte P. Vicent Faus
Conmoción en Gandia, que el viernes anunció su nombramiento como hijo adoptivo de la localidad

V. CONTRERAS/S. TALENS VALENCIA/GANDIA
Levante 19.IV.2010

Conocido por muchos vecinos de la Safor como el "pare de la barbeta", el "pare de Santa Anna" o el "pare del valencià", en 1960 Vicent Faus Beltran fue ordenado sacerdote y casi al mismo tiempo empezó a ejercer como docente.

En 1965 ocupó su misión como escolapio en Managua, donde recibió la medalla de oro del Cabildo. En 1970 volvió a España y en los Escolapios de Gandia destacó por ser el primero en poner el valenciano en horario oficial. Miembro activo de la Associació Cultural de la Safor, organizó cursos de valenciano para adultos, maestros, personal sanitario y funcionarios. También impulsó la restauración del patrimonio artístico de l'Escola Pia y de l'Ermita de Santa Anna. Desde 1991 el Centre Cultural de Benicolet lleva su nombre. En 1995 fue nombrado director del colegio de San Joaquín, de Valencia, y desde 1999 era ecónomo y encargado del patrimonio.

Un vehículo todoterreno acabó ayer, a primera hora de la mañana, con la vida del padre Vicent Faus, un escolapio y activista cultural natural de Valencia cuyo nombramiento como hijo adoptivo de Gandia fue anunciado el pasado viernes. Faus -ecónomo y responsable de Patrimonio de los Escolapios en la provincia de Valencia que el lunes 12 de abril cumplió 73 años-, estaba cruzando el paso de cebra situado entre las calles Artes Gráficas con Doctor Moliner cuando un "Jeep" conducido por un joven de 21 años le atropelló, provocándole heridas de gravedad.

Según explicaron ayer fuentes de la comunidad escolapia de Valencia, el religioso se dirigía a una estación de metro cercana para asistir a varias feligresas en sus viviendas. Una unidad del SAMU trasladó al religioso al hospital Clínico de Valencia, pero los médicos no pudieron hacer nada para salvar su vida.

Los hechos sucedieron alrededor de las 06.30 horas, a escasos metros de la parroquia y Colegio de San José de Calasanz, en la calle Micer Mascó, donde residía actualmente Faus.

Además de la ambulancia, al lugar del suceso se desplazaron también varias patrullas de la Policía Nacional y de la Local, una de las cuales le realizó un control de alcoholemia al conductor del vehículo. El resultado de la prueba dio positivo, y las fuentes policiales señalaron que no superaba los 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire expirado. La policía investiga las circunstancias en las que se produjo el atropello para intentar determinar si el conductor se saltó el semáforo en rojo o si, en cambio, el peatón estaba cruzando de forma incorrecta.

La muerte del padre Vicent Faus se produce sólo tres días después de que el Ayuntamiento de Gandia anunciase su nombramiento como hijo adoptivo del municipio. Nacido en Valencia en 1937 de una familia de Benicolet, el padre Faus cursó estudios en varios centros y llegó a la capital de la Safor en 1970. Como profesor de las Escuelas Pías, miles de gandienses lo tuvieron de profesor. Militante valencianista, fue un impulsor del aprendizaje del idioma propio en las aulas y de su uso social. Su empeño permitió restaurar primero la ermita de Santa Anna y, después, el edificio de las Escuelas Pías.

En los últimos años, Vicent Faus residía en la sede escolapia de Valencia y, aunque había abandonado ya la docencia, seguía manteniendo cargos administrativos en el colegio y se encargaba del patrimonio de la orden en la provincia. Está previsto que la autopsia del cadáver se realice hoy, y que los funerales tengan lugar primero en Valencia y después en Gandia, donde hoy será nombrado en un pleno extraordinario hijo adoptivo a título póstumo. Según fuentes de los Escolapios, ayer aún no se había decidido donde será enterrado el religioso.

40 años de sacerdocio y de compromiso con la cultura valenciana

Conocido por muchos vecinos de la Safor como el «pare de la barbeta», el «pare de Santa Anna» o el «pare del valencià», en 1960 Vicent Faus Beltran fue ordenado sacerdote y casi al mismo tiempo empezó a ejercer como docente. En 1965 ocupó su misión como escolapio en Managua, donde recibió la medalla de oro del Cabildo. En 1970 volvió a España y en los Escolapios de Gandia destacó por ser el primero en poner el valenciano en horario oficial. Miembro activo de la Associació Cultural de la Safor, organizó cursos de valenciano para adultos, maestros, personal sanitario y funcionarios. También impulsó la restauración del patrimonio artístico de l´Escola Pia y de l´Ermita de Santa Anna. Desde 1991 el Centre Cultural de Benicolet lleva su nombre. En 1995 fue nombrado director del colegio de San Joaquín, de Valencia, y desde 1999 era ecónomo y encargado del patrimonio.

Levante 19.IV.2010


Valencia
«Perdonamos al que lo arrolló»
20 de abril de 2010
J. A. MARRAHÍ/Z. SANZ VALENCIA/GANDIA.

El teléfono del padre provincial de los Escolapios en Valencia, Francisco Montesinos, no deja de sonar. Atiende a la policía, recibe pésame tras pésame y reserva una sonrisa para quienes acuden a preguntarle cómo vivió el Padre Vicent Faus, el ecónomo de los escolapios atropellado mortalmente el domingo en Valencia. «Ante todo, era bueno. Hacía la caridad como en el evangelio, con discreción y sin airearlo. Su muerte nos ha dejado huérfanos», resume el religioso en la casa del colegio de San José de Calasanz donde vivía Faus.

Precisamente de ese lugar salió la víctima a primera hora de la mañana del domingo. A sus 73 años, era activo y luchador, además de madrugador. «Todos los días se levantaba a las cinco de la mañana», recuerda Montesinos. «Al parecer los domingos, antes de oficiar misa, recogía comida y la llevaba a casas de personas necesitadas. Pero eso lo hemos sabido ahora, puesto que le gustaba hacer el bien sin decirlo», resume el responsable de los Escolapios.

A la vuelta de la esquina le esperaba la muerte. Un todoterreno conducido por un joven de 21 años atropelló al religioso en la confluencia de Artes Gráficas y Doctor Moliner. «Los cristianos somos misericordiosos y los escolapios, además, maestros. Vivimos cerca de los jóvenes, de los estudiantes… ¿Cómo no vamos a perdonarlo? Claro que sí. Ya lo hemos perdonado», destacó tajante Montesinos.

Según relató, el autor del atropello «quedó destrozado» al saber que el Padre Faus había muerto. Pasadas unas horas, les telefoneó para pedir perdón. «Sus padres también nos han llamado para disculparse», añadió el religioso. En su apretada agenda de ayer, quería encontrar un hueco para volver a llamarle y brindarle unas palabras de ánimo.

El Ayuntamiento de Gandia lo nombra Hijo Adoptivo y el padre provincial de la orden destaca su vida de entrega a los demás.

Los escolapios lloran al Padre Faus y consuelan al joven autor del atropello

«Su muerte nos ha dejado huérfanos. Era bueno y cercano a los pobres, con discreción, sin airearlo»


Mientras, en la calle, el Equipo de Atestados de la Policía Local seguía su trabajo. Según fuentes municipales, no superó los 0,60 en la prueba de alcoholemia y no fue arrestado. Las diligencias sobre el accidente realizadas por los especialistas de la Policía Local serán remitidas al juzgado.

Son muchas las pruebas del altruismo que impulsó la vida de Faus. Se desvivió por buscar trabajo a inmigrantes rusos necesitados a través de la asociación Volga. Su vínculo con ellos le había llevado, incluso, a aprender esta lengua de Europa del Este.

Además de los pobres y la educación, su otra pasión era la lengua, la cultura valenciana y el arte. «Amaba la restauración, las misas en valenciano, conservar las cosas y enseñar a apreciarlas». No sólo con edificios e imágenes. También con la comida. Cuando era maestro decía a los alumnos en el comedor: «Menja, menja, que està molt bó»,. Esta costumbre le valió el apodo cariñoso de 'Menja Menja'.

El pleno de Gandia, donde desarrolló buena parte de su labor, celebró ayer una sesión extraordinaria para nombrarle Hijo Adoptivo a título póstumo. En la sesión se guardó un minuto de silencio. Estuvieron todos los concejales y compañeros de Faus, encabezados por el padre escolapio Francesc Mulet.

El alcalde, José Manuel Orengo, destacó la trayectoria del religioso. El edil Fernando Mut, de Plataforma de Gandia, pidió que se ponga el nombre del escolapio a la plaza situada junto a la ermita de Santa Anna , el edificio en cuya restauración se volcó Faus en los últimos años. El edil del Bloc, Josep Miquel Moya, lamentó la pérdida. «Ya era Hijo Adoptivo mucho antes de nombrarlo», resumió. El portavoz del PP, Arturo Torró, trasladó su pesar por la muerte de Faus a la familia y a los escolapios.

El colegio de Escolapios de la calle Carniceros, en Valencia, acogerá hoy el funeral de su ecónomo. Después será incinerado. Sus cenizas permanecerán en el panteón de la orden en el cementerio de Gandia, junto a los restos de su gran amigo, el Hermano Federico

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jueves, enero 28, 2010

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

Gandía
15 enero 2010

A las familias de nuestros alumnos: En estas últimas horas estamos viviendo todos la conmoción de los hechos sucedidos en Haití. El temblor de tierra ha sacudido con virulencia a una de las zonas más pobres del planeta, y con ello también golpea a nuestra conciencia y a nuestra solidaridad.

Los medios nos van informando, y los contactos con nuestros hermanos escolapios de la República Dominicana que vamos realizando, de la destrucción casi total de los edificios, iglesias, oficinas,… y también de las escuelas. Muchas de esas escuelas se han derrumbado, atrapando dentro a sus alumnos y profesores. Este drama ha ocurrido en el caso de varias congregaciones. Por todos ellos nos unimos a la oración enviada por la Comunidad de Taizé: Dios, esperanza nuestra, te confiamos todas las víctimas del grave temblor de tierra en Haití. Cuando nos desconcierta el sufrimiento incomprensible de los inocentes, ayúdanos a ser testigos de tu compasión.

Por eso es también el momento de poner en juego nuestra solidaridad y nuestro compromiso. Para ello queremos ofreceros la posibilidad de canalizar vuestra ayuda. Nos proponemos:

1.Aprovechar la oración de la mañana de cada día para hacer presente ante el Señor a este pueblo que sufre.

2.Informarnos y dar a conocer a nuestros alumnos las condiciones de vida en Haití, el país más pobre de toda América.

3.Canalizar toda ayuda que recibamos a través de CARITAS para este tiempo de emergencia y ayuda humanitaria. En el caso de que las ayudas se prolongaran, serán destinadas a proyectos de reconstrucción de las infraestructuras educativas destruidas. Les sugerimos que cada alumno aporte 1 euro, lo mismo que haremos todo el claustro de profesores y PAS (se recogerán por tutoría).

4.Pedir la colaboración solidaria de la Asociación de Padres.

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domingo, julio 13, 2008

LA PROVINCIA DE LAS ESCUELAS PIAS DE VALENCIA (1833–2008)

Enric Ferrer, escolapio

la unidad de tiempo para los escolapios es el curso. Pautada así la vida, puede resultar complicado ir más allá de esa inmediata referencia y remontarse a épocas alejadas del ajetreo cotidiano de la escuela. Conviene, sin embargo, de vez en cuando, alzar la vista y contemplar el camino recorrido, y a su luz analizar o comprender el presente, con el fin de proyectar un futuro más coherente con los propios ideales escolapios. En mayo del presente año se han cumplido los 175 años de la erección canónica de nuestra Provincia. Aunque sea un aniversario con escaso eco, sea por la misma falta de rotundidad de la efeméride, siempre será útil, aunque sea a través de una breve aproximación histórica, sentir el pulso todavía vivo de nuestra Escuela Pía valenciana.

La etapa anterior a la erección de la Provincia, precedida por la creación de la Viceprovincia en 1826, corresponde a la Provincia de Aragón. Los tres colegios Valencia (1738), Albarracín (1731) y Gandía (1807) formaron la Viceprovincia independiente, erigida por el P. Joaquín Esteve, Vicario General de España, residente en Valencia, de donde había sido Rector. El primer Vicario Provincial fue el P. Lorenzo Ramo. Este ilustre escolapio, siendo Prepósito General, por título alternativo con Roma, erigió la Provincia de Valencia el día 7 de mayo de 1833, con las tres casas ya aludidas y el llamado Colegio Reunido de Valencia (1830– 1847). El primer provincial (1833-1845) fue el P. Fernando Maestre (1778– 1846).

Nacía la Provincia en las postrimerías del reinado de Fernando VII, todavía dentro de lo que historiadores liberales designaron como Década Ominosa (1823 – 1833). En septiembre moría el monarca y, tras las indecisiones de su sucesión, comenzaba la primera Guerra Carlista. Apenas había habido tiempo para organizar la naciente demarcación, cuando desde el terrible verano de 1835, el giro político liberal dictaría las leyes de exclaustración y supresión de Congregaciones religiosas, y la desamortización de sus bienes, sobre todo con la de 29 de julio de 1837. Se hizo una excepción con la Escuela Pía, pero únicamente se le autorizó a seguir existiendo por su carácter de escuela pública reconocida y no por ser congregación religiosa, de tal manera que no tenía propiamente superiores y noviciados. Le salvó, por tanto, su ministerio y su pobreza. Comienzo difícil, con defecciones sonadas y casos como los del poeta Juan Arolas. Los responsables se limitaron a mantener, como pudieron, las casas y los religiosos que seguían.

Recién estrenada la Década Moderada llegó una restauración con cortapisas. Por la ley de 5 de marzo de 1845, aprobada por las Cortes, se vuelve a la situación anterior a los decretos de extinción y desamortización, pero “quedando sujeto (el Instituto de las Escuelas Pías), en la parte relativa a la enseñanza, a las disposiciones generales sobre Instrucción pública y a las órdenes especiales del Gobierno”. Comenzaban así dos procesos de gran calado: el control estatal de la enseñanza y la necesidad de adaptarse a las exigencias oficiales. Se viven años de penuria y de lenta recuperación, aunque desaparece el Colegio Reunido (1847). La monarquía hará las paces con el papa en el Concordato de 1851 y se reconocerá el control eclesiástico de la enseñanza, en lo que toca a fe y costumbres. En 1857, la ley Moyano establecía una distinción clara entre la enseñanza pública y privada. Se iba desdibujando el carácter público de la Escuela Pía, aunque tuviera conciertos económicos de carácter municipal en algunas localidades.

Con el destronamiento de Isabel II en 1868 comenzaba el llamado Sexenio revolucionario: época de ensayos políticos, de avanzar en la separación Iglesia – Estado, aunque conservando el Concordato de 1851. Años de teórica libertad de enseñanza, pero de dificultades principalmente económicas. Se llegaba al límite de la posibilidad de sobrevivir como institución escolar. Los escolapios de España, a través del P. General, pidieron y obtuvieron un rescripto pontificio en 1873, por el cual se atenuaba, entre otras cosas, la gratuidad de las escuelas. Se abría así un camino cada vez más transitado hacia la casi desaparición de la gratuidad. Todavía, sin embargo, hubo fuerzas para aceptar la fundación de Utiel (1868).

Con la Restauración monárquica se iniciaba, desde 1875, la que algunos han dado en llamar la época dorada de la Provincia. Se aceleraron las fundaciones: Xàtiva (1877–1881), Alzira (1876), Castelló de la Plana (1897), Algemesí (1908), Grao de Valencia (1911-1936), Albacete (1924). La Masía del Pilar (Godelleta) de finca rústica pasó a ser casa de formación desde 1904 hasta 1958.

La Enseñanza Secundaria se potenció en detrimento de la Primaria. El Bachillerato se dotará de laboratorios, museos didácticos, espacios para la educación física, métodos de renovación pedagógica, enseñanza de lenguas modernas, etc. La casi única presencia de la Escuela Pía en el terreno educativo, tenía ahora que compartir espacio no sólo con las escuelas laicas y la enseñanza oficial, sino la de otras Congregaciones religiosas dedicadas a la educación. Se afianzaron así, a su vez, las clases separadas para gratuitos. El nivel del profesorado escolapio alcanzó una considerable calidad, como lo demuestran sus abundantes publicaciones de todo tipo e iniciativas de gran calado pastoral, aunque con su inevitable tributo apologético, tan característico de aquellos años. La huella de las Casas Centrales de Formación se iba dejando sentir.

La proclamación de la República en abril de1931 fue como un despertar brusco a la más dura de las realidades. Muy pronto la Constitución republicana, en su artículo 26, prohibía a las Congregaciones religiosas ejercer la enseñanza. Se arbitraron soluciones adaptadas a la nueva legislación y los colegios fueron reconvertidos en academias privadas, aunque con limitaciones para seguir ejerciendo de profesores en Bachillerato. Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, los colegios, uno tras otro, fueron clausurados a la fuerza. Los religiosos, a veces agrupados en alguna casa alquilada, sobrevivieron con sus ahorros o dando clases particulares. El comienzo de la guerra civil produjo la dispersión de los religiosos y el inicio de unos meses de extrema violencia contra todo lo que tuviera que ver con la Iglesia. El asesinato de 38 escolapios y la desaparición de los colegios, abrían la etapa más incierta y dolorosa para la Provincia.

Con el final de la guerra en 1939, comenzó la compleja tarea de la restauración. Se contaba con pocos religiosos, con muy escasos medios económicos, pero se optó, antes de asegurar lo mínimo para los religiosos (vivienda, manutención, etc.), volver a abrir las escuelas, incluso antes de acabar el inexistente curso 1938–39. Se limpiaron y adecentaron los edificios, con curas de urgencia para restañar las heridas más profundas. En lo religioso se produjo una reafirmación de la identidad católica, que llevó, en alguna ocasión, a cuidar más las manifestaciones externas de la fe que el cultivo interior.

Una tarea sobrehumana para tan pocos, que fue dejando secuelas en la salud de algunos religiosos, la falta de preparación, el comienzo de las defecciones. Hubo que atender a las nuevas exigencias oficiales sobre titulaciones académicas, planes de estudio, orientaciones ideológicas, etc. Más allá de las clases de Religión y Catequesis, de la vida sacramental, se potenciaron nuevos rumbos para la Pastoral: grupos juveniles, ejercicios espirituales, actividades apostólicas, etc. La aplicación de los grandes cambios nacidos de la Ley General de Educación (1970) significó casi un volver a empezar.

Por fin llegó la hora de América. Nicaragua, República Dominicana y Costa Rica, se convirtieron en nuevas zonas para el ministerio escolapio, a pesar de la penuria de religiosos, las dificultades de las casas de formación, la escasez de medios humanos y económicos, a veces suavizados por las aportaciones de los internados, a costa de multiplicar horas de trabajo. Se cierran las casas de Alzira (1950), Yecla (1950-1959), Albarracín (1976), la Residencia Universitaria, La Masía del Pilar. Se fundan el Colegio Calasanz (1954), con su gran internado, Malvarrosa (1963), el COPP, Buñol (1988 – 2005), las parroquias, las nuevas casas de formación, etc. Desde el comienzo de los años 70 del siglo XX, el número de religiosos baja. Los colegios ven aumentar su profesorado seglar, que exige nuevas estrategias, nuevos esfuerzos que sumar a los de cada día.

Y ya en crónica apresurada: más leyes, conciertos económicos con la Administración, desconcierto ante los cambios tan apresurados en todos los terrenos, el pluralismo social, la secularización... Pero también el aumento de religiosos desde finales del pasado siglo, el afianzamiento de la Escuela Pía americana, las nuevas iniciativas pastorales, la demanda de puestos escolares en nuestros centros...

Mirando hacia atrás, excusando lo que hay de debilidad y limitación, el hilo fuerte y tenaz que ha dado coherencia y continuidad a nuestra Provincia ha sido la fidelidad al ministerio educativo calasancio, con todo lo que implica. Defenderlo, como se ha podido, ha sido el designio vertebrador de nuestra Comunidad provincial, junto con el recuerdo agradecido a los que nos han precedido, a los que plantaron aquel árbol ad majus pietatis incrementum.

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jueves, julio 10, 2008

LA PROVINCIA DE LAS ESCUELAS PIAS DE VALENCIA (1833–2008)

Enric Ferrer
ALBADA VII, 2008

la unidad de tiempo para los escolapios es el curso. Pautada así la vida, puede resultar complicado ir más allá de esa inmediata referencia y remontarse a épocas alejadas del ajetreo cotidiano de la escuela. Conviene, sin embargo, de vez en cuando, alzar la vista y contemplar el camino recorrido, y a su luz analizar o comprender el presente, con el fin de proyectar un futuro más coherente con los propios ideales escolapios. En mayo del presente año se han cumplido los 175 años de la erección canónica de nuestra Provincia. Aunque sea un aniversario con escaso eco, sea por la misma falta de rotundidad de la efeméride, siempre será útil, aunque sea a través de una breve aproximación histórica, sentir el pulso todavía vivo de nuestra Escuela Pía valenciana.

La etapa anterior a la erección de la Provincia, precedida por la creación de la Viceprovincia en 1826, corresponde a la Provincia de Aragón. Los tres colegios Valencia (1738), Albarracín (1731) y Gandía (1807) formaron la Viceprovincia independiente, erigida por el P. Joaquín Esteve, Vicario General de España, residente en Valencia, de donde había sido Rector. El primer Vicario Provincial fue el P. Lorenzo Ramo. Este ilustre escolapio, siendo Prepósito General, por título alternativo con Roma, erigió la Provincia de Valencia el día 7 de mayo de 1833, con las tres casas ya aludidas y el llamado Colegio Reunido de Valencia (1830– 1847). El primer provincial (1833-1845) fue el P. Fernando Maestre (1778– 1846).

Nacía la Provincia en las postrimerías del reinado de Fernando VII, todavía dentro de lo que historiadores liberales designaron como Década Ominosa (1823 – 1833). En septiembre moría el monarca y, tras las indecisiones de su sucesión, comenzaba la primera Guerra Carlista. Apenas había habido tiempo para organizar la naciente demarcación, cuando desde el terrible verano de 1835, el giro político liberal dictaría las leyes de exclaustración y supresión de Congregaciones religiosas, y la desamortización de sus bienes, sobre todo con la de 29 de julio de 1837. Se hizo una excepción con la Escuela Pía, pero únicamente se le autorizó a seguir existiendo por su carácter de escuela pública reconocida y no por ser congregación religiosa, de tal manera que no tenía propiamente superiores y noviciados. Le salvó, por tanto, su ministerio y su pobreza. Comienzo difícil, con defecciones sonadas y casos como los del poeta Juan Arolas. Los responsables se limitaron a mantener, como pudieron, las casas y los religiosos que seguían.

Recién estrenada la Década Moderada llegó una restauración con cortapisas. Por la ley de 5 de marzo de 1845, aprobada por las Cortes, se vuelve a la situación anterior a los decretos de extinción y desamortización, pero “quedando sujeto (el Instituto de las Escuelas Pías), en la parte relativa a la enseñanza, a las disposiciones generales sobre Instrucción pública y a las órdenes especiales del Gobierno”. Comenzaban así dos procesos de gran calado: el control estatal de la enseñanza y la necesidad de adaptarse a las exigencias oficiales. Se viven años de penuria y de lenta recuperación, aunque desaparece el Colegio Reunido (1847). La monarquía hará las paces con el papa en el Concordato de 1851 y se reconocerá el control eclesiástico de la enseñanza, en lo que toca a fe y costumbres. En 1857, la ley Moyano establecía una distinción clara entre la enseñanza pública y privada. Se iba desdibujando el carácter público de la Escuela Pía, aunque tuviera conciertos económicos de carácter municipal en algunas localidades.

Con el destronamiento de Isabel II en 1868 comenzaba el llamado Sexenio revolucionario: época de ensayos políticos, de avanzar en la separación Iglesia – Estado, aunque conservando el Concordato de 1851. Años de teórica libertad de enseñanza, pero de dificultades principalmente económicas. Se llegaba al límite de la posibilidad de sobrevivir como institución escolar. Los escolapios de España, a través del P. General, pidieron y obtuvieron un rescripto pontificio en 1873, por el cual se atenuaba, entre otras cosas, la gratuidad de las escuelas. Se abría así un camino cada vez más transitado hacia la casi desaparición de la gratuidad. Todavía, sin embargo, hubo fuerzas para aceptar la fundación de Utiel (1868).

Con la Restauración monárquica se iniciaba, desde 1875, la que algunos han dado en llamar la época dorada de la Provincia. Se aceleraron las fundaciones: Xàtiva (1877–1881), Alzira (1876), Castelló de la Plana (1897), Algemesí (1908), Grao de Valencia (1911-1936), Albacete (1924). La Masía del Pilar (Godelleta) de finca rústica pasó a ser casa de formación desde 1904 hasta 1958.

La Enseñanza Secundaria se potenció en detrimento de la Primaria. El Bachillerato se dotará de laboratorios, museos didácticos, espacios para la educación física, métodos de renovación pedagógica, enseñanza de lenguas modernas, etc. La casi única presencia de la Escuela Pía en el terreno educativo, tenía ahora que compartir espacio no sólo con las escuelas laicas y la enseñanza oficial, sino la de otras Congregaciones religiosas dedicadas a la educación. Se afianzaron así, a su vez, las clases separadas para gratuitos. El nivel del profesorado escolapio alcanzó una considerable calidad, como lo demuestran sus abundantes publicaciones de todo tipo e iniciativas de gran calado pastoral, aunque con su inevitable tributo apologético, tan característico de aquellos años. La huella de las Casas Centrales de Formación se iba dejando sentir.

La proclamación de la República en abril de1931 fue como un despertar brusco a la más dura de las realidades. Muy pronto la Constitución republicana, en su artículo 26, prohibía a las Congregaciones religiosas ejercer la enseñanza. Se arbitraron soluciones adaptadas a la nueva legislación y los colegios fueron reconvertidos en academias privadas, aunque con limitaciones para seguir ejerciendo de profesores en Bachillerato. Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, los colegios, uno tras otro, fueron clausurados a la fuerza. Los religiosos, a veces agrupados en alguna casa alquilada, sobrevivieron con sus ahorros o dando clases particulares. El comienzo de la guerra civil produjo la dispersión de los religiosos y el inicio de unos meses de extrema violencia contra todo lo que tuviera que ver con la Iglesia. El asesinato de 38 escolapios y la desaparición de los colegios, abrían la etapa más incierta y dolorosa para la Provincia.

Con el final de la guerra en 1939, comenzó la compleja tarea de la restauración. Se contaba con pocos religiosos, con muy escasos medios económicos, pero se optó, antes de asegurar lo mínimo para los religiosos (vivienda, manutención, etc.), volver a abrir las escuelas, incluso antes de acabar el inexistente curso 1938–39. Se limpiaron y adecentaron los edificios, con curas de urgencia para restañar las heridas más profundas. En lo religioso se produjo una reafirmación de la identidad católica, que llevó, en alguna ocasión, a cuidar más las manifestaciones externas de la fe que el cultivo interior.

Una tarea sobrehumana para tan pocos, que fue dejando secuelas en la salud de algunos religiosos, la falta de preparación, el comienzo de las defecciones. Hubo que atender a las nuevas exigencias oficiales sobre titulaciones académicas, planes de estudio, orientaciones ideológicas, etc. Más allá de las clases de Religión y Catequesis, de la vida sacramental, se potenciaron nuevos rumbos para la Pastoral: grupos juveniles, ejercicios espirituales, actividades apostólicas, etc. La aplicación de los grandes cambios nacidos de la Ley General de Educación (1970) significó casi un volver a empezar.

Por fin llegó la hora de América. Nicaragua, República Dominicana y Costa Rica, se convirtieron en nuevas zonas para el ministerio escolapio, a pesar de la penuria de religiosos, las dificultades de las casas de formación, la escasez de medios humanos y económicos, a veces suavizados por las aportaciones de los internados, a costa de multiplicar horas de trabajo. Se cierran las casas de Alzira (1950), Yecla (1950-1959), Albarracín (1976), la Residencia Universitaria, La Masía del Pilar. Se fundan el Colegio Calasanz (1954), con su gran internado, Malvarrosa (1963), el COPP, Buñol (1988 – 2005), las parroquias, las nuevas casas de formación, etc. Desde el comienzo de los años 70 del siglo XX, el número de religiosos baja. Los colegios ven aumentar su profesorado seglar, que exige nuevas estrategias, nuevos esfuerzos que sumar a los de cada día.

Y ya en crónica apresurada: más leyes, conciertos económicos con la Administración, desconcierto ante los cambios tan apresurados en todos los terrenos, el pluralismo social, la secularización... Pero también el aumento de religiosos desde finales del pasado siglo, el afianzamiento de la Escuela Pía americana, las nuevas iniciativas pastorales, la demanda de puestos escolares en nuestros centros...

Mirando hacia atrás, excusando lo que hay de debilidad y limitación, el hilo fuerte y tenaz que ha dado coherencia y continuidad a nuestra Provincia ha sido la fidelidad al ministerio educativo calasancio, con todo lo que implica. Defenderlo, como se ha podido, ha sido el designio vertebrador de nuestra Comunidad provincial, junto con el recuerdo agradecido a los que nos han precedido, a los que plantaron aquel árbol ad majus pietatis incrementum.

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viernes, junio 13, 2008

Un SÍ de esperanza

ITAKA – ESCOLAPIOS, VALENCIA

Campaña de becas escolares

Itaka-Escolapios Valencia es una fundación de la Escuela Pía de Valencia que pretende dar cobertura legal y presencia social a proyectos en nuestro entorno y en otros continentes.

Apuesta por la educación como la mejor manera de transformar el mundo y preparar un mañana mejor, haciendo que las nuevas generaciones aporten con responsabilidad lo mejor de sí mismos.

Por este motivo, entre nuestros proyectos, destacan los de carácter educativo, entre los niños, niñas y jóvenes de nuestra realidad y en países del Sur.

La labor de Itaka-Escolapios se desarrolla básicamente en torno a tres ámbitos: la cooperación al desarrollo, la sensibilización social y el voluntariado social.

¿Por qué decir SÍ?

* Porque esta fórmula de solidaridad y ayuda, si es dialogada en casa y conlleva decisiones familiares de “austeridad compartida”, nos sensibiliza y educa en la actitud pro-social.
* Porque tenemos un contacto ‘directo’ con las personas, en nuestro caso niños y sus familias, que reciben nuestra ayuda. Porque de este modo conocemos mejor y nos preocupamos más de la realidad vital de nuestro becado.
* Porque para toda persona, y más si es cristiana, todo necesitado es hermano, y todo hermano requiere mi cuidado y dedicación.

¿En qué consiste el SÍ?

* Asegurando las condiciones básicas de educación reglada de un niño o niña de los colegios de la Viceprovincia Escolapia de Centroamérica y República Dominicana como un modo de solidaridad.
* Sufragando los gastos educativo-escolares que ese niño necesita durante el curso escolar, según establezcan las previsiones de los colegios.
* Con el compromiso mínimo de un curso escolar, y con el deseo de asegurar todo el período escolar básico.

¿Qué relación tengo con mi becado?

El becado debe enviar dos cartas durante el curso y el padrino se compromete a contestarlas, porque siempre es un estímulo. Todas las cartas se enviarán por medio de los centros educativos, de modo que se preserve la privacidad mutua.

¿Cómo se gestiona el SÍ?

* Cada colegio de la Provincia ha de animar e informar sobre esta iniciativa a la comunidad educativa del centro. También debe coordinar y facilitar la información, y la relación con los colegios de la Viceprovincia.
* La decisión y el pago íntegro ha de hacerse durante el curso, para que el centro y las familias beneficiadas puedan hacer sus planificaciones particulares.
* El dinero no es entregado a la familia, sino que es gestionado por Itaka-Escolapios y la Viceprovincia de Centroamérica y República Dominicana.
* Las becas irán destinadas a los colegios de La Romana (República Dominicana), Managua y León (Nicaragua).
* Itaka-Escolapios tiene la responsabilidad de informar al padrino sobre el proyecto de Becas Escolares cada año, así como de otras actividades realizadas por la Fundación.

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