Entrevista con Rodolfo Robert
ViceProvincial de Centroamérica y República Dominicana
Julio César Boffano
Nací en San José de Costa Rica en 1962, en el seno de una familia de inmigrantes, muy abierta y tolerante. Una familia más bien no demasiado participativa eclesialmente, de libres pensadores. Soy el menor y el único varón. Mis dos hermanas mayores tienen hijos y una de ellas vive, actualmente, en Kenia; peculiaridad de una familia que se mueve mucho.
El P. Rodolfo es Licenciado en Educación y Licenciado en Historia económica. Cultiva su espíritu leyendo siempre el Evangelio y varios otros textos espirituales. Dice: “Calasanz ha cambiado mi vida, ha reordenado mis opciones personales y me ha permitido encontrarme con hermanos escolapios extraordinarios, que son mi familia”.
¿Cómo conociste a los Escolapios?
Julio César Boffano
Nací en San José de Costa Rica en 1962, en el seno de una familia de inmigrantes, muy abierta y tolerante. Una familia más bien no demasiado participativa eclesialmente, de libres pensadores. Soy el menor y el único varón. Mis dos hermanas mayores tienen hijos y una de ellas vive, actualmente, en Kenia; peculiaridad de una familia que se mueve mucho.
El P. Rodolfo es Licenciado en Educación y Licenciado en Historia económica. Cultiva su espíritu leyendo siempre el Evangelio y varios otros textos espirituales. Dice: “Calasanz ha cambiado mi vida, ha reordenado mis opciones personales y me ha permitido encontrarme con hermanos escolapios extraordinarios, que son mi familia”.
¿Cómo conociste a los Escolapios?
Yo no soy ex alumno de los Escolapios, pero los conocía porque muchos de mis amigos del barrio – tú sabes que en nuestros países latinoamericanos el barrio es fundamental - eran alumnos del Colegio Calasanz, entonces siempre me resultaron cercanos; además el colegio siempre fue bien reconocido.
¿Cuándo te acercaste a los Escolapios?
Yo fui de vocación tardía. Ya había hecho la universidad y estaba trabajando. Me había planteado la cuestión vocacional desde el colegio pero mi familia no la veía, entonces dejé el tema de lado, lo “desmonté”. Uso esa palabra porque no lo viví con violencia. Me mantuve vinculado como laico a diversas actividades de acción social y de comunidades eclesiales de base, desde los 14 hasta los 26 años cuando entré a los Escolapios.
¿Qué imagen tenías de los Escolapios a partir de tus amigos en la época de la adolescencia?
Un colegio de muy buen nivel y llevado por curas dedicados a la educación; y no mucho más.
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