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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

miércoles, marzo 30, 2011

Paro en España 14.III.2011

La preocupación por el paro sigue en ascenso con la clase política consolidada como tercer problema

09 de Marzo de 2011

http://www.lukor.com/not-esp/11030902.htm

Europa Press

La preocupación por el paro en España se anotó el pasado mes de febrero su mayor marca de los últimos 14 años, según refleja el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hecho público este miércoles, que consolida en el tercer puesto en la lista de problemas nacionales a la clase política, a la que se suma en el séptimo lugar el Gobierno, los políticos y los partidos.

La encuesta se basa en un total de 2.471 entrevistas personales y domiciliarias realizadas en 236 municipios de 48 provincias entre el 1 y 11 de febrero y tiene un margen de error de más/menos 2 por ciento.

En concreto, el desempleo es citado en un 83,9 por ciento de respuestas, un punto y medio más que en el mes anterior, alcanzando su marca más alta de lo que va de siglo. Hace justo un año, en marzo de 2010, el paro logró su récord anterior, con un 82,9 por ciento.

Estos registros siguen siendo los mayores de los últimos 14 años. En abril de 1997 la preocupación por el desempleo se situó en un 87,6 por ciento y en octubre de ese mismo año consiguió un 85,3 por ciento menciones. En cualquier caso, el récord de mediados de los años 80, cuando el paro era citado como un problema por el 94 por ciento, parece que aún queda lejos.

En segundo lugar vuelven a figurar los problemas económicos, con un 51,6 por ciento de menciones, frente al 53 por ciento que sumó en enero. Aun distante del segundo problema y bajando también ligeramente respecto a enero, en el tercer puesto vuelve a figurar la clase política (17,8 por ciento).


EL GOBIERNO, LOS PARTIDOS Y LA CORRUPCIÓN

El CIS elabora esta relación de problemas en función de las respuestas espontáneas de los encuestados y por eso un mismo asunto o colectivo puede estar representado en dos categorías, como sucede con la clase política.

Esto hace que, además de como tercera preocupación, en el séptimo lugar se mencione a "el Gobierno, los políticos y los partidos", con el 5,3 por ciento de contestaciones, muy cerca del 5,6 por ciento de alusiones que recaba el terrorismo de ETA, y que más abajo haya otro epígrafe que podría estar relacionado, como "la corrupción y el fraude", citado en el 2,9 por ciento de las respuestas.

Como cuarto problema nacional continúa la inmigración (12,6 por ciento), mientras que en quinto figura la inseguridad ciudadana (9,4 por ciento), que sube casi un punto respecto al primer mes de este año.

La lista de problemas subjetivos también sigue liderada por el desempleo (42,2 por ciento) y las dificultades económicas, mencionadas por cerca de cuatro de cada diez españoles. El tercer lugar es de nuevo para las pensiones (8,5 por ciento), el cuarto para la inseguridad ciudadana (5,8 por ciento) y el quinto problema que más afecta personalmente a los encuestados es la clase política, que suma un 5,5 por ciento de menciones.


EL 80 POR CIENTO VE MAL LA ECONOMÍA

Por otra parte, el sondeo confirma en otro de sus apartados que la percepción que los ciudadanos tienen de la situación económica sigue siendo mayoritariamente "mala" o "muy mala", ya que así la define casi el 80 por ciento de los entrevistados. Los que la consideran "buena" o muy "buena" no llegan al dos por ciento. Tres de cada diez creen que dentro de un año la situación económica será peor, mientras que sólo dos de cada diez confía en que mejore.

Respecto a la situación política, en comparación con enero ha bajado cuatro puntos el porcentaje de quienes la juzgan "mala" o "muy mala", que en febrero fue casi del 64 por ciento, mientras que sólo la ve como "buena" o "muy buena" el cuatro por ciento. Con la vista puesta en 2012, el 23 por ciento cree que estará peor, frente al 12 por ciento que apuesta por lo contrario.

http://www.lukor.com/not-esp/11030902.htm

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sábado, octubre 30, 2010

Buscando marido en New York

Aviso publicado y aunque cueste creerlo, es verídico!) en un Portal Financiero de un diario de EE.UU.:

Una mujer escribió pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico.

Eso, de por sí, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

Ella:
“Soy una chica hermosa (yo diría que muy hermosa) de 25 años, bien formada y tengo clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año.

¿Tienen en este portal algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso, y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West.

Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?

Rafaela S.”

El:
“Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente, no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma:

Lo que Ud. ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud. busca, es simplemente un pésimo negocio.

He aquí los por qués: Dejando los rodeos de lado, lo que Ud. propone es un simple negocio: Ud. pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin recovecos. Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer, y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo.

Así, en términos económicos, Ud. es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud. no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre!

Aclarando más, Ud. tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años; pero siempre un poco menos cada año, y de repente, si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Ud. está hoy en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada.

Usando el lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar) , y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que Ud. se ofrece… Por lo tanto, todavía en términos comerciales, el casamiento (que es un 'buy and hold') con Ud. no es un buen negocio a mediano o largo plazo, pero alquilarla puede ser en términos comerciales un negocio razonable que podemos meditar y discutir usted y yo.
Yo pienso que mediante certificación de cuán 'bien formada, con clase y maravillosamente linda' es, yo, probable futuro locatario de esa 'máquina', quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un 'test drive…' para concretar la operación.
En resumidas cuentas: como comprarla es un mal negocio, por su devaluación creciente, le propongo alquilarla por el tiempo en que el material esté en buen uso.

Esperando noticias suyas, me despido cordialmente,

Un millonario que por eso es millonario

Gentileza P. Ariel Ortega

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viernes, junio 25, 2010

El trabajo infantil: una dolorosa realidad

=En el Día Internacional del trabajo infantil=
Mtra. Claudina Salazar Serrano
Navegar Juntos, VI.2010

En México, como en muchos países, existen niñas y niños que prestan sus servicios por diversas causas, entre ellas para ayudar a sus padres con la economía del hogar o bien para ganarse el alimento del día. En ambos casos, resulta aterrador saber que en estos tiempos en los que la sociedad afirma que los niños y los jóvenes son la esperanza del futuro, aún haya algunos que en vez de asistir a una escuela o que tengan el derecho de disfrutar su niñez jugando, deban ir a trabajar para poder labrarse un futuro prometedor que dista mucho de serlo.

No es ajeno a nosotros saber que cuando un menor trabaja, está expuesto a salarios mal remunerados, a pobres o nulas prestaciones de ley, en los casos en los que las hay, o bien a ser víctimas de abusos, maltrato y explotación casi siempre por parte de un mayor, ya sea en las calles, en algún establecimiento o en su propio hogar al obligarlos a realizar labores domésticas porque ambos padres trabajan. Para algunos esta afirmación pareciera absurda, para muchos otros esta situación es una realidad; sólo basta ver en cada uno de los cruceros de esta ciudad la cantidad de niños que se ofrecen para limpiar un parabrisas, tragan fuego o bien tienen en sus manos algún muñeco de moda que venden en vez de jugarlo.

Acaso se nos olvidó que en este país, como en muchos otros en el mundo, es ilegal que los menores de 15 años trabajen en fábricas, en el campo o en las calles y que los jóvenes de 16 que lo hacen, deben hacerlo bajo supervisión o permiso de los padres, en condiciones salubres, seguras, en horarios diurnos y donde no se expidan bebidas alcohólicas. Sin duda esto no es cuestión de olvido, es una verdad lastimosa que se vive hoy en día, cercana y propia a nosotros. El punto es que por los motivos que sean, se sigue exponiendo a un niño a condiciones de riesgo que más que favorecer su adecuado desarrollo, aletarga la posibilidad de que en un futuro puedan llegar a ser adultos comprometidos, honestos, leales, responsables e íntegros social y emocionalmente. No se trata de culpar a unos cuantos por esta problemática; se trata más bien, de no olvidar que como sociedad contribuimos por mucho, con una silenciosa y ciega complicidad creyendo que al dar una moneda en la calle o poner al chico a lavar un auto para que se gane unos pesos en vez de robarlos, estamos facilitándole la posibilidad de que tenga una vida digna.

Tal vez la solución no sea el dejar de hacerlo, sino analizar las intenciones personales de cada uno de nosotros al practicar este ejercicio de aparente ayuda al otro, y dejar de creer que si eludimos la realidad porque nos lacera, es porque no existe.

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Diccionario del castellano tico

EL CONCEPTO ‘INDECENTE’ – Costa Rica
V.2010

INDECENTE,
es que el salario mínimo de un trabajador sea de colones 5.400,00 al día (162.000,00 colones al mes) y el de un diputado de c 2.500.000,00, y ahorita de c 4.500.000.00

INDECENTE,
es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE
es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE
es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.

INDECENTE
es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso (y ALGUNAS VECES MESES, RECUERDEN EL CASO DE LOS GEMELOS) y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE
es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.

INDECENTE
es colocar en la administración a miles de asesores INCAPACES (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más calificados.

INDECENTE
es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE
es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

INDECENTE
es el costo que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en 1° clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE
es que sus señorías tengan más de dos meses de vacaciones al año (28 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa - a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos - y unos 15 días en verano).

INDECENTE
es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.

INDECENTE
es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

INDECENTE
es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos…

INDECENTE
es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven.

¿Y mientras, hablan de política social y derechos sociales?

¡¡QUÉ INDECENTE!!

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domingo, marzo 28, 2010

Chile, terremoto, EC

Ephemerides Calasanctianae
Breaking News for Major Superiors- 27/02/10

Viceprovincia de Chile / Terremoto

Esta madrugada se ha producido un fuerte terremoto en Chile, con el epicentro próximo a la ciudad de Concepción. Los efectos se han dejado sentir también en la capital, Santiago, e incluso en Argentina.

Las comunicaciones son todavía difíciles. No obstante, el Vicario General ‘ad hoc’ P. Miguel Giráldez ha conseguido contactar con el P. Javier Santamaría , de la comunidad de Barrancas, que le ha informado de que todos los religiosos de la Viceprovincia se encuentran bien. El P. Antonio Lezaun , Viceprovincial, les había llamado esta mañana y les había dicho que todos estaban bien.

Nos comunican en este momento desde Vitoria que el P. Martintxo Gondra, desde Chile, ha podido comunicarse con el P. Provincial y , efectivamente, todos los Escolapios se encuentran perfectamente. Según ha dicho, el seísmo ha llegado a Santiago de Chile con una intensidad de 8,5. Parece que hay algunos desperfectos en los edificios, aunque estos podrán ser subsanados ya que no afectan a la estructura de los mismos.

Los destrozos materiales en las obras de Barrancas parecen importantes. La vivienda de la comunidad ha sufrido también daños.

Dado que las réplicas del seísmo continúan produciéndose es de prever que la situación empeore en los edificios ya afectados.
Rogamos al Señor por las víctimas de la catástrofe y seguimos atentos a las novedades que puedan producirse.


Ephemerides Calasanctianae
Breaking News for Major Superiors- 01/03/10

Viceprovincia de Chile / Terremoto – 2

Acabamos de recibir nuevas informaciones, más precisas, del P. Provincial de Emaús sobre nuestros religiosos y sobre las consecuencias del terremoto en nuestras Obras de Chile. Comenta también la situación de nuestras hermanas, las MM. Escolapias y las Religiosas Calasancias de la Divina Pastora. Esta es su carta:

Queridos hermanos, tras una conversación reciente con el P. Antonio Lezaún, sobre la situación que viven en Chile tras el terremoto, os comunico la siguiente información que no varía mucho a la que ya se ha ido difundiendo anteriormente:

Todos nuestros religiosos están bien, aunque lógicamente muy preocupados por las consecuencias humanas y materiales en la población, en nuestros colaboradores y familiares.

Los daños materiales en nuestras obras han sido considerables, sobre todo en el Colegio Hispano. Mañana lo visitarán acompañados de un ingeniero y un arquitecto para evaluar los daños. Fundamentalmente la parte más antigua del edificio que corresponde a las oficinas es la que ha quedado más afectada, posiblemente incluso en la estructura. Sin embargo, la iglesia del colegio ha quedado prácticamente intacta.

En el colegio Calasanz los daños se limitan a numerosas grietas en tabiques, algunos de los cuales posiblemente haya que derribarlos y levantarlos de nuevo.

En San Antonio de Barrancas han quedado afectados el techo de la iglesia parroquial, que se ha hundido en parte, aunque sin afectar a la estructura, y algunas de las capillas que se habían edificado en el barrio dependiente de nuestra parroquia. En la vivienda de la comunidad también se han producido grietas en los tabiques.

En el Instituto del Puerto de Barrancas el terremoto ha hundido parte del techo del comedor escolar, que era de reciente construcción.

Malloco y la Casa de Pedro Torres no han sufrido daños. Igualmente la casa de formación de Quinta Normal.

Por otro lado, las escolapias están bien y sus obras han sido poco afectadas. Pero de las Calasancias aún no han conseguido ponerse en contacto con ellas.

Un saludo afectuoso.
Juan Mari Puig.

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miércoles, octubre 21, 2009

En el Día Internacional de la Juventud: Retos actuales

Psic. Claudina Salazar Serrano, UCC
Navegar Juntos
VIII. 2009

Hoy más que ayer la juventud ha adquirido un papel protagónico en la sociedad; ésta es la realidad. Después de muchas décadas de alzar la voz, a los jóvenes se les dio la oportunidad de elegir libremente la carrera que desean estudiar, cuándo y con quién formar una familia, qué creencia religiosa tener o qué partido político coincide con sus expectativas de la sociedad que esperan; ahora son ellos quienes eligen el futuro, con todos los riesgos que esto implica.

En este sentido, ¿qué tan sano es darles libertad a los jóvenes cuando están pasando por una etapa crucial en la que tienen inquietudes de todo tipo pero emocionalmente no están lo suficientemente maduros para enfrentarlo? El joven de hoy busca vivir en el aquí y el ahora, y el resultado puede ser muy riesgoso ya que sólo actúan y no piensan en las consecuencias, buscan diversiones y placeres momentáneos, se interesan más en sí mismos que en los demás; se ven fuertemente influenciados por la moda, la televisión, los estereotipos sociales, rindiéndole un culto especial a la belleza, es decir, a cómo deben ser físicamente para “verse bien”, para ser aceptados por los demás. Pocos son ya los que se interesan en temas como la paternidad responsable, la igualdad entre géneros, la justicia y las posibilidades de crear una sociedad más equitativa.

En un sentido estricto, las Naciones Unidas definen a la juventud como aquella etapa comprendida entre los 15 y 25 años; en esta etapa se deja atrás la pubertad, época en la que los padres ejercen todavía una gran influencia en su forma de pensar, vestir o comportarse, siempre en vías de alcanzar un pensamiento propio y una identidad personal. Los cambios físicos, emocionales y sociales ocurren casi sin darse cuenta; las experiencias varían, para algunos son satisfactorias, teniendo la oportunidad de seguir con sus estudios y responsabilizarse sólo de ello; para otros la situación es diferente y aunque no lo deseen, se ven en la necesidad de dejar de estudiar para convertirse en padres o en trabajar para poder estudiar o dejar de hacerlo por la falta de recursos económicos. Sin embargo, de manera paradójica, todos exigen ser tratados como adultos y creen saberlo todo, incluso más que sus padres; desean ser independientes y obtener más libertades, aunque sus acciones no sustenten lo que desean.

Problemáticas que enfrentan en la actualidad los jóvenes, se podrían citar muchas; pero las constantes en estos tiempos podemos decir que son la violencia, el abuso de drogas, la excesiva libertad sexual y las consecuentes confusiones entre lo que se supone deberían ser y lo que en realidad quieren hacer, están a la orden del día. Por ello, el papel de los padres y de la sociedad es fundamental para escuchar sus necesidades, contenerlas y canalizarlas, de manera que podamos formar jóvenes que sean capaces de enfrentar el futuro con sus propios recursos, de modo responsable y congruente, hallando el camino personal que les lleve a buscar su ubicación en la sociedad.

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martes, julio 28, 2009

Costa Rica es el país más feliz del mundo.

SAN JOSÉ (AFP) - Costa Rica es el país más feliz del mundo, seguido por República Dominicana, según un informe de felicidad y satisfacción con la vida de una entidad británica, que consideró 143 países que congregan al 99% de la población del planeta, afirmó el sábado la prensa costarricense.

En Costa Rica, el 85% de los consultados manifestaron ser "satisfactoriamente felices en este país", el más próspero y políticamente estable de Centroamérica, según el diario La Nación, que publicó el índice de felicidad de la organización británica The New Economics Foundation.

"El segundo lugar lo ocupa República Dominicana, seguida de Australia. Estados Unidos obtuvo el lugar 114 y Zimbabue el último puesto (143)", indicó el rotativo.

En el informe anterior, realizado en 2006, Costa Rica ocupó el segundo lugar, después de Vanuatu, un archipiélago del Pacífico.

El índice midió tres variables: esperanza de vida al nacer, nivel de satisfacción que expresan los habitantes de cada país y prácticas ecológicas.

"En Costa Rica, la esperanza de vida al nacer está en 78,5 años, el 85% de los costarricenses encuestados dijo ser feliz y estar satisfecho con su vida, y el país está muy cerca de alcanzar equilibrio entre lo que se consume y lo que ofrecen los recursos naturales", manifestó Nic Mars, uno de los autores del informe, citado por el periódico.

"Los ticos dieron una calificación promedio de 8,5 al país en el que viven y de 9,2 a su vida, la segunda más alta del estudio, después de la que otorgaron los islandeses", dijo el diario.

El informe resaltó que la esperanza de vida al nacer de los costarricenses también es la segunda más alta del mundo, solamente superada por Canadá.

Para la socióloga Andrea Fonseca, Costa Rica da "herramientas" para que sus ciudadanos sean felices, pero dijo que la felicidad no puede medirse solo por la expectativa de vida de un país y sus prácticas ecológicas.

"Mucho tiene que ver con el imaginario social de que Costa Rica es un país de paz (pues no tiene fuerzas armadas) y con gran cantidad de flora y fauna, de zonas protegidas, donde las personas somos ?pura vida? (la consigna nacional); es decir, amables, respetuosas y solidarias", dijo Fonseca.

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jueves, mayo 28, 2009

Evolución e influencia de las tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad del conocimiento y el aprendizaje - V

Mtro. Hugo M. Fernández Hernández,
Director General Académico, UCC
Navegar Juntos, 2q.V.09

Una segunda repercusión del uso de las TICs en cuanto a la ampliación de nuestra capacidad para codificar, almacenar, procesar y transmitir todo tipo de información, es la transformación radical de dos condicionantes fundamentales en la comunicación: el espacio y el tiempo.

Ambas están muy relacionadas. No en vano nuestros abuelos utilizaban unidades de tiempo para expresar distancias y superficies: el tiempo necesario para recorrerlas a pie o a caballo. Las nuevas tecnologías han desmaterializado, deslocalizado y globalizado la información. Al situarla en el "ciberespacio" (esa 'alucinación consensual formada por todos los bancos de datos de todas las computadoras del mundo interconectados entre sí', parafraseando la definición del novelista William Gibson (1989) la han liberado de las características de los objetos culturales tradicionales (objetos muebles como el libro, el cuadro o la fotografía), que la sustentaban y cuya materialidad nos limitaba fuertemente, y han eliminado los tiempos de espera para que el mensaje llegue del emisor al receptor. Como sostiene Negroponte (1995), hemos pasado de una cultura basada en el átomo a una cultura basada en el bit. Y mover átomos es caro y lento, mover bits es rápido y barato. Las implicaciones de este cambio son enormes ya que las coordenadas espacio-temporales son el marco de toda actividad humana. Las redes informáticas eliminan la necesidad de los participantes en una actividad de coincidir en el espacio y en el tiempo. Y este hecho desafía la manera en la que hemos hecho la mayor parte de las cosas durante muchos años. Una empresa, una universidad, un Parlamento o una sesión de cine se basan en la necesidad de unir a un grupo de personas en un tiempo y un espacio comunes para realizar actividades en las que interactúan entre sí. Esto no significa que todo lo que hacen las personas en estos entornos pueda realizarse a distancia, pero muchas de nuestras actuales formas de hacer las cosas datan de cuando la manera más rápida de hacer llegar la información de un lugar a otro era llevarla galopando a caballo. (Adell, 1997)

Sin embargo, pese a que las sucesivas revoluciones tecnológicas parecen haber alejado al ser humano (y sus herramientas y medios de comunicación) de la biología y de la naturaleza, algunos autores destacan el carácter nuevamente "natural" de los medios digitales. Levinson (1990), por ejemplo, explica la evolución de las tecnologías de la comunicación como una sucesión de tres estadios:

• En el primero, nuestra especie se encuentra en un entorno comunicativo en el que todas las características del mundo natural percibido están presentes, pero en el que la comunicación está limitada por los límites biológicos de la vista, del oído y de la memoria.
• Para superar dichos límites biológicos, el ser humano desarrolla nuevas tecnologías (por ejemplo la escritura, que preserva el saber más allá de las limitaciones de la memoria o permite transmitir a distancia el pensamiento). El precio es la renuncia al entorno de comunicaciones natural, de los sentidos, pre-tecnológico (por ejemplo, el "silencio" del texto, del que se quejaba Sócrates, o la falta de interactividad del libro, por emplear la terminología moderna).
• Los nuevos medios electrónicos (analógicos primero y posteriormente digitales) no sólo extienden nuestras posibilidades de comunicación más allá de nuestros límites biológicos, sino que recuperan elementos y características de la etapa pre-tecnológica anterior a la escritura (por ejemplo, interactividad entre emisor y receptor, tiempo real, uso directo de los sentidos, etc.). La realidad hoy en día es experimentada prácticamente en cualquier lugar, en el mismo momento que sucede en la otra parte del planeta o es registrada para la posteridad. El uso de artefactos, curiosamente, nos ha devuelto los sentidos en la comunicación humana. El teléfono nos devolvió la conversación y eliminó gran parte de la correspondencia personal. La TV nos volvió a hacer testigos directos de los acontecimientos (testigos pasivos, por otra parte).

Las nuevas tecnologías de la información, según Levinson (1990) y al contrario de lo que señalan muchos críticos, no están haciendo el mundo más artificial; sino, en el sentido indicado, más "natural". Evidentemente, es sólo una manera de verlo. Las interfaces de usuario no son, ni mucho menos, naturales. La mediación del artefacto no es un proceso transparente. Tiene sus propios condicionantes, que debemos conocer si queremos emplearlas satisfactoriamente.

-Continuará-

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sábado, febrero 14, 2009

El (im)posible diálogo

José Luis Zanón, escolapio
2, ALBADA, XI.08

Aquella década prodigiosa

A quienes estrenábamos juventud en la década de los sesenta del pasado siglo veíamos en el diálogo una de las claves para configurar un mundo mejor. El diálogo iba a posibilitar –estaba posibilitando ya- un mejor entendimiento entre las naciones, una superación de la “guerra fría”, un proceso descolonizador sin grandes tensiones. La Iglesia surgida del Vaticano II quería hacer del diálogo la herramienta que posibilitara el acercamiento e incluso la unión entre todas las confesiones cristianas, el medio que propiciara una relación abierta, sin recelos y cooperadora con el mundo, el procedimiento para articular las relaciones internas dentro de la misma Iglesia, dejando atrás épocas pasadas marcadas por el autoritarismo impositivo y el dogmatismo intransigente. En nuestras comunidades se instauraba un nuevo estilo de hacer las cosas marcado por el florecimiento de reuniones y encuentros e incluso de entrenamiento en técnicas grupales de comunicación (recuerdo, al respecto, sesiones comunitarias de dinámicas de grupo dirigidas por expertos)…

… y esto es lo que hay

Cuarenta años después el balance no es muy alentador. El nuevo orden mundial no se caracteriza precisamente por la distensión y la armonía, las diferencias entre los países se han acentuado. La unión de las Iglesias cristianas parece haberse reducido a cordiales y fraternos encuentros ocasionales. El deseo de dialogar con el mundo por parte de la Iglesia no parece tan evidente y, desde luego, el mundo ha perdido cualquier interés por dialogar con la Iglesia. Los conflictos intraeclesiales se han acentuado, el modelo eclesial jerarquicista parece recuperarse con nuevos bríos, el dogmatismo ya no es sólo privativo de la jerarquía…

Y, ¿qué decir de nosotros, de nuestras comunidades, de nuestra Provincia?...En un encuentro precapitular, en el que se manifestaba de modo muy explícito la confrontación que nos iba a aquejar muy pronto y nos sigue aquejando, recuerdo haber intervenido señalando la necesidad de estar dispuestos todos a ceder de alguna manera en algunos de nuestros planteamientos. Pocos días después uno de nosotros respondía a mi propuesta diciéndome que no veía por qué se debería ceder. Entonces me dije a mí mismo aquello de “apaga y vámonos”, expresión cotidiana que lamentablemente parece cumplirse: veo la situación bastante “apagada” u obscura y cada uno parece que nos hemos ido por nuestro lado. Algunos parecen resignados, desesperanzados de cara a nuestro futuro, otros reafirmados en su postura, esperando o temiendo, según los casos, un cambio o no de gobierno. Y no falta quienes al modo del unamuniano “que inventen ellos”, podemos pensar que “ya se apañarán”, mientras buscamos acomodo en un aislacionismo a modo de “exilio interior”.

Huir de la resignación

Sin embargo, todos tenemos experiencias concretas de diálogo, experiencias que más allá de su carácter facilitador de conflictos y de búsqueda de soluciones han puesto de manifiesto lo enriquecedor de la apertura mutua, de la escucha, del conocimiento mutuo, de la ampliación de horizontes e incluso de la corrección de planteamientos propios estrechos cuando no erróneos. Y son precisamente estas experiencias las que nos impiden claudicar y resignarnos ante la inquietante situación actual y seguir apostando por el diálogo.

Se hace necesario, más que nunca, buscar solución entre todos a nuestra división. Y para ello hay dialogar, aunque no solamente. Me proponen, otra vez un “encargo” como en el tema de la formación, unas reflexiones sobre el diálogo. Y me dispongo a hacerlo. Pero no desde la condición de experto: ni lo soy ni veo en mí mismo un ejemplo de diálogo. Desde la lectura y la reflexión personal quiero proponer, a mí mismo en primer lugar y a quienes quieran, algunas pautas que nos ayuden a descubrir o redescubrir al otro, a eliminar prejuicios personales, a compartir, a aprender unos de otros, y quién sabe si a posibilitar acciones compartidas.

He tenido la oportunidad últimamente de dialogar sincera y cordialmente con algunos hermanos con los que –no voy a negarlo- discrepo en algunas cuestiones no sé si importantes pero sí de la suficiente entidad como para permitir que podamos adscribirnos, o ser adscritos, a grupos o sensibilidades distintas. De estos diálogos he obtenido dos conclusiones. Una gozosa y esperanzadora, la de poder hablar sincera y serenamente, exponiendo con total libertad la propia opinión y acogiendo fraternalmente la del otro hermano. Otra perpleja y no sé si desesperanzada, la de constatar cómo desde la honestidad personal y la buena voluntad compartidas tenemos, no obstante, percepciones y valoraciones distintas de unos mismos acontecimientos.

Una concepción ingenua del diálogo

Posiblemente sigue operando en nosotros una concepción ingenua o simplista del diálogo, según la cual dialogar es algo que depende lisa y llanamente de la buena voluntad de las personas. La comunicación, dentro de aquel esquema que todos hemos estudiado alguna vez de “emisor”, “receptor”, “canal”, podía entenderse como una actividad racional, voluntaria y consciente, que se establece entre dos personas con la finalidad de poner en común sus respectivos pensamientos.

Pero los estudiosos de la comunicación nos dicen que la relación emisor-receptor no es algo lineal, dual y dependiente de un solo canal de transmisión. La comunicación es un proceso relacional, y por consiguiente más circular que lineal dado su carácter interactivo, que incluye lo verbal y lo no verbal, lo consciente y lo no consciente, lo racional y lo emocional. Un proceso en el que, además, los contextos son decisivos para la interpretación de los mensajes, en el que lo expresado y el contexto en el que se expresan forman una unidad inseparable. Las experiencias personales de cada cual contextualizan los mensajes, que consiguientemente no pueden ser captados de modo adecuado sin conocer ese contexto o, y esto es peor todavía, interpretándolos desde la experiencia (contexto) del receptor.

Si las cosas son así, tendremos que afrontar el diálogo con algo más que buena voluntad. Hemos de asumir que aunque compartimos muchos “contextos” diferimos en bastantes otros. Ello debe implicar un esfuerzo para situarse en el contexto del otro, pero también una cierta capacidad de distanciamiento del propio contexto y, por qué no, una cierta relativización o no absolutización del mismo.

Verdad, objetividad, necesidad: ¿meta u obstáculo?

Verdad, objetividad y necesidad son “palabras mayores”, que ejercen un enorme poder tanto en el imaginario de las personas como en sus comportamientos. Constituyen, sin duda, objetivos irrenunciables del ser humano, pero que siempre van a estar más allá de lo que podemos alcanzar. La confusión entre ontología –lo que las cosas son- y epistemología –lo que sabemos o podemos saber cerca de ellas- nos juega malas pasadas. Lo que debe ser una meta a alcanzar progresivamente, humildemente, tentativamente, escuchando y compartiendo, puede convertirse en un obstáculo. Y es que la pretendida verdad poseída impide el acercamiento a la misma.

Frente a la verdad, la objetividad y lo necesario poco queda por añadir. Una vez pensadas o pronunciadas estas palabras pueden adquirir un carácter absoluto y avalar de modo incontestable cualesquiera convicciones y comportamientos. A partir de ahí el diálogo es difícil, cuando no imposible. La historia en general y nuestra propia historia personal debieran rebajar y corregir muchas de nuestras pretensiones de posesión de la verdad y de conocimiento objetivo. Sabemos además que personas, tiempos, lugares y culturas han conceptualizado la verdad y la objetividad de modos diversos. Repito lo ya dicho. Podemos hablar de verdad y objetividad. Cosa muy distinta, y ese es el verdadero problema, es la pretensión de que las poseamos plenamente. Pero, curiosamente, lo que constituye un obstáculo para el diálogo puede encontrar en él un medio para avanzar en su posesión. La verdad, siempre deseable y deseada, pero nunca alcanzada en su plenitud, puede encontrar en el diálogo una vía para su progresivo conocimiento.

Aferrándonos en exceso a lo que creemos propio y objetivo, limitamos la escucha al otro, la valoración de sus opiniones, la posibilidad de modificar las nuestras y de avanzar en el conocimiento de las anheladas verdad y objetividad.

Timothy Radcliffe, en un artículo acerca de la superación de la discordia en la Iglesia nos recuerda que el diálogo tiene sentido incluso al abordar verdades fundamentales de nuestra fe, que por su condición de tales, están definidas. ¿Por qué? Porque Dios es más grande que cualquiera de nosotros y de la Iglesia misma: “Hasta que veamos a Dios cara a cara nunca dejaremos de examinar nuevas hipótesis, de evaluar la manera de expresar su fe de otras personas, de dar con nuevas metáforas”.

Dialogar: “olvidarse” y escuchar

Escuchar es la clave del diálogo. Escuchar supone estar dispuesto a aceptar otras realidades y otros puntos de vista. Para ello es necesario algo así como “vaciarse” de uno mismo –aunque no sea más que al modo de la duda metódica cartesiana- y poder de ese modo dar cabida a las ideas y sentimientos de los demás. Ese vaciamiento y la posterior acogida del otro puede llevarnos a tomar conciencia de nuestros prejuicios y limitaciones, lo que no resulta fácil. Se necesita una cierta “humildad epistemológica” que permita percatarnos de la falta de objetividad que, con más frecuencia de lo que creemos, acompaña a nuestras percepciones y pensamientos, así como tomar conciencia de nuestros condicionamientos, de la caducidad del conocimiento y de la escasa autocrítica que nos acompaña.

Lo nuclear compartido.
Lo opcional respetado y no impuesto

No plantearía nuestro diálogo en gran asamblea. Una asamblea deriva más que en diálogo en debate con una escenografía en la que inevitablemente hay actores y espectadores. La categoría de espectadores distorsiona la comunicación. Abogaría por los diálogos interpersonales y, como mucho, de pequeño grupo. Para ello es necesario que dejemos de temernos unos a otros y vencer esa arraigada inclinación a relacionarnos y conversar sólo con los más afines. Si nos parece muy manoseada y hasta secular la palabra “diálogo” podemos utilizar el término “conversación”, como sugiere Timothy Radcliffe, en el artículo citado más arriba: “… propongo que usemos otro término: conversación. Esta palabra etimológicamente significa ‘vivir juntos’, pero con el tiempo pasó a significar ‘hablar con otro’, ya que es hablando de esta forma que se construye la comunidad. Vivir juntos es compartir palabras. Así, la iglesia se mantiene unida gracias a millones de conversaciones que saltando fronteras teológicas sanan divisiones. Esta es una de las vías para hallar nuestro puesto en la vida trinitaria. La Trinidad es el Padre pronunciando la Palabra, que es el Hijo. Padre e Hijo engendran juntos al Espíritu. Para el teólogo alemán Christoph Schwöbel, Dios es conversación”.

En una primera aproximación, todo lo superficial que se quiera, a lo que vive nuestra Provincia aparecen dos realidades no escolapias que nos separan, una de experiencia eclesial y otra de metodología educativa. Es triste que nuestra división se asiente en torno a dos realidades “externas”.

Ambas legítimas y respetables pero, repito, no escolapias. Enfatizar en esas dos realidades, ya sea para defenderlas o denostarlas, no parece una vía que propicie el diálogo y la aproximación.

Quizá sería una buena vía dialogar profundizando en lo que nos debe ser común, en lo nuclear que debemos compartir todos: nuestra vocación escolapia.

Ya sé que incluso ahí nuestras interpretaciones pueden no ser coincidentes. Entiendo por lo nuclear escolapio lo que nos viene dado por historia, tradición, documentos…, lo que hemos recibido en definitiva y que compartimos con toda la Orden. Naturalmente que caben actualizaciones y concreciones de todo ello según tiempos y lugares. Pero en este caso hay que ser muy cautos para no imponer a los demás las propias actualizaciones y concreciones. Y, desde luego, tener mucho cuidado con adjudicarnos la condición de receptores de los dones de Dios frente a quienes consideramos no receptores de esos dones. Por supuesto que no niego, ni mucho menos, la posibilidad de recibir dones de Dios, hablo de ser muy cuidadosos a la hora de hablar de ello. Junto a los verdaderos profetas encontramos en la historia demasiados autodenominados profetas. Y en último término profecía y carisma han de tener algo así como un certificado de garantía: su contribución a la comunión.

¿Caben la pluralidad y la diversidad a partir de ese núcleo común compartido?. Sí, naturalmente. Y hay que respetarlas. Pero sabiendo que estamos hablando de un “plus” que no tiene por qué ser vinculante para todos y que no deriva necesariamente de lo nuclear escolapio. Salvado lo fundamental, comúnmente compartido, caben dos posibles planteamientos respecto a distintas opciones eclesiales de vivir la fe y respecto a distintas opciones pastorales y educativas. En uno de ellos sus defensores se sienten comprometidos con ellas y quieren incluir a los demás en ese compromiso. En el otro sus defensores se sienten igualmente comprometidos pero no piensan que los demás tengan necesariamente que estarlo también. Abogo por este segundo. Un paso más sería llegar, más allá de lo estrictamente nuclear y mediante cesiones mutuas, a planteamientos compartidos y acciones comunes.

La historia de la Iglesia es, en parte, historia de controversias y divisiones. Al “que todos sean uno” ha seguido, lamentablemente, una interminable sucesión de enfrentamientos y separaciones. Pero es también historia de multitud de hombres y mujeres que han construido y vivido la comunión. Estamos a tiempo de decidir si nos incluimos en una u otra historia.

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jueves, diciembre 11, 2008

¿PUEDE ESTAR ENFERMA UNA SOCIEDAD? -(Erich Fromm, 1955)

Psicoanálisis de la sociedad contemporánea
Erich Fromm
1955



II - ¿PUEDE ESTAR ENFERMA UNA SOCIEDAD? - PATOLOGIA DE LA NORMALIDAD (1)

Decir que una sociedad carece de salud mental implica un supuesto discutible contrario a la actitud de relativismo sociológico que sustentan hoy la mayor parte de los sociólogos científicos, los cuales postulan que una sociedad es normal por cuanto que funciona, y que la patología sólo puede definirse por relación a la falta de adaptación del individuo al tipo de vida de su sociedad.

Hablar de una “sociedad sana” presupone una premisa diferente del relativismo sociológico. Únicamente tiene sentido si suponemos que puede haber una sociedad que no es sana, y este supuesto, a su vez, implica que hay criterios universales de salud mental válidos para la especie humana como tal y por los cuales puede juzgarse del estado de salud de cualquier sociedad. Esta actitud de humanismo normativo se basa en algunas premisas fundamentales.

La especie “hombre” puede definirse no sólo anatómica y fisiológicamente: los individuos a ella pertenecientes tienen en común unas cualidades psíquicas básicas, unas leyes que gobiernan su funcionamiento mental y emocional, y las aspiraciones o designios de encontrar una solución satisfactoria al problema de la existencia humana. Es cierto que nuestro conocimiento del hombre es aún tan incompleto que todavía no podemos dar una definición satisfactoria del hombre en un sentido psicológico. Es incumbencia de la “ciencia del hombre” llegar finalmente a una definición correcta de lo que merece llamarse naturaleza humana. Lo que se ha llamado muchas veces “naturaleza humana” no es más que una de sus muchas manifestaciones —y con frecuencia una manifestación patológica—, y la misión de esa definición errónea ha consistido habitualmente en defender un tipo particular de sociedad presentándolo como resultado necesario de la constitución mental del hombre.

Contra ese uso reaccionario del concepto de naturaleza humana, los liberales, desde el siglo XVIII, han señalado la maleabilidad de esa naturaleza y la influencia decisiva que sobre ella ejercen los factores ambientales. Aunque esto es cierto y muy importante, ha conducido a muchos sociólogos a suponer que la constitución mental del hombre es una hoja de papel en blanco en la que escriben sus respectivos textos la sociedad y la cultura, y que por sí misma no tiene ninguna cualidad intrínseca. Esta suposición es tan insostenible, y exactamente tan destructora del progreso social, como la opinión opuesta. El problema consiste en inferir el núcleo común a toda la especie humana de las innumerables manifestaciones de la naturaleza humana, tanto normales como patológicas, según podemos observarlas en diferentes individuos y culturas. La tarea consiste, además, en reconocer las leyes inherentes a la naturaleza humana y las metas adecuadas para su desarrollo y despliegue.

Este concepto de la naturaleza humana difiere mucho del sentido en que se usa convencionalmente la expresión “naturaleza humana”. Exactamente como el hombre transforma el mundo que lo rodea, se transforma a sí mismo en el proceso de la historia. El hombre es su propia creación, por decirlo así. Pero así como sólo puede transformar y modificar los materiales naturales que le rodean de acuerdo con la naturaleza de los mismos, sólo puede transformarse a sí mismo de acuerdo con su propia naturaleza. Lo que el hombre hace en el transcurso de la historia es desenvolver este potencial y transformarlo de acuerdo con sus propias posibilidades. El punto de vista que adoptamos aquí no es ni “biológico” ni “sociológico”, si eso quiere decir que esos dos aspectos son independientes entre sí. Es más bien un punto de vista que trasciende de esa dicotomía por el supuesto de que las principales pasiones y tendencias del hombre son resultado de la existencia total del hombre, que son algo definido y averiguable, y que algunas de ellas conducen a la salud y la felicidad y otras a la enfermedad y la infelicidad. Ningún orden social determinado crea esas tendencias fundamentales, pero sí determina cuáles han de manifestarse o predominar entre el número limitado de pasiones potenciales. El hombre, tal como aparece en cualquiera cultura dada, es siempre una manifestación de la naturaleza humana, pero una manifestación que en su forma específica está determinada por la organización social en que vive. Así como el niño nace con todas las potencialidades humanas que se desarrollarán en condiciones sociales y culturales favorables, así la especie humana, en el transcurso de la historia, se desarrolla dentro de lo que potencialmente es.

La actitud del ‘humanismo normativo’ se basa en el supuesto de que aquí, como en cualquiera otra cuestión, hay soluciones acertadas y erróneas, satisfactorias e insatisfactorias, del problema de la existencia humana. Se logra la salud mental si el hombre llega a la plena madurez de acuerdo con las características y las leyes de la naturaleza humana. El desequilibrio o la enfermedad mentales consisten en no haber tenido ese desenvolvimiento. Partiendo de esta premisa, el criterio para juzgar de la salud mental no es el de la adaptación del individuo a un orden social dado, sino un criterio universal, válido para todos los hombres: el de dar una solución suficientemente satisfactoria al problema de la existencia humana.

Lo que es muy engañoso, en cuanto al estado mental de los individuos de una sociedad, es la “validación consensual” de sus ideas. Se supone ingenuamente que el hecho de que la mayoría de la gente comparte ciertas ideas y sentimientos demuestra la validez de esas ideas y sentimientos. Nada más lejos de la verdad. La validación consensual, como tal, no tiene nada que ver con la razón ni con la salud mental. Así como hay una ‘folie á deux’, hay una ‘folie á millions’. El hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes; el hecho de que compartan muchos errores no convierte a éstos en verdades, y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de esas personas gentes equilibradas.

Hay, no obstante, una diferencia importante entre la perturbación mental individual y la social, que sugiere una distinción entre los conceptos de defecto y de neurosis. Si una persona no llega a alcanzar la libertad, la espontaneidad y una expresión auténtica de sí misma, puede considerarse que tiene un defecto grave, siempre que supongamos que libertad y espontaneidad son las metas que debe alcanzar todo ser humano. Si la mayoría de los individuos de una sociedad dada no alcanza tales metas, estamos ante el fenómeno de un defecto ‘socialmente modelado’. El individuo lo comparte con otros muchos, no lo considera un defecto, y su confianza no se ve amenazada por la experiencia de ser diferente, de ser un proscrito, por decirlo así. Lo que pueda haber perdido en riqueza y en sentimiento auténtico de felicidad está compensado por la seguridad de hallarse adaptado al resto de la humanidad, ‘tal como él la conoce’. En realidad, su mismo defecto puede haber sido convertido en virtud por su cultura, y puede, de esta manera, procurarle un sentimiento más intenso de éxito.

Ejemplo de ello es el sentimiento de culpa y de ansiedad que las doctrinas de Calvino despertaban en las gentes. Puede decirse que la persona que se siente abrumada por la sensación de su impotencia e indignidad, por la duda incesante de si se salvará o será condenada al castigo eterno, que es incapaz de sentir la verdadera alegría, padece un defecto grave. Pero ese mismo defecto fue culturalmente modelado: se le consideraba particularmente valioso, y así quedaba el individuo protegido contra la neurosis que habría adquirido en otra cultura en la que el mismo defecto le produjera una sensación de inadaptación y aislamiento profundos.

Spinoza formuló muy claramente el problema del defecto socialmente modelado. Dice: “Muchas personas se sienten poseídas de un mismo afecto con gran persistencia. Todos sus sentidos están tan profundamente afectados por un solo objeto, que creen que este objeto está presente aun cuando no lo está. Si esto ocurre mientras la persona está despierta, se la cree perturbada... Pero si la persona codiciosa sólo piensa en dinero y riquezas, y la ‘ambiciosa’ sólo en fama, no las consideramos desequilibradas, sino únicamente molestas, y en general sentimos desprecio hacia ellas. Pero en realidad la avaricia, la ambición, etc., son formas de locura, aunque habitualmente no las consideremos ‘enfermedades’” (2).

Estas palabras fueron escritas hace unos centenares de años, y todavía siguen siendo ciertas, aunque los defectos han sido hoy culturalmente modelados en tan gran medida, que en general ya no se les considera molestos ni despreciables. Hoy nos encontramos con personas que obran y sienten como si fueran autómatas; que no experimentan nunca nada que sea verdaderamente suyo; que se sienten a sí mismas totalmente tal como creen que se las considera; cuya sonrisa artificial ha reemplazado a la verdadera risa; cuya charla insignificante ha sustituido al lenguaje comunicativo; cuya sorda desesperanza ha tomado el lugar del dolor auténtico. De esas personas pueden afirmarse dos cosas. Una es que padecen un defecto de espontaneidad e individualidad que puede considerarse incurable. Al mismo tiempo, puede decirse que no difieren en esencia de millones de otras personas que están en la misma situación. La cultura les proporciona a la mayor parte de ellas normas que les permiten ‘vivir con un defecto sin enfermarse’. Es como si cada cultura proporcionase el remedio contra la exteriorización de síntomas neuróticos manifiestos que son resultantes del defecto que ella misma produce.

Supongamos que en nuestra cultura occidental dejaran de funcionar sólo por cuatro semanas los cines, la radio, la televisión, los eventos deportivos y los periódicos. Cerrados todos esos medios de escape, ¿cuáles serían las consecuencias para las gentes reducidas de pronto a sus propios recursos? No me cabe duda en que, aun en tan breve tiempo, ocurrirían miles de perturbaciones nerviosas, y que muchos miles más de personas caerían en un estado de ansiedad aguda no diferente del cuadro que clínicamente se diagnostica como “neurosis” (3). Si se suprimieran los opiáceos contra el defecto socialmente modelado, haría su aparición la enfermedad manifiesta.

El modelo o patrón proporcionados por la cultura no funcionan para una minoría, constituida con frecuencia por individuos cuyo defecto individual es más grave que el de las personas corrientes, de suerte que los remedios que ofrece la cultura no bastan para evitar la exteriorización de la enfermedad manifiesta. (Un caso de esto es el de la persona que tiene por objetivo de su vida el poder y la fama. Aunque ese objetivo es, en sí mismo, un objetivo patológico, hay, sin embargo, una diferencia entre la persona que usa sus facultades o poderes para alcanzar ese objetivo de un modo real, y la persona más gravemente enferma que, habiendo salido aún muy poco de sus fantasías infantiles, no hace nada para alcanzar esa meta, sino que espera un milagro, con lo que se siente cada vez más impotente y acaba en una sensación de inutilidad y amargura.) Pero hay también personas cuya estructura caracterológica, y por lo tanto sus conflictos, difieren de los de la mayoría, de suerte que los remedios que son eficaces para la mayor parte de sus prójimos no les sirven de nada. En este grupo encontramos a veces personas de integridad y sensibilidad superiores a las de la mayoría, e incapaces por esta misma razón de aceptar los opiáceos culturales, al mismo tiempo que no son suficientemente saludables y fuertes para vivir abiertamente “contra la corriente”.

Las anteriores observaciones acerca de la diferencia entre neurosis y defecto socialmente modelado pueden dejar la impresión de que, sólo con que la sociedad proporcione los remedios contra la exteriorización de síntomas manifiestos, todo irá bien, y podrá seguir funcionando suavemente, por grandes que sean los defectos que cree. Pero la historia nos demuestra que no es así.

Es cierto, desde luego, que el hombre, a diferencia del animal, da pruebas de una maleabilidad casi infinita: así como puede comer casi todo, vivir en cualquier clima y adaptarse a él, difícilmente habrá una situación psíquica que no pueda aguantar y a la que no pueda adaptarse. Puede vivir como hombre libre y como esclavo; rico y en el lujo, y casi muriéndose de hambre; puede vivir como guerrero, y pacíficamente; como explotador y ladrón, y como miembro de una fraternidad de cooperación y amor. Difícilmente habrá una situación psíquica en que el hombre no pueda vivir, y difícilmente habrá algo que no pueda hacerse con él y para lo cual no pueda utilizársele. Todas estas consideraciones parecen justificar el supuesto de que no hay nada que se parezca a una naturaleza común a todos los hombres, y eso significaría en realidad que no existe una especie “hombre”, salvo en el sentido fisiológico y anatómico.

Pero, no obstante todas estas pruebas, la historia del hombre revela que hemos omitido un hecho: los déspotas y las camarillas dominantes pueden subyugar y explotar a sus prójimos, pero no pueden impedir las reacciones contra ese trato inhumano. Sus súbditos se hacen medrosos, desconfiados, retraídos, y, si no es por causas exteriores, esos sistemas caen en determinado momento, porque el miedo, la desconfianza y el retraimiento acaban por incapacitar a la mayoría para actuar eficaz e inteligentemente. Naciones enteras, o sectores sociales de ellas, pueden ser subyugados y explotados durante mucho tiempo, pero reaccionan. Reaccionan con apatía, o con tal falta de inteligencia, iniciativa y destreza, que gradualmente van siendo incapaces de ejecutar las funciones útiles para sus dominadores. O reaccionan acumulando odio y ansia destructora capaces de acabar con ellos mismos, con sus dominadores y con su régimen. Además, su reacción puede crear tal independencia y ansia de libertad, que de sus impulsos creadores nace una sociedad mejor. Que la reacción tenga lugar, depende de muchos factores; factores económicos y políticos, y el clima espiritual en que viven las gentes. Pero cualquiera que sea la reacción, el aserto de que el hombre puede vivir en casi todas las situaciones no es sino media verdad, y debe ser completado con este otro: que si vive en condiciones contrarias a su naturaleza y a las exigencias básicas de la salud y el desenvolvimiento humanos, no puede impedir una reacción: degenera y parece, o crea condiciones más de acuerdo con sus necesidades.

Que la naturaleza humana y la sociedad pueden tener exigencias contradictorias y, por lo tanto, que puede estar enferma una sociedad en conjunto, es un supuesto que formuló muy explícitamente Freud, y del modo mas detenido en su ‘Civilization and Its Discontent’ (trad. esp., Malestar en la cultura).

Freud parte de la premisa de una naturaleza humana común a toda la especie, a través de todas las culturas y épocas, y de ciertas necesidades y tendencias averiguables, inherentes a esa naturaleza. Cree que la cultura y la civilización se desarrollan en contraste cada vez mayor con las necesidades del hombre, y llega así a la idea de la “neurosis social”. “Si la evolución de la civilización —dice— tiene una analogía tan grande con el desarrollo del individuo, y si en una y otro se emplean los mismos métodos, ¿no puede estar justificado el diagnóstico de que muchas civilizaciones —o épocas de ellas— y posiblemente la humanidad toda, han caído en la ‘neurosis’ bajo la presión de las tendencias civilizadoras? Para la disección analítica de esas neurosis, pueden formularse recomendaciones terapéuticas del mayor interés práctico. No diría yo que ese intento de aplicar el psicoanálisis a la sociedad civilizada sea fantástico o esté condenado a ser infructuoso. Pero debemos ser muy cautos, no olvidar que, después de todo, tratamos sólo de analogías, y que es peligroso, no sólo para los hombres sino también para las ideas, sacarlos de la región en que nacieron y maduraron. Además, el diagnóstico de neurosis colectivas tropezará con una dificultad especial. En la neurosis de un individuo podemos tomar como punto de partida el contraste que se nos ofrece entre el paciente y su medio ambiente, que suponemos que es ‘normal’. No dispondríamos de ningún fondo análogo para una sociedad afectada similarmente, y habría que suplirlo de alguna otra manera. Y en lo que respecta a la aplicación terapéutica de nuestros conocimientos, ¿de qué valdría el análisis más penetrante de las neurosis sociales, ya que nadie tiene poder para obligar a la sociedad a adoptar la terapia prescrita? A pesar de todas estas dificultades, podemos esperar que alguien se aventure algún día a esta investigación de la patología de las sociedades civilizadas” (4).

Este libro se aventura a esa investigación. Se funda en la idea de que una sociedad sana es la que corresponde a las necesidades del hombre, no precisamente a lo que él cree que son sus necesidades, porque hasta los objetivos más patológicos pueden ser sentidos subjetivamente como lo que más necesita el individuo; sino a lo que objetivamente son sus necesidades, tal como pueden descubrirse mediante el estudio del hombre. Así, pues, nuestra primera tarea es averiguar cuál es la naturaleza del hombre y cuáles son las necesidades que nacen de esa naturaleza. Después habremos de examinar el papel de la sociedad en la evolución del hombre y estudiar su papel ulterior en el desarrollo del individuo humano, así como los ‘conflictos recurrentes entre la naturaleza humana y la sociedad’, y las consecuencias de esos conflictos, particularmente en lo que respecta a la sociedad moderna.


NOTAS

1 En este capítulo he aprovechado mi trabajo “Individual and Social Origins of Neurosis”, Am. Sbc. Reo., IX, 4, 1944; pp. 380 ss.
2 véase Spinoza, Ética, prop. IV, esc.44
3 Con diversos grupos de estudiantes no graduados de universidad hice el siguiente experimento: se les pidió que imaginaran que iban a pasar solos tres días en sus habitaciones, sin radio, sin libros de entretenimiento, pero con “buena” literatura, alimentación normal y todas las demás comodidades materiales, y que dijeran cuál sería su reacción a dicha experiencia. La respuesta del 90% aproximadamente de cada grupo fluctuó entre una sensación de pánico agudo y la de una experiencia extraordinariamente molesta que vencerían durmiendo mucho y haciendo todo género de pequeños quehaceres, mientras esperaban ansiosamente la terminación del plazo. Sólo los de una pequeña minoría creían que se sentirían a gusto y disfrutarían del tiempo en que estuvieran entregados a sí mismos.
4 S. Freud, ‘Civiliazation and Its Discontent, trad. del alemán por J. Riviére. The Hogarth Press, Lt., Londres, 1953, pp. 141-42. (El subrayado es mío.) Hay traducción al español, con el título de ‘Malestar en la cultura.

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viernes, junio 13, 2008

Sociedad de la información

Un mundo lleno de desigualdades
Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez,
Universidad.C C.Colón
Navegar Juntos
Nº 70, mayo de 2008

Con la globalización, parece que todos vivimos en la sociedad de la información; sin embargo esto no es del todo una realidad. Hoy en día si escribimos en un buscador la frase “Sociedad de la información”, aparecen millones de páginas en donde en su mayoría se habla de una manera positiva de este fenómeno que parecería alcanzar a gran parte de la población, pero solamente si nos referimos al mundo que se nos presenta ante nuestro ojos, mas no aquel que está en las barriadas de nuestras ciudades o en las zonas indígenas y rurales, quienes están muy lejos de vivir este fenómeno social.

Pero ¿qué se entiende por Era de la información?

Manuel Castell autor español quien ha dedicado sus últimos textos al estudio de este fenómeno, la define de la siguiente forma: Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional, que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Manuel Castell

La realidad es que hoy en día cada vez hay más información, fluyendo de manera constante; además de que se está generando conocimiento como nunca en la historia de la humanidad. Lo anterior es muy alentador y de acuerdo a los ideales de los hombres ilustrados con el conocimiento, podemos vivir mejor como especie. Pero hay que decirlo claramente, todo ese conocimiento no está sirviendo para alcanzar mejores niveles de vida; solamente unas cuantas personas lo están teniendo. En estos momentos se está desarrollando una gran crisis alimentaria que ya en 2008 afectará a más de 100 millones de personas en todo el mundo. El calentamiento global continúa en aumento, producido por las acciones irresponsables en torno al ambiente por parte de los seres humanos.

Bienvenida la era de la información y una de sus principales consecuencias: la sociedad del conocimiento; pero se debe buscar en primer lugar que las nuevas tecnologías de la información lleguen a todos, y que ese conocimiento sea en beneficio social.

Hay múltiples esfuerzos que pretenden lograr que el conocimiento llegue a todos los grupos vulnerables; sin embargo no han sido suficientes, en primer lugar porque en las naciones latinoamericanas no hay la infraestructura suficiente; no basta con dotar de computadoras e Internet a las comunidades, es indispensable referentes culturales que permitan el buen uso de estas tecnologías; de lo contrario sucederá como ocurre con parte de la población adolescente que tanta información les produce desorientación, como bien lo señala Trejo Delarbe (2001): “Esa plétora de datos no es necesariamente fuente de enriquecimiento cultural, sino a veces de aturdimiento personal y colectivo.” Y además el mismo autor agrega “El empleo de los nuevos medios requiere destrezas que van más allá de la habilidad para abrir un programa o poner en marcha un equipo de cómputo. Se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir.” Trejo Delarbe (2001): La sociedad de la información fácilmente nos puede seducir a quienes tenemos acceso a esos datos, debido a todo lo que nos proporciona y nos dota; basta con un clic para poder meternos en un mar de datos, muchos gratos, otros desagradables; pero que los vemos como un registro más y no hacemos nada por modificarlos. Así esta nueva era nos puede llegar a insensibilizar en lugar de hacernos reflexionar, cuando es una era que perfectamente nos puede permitir generar el cambio que posibilite un mejor vivir.

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez,
Director de Lic. Cs. Comunicación

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lunes, abril 28, 2008

La FAO prevé disturbios y hambre si no se sujeta el precio de los alimentos.

El País - 12 de abril de 2008

El gasto en cereales de los países más pobres aumentará hasta un 74%

C. DELGADO / AGENCIAS - Madrid / Roma

La FAO, agencia de alimentación y agricultura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó ayer un aviso claro: si los gobiernos no dan pasos para frenar el alza de los precios de los alimentos, habrá hambre y malestar social que desembocará en grandes disturbios. "Hay que actuar de forma urgente", exigió Jacques Diouf, director general de la agencia. En su último informe la FAO calcula que la factura de compra de cereales puede subir en algunos de los países más pobres del mundo hasta un 74% este año.

Las reservas de cereales caerán en 2008 al nivel más bajo en 25 años.

"La realidad es que la gente ya está muriendo en disturbios", se lamentó Diouf. Recordó que en lugares como Haití, Egipto, Camerún, Senegal o Indonesia ya se han registrado muertes por conflictos relacionados con el alza de los alimentos básicos. Y se temen lo peor: prevén que la situación de malestar alcance al menos a 37 países.

Los cereales han aumentado su precio desde marzo del año pasado un 88%. Una cesta de alimentos que la FAO considera básicos (incluye carne, harina o leche), cuesta un 57% más, según datos del informe de previsiones hecho público ayer. Calculan que la producción mundial crecerá un 2,6% este año y alcanzará la cifra récord de 2.164 millones de toneladas gracias a la mayor superficie de cultivo. Sin embargo, las presiones que envuelven este alimento harán que no sea suficiente. El aumento de la demanda, tanto para consumo humano como animal, y el uso para biocombustibles seguirán empujando al alza los precios. Además, al coste de las importaciones hay que añadir la subida de precios de los combustibles, que aumentan el coste de su cultivo y su transporte.

Los países más pobres del mundo pagarán de media un 56% más por la importación de cereales. Algunos de África, donde el déficit alimentario es enorme, desembolsarán hasta un 74% más. Diouf advertía ayer en la conferencia que ofreció en Roma de los peligros de estas elevadas facturas. El estudio de la FAO recuerda que en los supermercados del primer mundo las alzas mundiales pueden preocupar, pero en los países en vías de desarrollo, donde se destina a la alimentación entre el 60% y el 80% de los ingresos (frente al 10% o 20% del primer mundo) puede ser una tragedia.

"La gente está muriendo porque protesta ante la situación y si nosotros no realizamos las acciones necesarias, cabe la posibilidad de que mueran de inanición. Naturalmente, la gente no va a esperar sentada a que eso pase, y actuará", advirtió a los Gobiernos de los países que pertenecen a la ONU. Les instó además a participar en una reunión internacional a principios de junio, en la que buscarán medidas comunes de urgencia y donde esperan recaudar cerca de 1.000 millones de euros para ayudas.

La FAO propone que, para empezar, se realice un reparto masivo de semillas y de fertilizantes a los países más desfavorecidos, para que aumente más la producción. Los analistas recomiendan cruzar los dedos, para que el clima acompañe. "Las condiciones climáticas favorables serán todavía más importantes al principio de esta nueva estación, ya que las reservas mundiales de cereales están agotadas", comentan. Los países tienen poco a lo que agarrarse si la temporada es mala: en 2008 las reservas mundiales caerán a su nivel más bajo en 25 años, hasta situarse en los 405 millones de toneladas, un 5% menos que el año anterior.

La subida de los alimentos obliga a los países pobres a pagar hasta un 74% más por los cereales

La FAO reclama 1.700 millones a los Estados donantes para atajar la hambruna de los más necesitados y advierte de revueltas sociales.

Los países más pobres del mundo pagarán un 56% más por la importación de cereales durante el periodo 2007-2008, de acuerdo con las previsiones anunciadas hoy por el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Estos datos son superiores en el caso de los países con déficit alimentario en frica, cuya factura cerealera se incrementará un 74% debido a los fuertes aumentos en los precios de los cereales, en el coste del transporte y en los precios del petróleo a pesar del récord de producción, según el último informe de la FAO Perspectivas de cosecha y situación alimentaria.

Los precios internacionales de los cereales han subido durante los dos últimos meses, reflejando una demanda sostenida y escasez en las reservas mundiales, según el informe. Los precios del arroz fueron los que más subieron tras la imposición de nuevas restricciones a la exportación por los principales países productores. A finales de marzo, los precios del trigo y del arroz eran casi el doble respecto a los niveles del año anterior, mientras que el maíz había subido más de un tercio.

Los precios del pan, arroz, maíz, leche, aceite, soja y otros alimentos básicos se han incrementado fuertemente durante los últimos meses en diversos países en desarrollo, a pesar de las medidas tomadas tanto por los países importadores como los exportadores para limitar el impacto de los precios internacionales en los mercados alimentarios nacionales, que incluyen restricciones a las exportaciones, subsidios, reducción de aranceles y control de precios.

Esta situación, recuerda la agencia de la ONU, provocó revueltas en Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Senegal, Burkina Faso, Etiopia, Indonesia, Madagascar, Filipinas y Haití en el mes pasado. En Pakistán y Tailandia se han desplegado efectivos militares para evitar que se asalten campos y almacenes.

"La inflación del precio de los alimentos golpea más fuerte a los pobres, ya que el porcentaje que dedican a los alimentos en sus gastos totales es mucho mayor que en la población más rica", ha señalado Henri Josserand, del Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO. "Los alimentos -explicó- representan un 10-20 por ciento del gasto de un consumidor en los países industrializados, pero hasta el 60-80% en los países en desarrollo, muchos de los cuales son importadores netos de alimentos".

Récord de producción.

A pesar de los altos precios y del malestar social que esto provoca en los países más empobrecidos, la FAO prevé un incremento del 2,6% en la producción de cereales durante el año 2008, hasta alcanzar la cifra récord de 2.164 millones de toneladas.

"Si se materializa el crecimiento de la producción prevista para 2008, los problemas actuales de suministro podrían aliviarse en el periodo 2008-2009", indica el informe. La FAO advierte que esto dependerá en gran parte de la climatología, culpable de que las perspectivas para el 2007 fueron superiores a la producción de cereales que se obtuvo al final.

Por ello, la FAO urge a todos los donantes y las instituciones financieras internacionales a que incrementen sus ayudas o que consideren modificar una parte de las actuales en los países más afectados por el alza de los precios en los alimentos. Una estimación provisional de los fondos adicionales requeridos por los gobiernos para llevar a cabo estos programas se sitúa entre los 1.200 millones y los 1.700 millones de dólares.

La concesión de estos fondos puede suponer una ayuda importante para los campesinos pobres, incluyendo el acceso a insumos y activos para mejorar el suministro de alimentos en las próximas temporadas agrícolas.

Además, la FAO ha lanzado su Iniciativa sobre la Subida de los Precios alimentarios (ISFP, en inglés), ofreciendo ayuda técnica a los países pobres afectados por el alza de precios para poder ayudar a los campesinos vulnerables a aumentar la producción local de alimentos.

http://www.elpais.com/articulo/economia/subida/alimentos/obliga/paises/pobres/pagar/74/cereales/elpepieco/20080411elpepueco_8/Tes

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