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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

sábado, octubre 30, 2010

Imagen de Cuba II (S. Rodríguez 16.IX.2010)

INVITACIÓN
Por Silvio Rodríguez

Fuente: La Jiribilla
Jueves, 16 de Septiembre de 2010

Creo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los Cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "tenían con qué" en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los “ciudadanos respetables”, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle “decente”, a palos los sacaban de allí.

Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución.

En la esquina de mi casa había dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tomábamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cayéndose de borrachos, buscando prostitutas y metiéndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que salió a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando llegó la policía ¿con quién creen que cargaron? ¿Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, lógicamente, después se destacaba en las tánganas estudiantiles.

Ahí están las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Martí, en el Parque Central de nuestra Capital.

Eso era Cuba, antes del 59. Al menos así eran las calles de la Centrohabana que yo viví a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora están destruidas, me desgarra pasar por allí porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en “Trovador antiguo”. ¿Cómo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los árboles, embelesados con el bosque, pero culpa también de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Martí.

Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista sólida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a sí misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revolución conquistó para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberanía, y asimismo salud, educación, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi país por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusión.

Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.

Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos políticos que cuando tomaban el poder le entregaban el país al mejor postor. Todo aquello sucedía al tibio amparo de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Constitución de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros países demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.

Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de “la culta Europa”, con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá alguna vez llegaron a "ser algo" gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los "cambiacasacas" fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran más papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.

La Revolución, como Prometeo (le debo una canción con ese nombre), iluminó a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al héroe mitológico, quieren hacerle pagar su osadía, atándola a una remota cumbre donde un buitre (o un águila imperial) le devore eternamente las entrañas. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no sé olvidar la vocación de pueblo de la Revolución, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, así como los más poderosos y sofisticados medios de difusión (y distorsión) de ideas.

Jamás he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.

A mí me gustaría morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.

Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, mañana, en todas partes: ¡Abajo el bloqueo

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Imagen de Cuba I (O. Payá 17.XII.2002)

El Proyecto Varela

"Los cubanos no podemos, no sabemos y no queremos vivir sin Libertad"
Oswaldo Payá
(Discurso pronunciado en el Parlamento Europeo el 17 de Diciembre del 2002, con motivo de otorgársele el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia 2002)

El Proyecto Varela, promovido por cientos de cubanos bajo la dirección de Oswaldo Payá Sardiñas , es, sin duda, la iniciativa más exitosa de la oposición cubana en los últimos tiempos, quizás en la historia. Por primera vez, la dictadura militar que dirige el país se siente atrapada en sus propias contradicciones y a la defensiva por una iniciativa ciudadana que pide el derecho de votar los cambios deseados. Además está basada en la propia constitución cubana, a través de algunas de las "rendijas democráticas." que contiene sobre el papel

A continuación explicamos en detalle en qué consiste el Proyecto Varela y qué ha logrado

Si vas a Cuba, bájate trípticos explicativos, imprímelos y dáselos a los cubanos con los que te encuentres.

¿Qué es el Proyecto Varela?

El Proyecto Varela representa una alternativa de futuro. Es un proyecto de ley, promovido por ciudadanos desde dentro de Cuba, para que sean los propios cubanos los que decidan si realizar o no los cambios que Cuba necesita.

El Proyecto Varela recibe su nombre del padre Felix Varela y Morales, gran personalidad de la historia cubana, en especial por su defensa de los derechos del ciudadano y la abolición de la esclavitud.

El proyecto que lleva su nombre ha sido concebido en Cuba, por cubanos y para todos los cubanos.

¿Qué pide el Proyecto Varela?

El Proyecto Varela quiere mejorar el bienestar económico y moral de los cubanos, a través del reconocimiento de derechos y libertades que les corresponden y merecen. Derechos tanto políticos como económicos, para mejorar la penosa situación de pobreza en la que se encuentran, así como para que Cuba transite hacia la democracia. Este proyecto de ley propone un voto popular acerca de los siguientes aspectos:

Libertad de expresión y de prensa.

Libertad de asociación respeto a la diversidad de ideas presentes en nuestra sociedad, no todos pensamos igual y todos tenemos derecho a expresarnos y a crear organizaciones.

Amnistía para los presos políticos que no hayan atentado contra la vida de otras personas, abriendo más caminos para la reconciliación nacional.

Libertad económica para dar a los cubanos la posibilidad de prosperar y mejorar su economía a través de la creación de empresas privadas de los cubanos. Actualmente están humillados porque esto sea privilegio de los extranjeros. Asimismo, la libertad generaría una economía una economía mucho más eficiente y mayor bienestar para los cubanos.

Nueva Ley Electoral y Elecciones Libres. Que haya más de un candidato por puesto de diputado y se respete el pluralismo político.
¿Que ha logrado ya el Proyecto Varela?

Ha roto la cadena del miedo.

El Proyecto Varela ha logrado reunir las firmas de más de 25.000 cubanos de forma consciente y voluntaria. Estos miles de ciudadanos que viven en Cuba han dejado atrás su miedo y apoyado esta propuesta que, a pesar de ser legal, no ha sido publicada por el Gobierno.

Gracias a estas firmas, el Proyecto fue presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular el 10 de Mayo del 2002 y de nuevo, el 3 de Octubre del 2003. Por eso, además de ser legal, según la Constitución, es un proyecto de ley, al reunir más de 10.000 firmas en dos ocasiones.

Nadie puede explicar por qué los cubanos no pueden tener derechos a crear sus propias empresas y los extranjeros sí, ni a contratarse libremente, ni a asociarse libremente, ni a pensar y expresar sus ideas sin miedo a ser reprimidos y marginados. La Ley Electoral no permite a los cubanos elegir a cada uno de sus diputados entre varios candidatos y es una comisión de candidatura la que designa, como ahora, los 609 candidatos para los 609 puestos de diputados. Así los electores ni eligen, ni nominan a sus diputados y esto viola la Constitución. El Proyecto Varela contiene una ley electoral que garantiza el derecho constitucional a elecciones verdaderas y libres.

Más logros

El Proyecto Varela también ha logrado reconocimiento internacional de numerosos dirigentes políticos, sociales y religiosos del mundo, desde parlamentos iberoamericanos hasta la Unión Europea, pasando por presidentes de numerosos países como Vaclav Havel, José María Aznar, Vicente Fox, y muchos otros lideres mundiales. Durante su visita a Cuba, el ex-Presidente de los EEUU, Jimmy Carter lo nombró y alabó.

Aunque en Junio del 2002 mediante una llamada "Modificación Constitucional" se agregaron algunos párrafos a la Constitución, supuestamente para hacerla "irreformable" no se eliminaron los artículos en que se apoya legalmente el Proyecto Varela. Estos son entre otros, los siguientes artículos: Art. 1, Art. 88 g, Art. 53, 54 y 55 Art 41, 42 y 43, Art 9, Art 15, 16 y 17, Art 63 y 64, Art 68, Art 70 y 71, Art 23, Art 84, Art 131 al 136.

En todo el país continúa la recogida de firmas. El artículo 292 del mismo Código Penal cubano establece que comete un delito el que "impida u obstaculice que una persona dirija quejas o peticiones a las autoridades".

Pero lo más importante: el Proyecto Varela ha conseguido establecerse como la vía de cambios pacíficos que Cuba necesita.


Discurso de Oswaldo Payá al Recibir el Premio Sajarov

El opositor cubano de mayor relieve internacional en estos momentos, el ingeniero Oswaldo Payá Sardiñas, líder del Movimiento Cristiano Liberación y principal impulsor del Proyecto Varela, recibió el 17 de diciembre de 2002 el Premio Sarajov a la Libertad de Pensamiento que otorga el Parlamento Europeo.

El Proyecto Varela propone un referendo político para que los cubanos puedan decidir su destino en cuanto a las libertades de expresión y asociación, y el derecho a tener empresas privadas propias. También pide la liberación de prisioneros políticos y cambios en la ley electoral cubana, que actualmente sólo admite como legal al Partido Comunista. Los proponentes del Proyecto Varela presentaron el documento avalado por 11 mil firmas de cubanos, como exige la ley, a la oficialista Asamblea Nacional de Cuba, pero el gobierno de la isla ignoró la petición y puso en vigor un contraproyecto que establece que el sistema político y económico imperante en la isla es "irrevocable".


Las siguientes palabras fueron pronunciadas por Payá ante el Parlamento Europeo en ocasión de recibir el Premio Sajarov, el 17 de Diciembre de 2002 en Estrasburgo, Francia:

Gracias al señor presidente, Pat Cox, y a este Parlamento en el que están representados muchos pueblos de Europa.

Ustedes han concedido el premio Andrei Sajarov al pueblo de Cuba; digo al pueblo cubano porque es el gran merecedor de este reconocimiento. Lo digo sin excluir a ninguno de mis compatriotas, sea cual sea su posición política, porque los derechos no tienen color político, ni de raza, ni de cultura. Tampoco las dictaduras tienen color político, no son de derecha ni de izquierda, son sólo dictaduras. En mi país hay miles de hombres y mujeres que luchan por los derechos de todos los cubanos en medio de la persecución. Cientos de ellos están presos sólo por proclamar y defender estos derechos, por lo que yo recibo este reconocimiento en su nombre.

Digo que este premio es para todos los cubanos porque entiendo que, con este premio, Europa quiere decirles: "Ustedes también tienen derecho a los derechos''.

De esto siempre estuvimos convencidos, pero hubo etapas en las que parecía que esa verdad no era tan evidente para muchos en el mundo.

No vengo aquí a pedir apoyo para la oposición al gobierno cubano, ni a condenar a los que nos persiguen. No es una ayuda para Cuba que algunos en el mundo tomen partido por el gobierno cubano o por los que se le oponen, a partir de posiciones ideológicas. Nosotros queremos que se tome posición a favor del pueblo cubano, con todos los cubanos. Y eso significa apoyar el respeto a todos sus derechos, apoyar la apertura, apoyar la demanda de que se consulte a nuestro pueblo en las urnas sobre los cambios que estamos demandando. Pedimos la solidaridad para que se le dé la voz a nuestro pueblo en las urnas, como lo propone el Proyecto Varela.

Muchos han relacionado este premio con el Proyecto Varela, y tienen razón, porque los miles de cubanos que, en medio de la represión han firmado esa petición de referéndum, están haciendo una contribución decisiva a los cambios que Cuba necesita. Estos cambios significarían participación en la vida económica y cultural, significarían derechos políticos y civiles y reconciliación nacional. Ese sería el verdadero ejercicio de la autodeterminación de nuestro pueblo. Debe terminar el mito de que los cubanos tenemos que vivir sin derechos para sostener la independencia y soberanía de nuestro país.

El padre Félix Varela nos enseñó que la independencia y la soberanía nacional son inseparables del ejercicio de los derechos fundamentales. Los cubanos que viven en Cuba y en la diáspora, como un solo pueblo, tenemos la voluntad y las capacidades para construir una sociedad democrática, justa y libre, sin odios ni revanchas y como lo soñó José Martí: "Con todos y para el bien de todos''.

No hemos escogido el camino pacífico como una táctica, sino porque es inseparable de la meta de nuestro pueblo. La experiencia nos dice que la violencia genera más violencia y que cuando los cambios políticos se realizan por esa vía se llega a nuevas formas de opresión e injusticia.

Queremos que nunca más la violencia y la fuerza sean vías para superar crisis o gobiernos injustos. Esta vez realizaremos los cambios mediante este movimiento cívico que ya está abriendo una nueva etapa en la historia de Cuba, en la que prevalecerá el diálogo, la participación democrática y la solidaridad. Así construiremos una paz verdadera.

Los héroes luchadores cívicos cubanos, los ciudadanos que firman el Proyecto Varela, no tienen armas en las manos. No tenemos un brazo armado. Tenemos los dos brazos extendidos, ofreciéndoles las manos a todos los cubanos, como hermanos, y a todos los pueblos del mundo. La primera victoria que podemos proclamar es que no tenemos odio en el corazón.Por eso decimos a quien nos persigue y a los que tratan de dominarnos: tú eres mi hermano, yo no te odio, pero ya no me vas a dominar por el miedo, no quiero imponer mi verdad, ni que me impongas la tuya, vamos juntos a buscar la verdad. Esa es la liberación que estamos proclamando.

Todavía hay quien sostiene el mito de la disyuntiva entre los derechos políticos y civiles, por una parte, y la capacidad de una sociedad para construir la justicia social y lograr el desarrollo, por otra. No son excluyentes. La ausencia de derechos civiles y políticos en Cuba ha tenido graves consecuencias como la desigualdad, la pobreza de la mayoría, los privilegios de una minoría, el deterioro de algunos servicios, aun cuando éstos están concebidos como sistemas humanos y positivos.

De esta manera, aunque muchos cubanos han trabajado durante años con amor y buena fe, hoy existe una grave situación en materia de derechos civiles y políticos, además de una creciente desigualdad y deterioro de la calidad de vida para las mayorías. Inclusive se les atan las manos a los ciudadanos, neutralizando las inmensas potencialidades de creatividad y laboriosidad de los cubanos. Esa es la principal causa de nuestra pobreza. No se puede justificar esta realidad afirmando que el pueblo cubano escogió libremente este sistema.

Ustedes saben que ningún pueblo de los representados en este Parlamento, ni ningún pueblo en el mundo, renunciaría jamás al ejercicio de sus derechos fundamentales. Cada vez se demuestra más que el bienestar y el progreso en materia económica y social son frutos del ejercicio de los derechos. De igual manera, una democracia no es verdadera o no es completa si no es capaz de iniciar y sostener un proceso de elevación de la calidad de vida de todas las personas. Porque tampoco ningún pueblo ejerce su voto libremente para optar por la pobreza y la desigualdad que reduzca a las multitudes a una situación de desventaja y marginación.

Nuestros pueblos latinoamericanos están reclamando la democracia real que es aquélla en la que se puede construir la justicia. Es escandaloso que en nombre de la eficacia se apliquen métodos que pretenden superar crisis y acabar con la pobreza, pero que, en la práctica, amenazan con aniquilar a los pobres.

No pretendo anunciar nuevas posiciones o modelos, pero nuestro pueblo ha vivido y sufrido diversos sistemas políticos y económicos. Hoy sabemos que cualquier método o modelo que, en una supuesta búsqueda de la justicia, el desarrollo o la eficacia, se sitúe por encima de la persona o anule cualquiera de los derechos fundamentales conduce a alguna forma de opresión, a la exclusión, y sumerge a los pueblos en la calamidad.

Queremos expresar desde aquí nuestra solidaridad con todos los que sufren cualquier forma de opresión y de injusticia, con los que están silenciados y marginados en el mundo. La causa de los derechos humanos es una sola, como una sola es la humanidad. Si hoy se habla de globalización, anunciamos y denunciamos que si no se globaliza la solidaridad no sólo peligran los derechos humanos, sino el derecho a seguir siendo humanos. Sin solidaridad humana tampoco conservaremos un mundo limpio donde siga siendo posible la vida para los seres humanos.

Por eso, humildemente creo que más que nuevos modelos, tanto en las sociedades como en las relaciones entre los países, lo que se necesita es un nuevo espíritu. Este nuevo espíritu debe expresarse en la solidaridad, la cooperación y la justicia en las relaciones entre los países y no será un freno al desarrollo. Porque si se subordinan las políticas y los modelos a la realización de la persona, a la construcción de la justicia y la democracia, si se humanizan las políticas, entonces se superarán los abismos que separan a los pueblos y seremos una verdadera familia humana.

Llegue desde Cuba nuestro mensaje de paz y solidaridad a todos los pueblos. Todos los cubanos reciben este premio con dignidad y proclamando nuestra esperanza de reconstruir nuestra sociedad con el amor de todos, como hermanos, como hijos de Dios. Los cubanos somos sencillos y sólo queremos vivir en paz y progresar con nuestro trabajo, pero no podemos, no sabemos y no queremos vivir sin libertad.

Ante el Señor de la historia, que fue acostado en un humilde pesebre, depositamos este homenaje, y nuestras esperanzas.

Gracias y feliz Navidad.

(La Asamblea, de pie, aplaude al orador.)

http://www.solidaridadconcuba.com/oswaldo/oswaldo.asp

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viernes, septiembre 18, 2009

El compromiso de la Iglesia con la Educación en Cuba

Sueños de una noche de verano en Cuba
Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio, UCC
Navegar Juntos - Boletín electrónico del ICCE-América
2q.IX.09

“Yo no soy creyente, pero no hay mejor lugar para pasar el verano que entre los educadores católicos del Cobre ya es el tercer año consecutivo que me matriculo en los talleres”.

“Yo espero ansiosa la fecha para inscribirme. a mi esposo y a mis hijos simplemente les digo que me voy a mi curso de cada año, les dejo la nevera con todo lo que puedo, pero yo no falto por nada del mundo. ¿por qué? . porque aquí me renuevo.

“Simplemente el estar aquí, el escuchar la opinión de tantos y tantas personas que dedicamos la vida a la educación, y escuchar a los instructores que nos hablan de cosas que para nosotros son nuevas, además de la convivencia, del compartir. pero si debo decir un por qué estoy aquí, yo diría que aquí podemos dialogar sin temor y sin sentir que por opinar ofendemos a otros”.

“Es la primera vez que vengo, ya me habían invitado pero no había conseguido permiso en mi trabajo. a mí me interesa mucho pues estoy empezando a ser maestro y es algo que me gusta mucho, y estar entre tanta gente con mucha experiencia, siento que aquí no venimos a resolver, sino a aprender de verdad”

“La escuela de verano es un espacio precioso para todos los educadores cubanos, el venir cada año me ha permitido aprender mucho de nuevas estrategias educativas, me ha dado la oportunidad de aprender lo que se hace en otros países, de conocer lo que piensan compañeros de otras provincias y los problemas que enfrenten en sus aulas; pero también me renueva, me da energía, me da mucho ánimo para trabajar el nuevo año escolar. es un gran regalo, son unas felices vacaciones, yo sueño todos los días con que llegue el verano para asistir a esta escuela.

Describir o explicar lo que implica y significa la experiencia del programa “Escuela de Verano” en Cuba, puede ser muy sencillo al expresar que es algo extraordinario, o bien, ser tan complejo tratando de presentar a los actores que hacen posible este proyecto: la Iglesia cubana a través de la Nunciatura y los responsables de la pastoral educativa; el Instituto María Reyna quienes coordinan el desarrollo de las escuelas en las diversas sedes, entre ellas, Santa Clara, con su segunda escuela de verano; Santiago de Cuba, en el santuario del Cobre, con la octava escuela; la Diócesis de Camagüey, con su segundo año consecutivo; La Habana, pionera de esta experiencia alcanzando su novena escuela; y Pinar del Río, sumándose a este proyecto al organizar su primera escuela de verano.

Y dentro de cada sede, equipos de trabajo que desde meses atrás y gestionando muchísimas cosas hacen posible el traslado, la estancia y la alimentación de los docentes e instructores, empresa nada sencilla si consideramos las limitaciones políticas y económicas que existen, y que este año las hemos palpado con mayor evidencia.

Fueron cerca de 850 los docentes que desde diferentes provincias acudieron a las sedes más cercanas para tomar parte de los talleres y conferencias impartidas, las cuales abordaron temas como: Ética del educador, comunidades de aprendizaje, formación en valores, didáctica del inglés, constructivismo, proyectos educativos, software educativo, investigación educativa y educación personalizada. Uno de los acontecimientos más significativos de este año fue la incorporación de un mayor número de jóvenes docentes, quienes animados por los comentarios de quienes ya han vivido las experiencias, se sumaron con entusiasmo a compartir y a aprender en estos escenarios. Gracias a todos los que hacen posible este encuentro, a quienes con sus aportaciones económicas, en especie, con su trabajo en oficina, en cocina, en limpieza, y con sus oraciones, abren puertas y ventanas a este sueño de verano, sueño de esperanza, renovación, aprendizaje, diálogo, tolerancia, cambio y fe. Enhorabuena a nuestros Hermanos Escolapios por su participación en esa bella tarea.

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sábado, junio 13, 2009

La resolución expulsando a Cuba de la OEA. 1962

La historia de Cuba desde 1959
http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com/cubahistoria/cuba_expulsada_oea_1962.htm


El 31 de enero de 1962, en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este, Uruguay, se aprobó las siguientes resoluciones relacionadas a Cuba:

1. Que la adhesión de cualquier miembro de la Organización de los Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y solidaridad del hemisferio.

2. Que el actual Gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un Gobierno marxista-leninista es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.

3. Que esta incompatibilidad excluye al actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano.

4. Que el Consejo de la Organización de los Estados Americanos y los otros órganos y organismos del Sistema Interamericano adopten sin demora las providencias necesarias para cumplir esta Resolución.

Estas resoluciones fueron adoptada por el voto de catorce países a favor, uno en contra (Cuba) y seis abstenciones (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México), y por la cual se excluyó al actual Gobierno de Cuba de participar en el Sistema Interamericano.

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La OEA abre la puerta a la readmisión de Cuba después de 47 años (M. Vicent, 3.VI.09)

Mauricio Vicent
EFE - La Habana / San Pedro Sula
03 de junio de 2009
El País

La asamblea deroga la suspensión aprobada en 1962 - La decisión tomada por consenso produce después de llegar el martes a un punto muerto por el rechazo vehemente de EE UU

Los ministros de Exteriores que participan en la XXXIX Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) han acordado este miércoles por consenso derogar la suspensión a Cuba, aprobada en 1962, lo que abre la puerta a un posible reingreso de la isla a la organización. El anuncio ha sido realizado por el ministro de Exteriores de Ecuador, Fander Falconí, quien ha afirmado que esta decisión "refleja el cambio de época que se está viviendo en América Latina".

Según Falconí, "muchos de nosotros no habíamos nacido en ese momento y lo que está haciendo esta generación es básicamente enmendar la historia y aquí tenemos un reto de construir una historia distinta".

El texto establece que la resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de ministros de Exteriores, mediante la cual se excluyó a Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, "queda sin efecto en la OEA".

La resolución añade que la "participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y los principios de la OEA".

Negociaciones

Los cancilleres de los 34 países miembros de la OEA no llegaron el martes a ningún consenso sobre Cuba debido a la polémica de condiciones si o condiciones no. Un núcleo duro de países, encabezados por Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, habían expresado con vehemencia su rechazo a las posiciones de Washington, que, como en la V Cumbre de las Américas, demostró su incapacidad para manejar el tema de acuerdo a sus intereses.

El martes, con cierta frustración, el secretario de Estado adjunto de EE UU para Latinoamérica, Thomas Shannon, señaló que aunque se había "logrado mucho" en las negociaciones, no existía consenso debido a la resistencia de algunos países. El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, y otros cancilleres señalaron que pese a las divergencias políticas en torno a la forma y el fondo del levantamiento de la suspensión, se ha avanzado al menos en el aspecto de que es necesario derogar la resolución que suspendió a Cuba en 1962.

"Creo que hubo un avance porque por lo menos hay hoy una conciencia de que la resolución es un cadáver insepulto que tiene que ser enterrado. Me gustaría hacer un entierro democrático sin grandes pompas", dijo Amorim.

Fidel Castro, indiferente

Coincidiendo con la reunión de San Pedro Sula, el ex presidente cubano Fidel Castro reiteró su indiferencia a pertenecer a la OEA y denunció que la organización ha sido desde su creación "cómplice de todos los crímenes contra Cuba". Según Castro, su país "luchó por los demás pueblos hermanos de este continente" al resistir "las agresiones del imperio". "La totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno solo que pueda negarlo", afirmó en un artículo publicado en el diario Granma.

Para Castro, la OEA abrió "las puertas al caballo de Troya" y permitió la entrada en la región del "neoliberalismo, el narcotráfico, las bases militares y las crisis económicas". Cuba" ha demostrado que se puede resistir el bloqueo y avanzar en muchos campos e incluso cooperar con otros países", dijo, tras considerar un triunfo que muchos países hayan plantado cara a Washington en la OEA. "La batalla es dura", pero "haberla librado es ya de por sí una proeza de los más rebeldes", consideró.

Castro y sus aliados en América Latina han planteado que si la OEA no cambia de forma sustancial e incluye a Cuba tendría que "desaparecer". El líder comunista cita en Granma unas palabras del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, al llegar a Honduras: "No es posible que los problemas de la región se discutan en Washington, construyamos algo propio, sin países ajenos a nuestra cultura, a nuestros valores, incluyendo obviamente (...) a Cuba".

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martes, mayo 12, 2009

La UCC en convenio de educación con los obispos de Cuba

P. Francesc Fuster Angel, escolapio
Navegar Juntos - Boletín quincenal del ICCE-América
Diciembre de 2008, 1a. quincena


En mi primera visita a Cuba con ocasión de la Reunión entre Rectores de ANUIES y Rectores de universidades cubanas, inicié tras esta reunión los primeros pasos para acordar un convenio con los Obispos cubanos, en relación a un apoyo de nuestra Universidad a programas de educación que había emprendido la conferencia cubana, con la coordinación del P. Ángel Cuevas, escolapio y párroco de la parroquia de S. Nicolás y S. Judas Tadeo, en la Habana vieja.

El documento del convenio tenía que ser leído por los Obispos y recoger sus sugerencias y aportes y, por último, su aprobación para la firma definitiva; pero en esos días hubo acontecimientos en Cuba, que eran prioritarios: la reunión de Obispos para la preparación de los eventos de la conmemoración de los diez años de la visita del Papa Juan Pablo II a la Isla y la venida para dicha celebración, del Cardenal Bertone, Delegado por el Papa Benedicto XVI.

Han pasado los días y los meses, desde febrero; y ahora, a finales de noviembre, los Obispos cubanos a través de sus dos Obispos encargados de estos temas, Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, Secretario Ejecutivo y Mons. Manuel Hilario de Céspedes García Menocal, Delegado de Educación, después de pasar el documento por su gabinete jurídico, me convocaron para los actos protocolarios de la firma del convenio, el día 25 de noviembre por la mañana en la Casa Sacerdotal de la Habana. Con Mons. Juan de Dios Hernández y siendo testigo el P. Ángel Cuevas, firmamos el convenio cuyo objetivo primero y principal es conjuntar esfuerzos para realizar acciones de apoyo mutuo tendentes a fomentar la vinculación entre la UCC y el Secretariado.

La UCC y el Secretariado, convienen en llevar a cabo acciones concretas que apoyen funciones sustantivas de ambas entre ambas partes:

a) Programas de prácticas y estancias profesionales.
b) Programas de educación continua (cursos y diplomados).
c) Consultoría y asesoría técnica.
d) Programa de becas y financiamiento para estudios de licenciatura y postgrado
e) Proyectos de investigación aplicada.
f) Programas de acción social.

La duración de este convenio es indefinida a partir de la fecha de su firma. El día 27 de noviembre, fiesta del Patrocinio de S. José de Calasanz, el P. Ángel Cuevas me acompañó a Matanzas a visitar a Mons. Manuel Hilario de Céspedes García Menocal, Obispo de la Diócesis y actual delegado de Educación de la Conferencia de Obispos cubanos con quien mantuvimos un interesante diálogo sobre educación, ratificándose el convenio.

Por parte de nuestra Universidad, este convenio es un reto y un compromiso de solidaridad que venimos realizando de años anteriores y que ahora tiene un soporte jurídico con la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que nos permite actuar y ayudar con mayor eficacia y continuidad.

Me reservo para un próximo número de “Navegar Juntos”, relatar mi experiencia con mis Hermanos escolapios de la Parroquia de S. Nicolás y S. Judas, Guanabacoa y Guanajay.

Que Dios bendiga a Cuba y a todos los que trabajan por la paz y la libertad.

Lic. P. Francesc Fuster Angel
Rector de la UCC

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viernes, septiembre 12, 2008

La UCC en Solidaridad Académica con la Iglesia de Cuba con la Iglesia de Cuba

Mtro. Leonardo Pérez Borges, Catedrático de la UCC
Navegar Juntos - Boletín quincenal del ICCE-América
1Qa. IX.2008

Explicar lo que sucede en una Escuela de Verano para Educadores, en la isla de Cuba, implicaría una titánica labor de análisis cultural, político, económico, artístico, pedagógico, por mencionar sólo algunos de los esfuerzos científicos que serían necesarios para pretender agotar la explicación y hacer justicia a un evento de su relevancia. Escribiendo para “Navegar Juntos”, donde buscamos decir mucho en pocas palabras, me abocaré no a explicar sino a evocar, con algunos argumentos, lo que experimenté este verano colaborando con uno de los proyectos educativos más simbólicos en la Isla.
Este año se llevaron a cabo cuatro Escuelas de Verano para Educadores en diferentes sedes:

• La séptima en La Habana
• La segunda en Santa Clara
• La segunda en Santiago de Cuba
• La primera en Camagüey

El Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio, Director del ICCE-América, acudió al evento realizado en La Habana del 4 al 8 de agosto, donde colaboró como docente y presidió la clausura, en virtud de que la Universidad Cristóbal Colón, a través del ICCE, es la instancia educativa que da respaldo académico a estas actividades. Ambos fuimos invitados a formar parte del equipo de docentes a cargo de los talleres de formación en la I Escuela de Verano para Educadores de Camagüey, realizada del 18 al 22 de agosto, cuyo personaje insignia es el P. Ramón Clapers, escolapio muy recordado y querido por la comunidad camagüeyana.

Siendo la novedad principal este año el inicio de la Escuela de Verano en Camagüey, la tomaré como centro de este mensaje y comenzaré diciendo que se convirtió en una agradable aventura que dio inicio el 17 de agosto a las dos de la madrugada, hora en que nos convertimos en diez pasajeros de una “guagüita” azul (camioneta familiar) que, con sus desgastados interiores, sus piezas incompletas y sus apretados asientos (aspectos comunes a la mayoría de los transportes en la Isla), nos trasladó en un viaje de 9 horas desde La Habana hasta Camagüey, gracias a la habilidad de su conductor, Elkis.

La sede del evento fue la Casa Diocesana, antes convento mercedario, ubicada a un costado de la Iglesia de La Merced, en el centro histórico de la ciudad. En ese lugar nos hospedamos y fuimos atendidos, al igual que todos los participantes, como parte de una gran familia. El lunes 18 de agosto, a las 10:00 de la mañana, tuvo lugar la inauguración de la Escuela por parte del Obispo de la Arquidiócesis de Camagüey, a lo que siguió una conferencia magistral titulada “Educación por el arte” a cargo de la Dra. Olga García Yero, importante académica en la comunidad.
Inmediatamente, dieron inicio los talleres que serían impartidos a lo largo de toda la semana:

• Educación emocional en el aula, a cargo del Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio.
• Dinámicas grupales, impartido por el Hno. Rafael Cuéllar Cejas (lasallista).
• Los valores tradicionales, por la Hna. Ana María García Novo (escolapia).
• Desarrollo de las habilidades del pensamiento, por Hna. Elvia Carreño López (escolapia).
• Pedagogía de Jesús de Nazareth, por la Hna. Nieves García Gutiérrez.
• Actividades educativas multimedia en JClic, por el Mtro. Leonardo Pérez Borges.

En esta primera edición camagüeyana de la Escuela de Verano, se contó con la participación de setenta educadoras y educadores procedentes de la ciudad sede y provincias aledañas, personas sedientas de novedades, deseosas de mejorar sus prácticas educativas y crecer como personas por encima de un contexto en el que las oportunidades de desarrollo y la expresión de la libertad parecen horizontes lejanos.
El equipo organizador, liderado por la Sra. Natalia Nikiforova, también buscó aderezar la estancia de los extranjeros con visitas guiadas a sitios emblemáticos ubicados en el centro histórico de Camagüey, dejando, además, espacios para dar seguimiento a los Juegos Olímpicos en las horas previas al descanso nocturno.

La clausura del evento estuvo marcada por una sensación de agradecimiento desde y hacia todos los roles que fueron desempeñados: alumnos, docentes, organizadores, anfitriones... A la pregunta hecha por el Mtro. Miguel Ángel Córdoba Zamudio, quien presidía también esta clausura en nombre del ICCE-América, “¿Quieren que haya más escuelas de verano en Camagüey?”, la respuesta fue un contundente y emotivo: “¡Sí!” Acompañado del compromiso grupal por contagiar a más educadores del entusiasmo por asistir a la siguiente edición.

Nuestro trabajo como representantes de las actividades de solidaridad académica de la Universidad Cristóbal Colón continuó después de las Escuelas de Verano. Cabe mencionar que nuestra Casa de Estudios respalda, a través del ICCE-América, cuatro proyectos educativos en Cuba:

• Tres proyectos de la Comisión de Educación de la Iglesia Católica, a saber: Escuelas de Verano para Educadores, Diplomado “Práctica Docente”, Diplomado “Especialista en Microsoft Office”, promovidos e implantados por Ángel Cuevas, escolapio que funge como presidente de dicha comisión.
• Un proyecto de los Escolapios de Guanabacoa, el Diplomado en Humanidades, sugerido y coordinado por el P. Eduardo Pini, Rector de la Comunidad Escolapia de Cuba.
Con base en lo anterior, tuvimos varias reuniones de trabajo a fin de dar seguimiento, identificar elementos de mejora y plantear nuevas posibilidades. En la visita a la casa escolapia ubicada en Guanabacoa, el domingo 24 de agosto en que se hicieron las celebraciones eucarísticas con motivo de San José de Calasanz, tuvimos la fortuna de presenciar una muestra de las actividades de verano en las que jóvenes de la comunidad, orientados por los sacerdotes escolapios, organizan juegos, dinámicas, cursillos y obras de teatro con los más pequeños, quienes se lucieron con una puesta en escena al final de la misa.

El panorama de la realidad cubana deja sensaciones encontradas: Por un lado aquéllas que surgen al ver grandes cantidades de sitios entregados al abandono, al experimentar la ineficiencia de estructuras burocráticas y el sistemático “resolver” de la ciudadanía cubana (resolver, en el argot de Cuba pos-revolucionaria, es darle soluciones temporales a las necesidades, con métodos regularmente ilegales); las sensaciones que emergen al observar cómo la absurda necedad de políticos radicales (tanto yanquis como revolucionarios) ha mermado las esperanzas y sueños de tantas personas inocentes. En otro grupo de sensaciones, el de ésas que deseamos guardar en el corazón, están las que emergen al convivir con gente que sigue creyendo que las cosas pueden mejorar aun en medio del caos y la miseria, con personas que sustituyen la rotundidad de un “NO” autoritario con la caridad de un “SÍ” comunitario y solidario obtenido a costa de cualquier precio, como ha sucedido con la mayoría de los proyectos de los que he intentado dar cuenta en este mensaje. A esas personas, gracias por brindarme la oportunidad de conocerles y aprender de su fe puesta en práctica con arrojo y entusiasmo.

Mtro. Leonardo Pérez Borges, Catedrático de la UCC

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lunes, abril 14, 2008

LOS ESCOLAPIOS DE GUANABACOA

Carlos Venegas Fornías
Revolución y Cultura; 2 (III.IV, 2007) 14 - 22

Fotografía: Carlos Bruzón
Carlos Venegas Fornías

Investigador del centro Juan Marinello.

Ha publicado numerosos libros y artículo acerca de la historia de la arquitectura y el urbanismo en Cuba.

El autor nos cuenta sobre el devenir de una de las edificaciones con mayor valor patrimonial e integridad en su conservación dentro de su genero, capaz de transmitir aún un significativo mensaje

El edificio del antiguo colegio de los Escolapios de Guanabacoa se destaca por su alto valor patrimonial, la integridad de su conservación y por la capacidad de transmitir un singular y significativo mensaje dentro de los de su género.

Durante casi tres siglos sus claustros han mantenido una notable actividad docente organizada dentro de la clásica estructura de los colegios y monasterios, en torno a patios cerrados por galerías y habitaciones. Pero sin abandonar este modelo tradicional, han logrado desarrollar una valiosa secuencia arquitectónica en tiempo y espacio, adicionando cuerpos de diferentes estilos, sin superposiciones que anulen la autenticidad de las soluciones originales, inscritas cada una en un acontecer histórico distinto.

El actual conjunto permite apreciar tres etapas constructivas distribuidas sobre un amplio espacio: el convento de San Antonio de Padua de la orden de San Francisco, conocido también como el Convento de los Franciscanos de Guanabacoa (1720-1857), el Colegio de los Escolapios (1857-1942) y su Noviciado (1952-1957).


EL CONVENTO DE SAN ANTONIO

A iniciativa de los terciados franciscanos, (1) el síndico del cabildo de Guanabacoa pidió licencia en 1719 para abrir un convento de frailes de esa orden destinada a la educación de niños y jóvenes. Los franciscanos se encontraban en proceso de expansión por toda la Isla (2) y la villa era por entonces una de las poblaciones mayores de Cuba, después de Puerto Príncipe, Santiago de Cuba y Bayamo, por tanto, el establecimiento propuesto fue aceptado al año siguiente por el obispo y por el capitán general.

El cabildo cedió terreno en los bordes del núcleo poblado y se designó al fraile Alonso Sanjurjo para llevar a cabo la nueva fundación. No se tiene un testimonio concluyente de las obras realizadas entonces. En el siglo XIX se afirmaba que desde el inicio se levantó un templo sólido, de regular tamaño, de una sola nave «... con su sacristía, presbiterio, coro, campanario con frente al oriente, refectorio, cocina y habitaciones para dar clases ...», (3) del cual se conservan aún los techos correspondientes al coro, a la nave principal y al crucero, si se tienen en cuenta los rasgos que distinguen su carpintería, diferentes a los de otras ampliaciones posteriores. La similitud entre los techos de la iglesia del convento y los levantados casi al mismo tiempo en la iglesia parroquial de la población, concluida hacia 1721 por el arquitecto Alejandro Hernández, reafirman este criterio.

En 1747 se dio inicio a la construcción del primer claustro del convento como tal, con donativos de los vecinos de la villa, pero avanzó con lentitud pues aún en 1755 no se consideraba terminado. (4) Una lápida sobre los muros contiene la siguiente inscripción: ¨Día 22 de junio de 1755 a las 11 del día se remataron los arcos¨. Precisamente, la forma peraltada de estos arcos constituye una de las singularidades del convento; aparecen sostenidos sobre pilares de mampostería relativamente bajos con respecto a la altura del medio punto, efecto de contraste que resulta muy atractivo. Tal vez el comentario de la lápida encierre un alarde técnico bien cumplido en su momento y hoy inadvertido, pero digno de memoria para sus realizadores. En la galería alta, toda de madera, algunas soluciones despiertan la atención.

Allí se alternan dos tipos de pies derechos sobre los cuales descansan las pendientes de la cubierta de tejas criollas: uno de estos más elaborado, con el fuste torneado en forma de husos, imitando en gran escala los balaustres de las rejas o balcones; los otros, muy simples y escuadrados como era común. No hay huella que indique que provengan de una sustitución posterior, y se alternan ordenadamente. Otros pies derechos tallados de forma semejante se encuentran también por estos mismos años de la construcción del convento, en algunas casas de la ciudad de La Habana. En realidad, se trata de un motivo de la tradición mudéjar enriquecido bajo la influencia y las libertades creativas despertadas por el barroco, o bien, una reelaboración debida a iniciativas artesanales asumidas con el paso del tiempo.

El patio del convento ha llamado la atención de los historiadores por las soluciones antes descritas. Joaquín Weiss lo consideraba como una anticipación del estilo de las misiones franciscanas de Nuevo México, algo más tardías en su aparición:

El claustro es decididamente lo más substancial, arquitectónicamente, de este viejo convento. En él las altas arcadas de medio punto, sencillamente repelladas y encaladas como en las misiones californianas, y la galería alta de madera, de menor puntal, en cuyos pies derechos y barandas el experto tornero fijó siluetas complicadas y nerviosas, ofrecen un agradable contraste de formas, proporciones y materiales, exaltado por el color: el blanco de la arquería, el verde aplicado al maderamen del piso alto, el rojo del voluminoso tejado, y el verde de la vegetación, entre la que se yerguen las palmas reales, imprimiendo un matiz paisajista al conjunto. (5)

Concluido el convento, se llevaron a cabo a partir de 1788 obras importantes para ampliar la iglesia. La primera de ellas fue la construcción de una nueva fachada, en línea con la pared o muro exterior del claustro, con su torre lateral y coro alto; todo lo cual implicaba una ampliación de la iglesia hacia el frente.

Estas obras han sido atribuidas al constructor José Perera, el mismo que pocos años antes había edificado la iglesia de la ciudad de Santa María del Rosario. En ambas Perera utilizó un sereno diseño de fachadas con dos niveles de órdenes superpuestos de pilastras poco resaltadas y limpias de decoración aplicada. Un tímido barroquismo aparece en el remate superior de los templos con una curva amplia. El mismo estilo desornamentado de fachada ha sido observado en otros templos de Cuba en el siglo XVIII, acompañando cubiertas mudéjares, y, en general, ha sido descrito en otras iglesias de los territorios coloniales hispanos que rodean el mar Caribe. El historiador Diego Angulo Iñiguez, en su capítulo dedicado a las iglesias cubanas, relaciona la fachada de San Francisco con la de la Candelaria en Guanabacoa, así como con la de San Francisco de Paula en La Habana. Después de describir el claustro del convento de modo similar a Weiss —lo consideraba como el patio colonial de más carácter existente en Cuba—, Angulo reparaba en la sobriedad decorativa de su fachada y de su frontón mixtilíneo. (6) La segunda parte de las obras de ampliación de la iglesia fue promovida por la iniciativa de los terciarios franciscanos para hacer su capilla, quienes terminaron por agregar una nave lateral a este fin, comunicada con arcos con la principal, la cual estaba a punto de terminarse en 1796 y no fue concluida hasta 1806.

En 1797 la vida del convento cambió de ritmo con la llegada de los franciscanos recoletos, que rescataban la ortodoxia de las disciplinas de la orden y ciertas condiciones de clausura. Los nuevos frailes eliminaron la docencia, delimitaron el convento con un muro exterior, colocando en una de sus esquinas una hornacina aún conservada, con una imagen de San Antonio, y ampliaron la iglesia hacia el fondo, transformando la antigua sacristía en altar mayor y levantando una nueva de dos planta; el presbiterio original quedó como un crucero. Esta última y tercera parte de la ampliación de la Iglesia se concluyó hacia 1809. En estas obras continuaba predominando el mudejarismo constructivo, sobre todo en las cubiertas de artesonados: la nave lateral con harneruelo y tirantes de simples lacerías; el presbiterio, con artesonado y ventanas con celosías en forma de tribunas. (7)

Al terminarse este conjunto de ampliaciones, el convento quedó caracterizado por la presencia mudéjar en la carpintería constructiva, la vistosa fachada de piedra de la iglesia frente a un amplio atrio, y el hermoso claustro. En lo adelante permanecerá por muchos años sin modificaciones, más bien sumido en la inactividad y la decadencia, a causa de los cambios que el siglo XIX trajo para la vida monástica con el ascenso de las ideas liberales en Europa y América. La secularización de los conventos fue decretada por vez primera en el período constitucional de 1820, y se aplicó en la Isla. Pero en 1824, el convento de Guanabacoa había restablecido su comunidad como otros, ya restaurado el antiguo régimen monárquico en España. En 1835 un período nuevo de auge liberal se instaló y el estado español dictó leyes de extinción de las órdenes religiosas, las leyes de Mendizábal, que no se aplicaron en Cuba hasta 1841, y sin afectar a las órdenes femeninas. En ese año los frailes franciscanos que por su edad o estado de salud no abandonaron el país o no se secularizaron, fueron recogidos en el convento de San Antonio de Guanabacoa, sin hacer vida comunitaria y sostenidos con pensiones de la Real Hacienda que se había incautado los bienes de los regulares, pero sin venderlos a particulares, como sucedió en la metrópoli.

En el convento vivieron desde entonces algunos franciscanos viejos y enfermos. La torre fue derribada en 1846, después de haber sido dañada por un huracán. En este ambiente de deterioro y abandono se destacó la presencia de dos hombres de elevada espiritualidad.

Uno de ellos fue el gaditano Ignacio Moreno y Rapallo. Había emigrado joven, a principios del siglo XIX, hacia La Habana, buscando fortuna para sostener a sus padres en la península, y aquí se hizo comerciante. Fallecidos estos, tomó los hábitos como fray Ignacio del Corazón de Jesús y pasó con los demás hacia el convento de Guanabacoa, oficiando en la cercana ermita de Potosí. Se dedicó a la práctica de la virtud y llevó una vida de prestigio en la localidad, por lo cual se le llamó el Padre Santo hasta su muerte en 1850.

El otro, Andrés Facundo Cristo de los Dolores Petit, era un terciario dominico, mulato, que habitaba con los frailes en el convento, usaba sandalias y recogía limosnas para ayudarlos. Andrés Petit fue además isué de la potencia ñáñiga Bakoko, famoso por haber iniciado a hombres blancos en los misterios abakuá y conocido como ¨el ñáñigo que vendió el secreto a los blancos por ochenta onzas de oro¨, aunque en realidad lo hizo para proteger a algunos de ellos que conspiraban contra España y para fortalecer la secta. (8)

La figura de Petit está envuelta en fábulas. Era un mayombero con éxito en sus curaciones y en el ejercicio de la adivinación. Se decía que leía el pensamiento, y que había visitado al Papa y que éste bendijo su bastón. Fundó la Regla Kimbisa en la parroquia del Santo Cristo del Buen Viaje, templo de raigambre franciscana por la adoración al Cristo de ese nombre, alias Kimbisa o ¨Quien vence¨. La Regla fue un modelo de santería o sincretismo muy acabado y divulgado en toda la Isla, mezcla de espiritismo, catolicismo y cultos africanos. La presencia de Petit en Guanabacoa puede haber influido en ese carácter de meca de la santería que aún acompaña a la población.


EL COLEGIO DE LOS ESCOLAPIOS

En el siglo XIX, en medio de una crisis general de la vida monacal con el derrumbe de las monarquías y el ascenso de las repúblicas laicas, miembros de la orden de los Escolapios o padres calasancios, buscaron una salida o misión hacia el futuro a través de América, que se convertía nuevamente en una tierra de promisión para la expansión del catolicismo: algo similar a lo sucedido en el siglo XVI.

La Isla de Cuba era una colonia estratégica para estos propósitos por su papel de llave de las Américas, aún en poder de España, una monarquía católica que mantenía vigente el Real Patronato. El amplio campo americano se abría ante órdenes que como los Escolapios tenían por objetivo la educación, y Cuba era una puerta o punto de apoyo para la expansión de la docencia católica cuando tantos colegios se le cerraban en Europa. Desde esta perspectiva actuaba el obispo de Santiago de Cuba, nombrado en 1851: José Maria Claret, más tarde confesor de la reina Isabel II, y santo.

Para los gobernantes coloniales, en medio del auge del movimiento anexionista hacia Estados Unidos, la educación de las nuevas generaciones con sentimientos de fidelidad hacia España era un objetivo a lograr, especialmente para el general José Gutiérrez de la Concha, que temía la influencia de los colegios privados, como el de José de la Luz y Caballero, entre la juventud criolla acomodada, y la atracción que ejercían los estudios en el extranjero.

Cediendo a informes del general Concha y del obispo Claret sobre el pésimo estado de la educación pública en la Isla, la Reina dictó una real cédula en 1852 que autorizaba la introducción en Cuba de congregaciones religiosas docentes, algo muy dentro del espíritu del Concordato, siendo los Escolapios unos de los primeros en arribar, en 1857.

Para el Gobernador, preocupado por extender la educación primaria, la llegada de la orden significaba la oportunidad de poner en práctica un acariciado proyecto para la reforma educacional: la fundación de una Escuela Normal para preparar maestros con destino a las escuelas públicas de los numerosos pueblos rurales de la Isla. Con el fin de obtener un apoyo de la administración colonial, los escolapios aceptaron este desvío inesperado de su intención original que era el establecimiento de sus escuelas pías.

La Real Hacienda les entregó a los padres fundadores el antiguo convento de San Antonio y trasladó a los pocos frailes franciscanos que permanecían recogidos en él hacia el de San Agustín en La Habana. La elección fue bien acogida en general. Guanabacoa era por esos años una población de unas quince o veinte mil personas, más bien pobres, a sólo veinte minutos de viaje de la capital por tren y barcos; con un emplazamiento sano y elevado que era utilizado como sitio de veraneo por muchas familias habaneras. Resultaba más conveniente para un internado que el ambiente de La Habana.

Los normalistas fueron pensionados por los distintos ayuntamientos del país, y la Escuela Normal estuvo abierta diez años, hasta 1868, en que cerró sus aulas porque los ayuntamientos no continuaron pagando las pensiones de los alumnos, después de haber expedido ciento treinta y tres títulos correspondientes a los primeros maestros graduados en la Isla. La Normal y su escuela pública anexa, destinada a las prácticas, fueron alojadas en un pabellón de dos plantas construido a ese fin por el ingeniero militar Juan Modet con un fondo de cincuenta mil pesos dado por la Hacienda, y adicionado al claustro existente, que se dedicó a la vida de la comunidad. (9)

Al desaparecer la escuela, y en medio de una crisis social debida al estallido de la primera guerra de independencia y al derrocamiento de la Reina, los padres emprendieron la tarea de abrir la Escuela Pía, para lo cual estaban autorizados, pues ese había sido el propósito inicial de su establecimiento, con capacidad para internos y un aula gratuita, tal como existían en la península. Resulta asombroso lo exitoso de la obra, en circunstancias económicas difíciles y sólo con los recursos recaudados por la orden.

En 1869 comenzaron con la enseñanza primaria; al año siguiente, la segunda enseñanza, y en 1871 ya contaban con doscientos internos. La transformación de la estructura existente en un nuevo claustro para el colegio parece haberse iniciado por entonces, entre 1871 y 1875, con el incentivo de los rendimientos de un bazar efectuado en 1872. Las obras comenzaron a partir del pabellón de los normalistas, que fue asimilado como el ala norte de un edificio de cuatro lados, cerrado en torno a un patio mayor que el del convento contiguo, de aspecto más sólido y moderno, símbolo de un nuevo contenido social de nuevos tiempos. El claustro viejo continuó siendo el de la vida de los sacerdotes en común, y el nuevo fue para los alumnos internos y sus aulas.

Si se compara el nuevo claustro con el antiguo, se advierten ciertas relaciones de identidad y ruptura que pueden resultar significativas como un contrapunto intencional entre los mismos. El claustro del convento franciscano tenía una planta baja con pilares y arcos de mampostería, que sostenía una galería superior de pies derechos de madera tallada, de aspecto más ligero. En el nuevo claustro diseñado por los padres escolapios, esta relación se mantuvo, o mejor dicho, se acentuó el contraste, con un patio de arcadas bajas y potentes, casi soterrado, sobre el cual se levantaban airosos y esbeltos los pies derechos de hierro fundido de dos corredores altos. Pero el empleo de estos soportes adquirió entonces un contenido de modernidad evidente, en tácita comparación con los del claustro viejo, muy de acuerdo con el sentido de renovación docente que ostentaba la escuela pía de Guanabacoa.

Es difícil establecer una exacta datación cronológica de la construcción de este nuevo cuerpo del Colegio, el de mayor capacidad dentro del conjunto y el cual llegó a tener una destacada presencia. Se ha atribuido la dirección de las obras del mismo a partir de 1871 al padre Ramón Querol, valenciano, y con habilidades para la albañilería y la arquitectura. Diseñó los altares mayores de las iglesias habaneras de San Agustín y de la Merced y se afirma que «... hizo los planes del que había de ser gran Colegio en aquel tiempo y lo sigue siendo aún en los nuestros actuales.» (10)

De todos modos, ya en 1881 no cabe duda de que las obras del mismo habían alcanzado un nivel destacado. En ese año apareció publicado en una revista dedicada a recoger los avances de la cultura en España y sus colonias, un grabado del colegio tal como lo apreciamos hoy, si exceptuamos la fachada neogótica de la iglesia y otros detalles. (11) Al mismo tiempo, un texto editado por la orden describe el conjunto con «Anchos y cómodos patios de juego, plantados de árboles, completos y magníficos gabinetes de Física, laboratorio de Química y Museo de Historia Natural, preciosos modelos para Dibujo y Pintura, Gimnasio sin rival, excelentes baños y espaciosa natatoria …». (12) Es probable que el grabado representara en gran parte un proyecto y no una realidad construida totalmente, y tal vez fue realizado por el mismo padre Querol, pero lo cierto es que debe haber servido de guía a las obras posteriores, como la espadaña de arcos apuntados, construida en 1884, igual a la que muestra el grabado, y que tanto ha llamado la atención por su sobrio diseño. La vigencia de este plan recogido en el grabado de 1881, debe haber alcanzado incluso las reconstrucciones de 1908, posteriores a un incendio que causó grandes daños en el cuerpo principal del colegio.
A este proceso progresivo de mejoramiento material parece aludir la descripción del poeta Julián del Casal publicada en 1890, con una sensible percepción del paisaje y del conjunto:

El edificio del colegio, de construcción sólida, de forma elevada y de aspecto severo, ha sido restaurado en los últimos años. Tiene un sello especial, una fisonomía característica, antigua y moderna a la vez, que contrasta con la desoladora tristeza de los ruinosos edificios de la vieja población. Viéndolo aparecer en medio de aquellas calles inmundas, a la vuelta de una esquina próxima a la estación, al lado de la sombría iglesia parroquial y frente a un parque yermo, solitario y oscuro; se siente un gozo secreto, un estremecimiento voluptuoso y una sensación de profunda alegría, comparada solamente a la que experimenta el peregrino al encontrarse de repente, en mitad del sendero cubierto de escollos y rodeado de abismos, un santuario risueño, donde podrá olvidar las angustias de la jornada, recobrar las fuerzas perdidas y encomendarse a los dioses tutelares. (13)

Casal también alude a la excelencia del plantel y enumera gabinetes, sala de museo, salones, y señala cómo de su seno iban saliendo en esos años muchas de las celebridades intelectuales del país. No sería posible en este artículo confeccionar la lista de personalidades relacionadas con el mismo, pero es conveniente establecer que a pesar de los presupuestos ideológicos colonialistas de que partió la reforma de la enseñanza y la presencia de los colegios de la orden en Cuba al mediar el siglo XIX, estos no parecen haber tenido un gran efecto en la vida política: ya instaurada la república y eliminado el dominio de España, los padres escolapios pudieron contar entre sus egresados a ciento catorce miembros del ejército libertador. (14)


UN PARÉNTESIS CATALÁN

Las Escuelas Pías de Cuba fueron incorporadas desde 1871 a la provincia de la orden establecida en Cataluña. Desde el inicio los frailes catalanes desempeñaron un panel esencial en el colegio de Guanabacoa. El fundador, Bernardo Collazo, era habanero, pero había estudiado y tomado sus hábitos en Barcelona. En los años de la Escuela Normal, de los veintinueve profesores que pasaron por ella, doce eran catalanes, y en 1871, de once sacerdotes siete eran catalanes.

Por esos mismos años, inició sus viajes a La Habana una de las glorias del renacimiento de la literatura catalana, el padre Jacinto Verdaguer y Santaló, el cual debió ser acogido por sus compatriotas establecidos en el colegio de Guanabacoa con esa misma alegría que experimentara Casal posteriormente. Verdaguer, sacerdote desde 1870, había pasado a Barcelona a recuperar su salud, y allí entró como capellán de la Compañía Trasatlántica y viajó en los vapores «Antonio López Guipúzcoa» y «Ciudad Condal» con los que atravesó varias veces el Atlántico hasta 1875. (15)

El célebre poeta venía escribiendo desde 1866 su poema épico La Atlántida. Su contacto con el mar, a bordo de los barcos que conducían a Cuba a los soldados españoles que tendrían que enfrentar la guerra de independencia, debe haber estimulado el ánimo de un creador que rememoraba en su obra las pasadas glorías de Colón, precisamente cuando la vieja metrópoli española trataba de detener el ocaso definitivo de su imperio americano. Verdaguer recibió el premio de los Juegos Florales por su poema en 1877, y el elogio de la crítica europea. Un ejemplar del mismo fue enviado por el autor a los escolapios de Guanabacoa, de quienes había sido huésped y en cuyos claustros encontró tal vez descanso para continuar su escritura.

Del mismo modo, ya en el siglo siguiente, otros paisanos de los frailes fueron bien acogidos allí. El tenor Hipólito Lázaro cantó «Celeste Aída», como lo hacía en el Liceo de Barcelona; el violincelista Xavier Cugat dio una clase práctica, y el pintor Luís Graner pintó por encargo del colegio un lienzo modernista del Sagrado Corazón de Jesús.


EL NOVICIADO Y EPÍLOGO

En 1957, en pleno auge de las fiestas del centenario de la orden en Cuba y de su colegio, el conjunto edilicio de Guanabacoa experimentó su última ampliación con un nuevo claustro para la inauguración del noviciado realizada ese año por el cardenal Manuel Arteaga. (17)

A estas alturas el edificio original del convento ya tenía un valor arquitectónico reconocido en publicaciones históricas y asumía un valor de símbolo para los mismos escolapios. Por este motivo, el noviciado y su patio se inspiraron en el antiguo claustro de San Antonio. El arquitecto Eloy Norman proyectó una versión basada en el mismo, pero en estilo contemporáneo, con placas de hormigón armado, y un diseño funcional. Los arcos, parabólicos, buscaron un efecto semejante a los antiguos y, del mismo modo, la composición formal de la galería alta con elementos constructivos modernos. La nueva adición del noviciado dentro del amplio radio del territorio de que se disponía vino a ser el tercer y último claustro, con el que se cerraba el ciclo arquitectónico con una especie de regreso simbólico al núcleo original. Entre las obras de su estilo, clasificado como un neocolonial moderno no historicista sino más bien de corte racionalista, el Noviciado ocupa un lugar destacado en estos años por su expresividad.

En este estado fue alcanzado el Colegio por la intervención de los colegios privados después del triunfo de la Revolución. La orden mantuvo bajo su propiedad la iglesia y el noviciado, mientras los otros claustros pasaron al Estado, como antaño había sucedido durante la exclaustración. La función docente no ha abandonado el edificio donde actualmente radica un complejo de escuelas de importancia para la localidad. Después de haber sido restaurado en el año 2002 se encuentra ocupado por dos escuelas primarias, una secundaria, un centro de documentación y la sede de la Universidad para Adultos. La docencia ha perpetuado su presencia en el antiguo colegio y aún alienta su memoria.

Notas.

1. Los terciarios constituyeron agrupaciones de laicos anexas a las órdenes religiosas y a sus templos.
2. Gran parte de las energías acumuladas por los frailes de la provincia eclesiástica de Santa Elena, que abarcaba a cuba y a La Florida, se concentró en el siglo XVIII en la Isla, y a fines de ese siglo se desvió hacia la colonización del norte de México.
3. El cabildo entregó a los primeros frailes unas doscientas varas cuadradas de terreno, espacio que debió ser aumentado muy pronto, pues la iglesia fue orientada con gran amplitud siguiendo la dirección litúrgica de los templos católicos, de levante a poniente. sobre la historia del convento ver Cayetano Núñez de Villavicencio, «Noticias históricas de la villa de la Asunción de Guanabacoa», Los tres primeros historiadores de la Isla de cuba, Tomo 1, Habana, 1876, pp. 633-39.
4. El Obispo Morell de Santa cruz durante su visita de ese año describía el templo como una nave de treinta y cuatro varas de largo, por diez de ancho y nueve y media de alto, con coro, sacristía, ocho altares y un órgano; en cambio, el convento «... aún no está perfeccionado: trátase de ello con celdería y oficina altas y bajas.» Pedro Morell de Santa cruz, La visita pastoral, La Habana: Editorial de ciencias Sociales, 1985, p. 40.
5. Weiss, Joaquín. La Arquitectura colonial cubana. La Habana-Sevilla, 1996, pág. 284.
6. Historia del Arte Hispanoamericano. Tomo III. Barcelona: Salvat, 1956, pág. 120.
7. El investigador Pedro Herrera López ha establecido con rigor estas sucesivas transformaciones en su artículo «La iglesia y convento de Nuestra Señora del Sagrado corazón de Jesús y San Antonio. (Los Escolapios),» en Palabra Nueva. No. 14. La Habana, junio de 1993.
8. La información sobre Petit ha sido tomada de Lydia cabrera y su libro La Regla Kimbisa del Santo cristo del Buen Viaje, Miami, 1986.
9. La documentación existente en el Archivo del Arzobispado de la Habana sobre los escolapios es abundante en datos de presupuestos y obras. El primer presupuesto de 1859 para habilitar el convento fue de doce mil pesos, más tarde se concluyó el pabellón en 1861 a un costo de veintiséis mil pesos, y al año siguiente se amplió el espacio del conjunto con la compra de tres casas y terrenos adyacentes. También se invirtieron algunos miles de pesos en equipamientos docentes, en acondicionar un jardín botánico y en libros de ciencias. Legajo 10, Ordenes y congregaciones.
10. Galofre, Modesto. Notas históricas de la fundación de la Escuela Normal. Habana, 1951, pág. 82. Querol envió desde España casi al final de su larga vida en 1906, una carta acompañada de un croquis donde establecía las etapas constructivas del conjunto.
11. «colegio de los Escolapios. Escuelas Pías de Guanabacoa.» La Ilustración Española y Americana. Año XXV, No. XXIX. Madrid, 8 de agosto de 1881, pág. 77 y 76.
12. Colegio de las Escuelas Pías de Guanabacoa. Habana, 1881.
13. Casal, Julián del. «Academia calasancia». Prosa. Tomo II. La Habana: Editorial Letras cubanas. 1979, pág. 81.
14. Memoria del centenario de las Escuelas Pías. Cuba, 1957.
15. Segura Soriano, Isabel. Viatgers catalans al carib: cuba. Barcelona, 1977, pág. 21.
16. Con anterioridad, en 1942, se había inaugurado una obra nueva en el edificio del colegio que consistía en la ampliación de un ala del mismo según el diseño de los arquitectos Cristóbal Martínez Márquez y Jorge Luís Diviñó, con salón de teatro, club, duchas, y dormitorios. Escolapios de Guanabacoa. Memoria. (1942-1943) Habana, 1943.
17. Para el estado del convento ver Restauración del convento de San Antonio de Guanabacoa, trabajo realizado en 1995 por un equipo del CENCREM, en el archivo de esta institución.

Gentileza de Rodolfo Robert

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Por una Escuela Pía Cubana de 150 años

Evocación de un aniversario escolapio
P. Juan Jaime Escobar Valencia, Sch. P.

Ahí estaba Cuba, una vez más, aplaudiendo de nuevo, diciendo entre aplausos lo que tal vez no expresan las palabras. El P. Pini nos presentaba uno a uno, y ellos, la gente venida de Guanajay, la gente humilde —todos lo son— de Guanabacoa,

los de la parroquia de San Nicolás y San Judas, los exalumnos, aplaudían y aplaudían como su forma de agradecer nuestro paso por Cuba. El P. General presidió la solemne eucaristía en la cual celebramos el sesquicentenario de la presencia escolapia en la isla. Allí, con él, solidarios con quienes han mantenido encendida contra todos los vientos la lámpara de la Orden, estuvimos los que asistimos al Encuentro de Superiores Mayores de América. Y, mientras tanto, la gente de Cuba aplaudía. Aplaudía una labor educativa escolapia de ciento cincuenta años.

Aplaudía la fidelidad de quienes, contra tantas dificultades, no han abandonado la isla y han mantenido viva la presencia de Calasanz en Cuba. Y aplaudía exigiendo sin palabras el derecho de la Iglesia, el derecho de los escolapios a educar en la Piedad y en las Letras a los niños cubanos.

No fue ésta la primera salva de aplausos cubanos que escuchamos. Unos días antes, en el marco de la misa con la que se conmemoraron los diez años de la visita de Su Santidad Juan Pablo II, escuchamos al pueblo cubano aplaudir a sus sacerdotes, a sus obispos, a su Iglesia. Pero sobre todo, en esa misma misa, después del canto de la paz, la gente aplaudió, y aplaudió de tal forma, que ese aplauso era algo más que una plegaria por la paz: era un anhelo noble, valiente, lleno de coraje por una Cuba con deseos de tener de nuevo esperanza.

Nuestro encuentro comenzó el lunes 18 de febrero. Durante ese día meditamos las reflexiones que sobre la conversión de los pastores y sobre la vida espiritual nos hizo el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Los días 19 y 20 de febrero los dedicamos a realizar un acercamiento a la realidad actual de América, teniendo como telón de fondo las cifras de la CEPAL y el documento de «Aparecida». A partir de lo anterior trabajamos por grupos y sacamos algunas conclusiones ela línea de impulsar la conversión nuestra y de nuestras comunidades y mantenernos atentos a la realidad que nos rodea. En los días siguientes dedicamos tiempo para conocer la realidad cubana y la labor de los escolapios y escolapias en la isla, tuvimos reunión por sectores y celebramos la asamblea anual de la
Fundación Calasanz para la Juventud («Calasanz Youth Foundation»).

El viernes 22 por la tarde, anduvimos por las calles de La Habana tocando un poco de su rica historia. Por las calles los cubanos, por las calles los recuerdos, por las calles Cuba buscando esperanzas. Y por esas calles y por esa Cuba, que para nosotros tiene ciento cincuenta años, pasamos como un signo de compromiso con la gente y como un gesto de fidelidad con quienes hace siglo y medio comenzaron una andadura por la isla. Fue por Cuba, por una Cuba de ciento cincuenta años, para descubrirnos a nosotros mismos discípulos del Maestro, enviados a ser misioneros en medio de los pueblos, que por sus calles busca esperanza y desde sus corazones aplaude anhelando paz y libertad.

Queda como recuerdo de este pasar por Cuba, lo que nos dijo el Cardenal Rodríguez Maradiaga:

«Hay que encontrar de nuevo nuestra vocación de discípulos que hacen discípulos en el nombre del Señor. Esto implica convertirnos para ser misioneros, sentir pasión por el Reino y transmitir esa pasión a los demás. Así, no hay que estar angustiados tanto por los códigos, las normas, las prohibiciones, sino por el anuncio gozoso del Dios que ama y nos sigue llamando a su Reino. Muchos ven a la Iglesia como un conjunto de normas. La Iglesia debe ser el lugar de las Bienaventuranzas, el lugar donde éstas se anuncian y se viven. Recobremos, pues, el fervor espiritual. Incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas, debemos hacerlo con la fuerza interior que movió a los apóstoles y a los grandes misioneros de la Iglesia. Que nuestras vidas irradien la alegría de Cristo. Recobremos el valor y la audacia apostólica. Eso fue lo que tuvo Calasanz entre los niños pobres y esto es lo que necesitamos nosotros».

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