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Nombre: Alforja Calasanz
Ubicación: Valencia, Malvarrosa, Spain

lunes, abril 28, 2008

Entrevista con Rodolfo Robert

ViceProvincial de Centroamérica y República Dominicana
Julio César Boffano

Nací en San José de Costa Rica en 1962, en el seno de una familia de inmigrantes, muy abierta y tolerante. Una familia más bien no demasiado participativa eclesialmente, de libres pensadores. Soy el menor y el único varón. Mis dos hermanas mayores tienen hijos y una de ellas vive, actualmente, en Kenia; peculiaridad de una familia que se mueve mucho.

El P. Rodolfo es Licenciado en Educación y Licenciado en Historia económica. Cultiva su espíritu leyendo siempre el Evangelio y varios otros textos espirituales. Dice: “Calasanz ha cambiado mi vida, ha reordenado mis opciones personales y me ha permitido encontrarme con hermanos escolapios extraordinarios, que son mi familia”.

¿Cómo conociste a los Escolapios?
Yo no soy ex alumno de los Escolapios, pero los conocía porque muchos de mis amigos del barrio – tú sabes que en nuestros países latinoamericanos el barrio es fundamental - eran alumnos del Colegio Calasanz, entonces siempre me resultaron cercanos; además el colegio siempre fue bien reconocido.

¿Cuándo te acercaste a los Escolapios?
Yo fui de vocación tardía. Ya había hecho la universidad y estaba trabajando. Me había planteado la cuestión vocacional desde el colegio pero mi familia no la veía, entonces dejé el tema de lado, lo “desmonté”. Uso esa palabra porque no lo viví con violencia. Me mantuve vinculado como laico a diversas actividades de acción social y de comunidades eclesiales de base, desde los 14 hasta los 26 años cuando entré a los Escolapios.

¿Qué imagen tenías de los Escolapios a partir de tus amigos en la época de la adolescencia?
Un colegio de muy buen nivel y llevado por curas dedicados a la educación; y no mucho más.

Entonces, ¿qué fue lo que te llamó la atención?
Lo que me llamó la atención fue el fundador: San José de Calasanz. Y lo más sorprendente es que llegué a él por un libro.

¿Crees que los Escolapios deberían hacer conocer más la figura de Calasanz?
Sí, pero creo que nosotros mismos no lo conocemos tanto. Aunque yo haya entrado por Calasanz, te digo que los Escolapios en general no conocemos lo suficiente sus escritos y usamos repetidamente las mismas citas o anécdotas y nos privamos nosotros y a los demás de ese pozo que nunca se agota, porque la vida se cultiva con raíces profundas y horizontes amplio.s Los escolapios debemos volver una y otra vez a Calasanz.

Volvamos a tus 25 o 26 años…
Yo estaba trabajando en investigación archivística en la Universidad, daba clases en un colegio y tenía un bar. Estaba en pareja hacía 6 años y ya en algún sentido pensábamos en el matrimonio, seguramente en esa etapa de hacerme preguntas sobre si era la decisión correcta me vino a la mente la vieja alternativa de la vocación sacerdotal. Lo viví muy duramente, hasta que fue muy obvio y tuve que compartirlo con mi novia y fue un momento realmente difícil.

Cuando sentí que mi camino era la vocación religiosa comencé a buscar el lugar dónde podría desarrollarla. En una misma semana dos curas amigos, un jesuita que ya falleció, Florentino Idoate, y Ángel Sancasimiro quien es ahora obispo, me dijeron: “no sé si esto será lo tuyo, pero si lo fuera, tendría que ser algo así como los Escolapios”. Al oír dos opiniones así en una misma semana me fui a los Escolapios y apareció el P. Ángel Martínez que me dio un libro enorme, nada más y nada menos que la Biografía Crítica de San José de Calasanz, del P. Bau y cuando lo leí sentí que ese hombre, Calasanz, resumía todo aquello en lo que yo creía. Mi vida y mi historia encontraban un gran significado en esa gran figura.

Lo primero que me sedujo entonces fue Calasanz y no tanto los Escolapios.

Hice un Postulantado abierto porque yo era mayor y porque tenía varias cosas para resolver de la vida práctica.

¿Qué hiciste con el bar?
Deshacerme de las cosas fue difícil, pero vendí todo. Al final me quedó una lámpara y mi última duda vocacional fue con esa lámpara que me quedaba; es decir, cuando ya no tenía nada me pregunté: ¿y si me estoy equivocando, podré comenzar de nuevo? Entonces regalé la lámpara, que era lo último que me quedaba y me decidí. Así entré al prenoviciado con dos maletitas, todo el resto y lo mejor de mi vida me lo ha dado la Escuela Pía.

¿Estás feliz de ser Escolapio?
Feliz… muy feliz

¿Por qué vale la pena ser Escolapio?
Por muchas cosas. Porque supone participar de un carisma que está vivo. Y es que, cuando miras cualquier nivel de la sociedad, allí está viva siempre la posibilidad del carisma escolapio, porque en él es Cristo quien libera sin romper a nadie e integrando todo: fe y cultura, gracia y libertad. Si creemos en la gente no dudaremos en que este nuevo siglo también es de necesidad y fecundidad. Entonces, ¡claro que vale la pena ser Escolapio!

Yo creo que a uno Dios te llama para salvarte y creo que Dios me ha llamado para salvarme y poder dar una mano en la salvación de otros.

¿El “Ministerio” fue un tema importante en el Consejo de Superiores Mayores, verdad?
Para ser Escolapio hay que creer y amar algunas fidelidades fundamentales; es decir, que no puedes ser Escolapio sin tener muy claro el evangelizar educando, sin tener muy claro, por lo tanto, la presencia de Dios en los niños y jóvenes y sin tener muy claro el proceso de transformación social. A partir de ahí, de unas fidelidades especificas, es que hay variedades en el modo de ser escolapios y eso es una gran riqueza; como variable es la vida de las personas a las que servimos.

Creo que lamentablemente también es fácil desmarcarse del ser escolapio: uno puede hacer mucho y cosas muy buenas pero si rompes con alguna de las fidelidades, quizás no seas muy escolapio. Los Escolapios tenemos un buen “sentido común”, gracias a Dios.

¿Qué dijo tu ex novia de todo esto?
Fue difícil, pero después de unos años, en los que cada uno siguió con su vida, hemos logrado una linda relación de amistad. Ella se casó y yo bauticé a su segunda hija.

¿Qué significó para ti estar en Peralta nuevamente con ocasión del Consejo de SS.MM?
Ir a Peralta es siempre una oportunidad para revisar mi propio nacimiento vocacional. Es encontrarme con el nacimiento vocacional de Calasanz, es convencerme de cómo el medio y los primeros años son determinantes para las personas, es ratificar que la vocación es gratuita pero también que hay que ganársela, hay que caminar como Calasanz, hacer pastoral, enfrentar las dificultades y las incomprensiones. Es un privilegio ir y estar en Peralta.

Hablemos de tu Demarcación que tiene la peculiaridad de estar formada por tres países…

Costa Rica, Nicaragua y República Dominicana, que son muy diferentes culturalmente. Nuestra misión es lo suficientemente clara para dar unidad si sabemos inculturarnos más o menos adecuadamente, porque es una misión universal como para permitir que Escolapios de tres países o de cuatro, si pensamos también en España - porque los valencianos apoyan la misión - podamos convivir en paz. Aquí tenemos que ver la diversidad de los países y la unidad de la opción misionera.

Yo siento que el tema multirracial o multiétnico lo llevamos bien en la Demarcación y que esto es algo que podemos aportar al resto de las Escuelas Pías.

Desafíos
De cara a la misión, el reto sigue siendo cómo acercarse más al mundo de los pobres no dependiendo de ningún gobierno sino de nuestra creatividad.

Hemos apostado a popularizar lo más que podemos nuestras obras y estamos contentos con esto y con el trabajo de la educación no formal.

Otro tema fundamental es la Pastoral Vocacional: que pueda ser de calidad para la vida consagrada.

El tercer desafío es la formación permanente en la interna de la Demarcación, en temas de convivencia y sobre nuestra acción educativa. Todo lo que nos ayude a hacer propuestas reales a nuestra situación. El cuarto eje sería la vinculación con la gran Escuela Pía porque sabemos que tenemos que cuidarnos entre todos.

¿Sueños del viceprovincial?
Que los Escolapios del mundo podamos impulsar estructuras evangelizadoras más sencillas y eficaces, que sin negar nada de lo bueno que hay, no tengamos miedo de apostar a proyectos de educación no formal. Quisiera una Escuela Pía donde la acción educativa y el Evangelio lleguen a muchos más. Es lo que nos hemos propuesto también en nuestra Demarcación junto a los laicos.

¿Esto no significa dejar los colegios tradicionales, verdad?
No, en absoluto. De hecho, la estructura de los colegios tradicionales es indispensable para el resto y todos nuestros formandos deberían rotar por estas experiencias. Es una pobreza que un Escolapio no pase por un Colegio como que no pase por una experiencia de educación no formal, popular y menos estructurada en un barrio pobre.

Hay que trabajar. Mucho es gracia y mucho es trabajo, como en la vida, cuando uno tiene que ganarse el pan, hay mucha bendición pero inevitablemente hay que poner el despertador y levantarse y comenzar cada día. ¡Es hermoso el encuentro entre Dios y nuestra libertad! De eso trata nuestra vocación.

Julio César Boffano

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posted by Alforja Calasanz | 3:20 p. m.

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