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jueves, mayo 28, 2009

Evolución e influencia de las tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad del conocimiento y el aprendizaje - V

Mtro. Hugo M. Fernández Hernández,
Director General Académico, UCC
Navegar Juntos, 2q.V.09

Una segunda repercusión del uso de las TICs en cuanto a la ampliación de nuestra capacidad para codificar, almacenar, procesar y transmitir todo tipo de información, es la transformación radical de dos condicionantes fundamentales en la comunicación: el espacio y el tiempo.

Ambas están muy relacionadas. No en vano nuestros abuelos utilizaban unidades de tiempo para expresar distancias y superficies: el tiempo necesario para recorrerlas a pie o a caballo. Las nuevas tecnologías han desmaterializado, deslocalizado y globalizado la información. Al situarla en el "ciberespacio" (esa 'alucinación consensual formada por todos los bancos de datos de todas las computadoras del mundo interconectados entre sí', parafraseando la definición del novelista William Gibson (1989) la han liberado de las características de los objetos culturales tradicionales (objetos muebles como el libro, el cuadro o la fotografía), que la sustentaban y cuya materialidad nos limitaba fuertemente, y han eliminado los tiempos de espera para que el mensaje llegue del emisor al receptor. Como sostiene Negroponte (1995), hemos pasado de una cultura basada en el átomo a una cultura basada en el bit. Y mover átomos es caro y lento, mover bits es rápido y barato. Las implicaciones de este cambio son enormes ya que las coordenadas espacio-temporales son el marco de toda actividad humana. Las redes informáticas eliminan la necesidad de los participantes en una actividad de coincidir en el espacio y en el tiempo. Y este hecho desafía la manera en la que hemos hecho la mayor parte de las cosas durante muchos años. Una empresa, una universidad, un Parlamento o una sesión de cine se basan en la necesidad de unir a un grupo de personas en un tiempo y un espacio comunes para realizar actividades en las que interactúan entre sí. Esto no significa que todo lo que hacen las personas en estos entornos pueda realizarse a distancia, pero muchas de nuestras actuales formas de hacer las cosas datan de cuando la manera más rápida de hacer llegar la información de un lugar a otro era llevarla galopando a caballo. (Adell, 1997)

Sin embargo, pese a que las sucesivas revoluciones tecnológicas parecen haber alejado al ser humano (y sus herramientas y medios de comunicación) de la biología y de la naturaleza, algunos autores destacan el carácter nuevamente "natural" de los medios digitales. Levinson (1990), por ejemplo, explica la evolución de las tecnologías de la comunicación como una sucesión de tres estadios:

• En el primero, nuestra especie se encuentra en un entorno comunicativo en el que todas las características del mundo natural percibido están presentes, pero en el que la comunicación está limitada por los límites biológicos de la vista, del oído y de la memoria.
• Para superar dichos límites biológicos, el ser humano desarrolla nuevas tecnologías (por ejemplo la escritura, que preserva el saber más allá de las limitaciones de la memoria o permite transmitir a distancia el pensamiento). El precio es la renuncia al entorno de comunicaciones natural, de los sentidos, pre-tecnológico (por ejemplo, el "silencio" del texto, del que se quejaba Sócrates, o la falta de interactividad del libro, por emplear la terminología moderna).
• Los nuevos medios electrónicos (analógicos primero y posteriormente digitales) no sólo extienden nuestras posibilidades de comunicación más allá de nuestros límites biológicos, sino que recuperan elementos y características de la etapa pre-tecnológica anterior a la escritura (por ejemplo, interactividad entre emisor y receptor, tiempo real, uso directo de los sentidos, etc.). La realidad hoy en día es experimentada prácticamente en cualquier lugar, en el mismo momento que sucede en la otra parte del planeta o es registrada para la posteridad. El uso de artefactos, curiosamente, nos ha devuelto los sentidos en la comunicación humana. El teléfono nos devolvió la conversación y eliminó gran parte de la correspondencia personal. La TV nos volvió a hacer testigos directos de los acontecimientos (testigos pasivos, por otra parte).

Las nuevas tecnologías de la información, según Levinson (1990) y al contrario de lo que señalan muchos críticos, no están haciendo el mundo más artificial; sino, en el sentido indicado, más "natural". Evidentemente, es sólo una manera de verlo. Las interfaces de usuario no son, ni mucho menos, naturales. La mediación del artefacto no es un proceso transparente. Tiene sus propios condicionantes, que debemos conocer si queremos emplearlas satisfactoriamente.

-Continuará-

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Día Mundial de la Información

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez,
Director de Ciencias de la Comunicación
Navegar Juntos, 2q.V.09
ICCE-América

Desde la antigüedad, el ser humano ha soñado con tener todo el conocimiento disponible; las primeras grandes civilizaciones fundan grandes bibliotecas que perseguían ese fin, como la biblioteca Alejandrina en Egipto o la de Lagash en Mesopotamia.

En la Edad Media surgen las primeras universidades que hasta hoy en día son centros importantes de la generación del conocimiento. En el período de la Ilustración se realiza todo un movimiento intelectual cuyo objetivo era generar un documento que concentrara todo el saber de la época; ahí estaban los enciclopedistas, cuya intención también era dar a conocer las nuevas ideas liberales de la época. La sociedad ha buscado tener ese encuentro con el conocimiento de una manera más eficaz.

Hoy en día la humanidad busca universalizar el saber y el acceso a la información, que no solamente sea privilegio de unos cuantos países como sí lo fue en la antigüedad. Por lo tanto la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra desde el 2006 el día Mundial de la Sociedad de la Información, estableciendo el 17 de mayo como fecha conmemorativa. La ONU considera que “La celebración contribuirá a que se conozcan mejor las posibilidades que pueden brindar Internet y otras tecnologías de la información y las comunicaciones, a las sociedades y economías, así como las diferentes formas de reducir la brecha digital” (ONU; 2006).

Hace 20 años era difícil pensar en lo anterior; hoy cada vez tenemos mayor acceso a la información y al conocimiento. Con poner unas cuantas palabras claves en un buscador, podemos acceder a un mundo de información en menos de un segundo. El estudiante de hace dos décadas si quería tener algún dato sobre un proceso social tenía que trasladarse a una biblioteca, y si tenía suerte encontraba el dato; de lo contrario tendría que andar buscando entre sus conocidos si alguien tenía algún libro que hablara sobre el tema de interés; el proceso de búsqueda podría llevar horas o a veces hasta días; esto ha cambiado.

También tenemos la posibilidad de acceder a estudios de todos los niveles a precios más bajos y a ritmos más adecuados a nuestras necesidades, gracias a las tecnologías de la información. En Internet podemos encontrar cursos de varias disciplinas completamente gratis.

Sin embargo, todavía el acceso al saber no es de cobertura universal; todavía se observan grandes desigualdades, aunque la humanidad está dando grandes pasos para terminar con esas brechas. En México el proyecto gubernamental Enciclomedia ha sido un paso importante, al cual se le pueden criticar varios aspectos; sin embargo ha posibilitado que en las zonas rurales y de alta marginación, el escolar de nivel primaria pueda tener acceso a Internet y a conocimientos de carácter universal.

El conocimiento es una herramienta que posibilita que nos desarrollemos como seres humanos, que comprendamos mejor nuestro entorno, nos permite ver a los demás como una extensión nuestra y que los demás nos vean como una parte de sí mismos. El saber nos humaniza, nos hace ver el mundo como un todo complejo en donde nosotros somos parte de esa gran solución y no las víctimas de la naturaleza.

Por lo anterior, debemos de seguir pugnando y desarrollando estrategias para que la información llegue a más personas, abrir nuestras fuentes de información al mundo, compartir nuestros saberes y dialogar con el otro.

La sociedad de la información apenas comienza, somos testigos de los primeros pasos, no sabemos hasta dónde llegaremos; pero esperamos que antes de que termine nuestro siglo, toda la humanidad tenga acceso de manera rápida y económica al saber para tener más herramientas que le permitan ser y vivir mejor respetando el entorno natural y social.

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viernes, junio 13, 2008

Sociedad de la información

Un mundo lleno de desigualdades
Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez,
Universidad.C C.Colón
Navegar Juntos
Nº 70, mayo de 2008

Con la globalización, parece que todos vivimos en la sociedad de la información; sin embargo esto no es del todo una realidad. Hoy en día si escribimos en un buscador la frase “Sociedad de la información”, aparecen millones de páginas en donde en su mayoría se habla de una manera positiva de este fenómeno que parecería alcanzar a gran parte de la población, pero solamente si nos referimos al mundo que se nos presenta ante nuestro ojos, mas no aquel que está en las barriadas de nuestras ciudades o en las zonas indígenas y rurales, quienes están muy lejos de vivir este fenómeno social.

Pero ¿qué se entiende por Era de la información?

Manuel Castell autor español quien ha dedicado sus últimos textos al estudio de este fenómeno, la define de la siguiente forma: Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional, que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Manuel Castell

La realidad es que hoy en día cada vez hay más información, fluyendo de manera constante; además de que se está generando conocimiento como nunca en la historia de la humanidad. Lo anterior es muy alentador y de acuerdo a los ideales de los hombres ilustrados con el conocimiento, podemos vivir mejor como especie. Pero hay que decirlo claramente, todo ese conocimiento no está sirviendo para alcanzar mejores niveles de vida; solamente unas cuantas personas lo están teniendo. En estos momentos se está desarrollando una gran crisis alimentaria que ya en 2008 afectará a más de 100 millones de personas en todo el mundo. El calentamiento global continúa en aumento, producido por las acciones irresponsables en torno al ambiente por parte de los seres humanos.

Bienvenida la era de la información y una de sus principales consecuencias: la sociedad del conocimiento; pero se debe buscar en primer lugar que las nuevas tecnologías de la información lleguen a todos, y que ese conocimiento sea en beneficio social.

Hay múltiples esfuerzos que pretenden lograr que el conocimiento llegue a todos los grupos vulnerables; sin embargo no han sido suficientes, en primer lugar porque en las naciones latinoamericanas no hay la infraestructura suficiente; no basta con dotar de computadoras e Internet a las comunidades, es indispensable referentes culturales que permitan el buen uso de estas tecnologías; de lo contrario sucederá como ocurre con parte de la población adolescente que tanta información les produce desorientación, como bien lo señala Trejo Delarbe (2001): “Esa plétora de datos no es necesariamente fuente de enriquecimiento cultural, sino a veces de aturdimiento personal y colectivo.” Y además el mismo autor agrega “El empleo de los nuevos medios requiere destrezas que van más allá de la habilidad para abrir un programa o poner en marcha un equipo de cómputo. Se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir.” Trejo Delarbe (2001): La sociedad de la información fácilmente nos puede seducir a quienes tenemos acceso a esos datos, debido a todo lo que nos proporciona y nos dota; basta con un clic para poder meternos en un mar de datos, muchos gratos, otros desagradables; pero que los vemos como un registro más y no hacemos nada por modificarlos. Así esta nueva era nos puede llegar a insensibilizar en lugar de hacernos reflexionar, cuando es una era que perfectamente nos puede permitir generar el cambio que posibilite un mejor vivir.

Mtro. Pedro Octavio Reyes Enríquez,
Director de Lic. Cs. Comunicación

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