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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

sábado, octubre 30, 2010

Leve reseña histórica de la Independencia de México (Y. Alfaro-F. Fuster X.2010)

Bicentenario de México : Acto Cívico en la Universidad
Yadira Lizbeth Alfaro Sánchez
5to. semestre de Ciencias de la Comunicación.

Luego de tres siglos de dominio absoluto, la invasión napoleónica de España conmocionó a las colonias, que comenzaron la lucha por su independencia.

En México, un grupo de criollos liderados por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Miguel Domínguez y su esposa Joefa Ortiz, comenzaron la conjura que, al ser descubierta, debió adelantar la fecha de su levantamiento.

Así, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo tomó como bandera un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe y se alzó en armas seguido por miles de hombres.

A Hidalgo se unió el también sacerdote José María Morelos y Pavón, bajo cuyo mando lucharon Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, los hermanos Bravo y Vicente Guerrero.

Poco a poco los iniciadores de la Independencia fueron cayendo ante el ejército realista; sin embargo, la insurgencia permaneció activa hasta que los propios españoles peninsulares trataron de evitar que se instaurara en México la Constitución de Cádiz de 1820.

Agustín de Iturbide fue nombrado por el Virrey Juan Ruiz de Apodaca como comandante del ejército del sur para acabar con Vicente Guerrero; en lugar de ello, Iturbide lanzó el plan de Iguala declarando a México un país independiente, católico, hogar de peninsulares, criollos, indios y negros por igual.

Uniéndose a Guerrero formó el Ejército Trigarante y rápidamente se apoderaron de la Nueva España destituyendo al Virrey Apodaca.

El nuevo Virrey, don Juan de O’donojú sólo llegó para firmar los tratados de Córdoba por los que España reconocía la Independencia; el 27 de septiembre de 1821 Iturbide entró en la ciudad de México y consumó la Independencia de nuestra nación.


Discurso del P. Francesc Fuster Ángel, Rector de la UCC

Hace 200 años, México inició la lucha por su libertad gracias al valor y a los anhelos de los caudillos que ofrecieron su vida a cambio de una patria, en la que prevaleciera la igualdad, la democracia, la fraternidad, la tolerancia, la legalidad y el reconocimiento y respeto a todos los derechos humanos.

Así se conmemora el inicio de la independencia de México, con el famoso grito de Dolores que dio el Cura Miguel Hidalgo y sus aliados: Morelos, Allende, Aldama, Josefa Ortiz y otros héroes de la independencia de México, pero sobre todo para recordar a todos los mexicanos que gracias a ellos, ahora tenemos un país libre y soberano.

El día 16 de septiembre, no es para los mexicanos solamente una fecha cronológica, sino que es una efemérides que ha quedado grabada en la historia de México y en el corazón de sus hijos, porque marca la iniciación del movimiento que había de dar al país, independencia y libertad.

La lucha que duró 11 años, permitió la abolición de la esclavitud, la expedición de las primeras leyes mexicanas y de la Constitución de Apatzingan que estableció las garantías para los mexicanos; pero sobre todo se logró la libertad del país para gobernarse, para disponer y utilizar sus riquezas y sus recursos y el derecho que le otorgó Hidalgo, quien por primera vez llamó Patria al territorio mexicano.

Para beneplácito de todos los mexicanos, este año celebramos el Bicentenario de la independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Recordemos esos sucesos y festejemos la identidad de México como una nación libre e independiente. ¡¡Felicidades a México, felicidades a todos los mexicanos y mexicanas!!

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miércoles, septiembre 29, 2010

Hogares Calasanz, México - Visita P.General

Una agradable visita desde lejos

Una de las buenas noticias de este tiempo en los Hogares Calasanz, ha sido la visita del padre General.

El padre Pedro Aguado, superior general de los escolapios, visita cada uno de los 34 países donde se continúa la obra de Calasanz para animar el trabajo de todos los escolapios y colaboradores de esta misión tan delicada e importante que es la educación de los niños y de los jóvenes.

La primera obra escolapia que quiso visitar el día de su llegada a México fue la Casa 1 de los Hogares Calasanz de Tlalpan. Tenía pocas horas de haber aterrizado en tierras mexicanas cuando ya estaba sentado a la mesa rodeado de todos los chicos de las dos casas que, en poco tiempo ya le tenían tanta confianza como a aquellas personas que tienen mucho tiempo de conocer. Unos pocos minutos fueron suficientes para romper barreras y disfrutar un rato muy agradable.

A continuación les compartimos algunas de las tantas palabras que intercambiaron los chicos del hogar con el padre Pedro.

Todos sentados en el comedor, alrededor de una resistente mesa de madera que ya puede testificar muchos años de la vida de esa casa. Comienza la presentación de cada uno:

Me llamo Luis, tengo catorce años y voy en segundo de secundaria.
Yo me llamo Omar, tengo diecisiete y ahora estoy trabajando.
Yo me llamo Andrés, tengo once años y voy en quinto de primaria.
Yo me llamo Rubén, tengo diez años y voy en quinto de primaria.

Soy la tía Mode, se me olvidó la edad que tengo y estoy a sus órdenes.

¿Cuánto tiempo tiene usted trabajando por los niños?, pregunta el padre Pedro.

¡Veinte años!, respuesta inmediata y sencilla, como quien dijera a qué hora llegó hoy a la casa.

¿¿Veinte?? La admiración abre entonces un breve silencio… ¡No está mal!

Son poquitos responde Mode con una sonrisa que enseguida imitan los niños. Más avanzada la tertulia se retomará el asunto del intenso y perseverante compromiso de nuestra querida tía Mode.

Entonces uno de los niños más pequeñitos introduce un nuevo tema para la conversación de la noche:
¿A qué equipo de fut le vas?

Eso lo tengo fácil. Al equipo de mi pueblo.

¡Roma! Responden a coro los que tuvieron la ocurrencia.

¡No! El Atlético de Bilbao. Es un equipo que solo tiene jugadores de la propia tierra. Nunca ganamos nada. Pero es mi equipo.

¿Cuál es tu comida favorita? Otra pregunta espontánea y simpática desde la confianza de otro niño pequeño que quiere dialogar con su nuevo amigo.

Los chipilones en su tinta.

¿¿Qué es eso?? Preguntan extrañados por ese nombre tan raro. ¿Los chipilones no serán los niños que lloran?

Aclara nuestro nuevo amigo: Es un pececito que es muy pequeño. Cuando siente que se lo van a comer suelta su tinta negra. Y te lo comes. ¡Buenísimo!

Continúa el interrogatorio:
¿A qué países has viajado?

¡A muchos países! Yo vivo en Italia. ¿Por qué crees que vivo en Italia?
¿Dónde fundó Calasanz las Escuelas Pías?

Yo vivo en Roma porque vivo en su casa, donde me dedico a ayudar a todos los escolapios. Por eso tengo que viajar con el padre Fernando. Ahora venimos de Colombia. ¿Dónde está Colombia? ¿Al norte o al sur?

¡Al sur!, responden los que tienen idea de la Geografía y los que son hábiles para unirse al coro.

¿Cuándo es tu cumpleaños?

El 26 de junio. Ahí cumplo 53.

Rezamos por ti en tu cumpleaños, interviene el padre Reyes porque, efectivamente, los niños recuerdan los nombres de las personas que los quieren cada vez que se reúnen en torno a la mesa hacen una pequeña oración antes de comer.

Ahora los grandes. El turno para que pregunten los grandes.

Sergio comienza con la sección de preguntas serias.

¿Por qué quiso venir a visitarnos?

Esa pregunta me ha gustado mucho y entonces el padre general se coloca como para decir algo que quiere dejar muy claro. Observa a Sergio por encima de los lentes y comienza a explicarnos esto:

Hace un rato he llegado a México.
Hace… cuatro horitas.
Y es lo primero que he hecho: ¡venir aquí! Y ¿sabes por qué?
Porque tenía mucho interés en conocerlos, en conocerlos a todos.
Conocer el lugar, conocer lo que hacen, conocer cómo se sienten aquí.
¡Porque ustedes están en el corazón de los escolapios!

Educamos como Calasanz y somos escolapios para ustedes. Y por eso he venido.
¡Lo primero! Luego iré a los colegios, pero primero era esto. Por eso he venido.

Uno de los pequeños necesita la respuesta a su curiosidad:
¿Usted tiene esposa?

Y tú ¿qué crees?
¡Que sí! Con seguridad total en su respuesta.

¡Pues no! Respuesta inmediata y sonriente del padre Pedro que detona las risas de los otros niños.

Los padres escolapios no nos casamos. ¿Sabes por qué no nos casamos?

Porque se casan con Dios. Responde alguno con cara de no entender mucho la propia respuesta que le habrá escuchado a alguna monjita por ahí.

Por Jesús. Porque la Virgen María… Intenta responder otro sin terminar su frase.

Pero la causa por la que no nos casamos... se van a sorprender, la causa son ustedes. Estamos todos a disposición de ustedes, por el bien de ustedes, a toda hora por ustedes. Y, claro, si yo fuera casado mi mujer se enfadaría conmigo.
Nosotros buscamos estar totalmente a disposición de los niños y los jóvenes que se apoyan en nosotros y ésa es la razón.
La razón más importante es porque Jesús sintió así.

Después de una pausa suficiente para asimilar la respuesta continúan las preguntas.

¿Cuál es su comida favorita?

Estabas despistado. ¡La tortilla de patatas!

¡No! Responden todos los que recuerdan que la comida favorita no era ésa, pero sin poder recordar el nombre del pececito que se pone chipil, o algo así.

Ahora retoman el interrogatorio los de secundaria.

¿Por qué se dedicó a esto de Jesús?

Yo entré de escolapio a los 17 años. Y entré de escolapio porque me apasionó el trabajo con niños y jóvenes. Y me pareció que lo más bonito que yo podría hacer era hacer las mismas cosas que hacía San José de Calasanz.
Yo estudié en un colegio de escolapios, los conocí, me gustó lo que hacían, quise ser como ellos.

¿Cuánto tiempo lleva ya ahí?

Llevo más de treinta años. Treinta y cinco como escolapio. Y te aseguro que profundamente feliz.

Se hace un silencio ahora más largo que los anteriores mientras todos intercambian miradas sin comunicarse. Hasta Luis Ángel que se la ha pasado cantando durante toda la sesión nos deja un momento sin fondo musical.
Algunos niños dicen: ¡oooohhhh!
En los labios de alguno de secundaria es fácil leer la expresión: ¡Ay güeeeey!

A continuación, la pregunta que no podía faltar:

¿Conoció usted a Chinchachoma?

Lo conocí y disfruté de él. Y hablé con él. Le conocí en Roma.
Y conozco a su hermano que vive en mi casa.
El padre Chinchachoma se llamaba Alejandro, como uno de aquí, ¿quién se llama Alejandro? Su hermano se llama Adolfo y yo vivo en su casa.

¿Cuál es tu dulce favorito?, continúa la sección de preguntas familiares. Porque desde hace un buen rato el padre Pedro ya ha sido más que aceptado en la familia.

La tarta de queso.

La tar… ¿qué es eso?

Pan con queso. Un pastelito de queso.

Nuevamente Rubén, abrazado por el padre General, pregunta algo de lo que seguramente ya sabe la respuesta, pero tal vez tiene deseos de escucharlo una vez más:

¿Le gusta venir con nosotros?

Claro, por eso he venido.
¿Yo voy a estar aquí porque no me gusta?
No, venimos porque me gusta conocerles y me gusta estar aquí.

¿Quién es el que lleva más años?

Adrián, que llegó hace diez, o más años, pequeñito y consentido de todos, ahora el mayor de la casa, levanta su mano para que el padre Pedro le suelte la pregunta.

Me gustaría saber qué es lo más importante que tú has recibido en el hogar, ¿de qué estás más feliz?

De que los tíos y las tías nos quieren. Más que nada por la educación que nos dan.

Qué bueno que lo has dicho. Dilo de nuevo.

El cariño de los tíos y la educación.

¿Quién es el que lleva menos tiempo aquí?

Dos, cuatro, y ya son siete los que levantan la mano queriendo ocupar el lugar del último llegado a casa, con los privilegios que esto significa. Ser el más pequeño es algo muy valioso en cualquier familia.

¿Qué es lo que más te ilusiona del hogar?

Que nos tratan bien y que nos quieren.

¿Quién es el mayor de edad aquí?

Gonzalo, que ya hace tiempo dejó el hogar pero está ahí de visita como suele hacerlo frecuentemente.

La pregunta: ¿qué crees deberíamos hacer para mejorar?

Voy a ser sincero: ¡Nada!

Tu experiencia es tan positiva, te sientes tan contento que no se te ocurre ¿qué hay que mejorar?

¡Sí!

¿Alguien de ustedes diría: “Yo no soy buen estudiante”?

Algún sincero y valiente levanta la mano para hablar de su experiencia:
Yo, porque a mí nunca me ha gustado estar sentado en un salón. Me gusta más estar activo.

¿Quién de ustedes sabe por qué he preguntado esto?

Porque San José de Calasanz hizo muchas cosas para poner a los niños a estudiar y educar a los niños.

¡Sí, señor! San José de Calasanz se dedicó a educar, aunque a algunos no les gusta esto.

Ahora quisiera saber ¿quién está feliz aquí?

Todos levantan la mano rápidamente, sonriendo.

¿Alguien no está feliz? Solo miradas de unos a otros y risas que ya lo dicen todo.

Pues ésta es la pregunta más importante. Porque los escolapios hacemos esto para provocar que ustedes crezcan y sean felices.

Ahora el padre Reyes abre la nueva sección de preguntas: la vida en el hogar.
Quisiera que te dijeran cómo es un día normal en el hogar, un sábado, un domingo.

Sí, cuéntenme qué hacen en un día normal en cada hogar.

Me levanto… comienza alguno con la narración de su día.

¿A qué hora? Pregunta evadida. Sólo hay risas y bromas al respecto.

… me baño, continúa, desayuno, me voy a la escuela, regreso de la escuela, hago mi tarea, jugamos un ratito en el deportivo, cenamos y nos vamos a dormir.

Ése es un día normal, ahora un sábado.

Nos levantamos, hacemos los aseos de la casa, desayunamos, hacemos nuestras tareas, vamos a jugar al deportivo, nos regresamos del deportivo, nos bañamos, bajamos a ver la tele, de la tele venimos a comer, comemos, luego salimos, en la noche cenamos, lavamos nuestro plato y nos vamos a dormir.

Ahora, ¿quién le platica al padre qué hacemos los domingos?

El turno es para Alejandro.

Nos paramos temprano, nos bañamos, hacemos aseo, vamos a misa, vamos a junta, en la junta nos dan nuestro domingo, luego algunos ayudan a hacer la comida…

Dos preguntas:
¿Adónde van a misa?

Al Pedregal. Una capillita de la parroquia de Tlalcoligia ubicada en una pequeña colonia popular que se llama El Pedregal de Sta. Úrsula Xitla.

Y la otra pregunta ¿cómo es la junta?

Platicamos de todo lo que hubo en la semana. También hablamos de nuestros problemas y hablamos de lo que vamos a hacer en los próximos días, contamos chistes, que ahora va a contar alguno Alejandro.

¡Qué sea bueno!

Entonces comienza un rato divertido de chistes y adivinanzas.

Retomando el tema de la vida del hogar, explica el director:
En tiempo de verano los pequeñitos tienen un curso de manualidades y actividades artísticas. Los mayores tienen alguna experiencia laboral.
Nos juntamos todos los de las dos casas, dos o tres días de la semana, para juntar juntos y para tener algunos momentos para disfrutar la convivencia sin prisas, desahogadamente.

Ahora habla la tía Mode, retomando la conversación inicial, por petición del padre Pedro.

No siento que hayan pasado veinte años, siento como medio año nada más, y ese medio año bien feliz. Mi corazón está lleno de amor para ellos.

Continúa Mode hablando de esa gran experiencia que ha sido para ella amar, educar, acompañar un número incontable de niños y adolescentes que ha n pasado por esta casa. ¿Cómo perderse la oportunidad de escuchar directamente a la tía Mode con tantas anécdotas interminables. Esta historia no termina aquí.


TRE-S MANERAS DE AYUDAR

a) Apadrina a un niño. Consiste en estar al pendiente de un menor. Acompañar su proceso de formación, preguntarle sobre sus logros, apoyar sus gastos de escuela, plantear con él metas y objetivos. Hogares Calasanz se compromete a notificar en tiempo y forma, a mantener una comunicación puntual sobre el niño en cuestión, a manejar con transparencia los recursos destinados.
b) Portador de sonrisas. Consiste en cubrir el gasto corriente de uno de los servicios de una casa (agua, luz, gas, teléfono). El apoyo está en orden al donativo a cubrir, y oscila entre los $200 a los $700 al mes como máximo. Todo se controla por recibo de servicio.
c) Redes de apoyo por la infancia de Hogares Calasanz. Involucrar a donadores potenciales con una cuota fija de $20.00, $50.00, $100.00 como subsidio económico para fines formativos, atención médica y salud integral, servicios…

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jueves, enero 28, 2010

Voluntariado escolapio para el Desarrollo

UCC, Navegar Juntos
XII, 2009

Estudiantes de Economía de la UCC escriben acerca del Voluntariado para el Desarrollo Económico y Social Voluntariado en el mundo y en tu Universidad
Flores Trejo R. Azucena, Hernández Pulido Zayra
Alumnas de Lic. en Ciencias Económicas

El 5 de diciembre fue decretado hace ya casi un cuarto de siglo por la ONU como homenaje a todos aquellos que dedican una parte de su tiempo a la acción solidaria y altruista, sin recibir remuneración alguna a cambio.

Cada día en todos los rincones del planeta millones de mujeres, hombres y jóvenes ofrecen a diario, de manera desinteresada, su trabajo, su tiempo y su capacidad para beneficiar a los demás. Los voluntarios que desarrollan su trabajo en diferentes comunidades, llevan a cabo diferentes tareas que van desde la administración de vacunas hasta programas de alfabetización, entre muchas otras iniciativas.

Sin embargo, las personas voluntarias no actúan por su cuenta sino de forma organizada, sumándose a asociaciones o fundaciones existentes, así como a los proyectos de política social y cultural impulsados por los diferentes organismos de gobierno y empresas privadas, o creando otras nuevas que vayan acorde a las necesidades de la humanidad.

El trabajo profesional de los voluntarios cobra importancia en la medida en que su labor social a favor de los sectores marginales y más vulnerables de la población, coadyuva a las metas y estrategias de política social que mantienen los gobernantes de todo el mundo.

Como resultado de su arduo trabajo y difusión, actualmente existen voluntarios de la ONU en más de 150 países, de los cuales, el 37% se encuentra en África, el 33% en Asia y el Pacífico y el resto se encuentra repartido entre los países Árabes, el Caribe, América Central y del Sur, Europa Central y Oriental. (Centro de Información de las Naciones Unidas www.cinu.org.mx)

La familia Colón no se queda atrás, pues a través de sus programas de desarrollo social vincula e involucran a los jóvenes en el mejoramiento de oportunidades y condiciones de vida de la población veracruzana, tratando así de ser parte del crecimiento y desarrollo de la sociedad.

¿Eres desinteresado? ¿O quieres ayudar?

¡Tú puedes ser voluntario y ayudar a cambiar nuestro mundo, hagamos la diferencia!

Si estudias en la UCC, infórmate en el Departamento de Extensión Universitaria

Voluntariado hacia el cumplimiento de los objetivos del milenio
Zita Orozco Medina, Breny Ma. Correa León
Alumnas de la Lic. en Ciencias Económicas, UCC

El mundo hoy se enfrenta ante una crisis muy fuerte que comenzó en los sectores financieros internacionales y ahora se refleja en el sector real de la economía doméstica, aunque con mayor o menor intensidad, pero todos los países se han visto afectados por este fenómeno. Lo que sigue es la unión de esfuerzos públicos y privados, individuales y colectivos para salir adelante y regresar a la senda el crecimiento sostenido.

Sin embargo, hay sectores, comunidades e individuos que son más vulnerables ante este tipo de eventos repentinos lo que los hace incapaces de recuperarse por si mismos.

Por eso el papel del voluntario es muy importante, pues se encarga de ayudar a las comunidades a mejorar sus condiciones de vida a través de la cohesión social vinculando a la sociedad con organizaciones civiles y los diferentes niveles de gobierno, así como organizaciones internacionales con recursos para financiar, promover, impulsar, etc. proyectos que aseguren un desarrollo económico y social.

En reconocimiento de esta labor la ONU decretó en 1985, que el 5 de diciembre se celebre el día mundial del voluntariado para el desarrollo social y económico, donde los voluntarios presentan sus contribuciones y campañas, y donde se espera que cada vez más personas se involucren a los diferentes programas.

La principal estrategia para promover el voluntariado es a través de la red, pues se promocionan diferentes campañas, así como experiencias que se espera generen un sentimiento de inclusión en más personas.

El trabajo voluntario es una acción organizada, altruista y solidaria; el voluntariado va más allá de un sentimiento o una ideología, pues su importancia radica en concretar acciones que hagan un cambio; debe hacerse de manera organizada para que los esfuerzos trasciendan y marquen una diferencia de carácter permanente. Se trata de tener una conciencia social, ya que es un compromiso para mejorar la vida colectiva donde tu satisfacción personal se basa en la capacidad de hacer la diferencia.

El trabajo voluntario a nivel mundial gira alrededor de los objetivos del milenio señalados por la ONU:

1 COMBATE A LA POBREZA Y A LA HAMBRUNA.
2 ALCANCE UNIIVERSAL DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA.
3 PROMOVER LA EQUIDAD DE GÉNERO.
4 REDUCIIR LA MORTANDAD INFANTIL.
5 MEJORAR LA SALUD DE LAS MUJERES EMBARAZADAS.
6 COMBATIR ENFERMEDADES ANUALMENTE CONTAGIOSAS Y MORTALES COMO EL SIDA.
7 ASEGURAR LA SUSTENTABILIDAD AMBIENTAL.
8 DESARROLLAR UNA SOCIEDAD GLOBAL PARA EL DESARROLLO.

Además ya que los conflictos bélicos amenazan el cumplimiento de estos objetivos, por las consecuencias negativas que genera, la ONU tiene una gran red voluntaria a favor de la paz.

El trabajo voluntario es una clave importante para la transición del crecimiento al desarrollo económico, ya que la sociedad es quien mejor conoce sus necesidades y puede ser capaz de definir proyectos focalizados y hacerlos funcionar.

El voluntariado es una tarea continua, diaria y dinámica que requiere mucho esfuerzo, por lo que no se puede resumir sólo al 5 de diciembre; esta tarea debe continuar creciendo e involucrando a más personas día con día.

Si te interesa, puedes entrar a: http://www.worldvolunteerweb.org

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Una rápida visita a Veracruz

Pedro Aguado, Padre General de la Orden de las Escuelas Pías
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América

En los primeros días de este nuevo año he tenido la oportunidad y la alegría de visitar la presencia escolapia en Veracruz. La visita la he realizado acompañado por el P. Fernando Hernández, y se inscribe en el marco de esta primer contacto con la realidad de las Escuelas Pías que deseo tener al comienzo del sexenio. Además, ha coincidido con un curso de los responsables de las Oficinas de Procura de Fondos de las demarcaciones americanas.

He podido conocer la realidad del Centro de Estudios Cristóbal Colón, desde el Kinder hasta la Universidad, así como las dos comunidades escolapias, la parroquia de la Sagrada Familia y la Escuela Calasanz. Sin duda que en una visita tan rápida no es posible profundizar en todo lo que estamos impulsando en Veracruz, pero al menos sí que puedo destacar algunas cosas. Lo hago de modo sintético, con el deseo de compartir con todos estos gratos –y frescos días veracruzanos.

AGRADECER. Es lo primero que quiero expresar.

Agradecer todas las atenciones recibidas y, sobre todo, la dedicación, entrega e identificación de todos con las opciones y el carisma de las Escuelas Pías. He podido saludar a muchas personas y he compartido preocupaciones e ilusiones, nostalgias y desafíos. Les agradezco a todos el profundo sentimiento escolapio desde el que viven y trabajan, y les animo a profundizar en él. Sólo así podremos avanzar en el deseo de “educar para servir”.

COMPROMISO DE VOLVER.

Al terminar nuestra visita, el P. Fernando y un servidor tomamos la decisión de cambiar nuestro calendario de este año, con el fin de volver a Veracruz a finales de 2010, posiblemente en noviembre. La verdad es que no teníamos previsto este viaje, pero la gran riqueza de todo lo que hemos visto nos obliga a ello, con el fin de profundizar en la realidad y acompañar el camino que estamos recorriendo. Con esta decisión queremos expresar el claro compromiso de la Orden con la realidad escolapia de Veracruz, que pensamos que puede y debe ofrecer a la Orden muchas y nuevas posibilidades.

LA COMUNIDAD GENERALICIA y el CENTRO DE ESTUDIOS CRISTÓBAL COLÓN. TRES PROPUESTAS PARA SEGUIR CAMINANDO.

De todo lo que estos días hemos hablado, quiero resaltar tres propuestas que me gustaría ver desarrolladas en estos próximos meses. Son opciones que nos comprometen a todos, y por eso quiero hacerlas públicas:

Un nuevo “plan de viculación”.
Hemos propuesto a la Universidad Cristóbal Colón la elaboración de un “plan de vinculación de la Universidad con las Escuelas Pías”. Para mí es bastante claro que hay que profundizar en el camino recorrido y que la Orden y la Universidad pueden y deben estrechar sus lazos, ofreciéndose mutuamente riquezas y oportunidades. Las Escuelas Pías deben renovar su apuesta por la Universidad y el conjunto del complejo educativo “Cristóbal Colón”, y la Universidad puede y debe profundizar en las diversas oportunidades y posibilidades que puede ofrecer a la Orden. Escribir este “plan de vinculación” nos va a ayudar, sin duda, a avanza en este camino. Ya desde ahora animo a la creatividad para buscar nuevos horizontes

Fortalecer el equipo escolapio, desde nuevas claves.
Las Escuelas Pías y la Universidad deben comprometerse a buscar a potenciar el equipo escolapio “alma” del Centro de Estudios Cristóbal Colón. Y, queridos amigos y amigas, esto no pasa sólo por la potenciación de la comunidad escolapia con nuevos religiosos (opción que trataremos de impulsar, sin duda), sino por el crecimiento en identidad y corresponsabilidad escolapia por parte de personas laicas que puedan enriquecer y dinamizar el sujeto escolapio responsable de nuestra misión. Pensemos las cosas desde nuevas claves y dinamismos, buscando nuevos horizontes. Les aseguro que esta propuesta es decisiva y de futuro.

“Educar para servir”.
Es el lema del Colón. Como todo lema, ofrece con nitidez los deseos y aspiraciones que quienes dedican su tiempo y su vida a esta institución. Cuidemos especialmente todo lo relacionado con la educación y hagámoslo desde talantes y actitudes de servicio. Cuidemos todas las áreas destinadas a la preparación de educadores, busquemos nuevas iniciativas que nos lleven a la convocatoria y formación de más personas involucradas con nuestros proyectos y realidades. Saquemos al lema de la institución todo el jugo de que seamos capaces.

LA COMUNIDAD ESCOLAPIA DE MÉXICO y su amplio y plural trabajo escolapio.

He podido visitar también la comunidad desde la que los padres José Luis, José y Ponciano desarrollan su amplio y rico ministerio escolapio. Es una comunidad de la Provincia de México que atiende el Colegio Cristóbal Colón (desde Kinder a Bachillerato), la escuela Calasanz y la parroquia de la Sagrada Familia. He quedado impresionado por la magnitud de la tarea y por la calidad escolapia de lo que hacemos. Quiero felicitar a la Provincia por esta presencia escolapia y por todo el trabajo que se impulsa desde ella.

NAVEGAR JUNTOS.

Veracruz es un buen símbolo de lo que significa “navegar juntos”. La Provincia de México y la Casa General de Veracruz impulsan juntas toda la realidad escolapia veracruzana; los escolapios de Veracruz y la Universidad asumen muchas tareas diocesanas en apoyo de la iglesia particular; los seminaristas diocesanos hacen sus prácticas pastorales en nuestro colegio; la Orden y la Universidad colaboran unidas para buscar nuevos pasos y horizontes; el Colón es un espacio de encuentro de las demarcaciones americanas de la Orden, para numerosas tareas y encuentros; escolapios de cinco demarcaciones diferentes de la Orden viven y trabajan en Veracruz… y muchas más cosas que podríamos decir como expresión de uno de los “signos de los tiempos” de las Escuelas Pías: hacer camino juntos, buscando nuevos horizontes y nuevos dinamismos para poder servir mejor según nuestro carisma.

Agradezco a todos los que hacen posible esta rica realidad con su trabajo y dedicación, y sobre todo el entusiasmo con el que viven y tratan de llevar las cosas adelante. Les deseo todo lo mejor, y que este año 2010 sea fructífero para todos. Si Dios quiere, nos veremos de nuevo en el próximo mes de noviembre.

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miércoles, enero 27, 2010

Veracruz blinda la vida contra el aborto en México

Destacado protagonismo de alumnos y exalumnos
de nuestra Universidad en el Congreso de Veracruz
Navegar Juntos

CONFER: XALAPA, 18 Nov. 09

El Congreso del Estado de Veracruz aprobó el día 18 de noviembre ayer el blindaje de la vida contra el aborto al modificar, con una aplastante mayoría, la Constitución estatal en su artículo 4° que establece "la defensa de la vida desde la concepción y hasta la muerte natural". Se convierte así en el estado número 17 en aprobar esta medida.

Esta modificación se aprobó con 39 votos a favor, 6 en contra y 0 abstenciones. Con la reforma, el artículo 4° dice, a la letra: "el Estado garantizará el derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, como valor primordial que sustenta el ejercicio de los demás derechos del individuo. La ley Determinará los casos de excepción".

La reforma, dijeron, es acorde con los tratados y acuerdos internacionales firmados y ratificados por el Estado mexicano y con la sentencia emitida en agosto del 2008 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que reconoce la soberanía de las entidades federativas para legislar en la materia. Asimismo recordaron que el derecho a la vida está plasmado en el artículo tercero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el artículo sexto del Pacto Internacional de Derechos Civiles, ambos suscritos por el Estado Mexicano.

La reforma constitucional también modifica el artículo 150, que establece que la mujer que aborte no será castigada con cárcel, sino que el Estado se obliga a proporcionarle atención médica integral, con el propósito de que se le "proporcione la ayuda y la atención que le permita atender las consecuencias de tan dramático
acontecimiento".

Sin embargo, esta modificación también mantiene las excepciones para el aborto en los casos de violación, el riesgo de vida de la madre y las malformaciones congénitas del bebé por nacer.

Sobre esta decisión, el director para América Latina del Population Research Institute, Carlos Polo, señaló que "lo que viene sucediendo en México es aleccionador; cada día es más claro que en el Distrito Federal se aprobó la muerte de los niños por nacer sólo porque una mayoría circunstancial de legisladores impuso una antojadiza interpretación del derecho a la vida, un discurso orientado a engañar al pueblo sencillo".

Lo que ha sucedido en Veracruz, explica Polo, "confirma que el sentir mayoritario del pueblo es defender la vida sin excepciones. No fueron 1 ó 2 Estados (Provincias) mexicanos que reaccionaron en sentido opuesto; ya son 17 estados que no aceptarán legislación abortista… y la cuenta sigue aumentando".

"Los únicos que protestan son sectores pro aborto minoritarios que están aterrados de que su triunfo en el DF se diluya ante una reforma de la Constitución de los Estados Mexicanos y consecuentemente se frustren sus planes para América Latina", sentenció.

Veracruz se suma así a los Estados de Querétaro, Baja California, Chihuahua, Campeche, Colima, Puebla, Durango, Jalisco, Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Yucatán, Sonora, Morelos, San Luis Potosí y Oaxaca.

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Haiti, Sacudir la conciencia

Para concretar un gesto sólido de solidaridad con el pueblo haitiano
CIEC-Ramón Rivas, Secretario Ejecutivo
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América
Enero, 2010

…Tener que ver dolorosamente la desesperación de la gente indefensa e impotente! El terremoto se da a las 5.45pm, epicentro a 14 kms de Puerto Príncipe. Además de varios edificios públicos, incluyendo Palacio Nacional y oficinas de la Minustah-ONU, ¿Quien cuantificará el desplome doloroso de casuchas maltrechas en estado de indigencia e intemperie que no han sido alcanzadas por cámara alguna? Hablamos de las viviendas en los cinturones miserables tan frágiles ellas como el suelo donde se construyen (quebradizo y accidentado), que progresivamente se va desplomando día a día; sus moradores están deambulando en las calles después del impacto horroroso el fenómeno catastrófico.

Hasta el momento no se puede calcular ni hacer balance de los daños y destrucciones en Puerto Príncipe Capital, aunque algunas estimaciones hablan de unos 50.000 muertos; otros cálculos, de muchos más. Se pudo contemplar la lucha desesperada de multitudes intentando sacar sus familiares atrapados y aplastados por los derrumbes y las piedras derribadas de las mismas montañas explotadas por obreros para extraer cal y materiales de construcción (nos referimos a los pueblitos ubicados en el trayecto de la carretera Puerto Príncipe Malpasse RD).

Se intentó hablar con el personal de las iglesias, oficinas y amistades de la solidaridad haitiana, primero para saber de su suerte y al mismo tiempo para emprender los contactos proasistencia solidaria. Hasta ahora no ha sido posible la comunicación telefónica, todas las redes quedaron cortadas; continuamos los esfuerzos por otra vía. Se está a la expectativa de que las autoridades del gobierno y organismos de socorros humanitarios diseñen lo antes posible programas y mecanismos de intervención para el rescate, recogida de cadáveres y reconstrucción de la infraestructura del país hecha escombro. ¡Nadie en el planeta podemos quedar indiferentes!

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martes, noviembre 24, 2009

P. Antonio Torrent, escolapio

José Fidel Unanua Pagola, Sch. P.
Navegar Juntos – IX.2009


En compañía de estudiantes y amigos, P. Antonio Torrente Viver, Escolapio condecorado con la Medalla Calasanz, máximo reconocimiento que otorga la Universidad Cristóbal Colón
Medalla de Oro para un Escolapio

Emotivas celebraciones en el Centro de Estudios Cristóbal Colón de Veracruz

El día 25 de agosto -festividad de San José de Calasanz-, marcó la “cumbre” en la celebración de los 40 años de la Universidad Cristóbal Colón (1969-2009). Sus dos momentos centrales:

- Misa pontifical en el Auditorio concelebrada por Escolapios de las dos Comunidades de la ciudad y otros Hermanos que nos visitaron, presidida por el señor Obispo Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, Salesiano, a la que asistieron alumnos y profesores; el Sr. Obispo compartió la mesa del mediodía con los Escolapios.

- Por la tarde, en el mismo Auditorio, solemne acto académico
con autoridades religiosas (Sr. Obispo y su Vicario General P. Abel López); en representación del Sr. Gobernador, Lic. Fidel Herrera Beltrán, el Director General de Educación Superior el Maestro Angel David Cortés Pérez; el licenciado Fernando Arteaga Aponte, delegado regional de la Secretaría de Educación del Estado; el licenciado Tomás Bustos Mendoza, representando al Ayuntamiento de Veracruz; el síndico único Guillermo Moreno Chazarini, del Ayuntamiento de Boca del Río; el presidente de la Asociación Civil o Patronato del Centro de Estudios, C.P. Eduardo Mugica Reyes; representante de la Escuela Naval, de otras instituciones estatales y municipales; de personas vinculadas al P. Antonio Torrente; de exalumnos; delegaciones de los estamentos del CECC y de la UCC; Escolapios provenientes de las dos Comunidades del Puerto de Veracruz y de otras Comunidades, entre éstos el nuevo P. Provincial Emmanuel Suárez Serrano y el nuevo Asistente General de la Orden por América P. Sergio Fernando Hernández Avilés.

El motivo de este acto solemne fue la entrega de la Medalla de Oro de la UCC al P. Antonio Torrente Viver como “refundador del Colegio Cristóbal Colón y fundador de la Universidad”. La conferencia magistral del caso corrió a cargo del Dr. P. Eduardo Bonnín Barceló, escolapio de Barcelona adscrito a la Provincia de México; el tema: “La cultura de la donación de órganos humanos”, centrada en el ámbito de la vida, de la ética y de la ciencia hoy, muy aplaudida en un Auditorio lleno.

En el contexto del evento, se dio lectura a sendos mensajes del P. General Pedro Aguado Cuesta y del P. Provincial de Cataluña, P. Jaume Pallarolas Caurel. El acto, emotivo y solemne, finalizó con la festiva presencia de los mariachis, felicitando asimismo al Sr. Obispo con ocasión de la celebración de su santo patrón San Luis.

El centro del homenaje –en esta celebración de los 40 años de la Universidad- fue el P. Antonio Torrente Viver, que lleva por América 53 años: en Cuba durante 1956, y el resto desde 1957 hasta hoy, en el país azteca, adonde llegó con 33 años de edad.

El P. Torrente asumió el Colegio (de 900 metros cuadrados, en un solar alquilado), con 422 alumnos y serias dificultades: estructurales (el edificio se derrumbaba), financieras (deudas), competitivas (otras escuelas se iban haciendo con su alumnado), organizativas (el director anterior se ausentaba de forma definitiva, sin posibilidad alguna para hacer frente a un futuro esperanzador).

El primer desafío del P. Torrente a la Asociación de los Padres de Familia o “Patronato” al referirse al Colegio fue así: “o refundarlo o cerrarlo”. Pero ¿dónde hallar los ingentes recursos que suponía la refundación?

De su valentía, de sus dotes carismáticas, de su credibilidad ante directivos de los Bancos, de su espíritu austero y emprendedor… habría de derivarse el hallar los recursos financieros (en la 1ª fase de las Obras, más de 30 millones de pesos mexicanos, cantidad enorme ahora y sobre todo en esos tiempos), la sucesiva refundación e inauguración del nuevo Colegio (12 de febrero de 1966) a los cuatro años de haber llegado a Veracruz, y la fundación de la Universidad a los siguientes tres años (06 de enero de 1969).

De ahí parte la nueva y esperanzadora era del Centro de Estudios Cristóbal Colón, con generaciones numerosas y óptimamente preparadas, diseminadas por toda la geografía mexicana, con principios y valores, con alta ética y definido compromiso de hacer realidad en sus variadas esferas de trabajo el lema de su Alma Mater “Educar para servir”.

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Cien Números y un solo objetivo: Navegar Juntos

José Fidel Unanua Pagola, Sch.P.
Director de NAVEGAR JUNTOS
Navegar Juntos, X.2009

Sí, los Escolapios en América trabajando desde un proyecto, conociendo con seriedad la realidad del Continente, tratando de “navegar juntos”. América es una parte de la geografía de signo plural: al Norte, Primer Mundo; el resto, una región dependiente, en vías de desarrollo, sujeta a colonialismos alienantes, con relevantes valores humanos y trascendentes en sus pueblos. En ese contexto -altamente motivador para los Escolapios que trabajan en este Continente hace casi 200 años1-, nace el boletín virtual “Navegar Juntos”.

Era el 11 de febrero del año 1998. Desde la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz -México- quisimos que de forma periódica nos escucháramos mutuamente quienes en todo el Continente de las tres Américas -Norte, Centro, Sur trabajamos en la desafiante tarea de reconstruir nuestros pueblos desde el perenne cimiento calasancio Piedad y Letras.

Así nació el boletín virtual “NAVEGAR JUNTOS-Escolapios en América”-, con el apoyo incondicional del Rector de la Universidad P. Vicente Climent López y con una colorida tapa alusiva a América, elaborada por la Carrera de Arquitectura, al pie de la cual figuraba el nombre de ICCE-AMERICA. ¿Por qué el título “navegar juntos”? Porque lo haríamos a través de las redes de internet y, además, “juntos” quienes realizamos en el Continente la misma misión, ya que Calasanz nos une.

Este boletín virtual y no tangible, pero real, estaría evocando el que apareció -en duración precaria- con el título “La Escuela Pía en América Latina” en mayo de 1975, impreso en Bogotá y con el saludo inicial “A los Padres Vicarios”, por parte P. José Luis Cepero, Provincial de Argentina y Responsable de futuras acciones conjuntas en la Escuela Pía Americana. En esa misma breve publicación -4 densas páginas- se lee: ”Han querido (los Superiores Mayores) que la Escuela Pía de América Latina empiece a tener alguna clase de unidad”; además del Coordinador ya indicado, aceptaba como “Secretario de la Delegación en América” el P. Salvador López, de la Demarcación Colombia-Ecuador. Ha de recordarse que las más significativas de esas acciones conjuntas fueron los Cursos Interdemarcacionales de Formación Permanente (Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela) fuertemente apoyados por el P. General Angel Ruiz Isla.

Desde una nueva óptica estábamos, pues, retomando el hilo de la soñada unión en América - NAVEGAR JUNTOS- cuyo primer número era encabezado por un “Saludo a los Superiores Mayores de América” por el P. Vicente Climent López, en el cual se aludía a la creación del nuevo ICCE con sede en la Universidad, ideado éste en el Capítulo General anterior (julio 1997) como un posible “Centro de investigación y animación escolapia”; saludo inaugural que finalizaba con esta fraterna expresión: “unamos nuestras fortalezas para hacer crecer la esperanza en nuestra ESCUELA PIA”. Ese mismo número se cerraba con el “Mensaje del P. Miguel Giráldez” en calidad de Delegado del P. General para el Ministerio, que comenzaba con esta expresión: “la comunicación es el primer paso de la interacción”.

En su fase 1ª, NAVEGAR JUNTOS logró el nº 50; era mensual, en torno a una docena de páginas tamaño carta y aportes de valiosos talentos de fácil pluma; se hizo un descanso o interrupción en el camino (enero de 2003-febrero de 2005); fue un lapso de tiempo para evaluar, resituarse y volver a aparecer on line en su 2ª fase, en la que hoy estamos celebrando los CIEN números; por lo dicho, y en realidad, serían 150 números en total.

Esta segunda parte del itinerario se inicia en enero del año 2005, con la aprobación y apoyo del Rector P. Miguel Giráldez Fernández, tomando como base y estructura el personal especializado del ICCE-América. Desde septiembre del año 2007, el Rector P. Francesc Fuster Angel ha dado las facilidades oportunas y ha tomado parte activa en su desarrollo con ricos aportes.

Es hora y momento de agradecer: al Señor que nos ha permitido caminar en este pequeño servicio escolapio; a nuestros amables lectores de una amplia geografía calasancia y foránea, por la atención que nos prestan; a nuestros articulistas por su incansable e incondicional trabajo y aportes; a nuestros diferentes y sacrificados colaboradores -silenciosos y eficientes-; por ellos y para ellos esperamos seguir prestando este servicio quincenal, leve y sencillo testigo del empeño y de la voluntad por trabajar unidos desde la misión calasancia para construir este Continente.

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lunes, noviembre 23, 2009

Chinchoma, educar por el amor

“Chingar no es amar”
Reyes Muñoz Tónix, escolapio
Hogares Calasanz, VIII.2009

En la obra de Octavio Paz, El laberinto de la soledad, se afirma que “chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo y cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacción en quien lo ejecuta”. (1) En términos coloquiales en México, chingar es sinónimo de “joder”, “molestar”, “fastidiar”, realizar una acción en perjuicio de alguien, buscar su mal hasta herirlo. El que chinga es el que daña, lastima, se deja llevar por sus impulsos buscando el daño de un tercero; lo hiere o lastima psíquica y físicamente. El que chinga, por lo tanto, sólo piensa en ejecutar mal a alguien.

Con base en este contexto es justificable y sostenible la afirmación “el que chinga no ama”. Con este lenguaje directo no hay modo de equivocarse: el que ama no chinga. Así de claro, así de simple. Porque el que ama busca el bien, no el mal; porque el que chinga, no busca el bien, hace el mal. El que ama busca la verdad, el que chinga no le importa la verdad, sino su verdad. El que ama procede con justicia, el que chinga sólo se mueve por deseo de venganza o desquite. El que ama piensa rectamente, el que chinga, torcidamente…

Las actitudes y acciones del ser humano pueden oscilar entre estos dos verbos de acción. Basta saber el cómo procedemos para saber si estamos en uno o en otro lado; lo que no podemos es caer en el autoengaño. Es verdad que toda la vida humana es buscar un equilibrio; se dice que la virtud consiste en buscar el justo medio. De hecho, no hay seres humanos perfectos, sino perfectibles. Pero en el proceso de irnos realizando, lo que no podemos negar es que claramente podemos amar o chingar.

Esta frase que retomo de las muchas intuiciones del Chincha que he ido comentado en mis artículos pasados, ilustra bien cómo la actitud de una persona puede dañar o aliviar, construir o derrumbar, dignificar o hundir. El amor cura, el que chinga provoca una herida muy grande de cerrar.

El amor busca la armonía, el que chinga vive en el desorden interno, en su propia maldad. En pocas palabras, el que chinga no sabe lo que es el amor, nunca lo ha conocido, por eso chinga, ya que si lo hubiera conocido y experimentado, sabría que la vida no consiste en chingar sino en amar.

Sin embargo, un bebé que nace hoy, ¿en qué mundo nace?, ¿en el que ama o en el que chinga? Si suponemos que en uno que ama, entonces desde pequeño sus padres le dan amor, lo tratan con cariño; atienden sus necesidades con ternura, con sentimientos encantadores porque lo aman; lo corrigen porque lo aman; lo alientan porque lo aman; desde antes de venir al mundo ya lo amaban, ya lo esperaban, ya lo querían tener entre sus brazos. El niño creció seguro porque le proporcionaba seguridad el entorno afectivo que tenía a su alrededor. Esto no significó que no sufriera un regaño o una experiencia propiciada por los problemas entre sus padres, pero al final reinó el amor. Este niño, a medida que se haga hombre, irá creciendo y perfeccionándose en el amor, si al modo que una planta se siembra en la tierra fértil se riega y se cuida, y no se deja al abandono (que es una de las circunstancias posibles en este mundo global).

Por otra parte, un bebé nace siendo no querido. Desde el seno de su madre lo único que recibe es rechazo, maltratos psicológicos propiciados por frases hirientes.

A este niño no se le espera, no se le ama; desde el vientre materno sufre, aún no ha nacido y ya sufre. Cuando nace su historia es una historia de dolor. En pocas palabras, no nació en un clima de amor, sino en un ambiente en donde se chinga. En conclusión, no sabe amar, sólo sabe lo que es chingar. Para conocer lo que es el amor necesita recibir amor. Este niño, a medida que se haga hombre, si nadie le enseña lo que es amar, sólo repetirá lo que sabe hacer. Claro está que no es justificable todo el dolor que cause, sólo afirmo que la causa del chingar está ligada a la historia de vida personal del chingar. Para cortar con este círculo vicioso, debe haber un momento en la cadena en donde el amor transforme las heridas y el dolor para no seguir propiciando más heridas (en este mundo global e individualista –en su mayoría- el amor auténtico no es una virtud real, sino un sentimiento ideal ligado al bienestar).

Esto es lo que se refiere al ámbito familiar, sin entrar en matices particulares, ya que existe un universo de relaciones que se dan al interior de una familia, no sólo existen los dos polos antes mencionados. En el ámbito de la cultura y de la sociedad en general, tanto el amor como la acción de chingar, también tienen cabida. ¡Y que si la tienen! El “aire” que respiramos está contaminado por las acciones que lastiman y hieren. Sin el afán de ser negativo ni pesimista, muchas relaciones humanas en nuestra sociedad están impregnadas del deseo de chingar, no de amar: el gobernante, el comerciante, el prelado, el cura, el judicial, el policía, el político, el campesino, el empresario, el hijo de puta, el violador, el torturar, el asesino, el ladrón, el padre o madre de familia, el hijo o hija, que no saben de amor, que buscan su propio interés o la satisfacción de sus instintos más bajos, el poder y el dominio, aunque hablen de amor, sólo saben chingar. Y el que busca chingar no ama en resumidas cuentas. Así pueda tener los argumentos más engañosos, los discursos literariamente mejor construidos, los ideales escritos con el más pulcro de los papeles, la vestimenta más blanca que la nieve, o la actitud hipócrita a flor de piel,…, si sus actos van acompañados de maldad y de hacer daño, no saben lo que es el amor, sino lo que es chingar. El que no respeta la dignidad de otra persona, sino que la usa, chinga; el que maltrata física y psicológicamente, chinga; el que se mete en la vida de los demás sin buscar el bien, chinga; el que actúa con interés sin importarle nada o nadie más, chinga; el que condena en nombre de Dios, chinga; el que fastidia por el color o la raza, chinga; el que excluye con base en el poder adquisitivo, chinga; el que se envicia y a causa de su vicio hiere, chinga; el que jode, chinga; el que mata, chinga; el que viola, chinga; el usurero, chinga; el hipócrita, chinga; el que obstaculiza todo proceso de comunicación, chinga; el que se enriquece de manera ilícita, chinga; el que viola, chinga; el que maltrata, chinga; el que se burla, chinga; el que se aprovecha de las debilidades y fragilidades de otro, chinga; el que se aprovecha de los pecados de los demás y no hace nada por ayudar, chinga; el que tortura, chinga; el que miente, chinga; el que encarcela injustamente, chinga; el que se viste de cuello blanco y vive de la apariencia, pensando que nadie sabe su triste pasado, chinga; el que no busca la verdad, chinga; el que tuerce el derecho, chinga;…, el que no sabe amar chinga.

Todas las actitudes humanas tienen un impacto sobre uno y sobre los demás.

El Chincha supo intuir de dónde procedía el dolor humano que causaba otros dolores a los demás. El espiral de violencia que se respira en el mundo tiene su causa en lo mal que hemos entendido la capacidad de amar del hombre. El hombre es bueno por naturaleza, la cualidad o virtud del amor está implícita en su razón de ser. Pero es una cualidad que se alimenta y se incrementa con cada acto de amor. No basta tenerla, hay que alimentarla. Pero para alimentarla, hay primero que creerla.

Hoy en los medios masivos de comunicación de todo el mundo se palpan las acciones que chingan. El amor no vende. Las heridas tienen mayor demanda. Y el hombre cree que así debe vivir. Los niños y los jóvenes viven inmersos en una cultura violenta, agresiva e indiferente y creen que es parte de lo humano. Cuando se habla a ellos del amor, oyen un lenguaje que no entienden.

Cierto es que no en todas partes reina esta tendencia pesimista. Sin embargo, no se puede entender como en pleno siglo XXI, con todos los progresos y avances, vivamos sumidos en el chingar más que en el amar. Aunque, con lo que hemos dicho, si podamos afirmar que el hombre camina con muchas heridas del alma que no le dejan experimentar lo que es el verdadero amor, por eso ponemos nuestra seguridad en lo que aparentemente nos da una pasajera felicidad, aunque sea a costa de los demás, es decir, chingándolos.

¿Puede ser que el hombre actúe sin lastimar? La respuesta es sí. Viendo a Jesús, los que creemos en él, vemos al hombre pleno. Jesús no conoció el verbo citado tantas veces en este artículo, pero no dudo que hubiera llegado a utilizarlo para reprender a todos los que se aprovechaban del dolor humano en su tiempo, que eran muchos y de muchos sectores sociales. De hecho si algo le causó un profundo dolor a Jesús fue el dolor del hombre, pero no sólo el dolor que lastima, sino el dolor de vivir en el desamor, lejos de Dios, honrándolo con los labios pero negándolo con sus actitudes, hablando de un Dios ideal, pero no traduciéndolo en actos concretos de amor, compasivos y misericordiosos, para con los demás al modo de Dios Padre, el Dios de Jesús.

El que ama no chinga, y esto se entiende en cualquier cultura y en cualquier idioma.

Reyes Muñoz Tónix, Sch. P.

Nota

1. Octavio PAZ, ‘El laberinto de la soledad. Postdata. Vuelta al laberinto de la soledad’, Fondo de Cultura Económica (FCE), México 20043, p. 85. En el capítulo “los hijos de la Malinche” el autor extiende su comentario, aludiendo al término y sus significados en otras culturas de América Latina.

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viernes, septiembre 18, 2009

El compromiso de la Iglesia con la Educación en Cuba

Sueños de una noche de verano en Cuba
Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio, UCC
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América
2q.IX.09

“Yo no soy creyente, pero no hay mejor lugar para pasar el verano que entre los educadores católicos del Cobre ya es el tercer año consecutivo que me matriculo en los talleres”.

“Yo espero ansiosa la fecha para inscribirme. a mi esposo y a mis hijos simplemente les digo que me voy a mi curso de cada año, les dejo la nevera con todo lo que puedo, pero yo no falto por nada del mundo. ¿por qué? . porque aquí me renuevo.

“Simplemente el estar aquí, el escuchar la opinión de tantos y tantas personas que dedicamos la vida a la educación, y escuchar a los instructores que nos hablan de cosas que para nosotros son nuevas, además de la convivencia, del compartir. pero si debo decir un por qué estoy aquí, yo diría que aquí podemos dialogar sin temor y sin sentir que por opinar ofendemos a otros”.

“Es la primera vez que vengo, ya me habían invitado pero no había conseguido permiso en mi trabajo. a mí me interesa mucho pues estoy empezando a ser maestro y es algo que me gusta mucho, y estar entre tanta gente con mucha experiencia, siento que aquí no venimos a resolver, sino a aprender de verdad”

“La escuela de verano es un espacio precioso para todos los educadores cubanos, el venir cada año me ha permitido aprender mucho de nuevas estrategias educativas, me ha dado la oportunidad de aprender lo que se hace en otros países, de conocer lo que piensan compañeros de otras provincias y los problemas que enfrenten en sus aulas; pero también me renueva, me da energía, me da mucho ánimo para trabajar el nuevo año escolar. es un gran regalo, son unas felices vacaciones, yo sueño todos los días con que llegue el verano para asistir a esta escuela.

Describir o explicar lo que implica y significa la experiencia del programa “Escuela de Verano” en Cuba, puede ser muy sencillo al expresar que es algo extraordinario, o bien, ser tan complejo tratando de presentar a los actores que hacen posible este proyecto: la Iglesia cubana a través de la Nunciatura y los responsables de la pastoral educativa; el Instituto María Reyna quienes coordinan el desarrollo de las escuelas en las diversas sedes, entre ellas, Santa Clara, con su segunda escuela de verano; Santiago de Cuba, en el santuario del Cobre, con la octava escuela; la Diócesis de Camagüey, con su segundo año consecutivo; La Habana, pionera de esta experiencia alcanzando su novena escuela; y Pinar del Río, sumándose a este proyecto al organizar su primera escuela de verano.

Y dentro de cada sede, equipos de trabajo que desde meses atrás y gestionando muchísimas cosas hacen posible el traslado, la estancia y la alimentación de los docentes e instructores, empresa nada sencilla si consideramos las limitaciones políticas y económicas que existen, y que este año las hemos palpado con mayor evidencia.

Fueron cerca de 850 los docentes que desde diferentes provincias acudieron a las sedes más cercanas para tomar parte de los talleres y conferencias impartidas, las cuales abordaron temas como: Ética del educador, comunidades de aprendizaje, formación en valores, didáctica del inglés, constructivismo, proyectos educativos, software educativo, investigación educativa y educación personalizada. Uno de los acontecimientos más significativos de este año fue la incorporación de un mayor número de jóvenes docentes, quienes animados por los comentarios de quienes ya han vivido las experiencias, se sumaron con entusiasmo a compartir y a aprender en estos escenarios. Gracias a todos los que hacen posible este encuentro, a quienes con sus aportaciones económicas, en especie, con su trabajo en oficina, en cocina, en limpieza, y con sus oraciones, abren puertas y ventanas a este sueño de verano, sueño de esperanza, renovación, aprendizaje, diálogo, tolerancia, cambio y fe. Enhorabuena a nuestros Hermanos Escolapios por su participación en esa bella tarea.

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Carta a los aspirantes a maestros reprobados.

Carlos Alazraki
04 de septiembre de 2009

Estimados maestros:

Ya estoy empezando a entender el porqué de las cosas que nos están pasando en nuestro querido México.

Ahora sí estoy entendiendo el porqué de los atrasos de nuestros niños.

Ya entendí el porqué países más fregados que nosotros están mucho mejor que nosotros en materia educativa.

Ya entendí el porqué de tanta delincuencia juvenil.

Ya entendí por qué tenemos a tantos salvajes manejando por esta ciudad.

Ya entendí el porqué de tantos policías corruptos.

Entendí por qué tanta drogadicción entre nuestros jóvenes.

Es más, hasta por qué somos tan bultos en las Olimpiadas.

¡Claro!, ahora sí está más claro el porqué de lo mucho de lo que nos está pasando, ¡¡¡¡¡¡Se los debemos a ustedes!!!!!!

¿Cómo es posible que de 71,000 aspirantes a una plaza 20 en el servicio docente, 2 de cada 3 candidatos reprobaran?

¿Cómo es posible que de 53,406 aspirantes que salieron graduados de las escuelas Normales, solamente 3 de cada 10 solicitantes aprobaron su examen para una plaza?

Y para el colmo de los colmos: ¿Cómo es posible que de los 17,648 maestros activos —sin plaza— solamente 7,150 aprobaron?

Y que además —como premio— ninguno de los 17,648 maestros activos ... ¡¡¡¡¡¡haya perdido su trabajo!!!!!!

Y todavía quieren heredar y vender su plaza, negándole a Recién Egresados y gente capacitada una oportunidad, si bien trabajaron por años, también por años se les PAGO su salario la mayoría de sus veces INMERECIDAMENTE son unos desvergonzados.

O sea maestros, burros o no, seguirán dándole clases a nuestros hijos …

Este es el panorama …

Maestros reprobados, dándole clases a nuestros hijos … ¡Qué horror!

Y luego nos preguntamos el porqué estamos como estamos …

Ahí está la respuesta: Nuestros niños no están preparados … Nuestros niños entran muy mal preparados a las secundarias. Todo gracias a ustedes.

Pero esto no les importa, ¿verdad?

¡Por supuesto que no!

Es mucho mejor marchar por las calles del país que educarlos bien.

Es mejor bloquear carreteras, no permitir que la gente abra sus comercios y ponerse en huelga sin importar el tiempo que los niños se queden sin escuela, que prepararlos mejor.

Tienen razón …

Es mejor bloquear carreteras para exigir un aumento de sueldo que no merecen.

Es mejor tener una lideresa vitalicia que se la pase grillando todos los días, que abrir a la democracia a su sindicato.

Es mejor que los 2 sindicatos de maestros sigan peleándose entre sí que analizar de cómo mejorar el nivel de la educación.

Maestros reprobados: Tengo pavor por el futuro de México, si es que ustedes van a seguir dando clases.

Tengo pavor que un país tan maravilloso como el nuestro, sea desplazado por países más disciplinados y conscientes que nosotros.

Tengo pavor que —como en las Olimpiadas— México sume fracaso tras fracaso en la competencia mundial.

Y todo porque no hay una buena educación.

Ni física ni mental.

Es aberrante que ustedes, bola de fracasados, pretendan enseñarles a nuestros hijos como triunfar.

México no los merece.

Sean conscientes de lo que ustedes significan para nuestros hijos y prepárense mejor. Con todos los recursos que tenemos, con toda la información disponible de que disponemos, no es normal que hayan reprobado.

Pero en fin …

No es culpa suya nada más …

Es culpa de un sistema que ya se agotó hace 20 años y que el poder no sabe cómo cambiar.

En fin, qué le vamos hacer …

Este es otro triste capítulo de la odiada obra: 'Por eso Estamos como Estamos' …

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martes, mayo 12, 2009

Testimonio sobre el Chinchachoma

Eduardo Zarza
Hogares Calasanz (N° 42; III.IV, 2009)

Disfruten algo más acerca de este gran personaje, el Chinchachoma, que inspiró la creación de obras como la nuestra. Gracias a Eduardo por su testimonio y por su credo.

Se había ponchado la llanta del carro y él desesperado no quería que yo cambiara la llanta.

¡Agarra un taxi, hijo, vámonos!

En lo que cambié la llanta él ya se había encontrado un chavo, justo en el lugar y en donde habíamos quedado y en ese justo momento.

Estaban los dos en el suelo con las caras enfrente, agarrados de las nucas.

Y dice: Qué bueno que se ha ponchado la llanta porque este chavo va a volver a los hogares mañana.

Eran una cantidad de anécdotas y, entre tantas, una que él contaba:

Había denunciado, en un programa de radio que compartió con Gerardo Canseco, con Emma Godoy y con otros, la muerte por tortura de un niño de la calle. Eso había llegado a oídos del entonces jefe de la policía de México Arturo Durazo Moreno.

Al negro Durazo, asesorado quién sabe por quien, se le había ocurrido el contraataque: invitar a un evento público que iba ser trasmitido por radio en la misma estación donde se había trasmitido la denuncia.

Ya se imaginarán el discurso de Durazo:

Padre Chinchachoma

He escuchado la denuncia la denuncia que usted ha expresado a través de los medios de comunicación. Preocupado, he tomado el caso en mis manos para que se aplique todo el peso de la ley, caiga quien caiga. –ya se lo saben, “caiga quien caiga”- pero hemos llegado a la conclusión de que usted estuvo mal informado. A ese niño no lo mataron…

El Chinchachoma, a quien habían sentado hasta la última mesa, quien tenía la costumbre de ir siempre acompañado de sus hijos a cualquier lugar donde lo invitaban, decía: yo pensaba en el chavo, se me subió un encabronamiento divino.

Se levanta, se sube al templete, atraviesa todo el presidium, arrebata el micrófono de Durazo y dice:

¡Usted dirá lo que diga señor Durazo, pero a ese niño lo mataron!

Pero la historia no termina ahí, sino bellamente termina en esa noche.

Con toda la espiritualidad, con toda la profundidad y la capacidad de oración y devoción de la que él era capaz celebra su misa con profundo amor por Durazo, no por el niño.

En el corazón de Chincha cabía el oprimido y el opresor. Él sabía que entre el golpeador y el golpeado mediaba una placa de policía pero, en el temor y en la miseria del uno y el otro, había exactamente lo mismo. Los dos merecían la compasión y el cariño.

Y hablo de este gesto, entre otros que pude haber escogido, porque fue un gesto no adjetivado, ni exagerado. Fue auténtico.

Es maravilloso hablar de él porque te da un efecto de innovación impresionante, el efecto Caruso, dicen los cantantes de ópera. Antes de Caruso ningún cantante me lo recuerda, pero después de Caruso no hay ninguno que no me lo recuerde. Antes del Chinchachoma, hablar de los niños de la calle de la Ciudad de México… él puso el tema sobre la mesa. No había instituciones dedicadas a estos niños. Después de Chinchachoma, no hay ninguna de ellas que pueda no hacer referencia al trabajo de este hombre que entregó su vida a los niños de la calle que, por cierto, antes decidió ser él mismo un niño de la calle.

La Historia de la Iglesia está escrita en clave de una tensión: la dialéctica del rey y del profeta.

Este profetismo es lo que hace relevante este libro.

El infierno de un arquitecto es vivir toda la eternidad en las obras que el construyó.

El infierno de una persona de radio será escuchar sus propios programas de radio por toda una eternidad.

El infierno de un autor es leerse eternamente.

Y este es un libro que soporta la prueba de la eternidad. Porque refiere lo definitivo. Es un libro que da cuenta de lo que daba cuenta el profetismo del Chinchachoma que es precisamente hablar del amor definitivo.

Este profetismo es lo que hace relevante este libro.

La tensión entre carisma e institución es la historia de la Iglesia. No hay lo uno sin lo otro.

El carisma sin institución se evapora. La institución sin carisma es el infierno burocrático en el cual muchas veces vemos sumida a la Iglesia en México y en el mundo. Y a esa Iglesia que a veces reduce el Evangelio a un código de derecho canónico, que burocratiza, que se pierde de todo lo del Espíritu por fundirse en las reglas, le hace falta de cuando en cuando un profeta, que no es el que adivina el futuro, sino quien pone delante de nuestros ojos el Evangelio vivo. Y esto fue el Chinchachoma. Lo fue para la Iglesia, lo fue para la Orden, lo fue para México. Y tenía una manera muy singular de entender y vivir el Evangelio. Lo expresa muy bien el libro y lo expresa él en uno de sus libros: El Cristo del Chinchachoma.

Yo les voy a referir esto en una historia pequeñita:

Con una fama de mocho que me he cargado en los últimos años, un amigo acudió a mí porque un enfermo le pidió que le llevara un padre. Le conseguí uno pero después me dio un recado del enfermito que decía: “Ese no, uno bueno”.

Yo le advertí: mira, va a venir el Chinchachoma, pero te lo advierto, no va a venir a compadecerte, no te va a caer muy bien, ni te va a apapachar. ¿Quieres que venga?

Que sí.

Pasé por el Chinchachoma.

Por su puesto, sus calcetines con sudor ya habían empañado el parabrisas de mi carro, maravillosamente, le colgaba sopa de las barbas… Como era bien hiperquinético se desesperaba, ya quería llegar. Ya aquí es, aquí adelantito. Abría la puerta antes. ¡Ya pues!

-Pérese, todavía no me estaciono… Entra a la casa. Sube las escaleras de dos en dos y de tres en tres peldaños. ¡Pom, pom!, se cimbraba la casa. Y allá arriba estaba el pobre hombre, todo flaquito, con un cáncer ya terminal.

Lo primero que hace el Chinchachoma es verlo y decirle: ¡Felicidades hijo!

Yo dije: ahí los dejo, ahí lo confiesa. El hijo del enfermo se me quedaba viendo y el Chincha me dijo: no hijo, quédate.

Una hora y cuarto. Prácticamente, vi al enfermo transformarse. Todo lo que les pasa a los enfermos moribundos, todas esas etapas, de pasar de una gran rebeldía y enojo, de un intento de negación y una terrible depresión, a la esperanza. Se lo prometo, yo lo vi como si fuera una plastilina ese enfermo transformándose.

Y todavía, cuando llevé al padre a su casa le dije: es que ¡éste es un gran don!

Su respuesta:

Vale madres.

Porque los dones, hijo, si no te sirven para amar de nada sirven.

Y dónde que era un hombre dotado para adivinar la psicología del que tenía enfrente. Pero no importaba porque el don sólo valía para el servicio.

La Teología del Chincha era muy simple: Dios creó al mundo, engendró al hombre libre y engendró a la víctima también, pero se hizo responsable de ella. Y al último le vino a decir ya no eres el último, se puso en su lugar, yo estoy aquí y juntos vamos hacia arriba. Y entre todos los escupidos y abandonados del planeta su preferido fue obviamente el niño de la calle.

Si esta expresión no nos cimbra tanto, piensen lo que significa la ternura, la fragilidad, la belleza de ese niño ante la hostilidad, ante la barbarie, ante la impersonalidad.

Él prefería a ese…

… niño sin niño, lustrabotas y ratero,
que se vende en piezas o entero
como onza de chocolate,
que ronda la calle mientras el día la ronde
y por las noches se esconde para que no le maten.

En la biografía de ellos nos vimos reflejados todos porque todos tenemos la necesidad de ser engendrados en el amor. Porque la historia psicológica del niño de la calle es una metáfora de la nuestra propia, porque en las situaciones más extremas de la vida es donde más hemos aprendido sobre el ser humano.

Tuvo como nadie la libertad de los hijos de Dios. De veras, de veras no le temía a nada.

Le encantaba provocar.

Una vez tuve el honor de entrevistarlo en radio y dijo: yo me voy a morir de lo que quiera, en donde yo quiera y el día en que yo quiera.

Entonces yo aproveché: ¡vamos a un corte si usted quiere saber por qué!

El padre realmente había entregado su voluntad a la Voluntad de Dios. Por eso decía: de lo que quiera Él yo quiero, donde quiera Él yo quiero y cuando quiera Él yo quiero.

Y eso era lo que le permitía tener esa libertad, esa enorme fe.

Su fe era tal que le costaba entender que había quienes no teníamos su fe.

La envidiamos pero no la tenemos.

Y entonces nos decía él:

Es que Dios es tan grande que no lo podemos confundir con la fe. La fe es una imagen de Dios.

Dios está más allá de nuestra imagen, de nuestra idea de Dios. Por eso es Dios.

Y a veces nos hacía confundir a quienes íbamos a sus retiros. Yo tuve la oportunidad de vivir muchos retiros con él y a veces nos confundía. A veces honestamente uno confundía creía y pensaba que era Dios mismo quien nos estaba hablando a través de la boca de este osado sacerdote callejero.

Movido por este hombre que me tocó la vida, que me cambió mi imagen de Dios y que al cambiar mi imagen de Dios cambió mi vida misma, porque cuando uno cambia su imagen de Dios cambia su vida.

Por eso digo que se le puede llamar padre porque a mí y a muchos, a miles de personas las tocó. Y no estoy hablando sólo de sus hijos, de los habitantes de hogares, sino de muchos otros que tenemos el derecho de considerarnos sus hijos.

Conmovido por el modo como él me tocó escribí un credo pequeñito y con éste cierro mi presentación. Estaba dedicado a él y contiene algo que el libro contiene menos que es la Teología del Chinchachoma. Porque ¡aguas! el Chinchachoma tenía una gran capacidad intelectual y de profundidad, que no es lo más importante en él, como decía de los dones, eso no importaba si no era para el bien del prójimo. Es la Teología Chinchachómica.

Creo en un solo Dios abandonado y obsoleto,
decididamente disfuncional
en un viejo que sostiene terca y silenciosamente lo que ya nadie cree
en un Dios empecinado que sigue creyendo en la fidelidad,
en el desinterés, en el amor, en el hombre.

Mi Dios sigue creyendo en los milagros, en los experimentos, en lo sublime de lo cotidiano.

Después de tantos años se sigue asombrando de los niños, se enamora de las canciones, de los atardeceres y todo le divierte.

Creo en un Dios débil atrapado en sus pasiones, insatisfecho en su perfección, por eso creó el tiempo e hizo el universo, por eso disfruta tanto de su creación y se esconde detrás de la desolación, del pan, de la oscuridad nocturna y de la luz que es su sombra. Está loco mi Dios.

Por amor a la nada renunció a la perfección, a su condición divina y es especialmente débil frente la libertad humana, por eso la sigue respetando a pesar de tantas evidencias y tanto sufrimiento.

Yo creo en un Dios poco serio, que le gana la risa por cualquier cosa, que se enternece con mis hijos y con mi esposa, que se pasa todo el tiempo riendo hasta de lo más terrible que no se toma en serio ni a la muerte y que nos dice que no vale la pena preocuparnos, ni por vivir.

Mi vida está en manos de un Dios incomprensible, de reacciones caprichosas e insondables, un Dios que temieron los judíos, que aplastó por completo a los egipcios y que se llevó a Pepe y a Marta, mi hermana.

Creo en un Dios inoportuno, que llega donde nadie lo ha llamado, nos habla justo cuando ya no lo esperábamos y va donde no lo invitan.

Además, un molesto, altisonante, se cuela en las líneas de los libros, y está al filo de los libros.

Va siempre a las fiestas de los agnósticos, y a la conciencia de los despreocupados.

Irrumpe en los sueños del ateo y en los descuidos del estoico.

Dios es el silencio de nuestras mejores melodías por eso necesitamos tanto ruido: para no escucharlo.

Mi Dios está en el delirio de los drogadictos, habla por las noches con los traficantes, come con las manos sucias frente a los fariseos, le encanta predicar en sábado y escandaliza las buenas conciencias, aparece vestido en harapos en las cenas de sociedad y les arruina la fiesta.

Mi Dios no entiende nada de urbanidad. ¡Qué diría Carreño de mi Dios!

Mi Dios fue injusto al repartir. Quizás estaba distraído.

Nos puso a vivir juntos en la misma familia. Engendró virtuosos y desafinados. Mujeres bellas y feas. Creó el desierto y la selva, enfermos y saludables, opulentos y oprimidos, hizo recipientes secos y otros rebozados.

Quizás pensó que a sus años nos repartiríamos la herencia como hermanos.

Creo en un Dios travieso, divertido, que se le esconde a los teólogos y se le aparece a los borrachos.

Que se disfraza de preso, de mendigo… algunas veces hasta de obispo.

Enferma a veces a mis padres y congrega a mis hermanos.

Creo en un Dios justo en el juicio.

Que no levanta a quien no opta por el lodo y que castiga al que atesora dejándole el tesoro que deja solo al que intenta se salvar solo y que sólo salva al que en amor se pierde.

Creo en un Dios obsesivo responsable, consciente y conmovido por el desastre que sabía que su creatura el hombre libre…

Es padre del malvado. Y el malvado, para serlo, requiere de la víctima.

Por eso se hizo el más golpeado de los miserables, el peor ultrajado, el Verbo se hizo carne.

Convirtió al último en penúltimo y Él se puso allí: en el peor sitio. No hay dolor que lo supere.

Dios está realmente con nosotros. Creo en un Dios raro que jamás tomó partido.

Que entendió también el misterio del perverso, que ama a Hitler, que comprende su vacío, se compadece de su miedo y su desesperación.

Dios ama junto con el violado al violador, con el muerto al asesino. Nos ama a todos.

No actúa solo, ni redime, ni salva, ni consuela solo, ni siquiera quiere quedarse solo en el amor al malvado.

En su pasión por mis enemigos. Prefirió crear cómplices. Hacernos sensibles.

No nos encerró en un esqueleto externo como a los caracoles.

Nos dejó abiertos. Quiso invitarnos de instrumentos.

Mi Dios es paradójico. Ama misteriosamente, al revés, generando este desastre que sólo se redime en la locura del amor.

Creo en un Dios tan misterioso que cree en mí.

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sábado, marzo 28, 2009

Era un mendigo que derrochaba amor

2ª. parte
P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio
Chiautempan, 292 (IX/X, 2008) 14-15

Murió en el aeropuerto de Colombia. Su último viaje fue hacia la casa del Padre. La noticia de su muerte conmocionó a todos. Tal vez pensaban que nunca moriría, o que tardaría en morir. El entendía la muerte no como una despedida, sino como una gracia, un premio. Quería estar pronto en las manos de su Padre. A menudo decía y escribía que “ya quería morirse”. Pues si en vida podía tenerse tan sólo una idea de Dios y su Reino, cuánto más sería la experiencia al estar al lado del Padre después de la muerte. “Ya no alcanzan las palabras para traducirte”, afirmaba, “por eso anhelo la muerte”. Quiénes le oíamos hablar así, y lo digo en estricto plural, porque muchas veces platiqué esto con hombres y mujeres allegados a él, encontrábamos certeza en sus palabras. De Dios sabemos más lo que no es que lo que es.

Él quería la muerte, pero no la esperaba tan pronto, ni tampoco nosotros. Sabíamos perfectamente que la obra de Hogares Providencia sufriría históricamente un impacto difícil de superar. Y así fue. La historia, a nueve años de su muerte, no perdona. La obra existe, pero ha tomado una inclinación diferente. Algunos de sus hijos no soportaron la muerte, y se unieron más tarde a la suya. Sólo que no creo que tuvieran la claridad del Chincha. También el hombre se muere por falta de amor, se muere de desamor.

Era de tarde cuando recibí la llamada desde Colombia. Era junio y el sol estaba radiante. La noticia, como es normal, causó expectación en mí. Yo lo quería, y lo tenía como un escolapio ejemplar. Había tenido la oportunidad de vivir con él (cuando llegaba, pues tenía un modo de vida sui generis), en una casa que tenían los escolapios en México D.F., en la calle Renato Leduc, entonces sede Provincial. Había reído con él, orado con él, comido con él. No era ajeno. Sin que él lo supiera, anotaba sus palabras en las hojas que tenía a mano, describía sus movimientos, adoptaba sus reflexiones sobre Dios, y quería hacerlas mías. Por lo que la noticia de su muerte, más allá de ser una noticia trágica, la tomé como la toma un amigo que se entera que ha muerto el otro. La sentí profundamente.

Después de tomar nota de lo que se decía por teléfono, para avisar a quien correspondía, como debe hacerse, colgué el teléfono y pensé en sus niños: “había muerto su padre.” Pensé en los drogadictos, en las prostitutas, en los niños de las esquinas, en los viejos solos y abandonados a quien también atendía. Pensé en un universo de cosas.

El destino quiso que fuera yo quien notificara la noticia a su gente de Hogares Providencia. Desde ese momento asumí con cariño la responsabilidad encomendada, y Dios sabe que digo la verdad, porque a 9 años de su muerte, jamás busqué ningún afán protagónico como podrá leerse en lo que sigue a continuación, y aún más, que es la primera vez que habló de esto públicamente.

En Hogares Providencia la noticia se tomó en tragedia. Esa misma noche se convocó a una junta del patronato. Muchas preguntas estuvieron en el aire, ya no sobre su muerte, sino sobre el futuro de su obra. Había quienes se autonombraron los más cercanos al Chincha, adjudicándose el derecho a tomar decisiones. Yo fui un espectador más, hasta que se me ocurrió decir que el Chincha era religioso escolapio. Mis palabras alteraron el ambiente en otro orden de ideas. Hubo quien preguntó dónde se habían metido los escolapios todo el tiempo, pues no los habían visto; que era más de Providencia que de su Orden, etcétera. Ciertamente había algunos que lo tenían por religioso, pero no es que hubiera una alta estima por la Orden de los escolapios. Pasaron entonces a la logística: el cuerpo, los trámites, el día, las horas, las autoridades, los niños, los medios de comunicación, los mil y un por qué, que se deducen de la aceptación de la realidad. El duelo debía esperar.

Como representante, en ese momento de la Orden religiosa, participé gracias a la buena voluntad de gente que estimaba mucho al Chincha como religioso, de todo. Los trámites de su traslado de Colombia a México requirieron de una serie de documentación: era español, muerto en Colombia y se quería trasladar a México. Los nexos con los vínculos oficiales requerían de testimonios. La arquidiócesis de México, a través de un delegado, estuvo al tanto y facilitó las cosas. Al final, se logró concretar que el cuerpo sería trasladado y recibido para los funerales con sus hijos y su entierro.

En el ínter, se suscitaron muchas anécdotas. El Chincha era un personaje singular y público. Los medios de comunicación se volcaron a dar la noticia, a entrevistar, a difundir su mensaje; ahí sí que encontré muchos protagonismos de los cuales no hablaré, porque no tiene objeto. Sólo puedo compartir, en términos generales, que hubo quien habló con el corazón y quien sólo habló para salir en algún medio de comunicación.

El cuerpo llegó a los andenes del aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México D.F., de madrugada. Como testigo se me llevó a reconocerlo. Jamás me hubiera imaginado estar en las entrañas del aeropuerto, ni que fuera tan grande. La procedencia de Colombia hacia que todo fuera más controlado. En la aduana se tenía que abrir el ataúd (que no era, para mi sorpresa, sino una vil y llana caja de madera, simple y tosca) para mirar el contenido y descartar que hubiera algo ilícito en su contenido. La caja venía sellada por todos lados, y tenía no se cuantas etiquetas, seguro es que había pasado por muchas revisiones anteriores. Primero pasó por la banda que lleva a mirar a través de rayos infrarrojos, a manera de una toma de rayos X. Luego, al quitarle la envoltura de plástico, unos perros olfatearon sin encontrar nada. Acto seguido, un hombre fuerte y bien adiestrado para el caso, quitó lo clavos sin la menor sutiliza. Se destapó la caja y apareció un cuerpo diminuto con una barba prominente... ¡Eras tú!

Y lloré, como llora alguien que ha perdido a un ser muy querido. Nos dejaron a solas un momento breve. Allí estabas tú, encogido, apretado, frío. Sentí tristeza por la forma, no por el contenido. Y aunque sabía que estabas con el Padre, con quien siempre decías que era un bonachón, el modo en que te vi me puso triste. Quise tomarte y cambiar tu caja por una más ancha, más allá del lujo, te quería cómodo. De pie eras más grande, cuando gritabas eras más fuerte, infundías temor y respeto; cuando orabas parecías otro; cuando profeta hablabas, sin ser prudente en ocasiones, como cuando te agarraron los judiciales y te dieron una senda madriza por defender a uno de tus hijos drogados, según me contó la tía Soco, una mujer ejemplar que se ha vuelto amiga mía, y que caminó contigo todo el tiempo. De hecho en su libro, confesiones, narra más de una de estas situaciones.

Lloré sinceramente, solos tú y yo en los hangares del aeropuerto. Firmé la hoja en que testificaba que eras tú, aunque no te parecías en nada cuando te veía entrar a tus Hogares, lleno de vitalidad y de cosas chuscas, violentas todas porque así eras, brusco, pero chuscas.

Salimos del aeropuerto en un servicio funerario famoso que te contrataron. A la salida de la aduana estaba un periodista de una cadena televisiva famosa, tenía dos niños mugrosos que lloraban; él les hacía preguntas. Sus ojos bien abiertos me dijeron que no sabían nada. Dos policías motociclistas nos acompañaban. Más tarde me dijeron que era para proteger el cuerpo… Y era verdad, pero te lo contaré en el próximo envío... Muchos querían …

P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio

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viernes, enero 30, 2009

Era un mendigo que derrochaba amor, 3 y última parte

P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio
293 Chiautempan XI.XII, 2008

Muchos querían tener algo de ti. Te consideraban un santo, aunque una inmensa mayoría sólo quisiera colgarse de tu fama. ¡Ahora resulta que todos te conocen!, cuando en vida fui testigo presencial del rechazo que causaban tus palabras, y aún más tu modo de vivir.

En medio del silencio, llega el servicio funerario de una reconocida agencia. A fuera hace frío. Suben la caja de madera pobre que lleva tu cuerpo, y yo voy contigo. Todo sucede a prisa, no hay tiempo para la reflexión. Dos sirenas de policía se prenden y rompen el silencio: son dos motocicletas del servicio de seguridad del gobierno del Distrito Federal que nos abren paso. ¡Famoso aún muerto!, pienso. Y el cortejo fúnebre va camino a la agencia funeraria para prepararte y que todos te vean. Y digo bien, prepararte, porque han pasado varios días de tu muerte. El recorrido se hace a prisa, no hay tráfico. En los sótanos de la funeraria ya esperan quienes te examinan, detectan parte de tu cuerpo amoratado, y lo tiñen con un tinte color carne, que te hace parecer más joven, más fresco. Te cepillan la larga barba y la perfuman para enmascarar el olor característico de la muerte. Te quedas como durmiendo. Los expertos han hecho un buen trabajo. Ya no eres el del aeropuerto.

Te visten con ropas limpias que han traído. En mi arrebato de verte no me acordé de llevar nada. Un diácono conocido tuyo, que trabajaba contigo y que después quiso imitarte, te coloca una casulla blanca. ¿Por qué no se me ocurrió a mí? Me reclamo; habría traído una casulla con motivos escolapios, que tuvieran bien impreso la Piedad y las Letras, el lema de nuestra Orden Religiosa que amaste, para que todos la vieran y te reconocieran como escolapio. Así vestido yaces ahora en un ataúd amplio y hermoso, ya no en la caja brusca de madera. Y algo de mi se alegra, aunque debo ser sincero, ¡pocas veces te vi arreglado y limpio!

Llega el momento más difícil, el de llevarte con tus hijos, con los de la calle, a quienes amaste y te amaron, a la “banda” que ya ha sido informada. Te esperan en una de tus casas, en Xola. Allí está agolpada mucha gente, pero la mayoría son niños y jóvenes. El ambiente huele a vacío y soledad, a tristeza y angustia, a desesperación, preludio de lo que pasó meses después, cuando algunos de tus hijos drogados se unieron literalmente a tu muerte. Huele a droga barata, a mugre y suciedad. Se oyen voces, pero más que voces son ruidos, albures, malas palabras, mezclados con llanto sincero que traduce cariño.

Los chavos sufren y otros sólo miran su sufrimiento. Los reporteros se regodean tomando fotos que saldrán en las planas de los periódicos del día siguiente. En medio del asombro y la noticia, del dolor, del luto, lanzan vivas a tu nombre, te aplauden, te gritan: ¡viva el Chincha! Una y otra vez se oye este grito desgarrador que sale de la boca de los niños y jóvenes, y adultos que allí están congregados. Hay cantos y discursos que no se oyen por el griterío. Hay chavos que han venido sólo por venir, como tanta gente quizá, movidos por la noticia; otros por amor.

Se celebra una misa en medio del ruido. Se dice que estás en el cielo, que fuiste bueno, que Dios te recompensará, y no se cuántas cosas más. Se reparte la comunión en medio de un ambiente poco litúrgico. La gente estaba más ansiosa de verte, de pasar a despedirse a tu lado. Un hombre al fondo gritaba que debían comulgar todos, que tú estabas en la hostia; ¡reciban al Chincha!, decía; “todos pueden pasar”, murmuraba. Cómo me hubiera gustado verte decirle ¡pendejo! A los chavos, por supuesto, les valía madre, ellos querían verte de vuelta, querían a su papá, como te llamaban. Una imagen guardaré siempre en mi memoria, como un regalo de Dios que siempre recordaré: era una chava de la calle que se aferraba al ataúd, te abrazaba y lloraba dulcemente; no decía nada porque nada tenía que decir. Lloraba la perdida de quien la había rescatado de la calle y la prostitución; se aferraba a quien le había devuelto la dignidad, a quien la había mirado y tocado no como a un objeto, sino como a una persona. Era sincera, no alardeaba, sólo sufría y te honraba con sus lágrimas.

La noche transcurrió en vela. Al día siguiente, temprano, fue la funeraria para llevarte a Felix Cuevas, para que el público en general fuera a ‘despedirse’. Allí se aglutinaron famosos personajes públicos y totales desconocidos, ricos y pobres, viejos y niños. Gente de todo tipo. A las afueras reportajes y entrevistas, curiosos y algunos con ganas de destacar. Tu muerte fue noticia nacional. Murió el Padre de los pobres, se leyó en el titular de varios diarios.

Tras bambalinas se arregló lo del entierro. Y gracias a gente muy buena se pudieron dar muchos arreglos. Todos en algún momento sentían que eras de su propiedad. En la primer reunión del patronato yo había ofrecido que los escolapios nos hiciéramos cargo, e incluso mencioné que los Padres teníamos lugares en donde podríamos tenerlo. Tal osadía me causó una gran reprimenda de gente que ni siquiera conocía de Hogares Providencia, ¿con qué derecho decía eso?, ¿en nombre de quién? Al final prosperó lo que Dios designó: la Iglesia de San Jeronimito, ubicada a un costado del metro Candelaria de la Ciudad de México D.F., en donde a sus alrededores convergen todavía centros de prostitución y una inmensidad de pobres que por allí transitan. El lugar a simple vista no es de los más hermosos, más bien se respira el ambiente de los pobres. Ahí descansa el Chincha actualmente para quienes quieran recordarlo. No está por demás decir que hubo quienes ofrecieron sus nichos en zonas exclusivas. Los designios de Dios no son los del hombre, no cabe duda.

El problema de enterrarlo en el pequeño templo no fue menor. Era un espacio público, no cumplía con las cuestiones de salubridad, permisos del gobierno, y muchos etcéteras. Sin embargo, la gente que rodeaba al Chincha era gente influyente, lo cual facilitó las cosas. Todo es posible en esta hermosa tierra. Yo prefiero pensar que todo fue querido por Dios, así le hubiera gustado pensar al Chincha.

Resguardado por la policía, salió el Chincha rumbo a Catedral. Mucha gente se agolpó en las calles para despedirte. Las sirenas te abrían paso. Detrás de la carroza negra, se me permitió ir en un carro de un amigo poblano, Israel, que vino a ofrecerse amablemente a ayudarnos en todo lo que se ofreciera. En pleno Centro Histórico, una mar de gente te esperaba. Muchos querían tocar el ataúd, tomar algo de ti, porque corrió la voz de que ahí iba un santo. Y no miento cuando digo que te creían eso, porque hubo empujones de todo tipo, el ataúd se balanceaba de un lugar a otro. Entonces se tomó la decisión de cubrirte: los chavos más grandes, agarrados de las manos hicieron un círculo en torno a ti. ‘Nadie se suelte’ era la consigna. Y los empujones se incrementaban a medida que eras introducido al Templo. Hubo de todo: mentadas de madre, palabras antisonantes, actitudes groseras. Yo en medio de ellos, de los chavos; llevo días sin comer, sin bañarme, con la misma ropa, no me diferencio de ellos. A la entrada, una fila de sacerdotes esperan, todos vestidos de blanco, han venido de diferentes lugares, solo miran asombrados, incluso algunos -alcanzo a notar- están molestos por los empujones y la falta de organización, pero no dicen nada, solo lanzan miradas. Un amigo mío me ve. Yo lo veo, no tengo nada que decir. Un grito me vuelve a la realidad, ‘no se suelten’, que entre el Chincha, ‘el Chincha primero bola de maricones’. El que grita no sabe nada de liturgia. Al final es introducido, y todos caminan junto con él. A distancia veo a niños trepados entre las paredes y las bancas. Gentes beatas se molestan y regañan. Ellos quieren estar hasta el último momento con quien fue su padre.

Yo suelto el contingente, alguien me habla, me urge a soltarme de los brazos entrelazados. Hay un problema dice. Hay que ir a San Jeronimito. No se podrá enterrar hoy el Chincha, le alcanzo a escuchar: “salubridad a revisado los trabajos y no concede el permiso para el entierro. La profundidad donde descansará el cuerpo, debajo de la tierra, no tiene las medidas correspondientes; hay que cavar más profundo y no se puede hacer hoy, no da tiempo”. Solución: tapar el hoyo, improvisar una noche más de duelo y velorio. Pretextos para ello hay muchos. La pregunta es ¿cómo se tapa un hoyo sin conocer a nadie?

El tiempo apremia. Se nos avisa que está por terminar la misa. ‘Que salga en procesión, caminando’, se decide. Al mismo tiempo se acude a una Iglesia vieja cercana del rumbo. Allí prestarán unas tablas. No hay tiempo que perder. Voy con algunos hombres piadosos, sin transporte ya que tardaríamos más dicen los que conocen el rumbo. Hay que cargarlas unas diez cuadras, aproximadamente. Y así se hace, toreando carros de transporte y particulares, que se enojan, nos ofenden, por detener el tráfico. Ellos no tienen la culpa, no saben para que serán utilizadas.

Dentro de la Iglesia vieja, a punto de caerse, vivo una experiencia que no olvidaré jamás, y que más de una vez me ha quitado el sueño. ‘Una joven está comiendo en una mesa improvisada; a su alrededor, una mujer con una mano diminuta, extrañamente deforme, se sirve un taco; otra con un ojo descompuesto, totalmente blanco y saltado de su órbita espera su turno sonriendo; un anciano sin un pie está sentado en un par de ladrillos que le sirven de silla, está sucio y orinado; unos chimuelos, otros con carita deforme comen a prisa, con temor a que se acabe la comida, escupiendo mientras hablan. En el centro hay un cura joven, en su rostro ni una mueca de asco ni de desaprobación cuando la comida resbala por la barba del hombre viejo. Yo me acerco temeroso. Ellos me invitan a sentarme. Yo me disculpo, explico mi prisa. Siempre hay tiempo, me dice el sacerdote al ver mi desconcierto. Tomo el vaso de refresco que me ofrece una humilde señora, más por compromiso que por gusto. Salgo aprisa. Afuera en el atrio hay muchas palomas negras que vuelan cuando pasamos con las tablas, y muchas sexoservidoras que ofrecen su servicio por una paga barata. Son mujeres del interior del país, se ve a leguas, que por menos de cincuenta pesos ofrecen lo único que tienen para sobrevivir, su cuerpo. Algunos cabrones se aprovecharán de ellas más tarde; varones que no tienen nada de hombres, gente sin escrúpulos que no saben nada del amor.

Sorteando toda clase de obstáculos, llegamos a San Jeronimito. Ponemos las tablas. Se cubre el hoyo. Me duele el brazo. A una cuadra está la procesión. A medida que se ha caminado, algunos se han ido yendo. Con todo, llega un tumulto comparado con el espacio del pequeño templo. Se dicen palabras más, palabras menos. Se agradece a los presentes con un alta voz. Los niños de la calle, de los Hogares Providencia, de otras instituciones, están allí, se sienten cómodos, ese si es su ambiente. Tienen monas en las manos y las aspiran (estopa o un pedazo de tela remojada en thiner, un diluyente químico). En lugar de incienso, olor a cemento y droga en la calle. Se pone el ataúd encima de un hoyo que se terminará por la noche.

En el ambiente hay una aparente calma. Se respira resignación, y se advierten cuerpos cansados. Con la aceptación de la muerte, llega el desprendimiento para algunos. Múltiples coronas de flores, con listones que citan la procedencia, están alrededor y adornan el entorno. Junto a ti hay amigos cercanos que sí reconozco. No estarás solo, están los tuyos. He identificado a dos de tus hermanos de sangre, han venido de Europa. Me alegro entrañablemente. Me presentan, los saludo. No digo mucho. No se parecen a ti, son más educados, atentos. Están contigo y eso es una bendición, pienso. Me despido de mi superior escolapio, el P. Fernando, estoy cansado. Voy hasta donde estás. Toco el ataúd, me despido, oro por ti y por mí. Adiós amigo.

Camino hacia la entrada del metro Candelaria. En cuanto entro me pierdo entre la gente. Es de tarde, pero no ha anochecido. Nadie sabe lo que pasa arriba de la estación del metro. Veo pasar los vagones del metro que corren en dirección contraria. Pienso en los días que he pasado, agradezco, imploro, rezo, te siento. Te conocí en persona, ahora en la muerte. Bendigo a Dios por conocerte. No dejaste a los chavos de los hogares, nos dejaste a muchos. Cúmplase al final la voluntad de Dios, como es, como debe ser, hoy, mañana y siempre.

P. Reyes Muñoz Tónix, escolapio

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miércoles, octubre 29, 2008

XX Asamblea Nacional de Pastoral Educativa: sede UCCXX Asamblea Nacional de Pastoral Educativa: sede UCC

Carlos Álvarez Barroso
78, Navegar Juntos, 2aQ.X.08

“El hombre es el camino de la Iglesia”

Con una dinámica que se viene realizando año con año, dejando en claro el interés de la Iglesia Católica para hacerle frente a los grandes retos que plantea el incipiente siglo XXI, la Universidad Cristóbal Colón abrió sus puertas para la vigésima Asamblea Nacional de Pastoral Educativa, la cual tomó como eje temático la antropología cristiana en la educación.

El evento organizado por la Comisión para la Pastoral Profética del Episcopado Mexicano y la Diócesis de Veracruz, contó con la Juan Jaime Escobar Valencia, Sch. P. presencia de destacadas personalidades como el Nuncio apostólico en México Mons. Christopher Pierre, Mons, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo S.B.D. y Mons. José de Jesús Martínez Zepeda, obispos de Veracruz e Irapuato respectivamente; Mons. Alfonso Cortés Contreras, obispo auxiliar de Monterrey, el Lic. Rafael Domínguez Morfín, Coordinador de Órganos Desconcentrados y del Sector Paraestatal de la SEP, el Lic. Luis Roberto Carbonell Landa, encargado de asuntos religiosos del Gobierno del Estado de Veracruz, el Lic. y P. Francesc Fuster Ángel Rector de la Casa de Estudios anfitriona, entre otras personalidades.

Tomando como premisa la triada presentada en el Documento de Aparecida “Ver, juzgar y actuar”, el programa de la Asamblea se desarrolló durante tres días contando con la participación de ponentes de la más alta calidad como el Lic. Rafael Domínguez Morfín, el P. Provincial de los Escolapios de Colombia Juan Jaime Escobar Valencia, el Mtro. Carlos Wagner Wagner, el Dr. Luis Eugenio Espinosa González, el Pbro. Salvador Saucedo, entre otros.

De igual manera los asistentes al evento se integraron en diversas mesas de trabajo, donde se plantearon los problemas que la realidad en su localidad presenta, haciendo eco en los compañeros y presentando un panorama nacional, para finalmente elaborar propuestas que desembocarán en acciones que darán un nuevo giro a la forma en que se promueve la Educación Católica en nuestro país.

Tras una significativa clausura de actividades en la Sala de Consejo de la Universidad Cristóbal Colón y habiendo elegido por votación de los presentes a Toluca como la sede de la próxima Asamblea, todos los asistentes partieron de la Universidad con rumbo a la catedral veracruzana.

En emotiva Eucaristía presidida por Mons. Christopher Pierre, Nuncio Apostólico, se aprovechó para agradecer al Señor por el satisfactorio desenlace de este encuentro, así como para ofrecer los trabajos y compromisos que en éste germinaron en aras de hacer una sociedad que rescate esos valores efectivos que han sido suplantados y poniendo de nuevo a Dios al frente de nuestros ideales, mirándolo de nuevo como Padre y asumiéndonos todos como hermanos en la construcción de una nueva Iglesia y un mejor país.

Carlos Álvarez Barroso, Alumno de Ciencias de la Comunicación

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