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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

miércoles, julio 28, 2010

Niños y ordenador, Valenci

La mayoría de los casi 280 mil niños de la Comunidad Valenciana
de entre diez y 15 años accede a la tecnología de forma habitual

Los niños valencianos usarán el ordenador sin control este verano

Esta semana se acaban de entregar las notas a nuestros hijos en la Comunidad Valenciana. Aprueben o suspendan, ellos tienen previsto pasarse un buen número de horas cada día con la Play, el ordenador y el resto de los aparatos tecnológicos que los padres ponemos a su alcance. Adicciones Digitales quiere concienciar a los padres de la necesidad de poner un límite a ese abuso.

No podemos olvidar que de los 280 mil niños de la Comunidad Valenciana con edades entre los 10 y 15 años, el 95,8 por ciento ha utilizado el ordenador durante los últimos tres meses, frente al 94,5 de la media nacional. Además, el 83,7 por ciento ha navegado por Internet durante los últimos tres meses. A nivel estatal el porcentaje asciende al 85,1. Son algunos de los datos que aporta el Instituto Nacional de Estadística que refleja que el 67,9 por ciento de esos niños de la Comunidad Valenciana dispone, además, de teléfono móvil, frente al 68,4 por ciento de la media nacional. Lo más grave de todo ello es que todos esos aparatos y aplicaciones se utilizan sin el menor control paterno.

Según Juan Romero, portavoz de Adicciones Digitales, “en nuestra larga experiencia con alumnos, padres y profesores, hemos constatado que, históricamente, los adolescentes valencianos dedican su tiempo de ocio a la tecnología, y olvidan otras facetas como la lectura o salir a la calle”

Adicciones Digitales es una organización que imparte charlas, conferencias y organiza seminarios dirigidos a adolescentes, jóvenes, padres, profesores y profesionales en general con el fin de mostrarles cómo hacer un uso saludable de la tecnología. Realiza sus actividades en colegios, universidades, centros sociales y empresas, tanto en la Península como en las islas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

“Durante las últimas semanas las preguntas más frecuentes que me hacen los padres valencianos se refieren a lo que van a hacer sus hijos durante los próximos meses. Porque los chavales asumen que vacaciones y ordenador son lo mismo. No quieren que se pasen todo el día con la maquinita, pero no saben cómo evitarlo”, señala Romero.

Desde Adicciones Digitales señalan que evitar este abuso se puede lograr por las buenas o por las malas. “Por las buenas, negociando con los chavales el tipo de actividades que van a realizar durante estos meses de calor. Los padres propondremos algunas y los hijos otras, lo más probable es que sean totalmente diferentes. Luego habrá que hallar un punto de encuentro entre ambas posturas”.

El portavoz de Adicciones Digitales considera que lo mejor es llegar a un acuerdo, porque por las malas es bastante más desagradable y crea mal ambiente. “Lo cierto es que los chavales, por muy buenas notas que hayan sacado, no pueden pasarse todo el día tumbados en el sofá con la Play, viendo la tele o enganchados al ordenador” señala Romero, que quiere dejar muy claro que una de las señas de identidad de su organización es, precisamente, que son políticamente incorrectos. “No vamos a recomendar que los chavales hagan lo que quieran, aunque es lo más fácil y cómodo. Incluso aunque lo hayan aprobado todo con sobresalientes. Los padres tenemos que preocuparnos constantemente por lo que hacen nuestros hijos. Y evitar el abuso de la tecnología es una forma de hacerlo”.

Si ese acuerdo no es posible habrá que buscar otros métodos. El control del ordenador directamente por parte de los padres, es una opción. Si los padres no entienden de informática, que es bastante habitual, porque no todos los valencianos tenemos los conocimientos necesarios, lo mejor es recurrir a profesionales que nos puedan solucionar el problema, incluso de forma remota. Por eso, Adicciones Digitales recomienda a Cobertura Informática (www.coberturainformatica.com ), un grupo de profesionales que se encargan de gestionar el uso que se hace de los ordenadores aunque los padres no sepan manejar estos aparatos. Lo hacen sin necesidad de visitar el domicilio del usuario y garantizan que los hijos solo tendrán acceso a los ordenadores cuando los padres lo consideren oportuno.

“Al final lo que tenemos que lograr es que nuestros hijos disfruten de lo que les gusta, que generalmente es lo tecnológico. Pero también han de realizar otras actividades y aprovechar para desengrasar ese anquilosado cuerpo que se supone que ha pasado muchas horas del curso pasado sin hacer demasiado ejercicio” concluye Romero.

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viernes, junio 25, 2010

El trabajo infantil: una dolorosa realidad

=En el Día Internacional del trabajo infantil=
Mtra. Claudina Salazar Serrano
Navegar Juntos, VI.2010

En México, como en muchos países, existen niñas y niños que prestan sus servicios por diversas causas, entre ellas para ayudar a sus padres con la economía del hogar o bien para ganarse el alimento del día. En ambos casos, resulta aterrador saber que en estos tiempos en los que la sociedad afirma que los niños y los jóvenes son la esperanza del futuro, aún haya algunos que en vez de asistir a una escuela o que tengan el derecho de disfrutar su niñez jugando, deban ir a trabajar para poder labrarse un futuro prometedor que dista mucho de serlo.

No es ajeno a nosotros saber que cuando un menor trabaja, está expuesto a salarios mal remunerados, a pobres o nulas prestaciones de ley, en los casos en los que las hay, o bien a ser víctimas de abusos, maltrato y explotación casi siempre por parte de un mayor, ya sea en las calles, en algún establecimiento o en su propio hogar al obligarlos a realizar labores domésticas porque ambos padres trabajan. Para algunos esta afirmación pareciera absurda, para muchos otros esta situación es una realidad; sólo basta ver en cada uno de los cruceros de esta ciudad la cantidad de niños que se ofrecen para limpiar un parabrisas, tragan fuego o bien tienen en sus manos algún muñeco de moda que venden en vez de jugarlo.

Acaso se nos olvidó que en este país, como en muchos otros en el mundo, es ilegal que los menores de 15 años trabajen en fábricas, en el campo o en las calles y que los jóvenes de 16 que lo hacen, deben hacerlo bajo supervisión o permiso de los padres, en condiciones salubres, seguras, en horarios diurnos y donde no se expidan bebidas alcohólicas. Sin duda esto no es cuestión de olvido, es una verdad lastimosa que se vive hoy en día, cercana y propia a nosotros. El punto es que por los motivos que sean, se sigue exponiendo a un niño a condiciones de riesgo que más que favorecer su adecuado desarrollo, aletarga la posibilidad de que en un futuro puedan llegar a ser adultos comprometidos, honestos, leales, responsables e íntegros social y emocionalmente. No se trata de culpar a unos cuantos por esta problemática; se trata más bien, de no olvidar que como sociedad contribuimos por mucho, con una silenciosa y ciega complicidad creyendo que al dar una moneda en la calle o poner al chico a lavar un auto para que se gane unos pesos en vez de robarlos, estamos facilitándole la posibilidad de que tenga una vida digna.

Tal vez la solución no sea el dejar de hacerlo, sino analizar las intenciones personales de cada uno de nosotros al practicar este ejercicio de aparente ayuda al otro, y dejar de creer que si eludimos la realidad porque nos lacera, es porque no existe.

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jueves, diciembre 24, 2009

Día mundial de la infancia

Psic. Claudina Salazar Serrano
Catedrática de la Licenciatura en Psicología, UCC
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América, XI.2009

¿Quién no ha reaccionado a la sonrisa de un niño?, ¿quién no se ha conmovido con su cara de sorpresa cuando toca por vez primera una planta o una hormiga?, ¿quién no ha sido testigo de su decepción cuando se le cae su paleta y llora? Todos, -al menos eso creo-, hemos tenido alguna buena experiencia con ellos, seamos madres o no, pero sin importar cuál sea el caso, nos han provocado sensaciones auténticas que difícilmente se pueden expresar con palabras, algunos les llamamos amor, ternura, deseos de protección o afecto; otros lo llaman instinto materno y otros más explican este vínculo afectivo por la liberación de una sustancia cerebral llamada oxitocina, la cual se libera al momento del parto o en respuesta a la estimulación por la succión del bebé provocando lazos de confianza entre la madre y el niño.

Cualquiera que sea la postura que tomemos, podríamos preguntarnos entonces si todas las que han sido madres o quieren serlo poseen ese instinto; pero resultaría muy arriesgado asegurarlo porque si esto fuera así, entonces cómo podríamos explicarnos los abandonos, maltratos, muertes por privación afectiva o de alimento; y por el contrario, niños afortunados que tienen de sus padres amor, protección y una vida digna. Tal vez no haya una explicación certera de lo antes dicho, pero lo que sí es cierto es que reducir este apego madre – hijo sólo a partir de explicaciones biológicas, no sería lo conveniente ya que sin duda el ambiente y la historia de vida, influyen de manera importante en la relación que el menor mantiene con los miembros de su familia o de sus cuidadores quienes son los encargados de procurar su bienestar físico, social y emocional.

Por lo anterior, valdría la pena preguntarnos: ¿para qué queremos tener hijos?, si es por nuestro deseo de trascender y contribuir con la evolución de la humanidad o para crear un vínculo emocional con nuestra pareja de la que nos sentimos distanciados, para dar un hermanito, o bien para cumplir con las expectativas de la familia y de la sociedad, cuando en realidad considero que la única respuesta válida es para ofrecerle todo lo que se merece; tal vez las respuestas no sean lo que deseamos escuchar, pero reflexionar sobre los motivos que tenemos al adquirir esta gran responsabilidad podría reducirle al niño complicaciones para relacionarse, o expectativas de los padres que no pueden o no saben cómo cumplir y por ende fracasos escolares o bien sentirse responsables de mantener unida una familia que desde antes que naciera, ya se había quebrantado .

Tal vez estas experiencias de vida no se puedan evitar del todo, pero sin duda podríamos evitar que se hagan crónicas. Está por demás decir, que las experiencias de la infancia pueden llegar a marcar la vida adulta; no debemos olvidar que la infancia es una edad decisiva que tiene sus propias características y que si nos tomamos la molestia de conocerlas podríamos favorecer el desarrollo de un mundo mejor para todos.

¡Cuidemos la infancia desde el inicio de la vida!

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lunes, noviembre 23, 2009

¿Videos educativos?

Disney devolverá el dinero de "Baby Einstein" por no ser vídeos educativos
25 de octubre de 2009
La Nación, 27.X.2009

Washington, 25 oct (EFE).
The Walt Disney Company ofrecerá a los padres la posibilidad de reembolsarles el dinero por la compra de los vídeos de "Baby Einstein", ante las quejas de que no son educacionales ni incrementan el intelecto de los bebés.

Según informa hoy The New York Times, la decisión de la empresa responde a las presiones de un grupo conocido como Campaña para una Infancia sin Anuncios, que en el 2006 acudió ante el órgano competente para denunciar que estos vídeos no eran educacionales.

"Baby Einstein", fundada en 1997, fue una de las primeras compañías que entraron en el mercado de los vídeos televisivos para bebés, en los que ofrecían grabaciones sencillas con música, marionetas, formas, colores y unas cuantas palabras.

El éxito de la empresa fue rápido y en 2001 fue adquirida por Disney, que añadió a la colección libros, juguetes, cartas y nuevos vídeos, bajo las marcas "Baby Mozart", "Baby Shakespeare" y "Baby Galileo".

La popularidad de los vídeos se extendió por los hogares estadounidenses, y de hecho se calcula que uno de cada tres bebés de seis meses a dos años ha estado expuesto a uno de estos vídeos de entretenimiento, aunque los pediatras recomiendan que los niños menores de esta edad no vean televisión.

La Campaña para una Infancia sin Anuncios pidió en el 2006 que la compañía retirara la palabra "educacional" de los vídeos, y tras esta acción siguió presionando para que se reembolsara el dinero a los padres, según explica The New York Times.

"Disney nunca ha tenido que rendir cuentas por eso, y los padres nunca recibieron una compensación. Por tanto, decidimos compartir nuestras investigaciones y nuestra información con un equipo de abogados expertos en salud pública", dijo al diario la directora de la campaña, Susan Linn.

El año pasado, los abogados amenazaron a Disney con poner en marcha una demanda colectiva por "prácticas engañosas", dado que los vídeos se promocionan como beneficiosos para el desarrollo del niño, se consideran falsos.

Algunos estudios citados por los abogados explican que la temprana exposición de los bebés a la televisión les puede provocar problemas de déficit de atención cuando crezcan.

Los abogados dijeron que no presentarían la demanda si Disney se comprometía a reembolsar el dinero de los vídeos adquiridos desde 2004, a lo que accedieron.

Así, la compañía "Baby Einstein" ofreció devolver el dinero de hasta cuatro dvd por hogar entre el 5 de junio y el 5 de septiembre, y ahora lanzó una nueva oferta de devolución hasta el próximo 10 de marzo.

En su página web, la directora general de Baby Einstein Company, Susan McLain, ha cargado contra la campaña de ataques del grupo que lidera Susan Linn, y afirma que los vídeos de la empresa nunca se promocionaron como "educacionales".

Según explica, la empresa decidió extender la campaña de reembolsos, no por la presión del grupo, sino por la confianza que tiene en el producto y en la fidelidad de sus clientes.

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sábado, junio 13, 2009

Día mundial de los niños y niñas víctimas de la agresión (P.O. Reyes, VI.09)

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América


A nivel mundial la agresión hacia los niños y niñas va en aumento; cada año en lugar de disminuir las estadísticas revelan que en diversos lugares de nuestro planeta sigue creciendo; si revisamos el estado mundial de la infancia elaborado por la UNICEF podremos percatarnos de lo anterior (www.unicef.org/spanish/sowc06). Los organismos nacionales e internacionales han diseñado diversas estrategias para evitar el maltrato infantil; sin embargo los resultados no son los esperados.

Es cierto que hoy en día es difícil que a un niño se le maltrate en la escuela o en otros espacios donde tradicionalmente era común; sin embargo en el hogar se está dando de diversas formas. Por otro lado también hay que agregar el maltrato que cometen las redes de traficantes de niños y niñas, que es el que más aumento tiene.

El maltrato infantil se define como "cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo".(Centro Internacional de la Infancia de París).

La clasificación más común de maltrato, nos dice que éste puede ser: físico, sexual, emocional e institucional. Todos estos tipos se hacen presentes en México y en el mundo, además de que un mismo niño puede padecer todo tipo de maltratos de manera simultánea.

Otro tipo de maltrato que va en aumento es el que les ocasionan otros niños, a veces tan doloroso o más como el que les puede infringir un adulto.

Las guerras son otro elemento que propicia el maltrato en el infante, y genera más víctimas de las que normalmente pensamos porque los niños y niñas son utilizadas desde antes que cumplan los 12 años como soldados, y aunque no participen directamente si el país donde vive padece guerra, sufrirán más que un adulto por todas las limitaciones que se ocasionan. Por lo anterior en 1982 la Asamblea General de la ONU, declaró el 4 de junio como el “Día Mundial de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión” de acuerdo a la resolución ES-7/8.

En Latinoamérica vivimos en una sociedad rodeada de niños; por donde quiera emergen, hacia donde volteamos aparecen, lo cual es algo muy bueno porque donde hay un niño hay esperanza y una gran semilla de amor. Pero cada uno de ellos necesita de nuestra protección, al estar viviendo una de las etapas más vulnerables; por lo tanto es indispensable que cada vez que nos topemos con un niño le brindemos apoyo y cuidado.

Una de las principales protecciones que puede tener un niño, es el recibir información sobre el maltrato y la agresión de la cual puede ser víctima; es indispensable que se le hable de esa posibilidad de una manera didáctica, y además debe de saber que cuenta con nuestro apoyo; de esa forma sabrá que puede confiar en un adulto. Así podremos dar pasos para que los niños a nuestro alrededor no vivan algún tipo de agresión, ni sean víctimas del maltrato.

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martes, marzo 10, 2009

EL NIÑO AMIGO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

(2 TIM 3, 14-16)
Rafael Belda
2 – Albada, XI.08
"Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia." 2 Tim 3, 14-16

Introducción

El P. Provincial me ha pedido una sencilla reflexión acerca de la Palabra de Dios en relación con los niños. Y me alegra poder ofrecerla en el contexto eclesial del recién concluido Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia (5-26.X.2008 / XII Asamblea General Ordinaria).

Abordar la relación entre la Palabra de Dios y los niños que el mismo Señor nos confía es un tema que supera los límites de nuestra revista provincial; requeriría ser tratado monográficamente desde distintos ámbitos. La sólida, fecunda y rica experiencia al respecto en el Oratorio de Niños Pequeños, bien merecerá -en este año de la Palabra- una de esas preciosas Jornadas de Vida Espiritual de los Niños que solemos celebrar cada dos años.

Cierto es que en la vida de la Iglesia la preocupación por el niño no ha sido siempre la misma, ni en intensidad ni en calidad. Pero también es verdad que desde los inicios se han dado elementos comunes de interés por la infancia, manifestados en la educación, la evangelización, la vida de familia y la inserción en la vida litúrgico-sacramental. La Iglesia ha considerado siempre a los niños como miembros activos de la misma. "El niño es capaz de hablar a Dios y de vivir con él", es una afirmación de los obispos franceses realizada en Lourdes, en 1975, con la que se quiso acentuar el valor del bautismo recibido incluso al poco tiempo de nacer.

Cada pequeño, a condición de que sea educado - evangelizado, puede vivir de Dios y conceder a éste un lugar privilegiado en lo más íntimo de sus actividades y de su vida. La Iglesia, en sus documentos y en sus Pastores, no ha dejado de manifestar constantemente la urgente misión de evangelizar y educar a todos los niños para que esta generación experimente la salvación que viene con Jesucristo.

Acerquémonos un poco -en estas páginas- a un hombre de la Palabra que lo fue por el trato asiduo que, desde su primera infancia, tuvo con las Sagradas Escrituras.

Un niño bíblico, amigo de la Biblia

Timoteo es un niño que parece haber sido especialmente bendecido por el Señor; poco o nada sabemos de su infancia, pero lo que Pablo nos recuerda en la IIª carta dirigida a su nombre, nos puede servir de mucho para entender qué trascendencia absoluta tiene una infancia sembrada con la Palabra de Dios.

Timoteo significa literalmente “Temeroso de Dios”. Nació en Listra, hijo de padre gentil y de una mujer judía creyente (Eunice), que se convirtió pronto al cristianismo. Parece ser que el buen testimonio de los cristianos de Listra fue el motivo por el que Pablo lo tomara por compañero y confidente en sus viajes apostólicos. Y es el mismo apóstol de los gentiles quien nos ofrece un dato importante sobre la niñez de Timoteo, de quien dice que desde pequeño se familiarizó con las Sagradas Escrituras (cf. 2 Tim 3, 14-17).

Es importante este dato por sus consecuencias educativo - pastorales. Los psicólogos modernos aseguran lo que ya la Biblia confiesa y muchos santos testifican: que lo vivido en la primera infancia marca, de manera profunda e indeleble, la vida de cada persona.

Traigamos a colación a la reina Ester, y observemos cómo, en su angustiosa y confiada oración ante Dios intercediendo por su pueblo condenado al exterminio, le recuerda al Señor que “oí desde mi infancia, en mi tribu paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel de entre todos los pueblos, y a nuestros padres de entre todos sus mayores, para ser herencia tuya para siempre, cumpliendo en su favor cuanto dijiste ” ( Est 4, 17). Y el recuerdo de esas palabras sobre la elección de su pueblo, quedó grabado en su corazón de niña y en su mente infantil... y ahora, en el momento de la dura prueba, emergen a su memoria creyente, emocional y afectiva, y aquellas palabras de fe recibidas en la infancia le sirven como tablas de salvación en medio del naufragio de su pueblo...

La Palabra y el Amor... ‘a teneris annis’

En Timoteo podemos constatar cómo lo sembrado en la niñez, un día crece y produce frutos. El mandato de Israel en la oración del Shemá, lo dice expresamente: “¡cuéntalo a tus hijos, Israel!” (cf. Dt 6, 7). Es voluntad de Dios que los niños reciban las palabras de las Sagradas Escrituras ya desde pequeños, y muchos escolapios (religiosos y laicos) creemos que es de vital trascendencia que el niño escuche la Palabra de Dios desde la más temprana edad, igual como es vital ser alimentado, cuidado, amado desde el seno de su madre. No es acertado creer que se debe esperar a tener desarrollado completamente el nivel de comprensión lógica, o el nivel de consciencia cognitiva (o plena), o tener mayores destrezas intelectivas para dar a los niños la Palabra de Dios. En la infancia, puede que la inteligencia de los niños no alcance todavía a comprender como a los adultos nos gustaría, pero ciertamente entienden a su nivel, y la Palabra escuchada provoca una respuesta en el corazón de cada pequeño; sembrada en la tierra fértil de la infancia producirá frutos de salvación, a su tiempo. Además, el espíritu que nos habita por el Bautismo, capta, recibe, y va transformando, lenta e imperceptiblemente, el corazón de cada hijo de Dios. Incluso en los no bautizados que escuchan la Palabra, ella misma les despierta a la fe y logra entusiasmar sus corazones hasta pedir -por iniciativa propia- el Sacramento.

Cuando la Palabra es entregada y acogida, aceptada por lo que es, aunque no se comprenda completamente como es, el potencial divino que encierra produce en nosotros una auténtica transformación en Cristo, llegando a hacernos “palabra” de él, aconteciendo así la verdadera vida cristiana.

Sagradas en verdad son las Escrituras que no sólo santifican en verdad, sino que también divinizan (afirma san Cirilo de Alejandría). Podemos decir que el Señor mismo se encarna dentro de nosotros cuando aceptamos que su Palabra venga a vivir dentro de nosotros (dice rotundamente Pablo VI). Así es también como el apóstol de los gentiles engendraba a sus fieles en la fe, con la predicación de la Palabra, haciéndoles nacer a una vida nueva en Cristo por medio del Evangelio (cf. 1 Co 4, 15).

La Palabra de Dios es Palabra de amor; y el amor no es necesario comprenderlo en todos sus recovecos; lo necesario es vivirlo con la mayor intensidad posible, es decir, conocerlo experiencialmente. En el Oratorio (ONP), hemos descubierto con asombro que cada niño puede creer en la Palabra sin haberla comprendido como los adultos creemos que deberían comprenderla. El niño comprende según su nivel propio de comprensión; que este nivel no sea el nuestro (el de los adultos) no significa que no exista. La capacidad de amor y de acogida en un niño es anterior y mayor a la capacidad de comprensión intelectual; muchas veces acogen la Palabra y “se la creen” porque se sienten y se saben amados por Ella y por quienes se la transmitimos; acogen la Palabra como se acoge y se cree el amor de los padres sin explicación previa del mismo. El corazón humano tiene razones que la razón no puede comprender. Cuando los niños se sienten amados por quien le pregona la Palabra, entonces la creen, la aceptan, la aman y la guardan consintiendo a su gracia; y la misma Palabra va haciendo en el interior de cada pequeño un camino de conversión que dará fruto a su tiempo. Los niños nos han enseñado que si no hay transmisión del amor no hay transmisión de la fe. Sólo el amor es digno de fe. Dios, con el don de su Espíritu, ilumina el corazón y la razón de cada pequeño por medio de su Palabra amorosa. Todos los niños son susceptibles de esta iluminación del amor. Todos son sensibles a ella. Todos la necesitan. Todos la quieren. Todos la buscan, aún sin saberlo. A todos salva.

Desde la experiencia del Oratorio podemos afirmar que una entrega cordial de la Palabra permite a cada niño ser conducido, guiado y orientado por Ella. Les enseñamos a recordarla hasta que logra instalarse allí mismo, en el centro del ser que llamamos corazón, sede de la voluntad y centro de las decisiones. Y les va configurando en su propia vida. El valor antropológico de esta constatación es muy alto. “¡Escucha!” es el primer mandato a Israel (Dt 6, 4). ¡Somos lo que escuchamos!, y por ello, no debemos dejar de anunciar, a tiempo y a destiempo (cf. 2ª Tim 4, 2), la Palabra entre los niños especialmente.

El fruto adulto de la Palabra... ‘foelix totius vitae cursus’

Hay muchos niños que, como Timoteo, reciben la Palabra desde pequeños y van creciendo con ella. Y este crecer con la Palabra de Dios, hace que Timoteo sea, de mayor, un fiel discípulo de Pablo (cf. Hch 16, 1 y 2ª Cor 2, 13), un discípulo querido, hijo en la fe (cf. 1ª Tim 1, 2), hijo de Dios (cf. 1ª Tim 6, 11), militante de la Palabra recibida y defensor del Evangelio (cf. 1ª Tim 1, 18; 6, 12), combatiendo al enemigo con el propio testimonio de su experiencia (cf. 2ª Tim 1, 8). Un combate y un testimonio para el que se ha preparado, que ha requerido una formación desde niño, en la sana doctrina, por medio de la escucha y la lectura (cf. 1ª Tim 4, 13), lo que le ha convertido en maestro siendo discípulo, porque ahora es él el que proclama a toda hora (cf. 2ª Tim 4, 2) para que todos los hombres se salven (cf. 1ª Tim 2, 4).

Timoteo será el distribuidor de la Palabra (cf. 2ª Tim 2, 1), el evangelizador (cf. 2ª Tim 4, 5), el buen ministro (cf. 1ª Tim 4, 6) que nadie despreciará a pesar de su juventud (cf. 1ª Tim 4, 12), porque el mensaje que lleva es el mensaje que aprendió desde pequeño y que viene de Dios (cf. 2ª Tim 3, 14-16). Nada de esto habría sido posible sin la infancia creyente que Timoteo vivió; ninguno de estos frutos se habrían podido cosechar sin una siembra previa... Ésta es necesaria y, cuanto más temprana sea, mejor, porque las raíces serán más fuertes y más profundas.

Nuestros niños pueden vivir de la Palabra

En el Oratorio conocemos a niños que vibran con los episodios de la historia de la salvación y, sobre todo, cuando les hablas de Jesús, de sus palabras, sus acciones, curaciones, milagros, etc. Estos niños tienen depositada en sus corazones la semilla de la fidelidad y pueden llegar a ser perfectos pregoneros del mensaje, auténticos difusores de la Buena Noticia, verdaderos agentes de evangelización, si con ellos se hace un buen cultivo de la siembra a teneris annis, es decir una conveniente educación en la fe, desde la primera infancia, posibilitando que la Palabra crezca con ellos y en ellos.

Hay un versículo que anima e impulsa a todos los niños a una activa tarea de evangelización en la Iglesia y para el mundo: “que nadie menosprecie tus años” (1ª Tim 4, 12), el mensaje de que eres portador no es tuyo -no es una niñería-, sino de Dios, inspirado por Él (2ª Tim 3, 16).

Cuando se comunica la Palabra de Dios a los niños, se les pone ante una presencia real de Cristo -latente en el A.T., patente en el N.T.- (cf. Dei Verbum, 16), y este encuentro entre Jesús y cada niño está lleno de gracia, lleno de salvación, es unción, consuelo, luz y promesa en el corazón de cada pequeño. Con la Palabra aprenden -desde la primera infancia- a discernir el bien del mal, al tiempo que se saben habitados por Dios y aprenden a dialogar con Él en una oración hecha de espíritu y verdad. La Palabra de Dios, que es viva y eficaz (cfr. Heb 4, 12), alegra a cada niño que la recibe, pues Ella misma les hace saber que son depositarios de secretos que el Padre revela a sus pequeños (cf. Lc 10, 21). Los niños, que acogen con agrado lo que Dios les dice en el Libro, van, poco a poco, conociendo la dicha y bienaventuranza que existe entre aquellos que escuchan la Palabra y la ponen en práctica (cf. Lc 11, 28). Saben que es Palabra del Dios vivo (Jr 23, 36), del Dios de la vida verdadera. Y porque la Palabra está viva, es generadora de vida en quienes la acogen (cf. Jn 6, 63 / Hch 5, 20; 7, 38; Flp 2, 16). Los niños van aprendiendo paulatinamente que quien vive de la Palabra ninguna muerte tiene dominio sobre él (cf. Jn 8, 51). Los jóvenes que durante la infancia recibieron en su corazón, en su mente y en su espíritu la buena siembra de la Palabra, reconocen con el apóstol Pedro que sólo Jesucristo les ha dado Palabras de Vida eterna (cf . Jn 6, 68).

Dios ha elegido a los niños -y a los que son como ellos- para anunciar al mundo Su Misericordia. Los niños han conocido el Amor de Dios manifestado en Jesús; y éste es el Evangelio que están llamados a anunciar. Los niños podrán ser misioneros en la Iglesia, portadores de la Buena Noticia, porque antes fueron receptores de la Buena Nueva de la Palabra. Ojalá sean siempre acogidos, porque con ellos viene el Reino.

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viernes, noviembre 28, 2008

Día Mundial de la Infancia

José Hugo Juárez Álvarez
Navegar Juntos, 2Qxi.2008


En 1954 la Asamblea General de la ONU recomendó (resolución 836) que todos los países instituyeran el Día Universal del Niño, fecha que se dedicaría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños del mundo. La Asamblea sugirió a los Gobiernos que celebraran el día en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente. El día 20 de noviembre marca la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Por más de 50 años, su misión ha sido la de promover y proteger los derechos y necesidades de los niños y niñas del mundo, ayudar a satisfacer sus necesidades básicas y aumentar las oportunidades que se les ofrecen, para que alcancen plenamente su desarrollo.

La UNICEF lleva a cabo su labor en 191 países por medio de programas de país y Comités Nacionales. De aproximadamente 7.200 puestos con que cuenta la organización, un 88 % está ubicado sobre el terreno. Hay ocho oficinas regionales y 126 oficinas en países de todo el mundo, así como un centro de investigaciones en Florencia, una dependencia de suministros en Copenhague y oficinas en Tokio y Bruselas. La sede del UNICEF está en Nueva York.

Según Unicef, cerca de 6 millones de niños menores de cinco años mueren cada año en el mundo por desnutrición y son más de 100 millones -en cifras de la Campaña Mundial por la Educación (CME)- los niños y niñas a los que les está vedado el derecho a la educación por no poder ir a la escuela. Muchos de ellos debido a que se encuentran trabajando: la OIT (Organización Internacional del Trabajo) los cifra en más de 220 millones, 126 de los cuales realizan trabajos peligrosos y 10 sufren explotación.

Sin embargo, los datos no acaban ahí y, mientras que 150 millones de niñas -y 73 millones de niños- sufren abusos sexuales, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), se calcula también que por lo menos 275 millones de niños son testigos de casos de violencia doméstica y que entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a mutilación/ablación genital. Por otro lado, más de un millón de niños se encuentran encarcelados y expuestos a todo tipo de torturas y agresiones en las prisiones, tal y como denunciaría recientemente la ONG Save the Children. Las cifras hablan por sí solas y deben llevarnos a reflexionar y a implicarnos en la resolución de los conflictos de las generaciones futuras. Cómo dejar de meditar tanta sabiduría encerrada en aquellas palabras del Maestro: “Dejad que los niños vengan a mí porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos” ¿Qué podemos hacer hoy por la niñez, tanto instituciones como particulares para salvaguardar los derechos de los niños?

José Hugo Juárez Álvarez
Centro de Pastoral del CCC

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